Road to BoruSara

Este cap trata sobre el viaje a la aldea la niebla, principalmente sobre como interactúan Boruto y Sarada antes y durante el viaje. Espero lo disfruten!

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Capítulo 2: La aldea de la niebla: Escogiendo al delegado del viaje

Sarada entró a clase esa mañana, nada fuera de lo común, exceptuando a ese chico rubio y de ojos azules colgando en el techo, totalmente atado y con una cinta adhesiva en su boca.

"¿Qué hizo esta vez?" Pensó Sarada cerrando los ojos y caminando con semblante indiferente hacia su asiento. Una vez ahí no pudo evitar observar a Boruto en el techo intentando escapar de su castigo

-No te preocupes, es solo un castigo del director- Dijo ChouChou animada, mientras comía unas papas fritas.

-No creo que lo que haga alguien como él me preocupe, ciertamente- Respondió una Sarada indiferente. Mas su amiga Akimichi se daba cuenta de lo que Uzumaki Boruto provocaba en la pequeña Uchiha. Sonrió calladamente mientras veía como Sarada observaba a su amigo colgando.

-Cla…clase! Todos páresense!-Gritó la delegada Sumire Kakei. Todos en la sala se pararon en silencio.

Acto seguido entraron a la sala Aburame sensei, Anko sensei y el director Iruka. Tal vez hablarían del comportamiento de Boruto.

-Buenos días, clase. Tenemos un anuncio importante el día de hoy. Nuestra clase ha sido seleccionada para participar de un viaje hacia la aldea de la niebla…

Al escuchar estas palabras, todos en la sala se conmocionaron, incluso Boruto dejó de moverse y prestó atención absoluta a los profesores. Al parecer, para fortalecer las relaciones entre la aldea de la niebla y la aldea de Konoha, se decidió realizar este viaje. Una táctica interesante y amigable entre dos aldeas. Sarada prestaba atención a estos detalles y analizaba las causas que llevaron a esta decisión.

-…Y para este viaje, necesitaré que designen a un encargado. ¿Sugerencias?

Sarada levantó su mano. –Dime Sarada-. –Yo propongo a Boruto Uzumaki como delegado-.

-¡Es una muy buena idea! Secundó el pequeño Nara, y todos estuvieron de acuerdo con eso. Solo Boruto parecía moverse desesperadamente para evitar el cargo. Pero fue inútil.

-Muy bien, Boruto Uzumaki, serás el encargado.

Sarada sonrió disimuladamente ante la victoria de su proposición. Vio hacia arriba, un Boruto bastante molesto le dirigía la mirada. Ella no pudo evitar sobresaltarse ante esto, pero le devolvió una sonrisa triunfante a su rival.

Sarada llegó a su casa ya en la tarde, con las compras en mano y dispuesta a preparar la cena. Al entrar en el nuevo departamento, se percató del nuevo retrato familiar que hicieron cuando su padre llegó. Sonrió suavemente y dijo- Tadaima, papa…-.

Sakura llegó a las 8 de la noche, cansada como siempre. Todo estaba como antes, de algún modo, aunque en un nuevo departamento y con nuevas vibras de familia. La cena transcurrió tranquila, y Sarada comentó a su madre sobre el viaje.

-Oh, la aldea de la niebla, recuerdo que a tu edad, esa aldea era conocida como la aldea de la niebla sangrienta. Uno de nuestros contrincantes en nuestras épocas de gennin fue un ninja renegado de ahí, Zabuza, un ex espadachín…Realmente fue una misión peligrosa…Recuerdo que tu padre se expuso para salvarnos, y yo casi muero de susto porque no reaccionaba…Naruto por su parte…

Sarada escuchaba atentamente, más no quiso preguntar a qué se refería con que la aldea se denominara la aldea de la niebla sangrienta. Supuso que eso sería algo que ya no importaría mucho en estos tiempos de paz.

Unos días más tarde, toda la clase se encontraba en el portón de entrada de la aldea. Los estudiantes entusiasmados vestían sus ropas habituales y llevaban mochilas de viaje, más que nada para una excursión de unos cuantos días. Sarada se encontró con Chouchou, quien llevaba una bolsa extra con muchas papas fritas.

