Mediados de junio del año 1018 después de la fundación de Equestria.

La presentación de Clever Heart trajo consigo un conocimiento nuevo, fue un hecho de importancia relativa; desde luego que la corona de Equestria estuvo interesada en mantener comunicación inmediata con el reino recién descubierto; mas al contrario las fuerzas armadas y todos los ponis que pudieron presenciar aquel día la existencia de nación tan extraña, olvidaron demasiado pronto al que figuraría en muchos hechos importantes de la historia de Equestria. La importancia del nuevo reino no era grande para casi nadie, salvo claro las princesas de Equestria que intentaron por todos los medios entablar comunicación con los desconocidos.

Pero incluso el tiempo de las princesas era limitado, sus ocupadas vidas no podían simplemente quedarse ante la expectativa por mucho tiempo, una de las razones principales era desde luego el futuro albergue de los Changeling aquí, en Equestria.

La facción de Cadance, como se harían llamar al llegar, en realidad era por esos momentos un ideario, solo tenían una idea de lo que necesitaban, una nada de lo que los changeling eran; mas gracias a un veloz contacto por parte de la princesa Celestia, no hizo falta una audiencia extraordinaria, la entrevista se hizo inmediatamente con la princesa Cadance, la que fue nombrada nueva reina de los Changeling.

No existe forma de describir a la princesa Cadoce, más que como una alicornio dulce, amable, considerada, tolerante y como toda princesa una trabajadora que luna tras luna trabajaba en pos del reino de cristal hoy desaparecido de la faz de Equestria, el color de su pelaje era de un rosado y una melena de colores contrarios, pero en continuo equilibrio, su trato era tan amable y su voz tan dulce que apenas se podía cuestionar que fuese una de las más grandes princesas de Equestria; tenía un esposo, Shining Armor, el mismo general de la guardia real, nombre que recibía el ejército en ese entonces y no de un grupo de élite destinado a la protección de las princesas, aunque combinaba todos los agentes de protección y uso de la fuerza bélica salvo claro por la policía.

La pareja más famosa y querida de toda Equestria tenía una hija, Flurry Heart, la primera alicornio nacida de la unión de un unicornio con una alicornio, algo bastante extraño puesto que los alicornios son una especie propia hoy extinta, a la cual según leyendas se podía llegar no solo por medios biológicos, sino mágicos, ese es el caso de la princesa Twilight de quien hablaré en otra ocasión.

Volviendo al tema principal, frente al nombramiento de reina Changeling, de una facción de los changeling que ni habían tenido un cambio como con la facción de Torax ni de los que se conocía lo suficiente lo que mantuvo alerta y sin sueño a la princesa Cadance por muchas lunas, su labor incansable se dirigió por la mayor parte del día a entrevistarse con el líder Torax, que, pese a haber liberado a los changelings de su naturaleza cruel y devoradora de emociones, se volvió a los ojos de la facción de Cadance en un traidor.

Los pocos guardias con los cuales la princesa Cadance tuvo oportunidad de hablar no comunicaron mucho antes de partir…

El aspecto con el cual la mayoría de los ponis conoció a los Changeling en ese entonces, dista mucho de lo que conocemos actualmente; que, para esos tiempos solo fueron una de sus formas, pues, se podía conocerlos como los reformados o la versión a la que más repulsión se podía sentir o miedo… su aspecto era sumamente aterrador, se parecían en muchas cosas a los ponis, al igual que los actuales: se paraban en cuatro patas, tenían una especie de casco y la altura similar; sin embargo, en lo que cambiaba terriblemente era en su piel, no era como la nuestra, era más como la de un insecto, dura… brillante y poco flexible en la mayor parte del cuerpo. Tenían unos ojos compuestos, como los de las moscas sus patas tenían varias perforaciones, nunca supimos exactamente por qué, pero lo más probable es que les servía para respirar y mantener la temperatura de sus cuerpos. Es extraño, una temperatura superior a los 32° centígrados puede comprometer su salud hasta el punto de dejarlos desmayados; pero sobreviven extraordinariamente bien a temperaturas bajo cero.

Sus fauces estaban llenas de dientes puntiagudos como cuchillos; sus voces eran completamente diferentes a las de los ponis, en especial porque parecían estar… susurrando en voz alta.

Una hermosa terraza con vista a toda la bastedad del imperio de cristal podía fácilmente cautivar y cansar al mismo tiempo la vista del ajeno a aquel paraíso de Equestria, ciertamente, los arquitectos, ingenieros y varios especialistas de diferentes ramas estudiaban cautivados las estructuras, las funciones, la población, las costumbres, dependiendo del especialista. Si se estaba interesado por la óptica, la refracción y el estudio de la luz, era inevitable ir algún día al imperio de Cristal.

Mas era difícil mantener la calma, aún frente a aquello, al menos para la princesa del Imperio de Cristal, a varios metros de ella se hallaba una personalidad invitada urgentemente.

- Esa es la figura Tórax.

Una hora, eso fue lo que tomó contar la historia de cómo la reina Chrysalis se presentó ante las princesas de Equestria de forma extraordinaria y enarbolando la bandera de paz, para después, con sus último aliento de vida, dejar el título de reina de los changelings a la princesa Cadance; lo que por supuesto era difícil de asimilar para líder de una faceta nueva para aquella nación que por fin lograba hacer propia la armonía.

- Facción es una palabra… muy apropiada; pero también muy confusa. Por como los describiste, son exactamente lo mismo que fuimos antes de conocer esta forma de vida. Estoy seguro de que puedo lograr hacerlos cambiar de opinión, funcionó con la otra facción, por qué no habría de funcionar con ésta.

- Quisiera que fuera así de fácil Torax, pero debo pedirte que no lo intentes todavía, estos changelings tienen un odio hacia ti.

- ¿A mí?

- Me lo han dicho, creo que Chrysalis tiene mucho que ver en eso… estoy de acuerdo con que sería mejor que fueran como tú o la nueva nación Changeling, pero no parece que vayan a aceptar de inmediato.

- Pero es tu facción, si se los ordenas.

- Las cosas no funcionan así, ellos deben elegir el camino de forma voluntaria… esa es la clave para la armonía: tener la voluntad de que es posible lograrla y actuar conforme esa voluntad.

- Entonces, qué es lo que precisa de mí princesa. – Derogó con diplomacia el joven líder.

Por su parte, Cadance caminó hasta sentarse en un cojín rojo.

Pues, nadie conoce mejor a los Changelings que un Changeling, necesito de tu ayuda para saber qué es lo que necesitan, cuáles son sus costumbres y cómo entenderlos mejor, te estaría agradecida de por vida si me colaboras con esto.

Los ojos del Changeling se desplazaron de un lado a otro, sin objetivo en específico, ayudar a la princesa Cadance a forjar un reino que lo odiaba era una tarea contradictoria, exigente y en gran medida era un salto bastante arriesgado a las relaciones con Equestria.

Por la cabeza del líder de los changeling reformados, era una cuestión capital el mejorar las relaciones con Equestria, cooperar con la corona podía ser un inicio fenomenal; mas no podía evitar sentir cierto miedo y también culpa al respecto. Después de que Crhysalis fue expulsada, no quedó mucho de su régimen, en cierta medida, era como si los changeling estuviesen dispuestos a seguir a una reina, no a un líder, era complicado de momento, pronto todo podría cambiar por completo pero ¿Cómo eran esta nueva facción? ¿Más agresiva? ¿Más obediente? Si lo odiaban tal cual lo describió Cadance, era muy probable que nunca lo reconocieran como líder, mucho menos que tuvieran una paz con su facción.

- Yo… la ayudaré en lo que pueda princesa Cadance.

-No sabes lo agradecida que estaré contigo. Por favor, comencemos con lo siguiente: cómo se alimentan.

Preguntas difíciles, pero en absoluto desconocidas para el artrópodo de exoesqueleto colorido y vivo.

- Abrimos nuestras bocas y consumimos las emociones de las "presas"

- Claro, eso lo conozco, pero… cómo es que es posible hacerlo, ¿Sabes cómo funciona su sistema digestivo? ¿Cómo es posible que se alimenten solo de emociones?

- Temo decir que son preguntas que los changelings nunca han logrado responder, no nos preocupábamos por estas cosas, solo debíamos alimentarnos, crecer y extender nuestro territorio de caza.

Cadance calló por unos breves segundos, recordó por un instante la sensación de sentirse la presa de un Changeling, que te vean como comida no es precisamente algo bonito que contar, ni de recordar.