-Hola Chouchou, veo que estas preparada para el viaje-. Dijo la pelinegra.

-Claro, no pienso morir de hambre en tierras extrañas, donde tal vez no hayan papas fritas!-. Dijo la pequeña Akimichi, siempre pensando en su comida favorita.

-Gordita, no lleves tanto equipaje que con tu peso basta y sobra para hundir el barco-. Dijo Inojin acercándose a las chicas. Él iba acompañado de Shikadai Nara, Denki Kaminarimon, Iwabee Yuino y Boruto.

-Envidioso, ya quisieras tener la figura que tengo yo, eso es todo-. Dijo Chouchou abriendo una de sus bolsas de papas.

Boruto reía y hablaba con sus demás compañeros, mientras Iwabe se quedaba callado, parecía molesto por algo.

*Boruto, siempre tan irresponsable, ya le enseñaré* Pensó Sarada y dijo- Bueno Boruto, ya que eres el encargado de la excursión, espero que ya tengas todo preparado para hacernos pasar un buen rato, además de tener todo en orden-.

-Eh! Sarada, estamos de excursión! Relájate un poco….ttebassa!-. De repente, el rubio sintió un pellizco en la oreja y un jalón.- Tú, Boruto Uzumaki, eres el encargado, me escuchaste?, harás lo que dije…- Sarada se notaba demasiado seria. Dicho esto lo soltó y un adolorido rubio contestó-. Ok ok… debo ir entonces a preparar todo para el viaje! ASH ERES UNA MOLESTIA.

-Yo creo que más bien te gustó que hiciera eso-. Dijo Mitsuki, quien apareció de la nada al lado del rubio-.

La brisa del mar soplaba y se sentía refrescante. Jamás había estado tan lejos de casa. Sarada miraba el mar sintiéndose pequeñita, un punto más en una superficie gigante en el espacio y en el tiempo. En ese momento, todos sus problemas, preocupaciones y metas se dieron una pausa. Solo le interesaba vivir el momento y contemplar el mar.

-Ah…. Se siente tan bien, el mar- Dijo la pelinegra.

-Sí, es verdad….-La delegada de la clase se aproximó a Sarada con su tranquila voz.-Sarada, hay algo que quería preguntarte….¿Por qué nominaste a Boruto para ser encargado en esta excursión?

-Yo tengo unas cuantas ideas del por qué…-Dijo la Akimichi apoyada en una de las paredes del crucero.

Antes que su mejor amiga pudiera responder, Sarada dijo-Simplemente, me pareció que sería la persona ideal para realizar el trabajo, si es que él está preocupado en mantener el orden, no podrá meterse ni meternos en problemas.

-Ooooh ya veo.- Dijeron ambas chicas a la vez. –Eso tiene sentido- Añadió la delegada.

Sí, además Boruto…Sarada estaba pensando en decir algo positivo del Uzumaki, después de todo él era una persona amigable y en quien todos podían confiar…pero alguien la interrumpió.

-¿YO…QUÉ?- Un rubio se acercaba a las tres chicas algo molesto.

-Solo hablábamos de lo incompetente que eres, nada más…- Sarada estaba disimulando muy bien los nervios que sintió en ese momento. No quería que Boruto la escuchara diciendo algo bueno de él. Su disimulo fue tan bueno que un flujo de adrenalina y soberbia se apoderó de ella en ese momento, se sentía invencible. En eso el rubio dijo- De no ser por ti no tendría que hacer este trabajo…

Sarada solo pudo remedarlo con un tono burlón- Di ni sir pir ti ni tendría qui hacir isti tribiji!-

-DEJA DE REMEDARME!

-DIJI DI RIMIDIRMI!-Sarada estaba muy divertida.

El rubio empezó a correr y ella le siguió saltando como niña pequeña. Hace mucho que no sentía tanto poder sobre su amigo de la infancia. Mientras ambos se alejaban, las dos chicas que se quedaron atrás los miraban sonriendo.