- Aunque no tenemos un lugar específico en la cadena alimenticia sabes… están los autótrofos, los heterótrofos y estamos nosotros.

- Claro. Es por eso que tengo esta pregunta, no sé exactamente cómo funciona su alimentación, solo que se alimentan de emociones; necesito saber si existe un substituto, si comen más que solamente emociones, el ritmo al que lo hacen…

Cadance comenzaba a desesperarse, el simple hecho de recordar que era reina de una facción de seres vivos que esperaban de ella guía y protección tenía una jerarquía superior incluso al hecho de haber sido forzada a ello. Existían muchos detalles, todos ellos mantenían su cabeza ocupad; no pasaba inadvertido que tuviera ojeras provocadas por intensos episodios de insomnio durante las noches pasadas ¿sufrirán de enfermedades? ¿a qué sistema de educación están adecuados? ¿Cómo regular sus costumbres para que no representen un peligro con el imperio de cristal?... cuando finalmente el sueño estaba a punto de regresar, el recuerdo de su propio reino evitaba todo intento de cerrar los párpados, estaba retrasada con varios asuntos, debía, en su mayoría presentarse en eventos, presentar nuevos proyectos de administración pública, aceptar requisiciones de permisos, una junta con los especialistas de producción agrícola… una discusión sobre el mantenimiento de tres orfanatos distintos por el imperio, la aprobación de una ley de reflexión, vidriería y arquitectura. Y finalmente estaba Flurry Heart, también Shining Armor.

Hace solo unos pocos años era una princesa con un tiempo casi ilimitado, podía permitirse tener una pijamada con algunas potrillas del imperio, ahora ni siquiera podía jugar con Flurry Heart durante media hora. En ocasiones envidiaba a Twilight, quien tenía más tiempo libre que ella, y temía tener el tiempo medido meticulosamente como Celestia o Luna, ambas princesas de la capital de Equestria y también veedoras de los demás reinos que estaban integrados en este. A veces incluso dudaba de que pudiera dar la talla ante semejante tarea.

- Princesa, ¿Me escucha? – Preguntó de repente Torax, despertando de sus abstracciones a la alicornio.

- Lo siento, he tenido una muy mala noche, dime… ¿Crees tener esa información?

- El ritmo de nuestra dieta es cambiante, depende del clima y de la calidad de las emociones de las que nos alimentamos, ahora tenemos muchas emociones de las que nos alimentamos; pero debemos hacerlo al menos una vez al día… antes era una vez a la semana cuando era de otras criaturas, un mes cuando era de ponis. – Con cierta timidez en la última palabra, Torax trataba de ser lo más sutil posible al mencionar los ataques supuestos en la alimentación de un changeling.

- Comprendo bien lo que dices. – Cadance llevó un casco sobre la mesa de té donde ambos mantenían la entrevista. – Y sobre los substitutos.

- Temo decirle que solo nos alimentamos de emociones, pueden venir de cualquier criatura que las sienta y solo de determinadas emociones; la ira, el odio y el estrés no son buen alimento… es como tratar de que usted coma carne. – Ejemplificó el

- Pero tenías dientes de carnívoro, ¿por qué?

- No estoy seguro princesa; pero créame que no podíamos comer carne o vegetales ni entonces ni ahora.

- Bien. Qué forma… menos agresiva tienen para comer.

- Ahora no es necesario atacar a otras criaturas ni alimentarse de ellas, antes… encontramos una fuente en los animales.

- ¿Cuándo exactamente?

- Según me contaron, después de que tu boda, la reina Chrysalis y toda la colmena tuvieron que escapar lo más lejos que pudieron y llegaron a un lugar en el que solo habían animales pequeños, se alimentaron de ellos por un largo tiempo.

Si eso era cierto, existía una fuente de alimentos para los changeling; pero no dejaba de ser inaceptable, si no eran ponis, era ganado fauna silvestre u otras criaturas salvajes, muchos ciclos de la naturaleza dependían de esas criaturas, si un changeling se alimentaba de un ser vivo este se volvía muy apático, casi melancólico, apagado, sin importar que estuviera bien alimentado o en buen estado físico, a la larga un changeling terminaba acabando con la vida de su presa, por mucho que su alimentación la dejara con vida.