Ambos corrieron hasta llegar a la nariz del barco, en ese momento Boruto se dio la vuelta para enfrentar a su amiga.- Muy bien SA-RA-DA- CHAN… ¿quieres pelea? Te daré pelea…

-Jajaja, por favor, solo fue una pequeña broma…no tienes que ser tan inmaduro.

-INVERSE OIROKE NO JUTSU!- Una nube de humo apareció donde se encontraba el rubio, y al disiparse, apareció un sexy hombre de cabello blanco y ojos verdes en traje de baño.

-Sarada-chan, tanto estuve esperando por ti-Dijo el misterioso hombre susurrando en el oído de la pequeña Uchiha, la cual no estaba tan impresionada, es más…. Estaba muy molesta con el comportamiento pervertido de Boruto. Así que…aprovechó el acercamiento para darle una lección.

-Oh, así que esperaste tanto tiempo…por mi?, Bo Ru To…- Al decir esto el muchacho se echó un poco para atrás, algo confundido, pero rápidamente decidió seguirle el juego a la muchacha.

-Por qué no te acercas un poco más, ¿corazón?-Dijo Sarada, en sus ojos se vio un poco de malicia, hecho que pasó algo inadvertido por el rubio, quien se acercó siguiendo el juego.

-Está bien… está bien…no pensé que esto iba a gustarte realmente, y bueno….estamos solos aquí…-Dijo Boruto acercándose un poco a Sarada, sin duda su corazón latía rápidamente y….luego.

-CREES QUE ME GANARÍAS CON ESE TRUCO BARATO, BORUTO! SHANNARO!-Sarada lo había agarrado de su oreja, y pellizcándolo fuertemente lo llevo donde estaban los demás.

-Oi! Oi! Sarada! Eso duele mucho-. Boruto no pudo mantener el jutsu más tiempo y volvió a la normalidad.-Lo siento! Lo siento Sarada-chan…

-NADA DE LO SIENTO! AHORA VE A CUMPLIR TU TRABAJO!

Pronto el mar se cubrió de una densa niebla, y ya no había caso de quedarse en cubierta. Todos los chicos de Konoha se refugiaron en la sala del barco, y muchos charlaban y jugaban cartas.

A la mañana siguiente, llegaron a la aldea de la Niebla. Todos bajaron emocionados por lo que iban a descubrir. Los estaba esperando un chico de su edad, tal vez un poco más alto que los chicos varones del curso. Tenía el cabello de color rubio cenizo y los ojos de un color fucsia fuerte. Sin duda se llevó el corazón de las chicas solo con su presencia.

-Bienvenidos todos a Kirigakure, soy Kagura Karatachi, y seré su guía durante este viaje-. Las chicas se derritieron al escuchar su voz, todas menos Sarada.

Denki lo buscó en su computador, y cuando vio su record ninja, solo pudo decir-EL ES CHUNNIN! Y TIENE NUESTRA EDAD!- Todos se quedaron callados ante el descubrimiento de Denki.

-Jajaja bueno, solo díganme Kagura, no se concentren en que rango tengo- Dijo Kagura un tanto incómodo.

Boruto se acercó a él, entendiendo que más que ser un ninja increíble, era un chico como ellos. –Boruto Uzumaki, un gusto-. El rubio le tendío la mano con una de sus típicas sonrisas. Kagura le respondió el saludo.

…..

El primer día de la excursión pasó tranquilamente, conocieron al Mizukage, y vieron los centros comerciales y las playas de la ciudad. Kirikagure era una ciudad maravillosa y moderna, llena de comercio. Sarada se quedó en el centro comercial viendo algunas cosas, entre ellas, libros de historia y medicina (algo que quería comprar para su mamá).

Al día siguiente, Sarada quiso un día solo para ella. No solía compartir mucho con sus amigas, con excepción de Chouchou, pero ese día ella quería seguir comprando cosas, y eso no le interesaba a la pelinegra en ese momento.

Se quedó en el puerto viendo el mar, sintiendo otra vez esa maravillosa sensación de sentirse pequeña, parte de algo gigante. –Está todo tan tranquilo aquí- Cerró los ojos y respiró profundamente.