- Cómo lo hicieron exactamente.

- Como me comentaron, atraparon a todos los animales que pudieron y se alimentaron de sus emociones, pero no pasó mucho hasta que no pudieran proveer de las emociones que necesitaban; luego tuvieron que idear otro plan.

- Esto… es lo más preocupante, cómo alimentar a esta facción de emociones que ellos necesitan, cuando eso implica necesariamente el mal de otros.

- Lamento no tener la solución para sus problemas princesa Cadance, también siento no tener más información relevante.

- Descuida, tu ayuda ha sido preciosa, mi estimado Torax, muchas gracias y que tu corazón siga siendo puro al dirigir tu pueblo.

Aproximadamente en fechas similares, se llevó a cabo una gran cantidad de actos en busca de fondos por parte de la corona, los impuestos no alcanzarían, mucho menos la buena intensión; era una característica preciosa de las princesas, diferente a todo lo que conocemos de los gobernantes, senadores y administradores actuales, ellas no eran meros recitales de palabras lujuriosas, ellas eran actoras directas de todas las ideas que tenían, fuese en una fiesta, en una batalla, en un cambio jurídico, en curar, recorrer los pasillos de los hospitales, construyendo… esa era la característica de las princesas, no prometían; cumplían.

Justo por esa razón no pasó ni medio mes antes de que iniciara la recolección de fondos, la excusa fue acumular bits suficientes para apoyar a una nación recién integrada a Equestria, difícilmente se lo puede clasificar como mentira, pues era cierto que la nueva facción sería integrada a Equestria como otra nación más; pero nunca especificaron quiénes integraban esta nación.

Y cómo obtenían esos fondos, la respuesta puede resultar bastante curiosa, las princesas no solían acudir a actos públicos que no fueran de la corona; pero cuando hacía falta, proponían una predisposición a ser invitadas a eventos a cambio de donativos para la corona, entre mayor era el donativo mayor era el tiempo que se presentaban en los eventos como invitadas de honor. Aquel que conozca la necesidad de los más ricos sabrá que cualquiera de sus fiestas privadas serán mucho más prestigiosa con la presencia de alguna princesa. Fuera de ello, una cantidad de las arcas fue redirigida para conseguir materiales de construcción idóneos, el trabajo de los especialistas fue temporalmente cambiado por una investigación de las costumbres de los changeling, todo medido milimétricamente para abarcar la tarea necesaria.

Los especialistas tenían unos meses para hacer una revisión bibliográfica, plantear tesis y acordar el mejor método para estudiar a los changeling una vez llegados, primero los especialistas en biología, física y química darían las nociones principales para darles un lugar adecuado para sustentar su forma de vida, después los especialistas en cultura y sociedad podrían dar con el armado de las instituciones sociales, leyes, costumbres y el comportamiento social en general. Así se podría adaptar al nuevo reino que se incluiría en Equestria.

No obstante, fue en una fiesta organizada por las princesas para apoyar esta causa, donde se mostró al que ahora conocemos como ministro principal; nadie podría haber imaginado siquiera el papel que jugaría, ni siquiera ahora sabemos el papel real que jugó.

Existía una sociedad política, diplomática, intelectual, económica y en general de Equestria que reunía a los ponis más reconocidos, talentosos y virtuosos; una sociedad de la élite, claro que no era igual a la élite que conocemos ahora que se basa solamente en la riqueza, el fundamento era los mejores entre los mejores. Pobres, ricos, soldados, intelectuales, científicos, artistas, todos congregados en constante interrelación; esa sociedad tampoco suponía un favoritismo con las princesas, aunque claro que en esa particular ocasión se los invitó a una fiesta de caridad, desde luego que todos respondieron por diversas causas.

La música tenue, pero llena de pasión era la idónea para mantener conversaciones con calma, el castillo de las princesas era el lugar más apropiado para mantener a todos bajo un aura de comodidad, exquisitez de construcción y jovialidad únicos.

Ameno, entretenido y lleno de personalidades de toda Equestria, así se mantenía la fiesta.

Celestia se mantenía en un ir y venir constante, conversando con los ponis, enterándose de algunos chismes, bajo la atmósfera de la fiesta se podía conversar prácticamente con cualquiera, desde una estrella del pop, hasta el empresario más acaudalado de Equestria, recientemente se habían agregado más personalidades a la lista, había conversado con una arqueóloga bastante sagaz aunque un poco descuidada de su apariencia. Finalmente pudo toparse con su hermana, una cara familiar y con quien sus reservas eran mucho menos limitadas que con otros y otras ecuestres.

Desde luego que la princesa Luna no era una yegua que gustara de grandes fiestas ni de eventos sociales extremadamente amplios como lo era aquel, mas estaba prácticamente obligada a estar presente, sonreír ante algunas cámaras y mantener conversaciones con ponis que mayormente le preguntaban sobre su trabajo defendiendo los límites entre áreas pobladas por ponis y áreas salvajes. Un médico y un biólogo mantuvieron una conversación sobre sus manchas negras en los flancos, obviamente era algo incómodo… pero después recibió un halago bastante bueno por parte de una pareja de estilistas que se quedó prácticamente embelesada al ver de cerca su melena, que a diferencia del de su hermana se asemejaba al velo nocturno con las estrellas y su fulgor intermitente.

Cuando ambas se encontraron finalmente solo se sonrieron.

- ¿Cómo va la noche? – le cuestionó la yegua blanca a su hermana en doble sentido que desde luego entendió.

- No como quisiera. – Alcanzó a responder la menor chocando su casco delantero con la pata de su hermana. – Hay disculpa, no me fijé. – Agregó después de sentir el contacto.

- No es nada, ¿te parece si nos sentamos por un solo instante? – Acotó la mayor señalando con el hocico una mesa vacía y con tres asientos.

El ambiente no podía estar apagado, muchos de los presentes ya tenían una conversación agradable con los ponis que conocían o con los recién conocidos, desde luego que la ocasión se aprovechaba por todos, ya sea para conseguir tratos, trabajos, conexiones o simplemente conocer ponis interesantes.

- Cómo te ha ido con el presupuesto.

- Por favor hermana, estamos en medio de una fiesta, ¿podrías olvidar el asunto por solo unos minutos? – Inquirió Luna recostándose sobre la silla.

El vestido que llevaba puesto era incómodo, parecía que el diseñador hubiera deseado ahogarla, la faja comprimía su sección media, no era para nada igual que la cómoda, ergonómica y un poco pesada armadura que solía llevar en la noche. Esa no era la vida para una princesa, se repetía en la cabeza. Celestia aceptó sin mayor complicación, Luna tenía razón, faltaban un buen tiempo hasta que los planes necesitaran de atención constante, mas ¿Qué podían decirse la una a la otra? El tiempo que tenían para aquellas conversaciones con suerte se presentaba en los desayunos, si es que ambas coincidían claro está cosa que solo pasaba en eclipses lunares.

- Y ¿Cómo es eso de que el nuevo príncipe escapó de Aspen?

- Mira, no sé muchos detalles y creo que él no me lo diría si se lo preguntara; pero ese tal Clever Heart, en realidad se reveló contra el Rey Aspen y se fugó del bosque Everfree, no sé bien cuál fue el contexto; pero al parecer tenía conflictos con Blackthorn, y todo termino… no sé cómo explicarlo.

- ¿Una pelea tal vez?

- Pues, algo así, en realidad a ambos les tocó hacer la misma guardia en la misma sección del bosque, fue el momento adecuado para huir, no sin antes enfrentarse en una batalla…

- Evidentemente ganó Clever Heart, pero cómo está ese tal Blackthorn.

- Está bien; aunque me ha sugerido no dejarme engañar por ese venado.

- Ciertamente, no veo la hora de precisar mejor las relaciones que sostendremos con un líder con tan… cuestionables acciones.

- No sé qué pensar al respecto, no parece que esté buscando fines egoístas, habría que ver mejor lo que pasó con Aspen y lo que pasa actualmente con su nación.

- Eso y que ni siquiera conocemos su territorio actual. – De pronto la princesa de la noche se percató de una distracción repentina de su hermana, observaba atentamente a un poni, con una intuición inmediata, la yegua azul marino obscuro se le acercó.

- Si te interesa, puedo intermediar tu presentación.

- ¿Qué? no, no es nada de eso, míralo atentamente…

Luna apreció con sumo detalle a un poni de pelaje beige suave, casi llegando al gris, una melena azul marina unos tonos más obscuros que Luna y sobre todo una Cutie Mark simbolizada con un tornado, no tardó mucho en reconocer al corcel; qué estaba haciendo en medio de una fiesta como aquella, nunca fue invitado ni tampoco era deseable que estuviese allí. El corcel, se limitaba a escuchar una conversación con bastante ánimo, aunque tan pronto como su mirada se cruzó con la de las princesas, sonrió para después marcharse a otro lugar.

- Mejor voy a ver qué está tramando. – Enunció la princesa del día parándose para dar alcance al corcel.

Subiendo unas escaleras se acercó metro a metro, con un andar algo acelerado se proponía estar a su lado en menos de cinco segundos.

Pero de un momento a otro, una cara demasiado conocida como para no reconocerla se apareció frente a ella.

Con una crin naranja, pelaje marfil con un corte en forma de V en su oreja derecha se mostró observando de frente con sus ojos rojos a la alicornio, quien tuvo que detener su paso para poder hacer un saludo.

- Lavish Velvet, es un gusto poder volver a verlo después de su retiro.

- El gusto es mío princesa, espero no ser demasiado atrevido al pedirle un favor.

- Claro que no, el que usted desee.

- ¿Podría darme el nombre del donante de oro de nuestra fiesta?

- Ehh, déjeme recordarlo. – Celestia cerró sus ojos, temporalmente se concentró para hallar el nombre exacto. – Su nombre es Filthy Rich.

- Oh, ya veo, tuvo que ser uno de los Rich, cosa rara.

- Y que lo diga, bueno… lamento no tener tiempo para hablar.

- Habla del corcel, se fue por la derecha, subió las gradas hace unos segundos.

- Sus habilidades han salvado el día otra vez Coronel Velvet.

- Ex Coronel mi princesa, que tenga buena suerte con su persecución.

Con cierta sonrisa cómplice, la princesa del día dobló a la derecha y subió una serie de escaleras, hasta que finalmente pudo toparse con el corcel que estaba persiguiendo desde hace un rato, se hallaba mirando todo el salón desde una de las barandas de aquel piso superior. Se le acercó y no supo exactamente cómo iniciar la conversación. No fue hasta que este se volteó que pudo escuchar sus palabras. Pero lo que se vino no fue nada de lo que pudiera haber esperado, el corcel se asustó y gritó con tanta fuerza que hasta parecía una damisela en apuros, sacando la lengua, la cual bailoteaba al son de la música que pronto frenó y moviendo los cascos de tal forma que parecían no tener huesos por dentro, el corcel llamó la atención de medio salón que se volteó para verlos.

- Lo siento amigos, fue solo un malentendido, ¡qué siga la fiesta! – se apresuró al decir el corcel. Celestia, entre avergonzada y confundida estuvo a punto de hablar.

- ¿Nunca te dijeron que asustar a los demás es de mala educación? – Le interrumpió el corcel con una mirada de regaño demasiado fingida como para poder convencer a cualquiera.

- Discord, deja de hacerte el santo… qué es lo que haces aquí.

- Oh, o sea que un joven apuesto y galante no puede salir a divertirse los viernes por la noche. – Se defendió en un tono de sarcasmo capaz de quitarle la paciencia a cualquiera.

- No cuando ese joven eres tú. – Acusó la yegua de forma seca para mostrar que era en serio.

- Oh no puede ser, ¿Ves que el poder te está afectando por fin?

- Deja de bromear, está bien, mira, puedes quedarte, solo nada de caos o de tu costumbre de arruinar las cosas. ¿De acuerdo?

- ¿Alguna vez me perdonaras mis pequeños errores? – Advirtió el corcel finalmente antes de dirigirse a otra parte con una sonrisa de oreja a oreja, había conseguido lo que buscaba.


Disculpen por la demora de un mes en actualizar el fic, se presentaron muchas actividades que me dejaron sin tiempo ni cabeza para dedicarme a escribir; pero ya estoy de vuelta aunque un poco melancólico – pues le di el punto final a uno de los fics más populares que tengo – no obstante, pese a que la popularidad es un impulso para casi todos los autores, siempre me ha gustado más esta línea de desarrollo donde se combina política, acción y una revisión cuidadosa del canon de la serie, comics, libros, etc. Espero que les esté gustando y prometo actualizar más seguido. Nos leemos pronto.