Luego, una voz familiar resonó en sus oídos-Mmmm…Sarada, toma-. Con algo de molestia, Sarada abrió los ojos. Los abrió de par en par al ver a Boruto extendiéndole un calamar asado.

-No tengo hambre, Boruto Baka.- Dijo ella en un acto de desdén que no pudo lograrse por el ruido que hizo su estómago en ese momento, delatándola completamente.

-Mmmm bueno, esta vez te lo acepto-. Dijo la pelinegra con un poco de rubor en sus mejillas. Boruto le entregó el calamar con una semisonrisa y se sentó a su lado.

-Es realmente lindo aquí, no?- Dijo el rubio.

-Sí….-Dijo Sarada. Algo en su compañía hacía de ese momento muy especial, pero ella no podía definir qué.

Boruto había salido la noche anterior después de la hora de dormir, y Sarada lo advirtió. Hoy, simplemente Boruto no regresaba. Todos lo buscaron, preguntándose donde podría estar. Denki se acercó a ella para contarle lo ocurrido la noche anterior. Lo habían secuestrado y habían pedido que Boruto fuera a rescatarlo, el hecho fue un éxito, y todos volvieron ilesos. Mas, ahora…Boruto no regresaba.

Sarada decidió salir a investigar. Esperó a que sus amigas estuvieran distraídas y salió. Se dirigió al centro de la ciudad, donde ella había visto unas calles oscuras y donde Denki le había dicho que Iwabe se había encontrado con algunos de los pandilleros que lo habían secuestrado. Al llegar, ella se sumergió en el laberinto de calles oscuras, las cuales contrastaban grandemente con el brillo de los centros turísticos y comerciales de la ciudad. De repente, observó a un chico de cabello crespo y rubio en el piso, rodeado de un charco de sangre.

-Espera….te ayudaré.-Dijo Sarada practicando un poco del ninjutsu médico que aprendió de su madre. EL chico lloraba amargamente, cosa que fastidió a la pequeña Uchiha. De repente, el chico balbuceó algo de importancia para la pelinegra.

-Tienen al chico rubio, en el gimnasio, quieren matarlo-.

-No podías decir eso antes? –Espetó Sarada con los ojos bien abiertos-. Muéstrame el camino por favor.

…..

Los dos muchachos llegaron al gimnasio de la academia de Kirikagure. Vieron a un chico rubio flotando en el agua, boca abajo. Sarada corrió a darle encuentro y entre el chico de la niebla y ella lo alzaron y lo llevaron a uno de los depósitos cercanos.

Sarada tardó una media hora en curar sus heridas y estabilizarlo. Tendrían que cuidarlo ahí hasta que reaccione, pues era algo riesgoso salir de ahí sin que alguien quisiera enfrentarlos. Esperaron una hora, hasta que Boruto empezó a moverse entre sueños.

-BORUTO, BORUTO! Despierta!-Gritó Sarada para despertarlo. El rubio abrió los ojos algo confundido. Después de todo, no esperaba ver a Sarada ahí.

-Sarada! Hay que salvar a Kagura!-. Gritó Boruto reaccionando.

-No, para nada, tu vienes conmigo al hotel-. Dijo Sarada en tono maternal.-Recién curé tus heridas y estas muy mal todavía.

-¿Cómo me encontraste?

-Sarada sama me salvó la vida y le conté que te pasó el chico crespo.

-Sí eso mismo. Y no me digas Sarada-sama.

-Lo que usted diga, Sarada-sama

-Ufff.. bueno, harás lo que digo Boruto, nos vamos al hotel-. Dijo la pequeña Uchiha.

En eso Boruto le contó lo que pasó y le pidió su ayuda para derrotar a los espadachines de la niebla. Sarada veía que esto se trataba de un asunto serio, y que Boruto no iba a hacerle caso por más que lo llevara a cuestas de vuelta con todos. Sarada accedió a ayudarlo, siempre y cuando volvieran para la hora de dormir.

….

Después de haber derrotado a los espadachines de la niebla, Boruto y los demás estaban en el barco de vuelta a casa.

Sarada todavía estaba algo sería por lo ocurrido. Había tenido una batalla muy fuerte con esa mujer de la niebla. Pensó en su padre y en lo mucho que le faltaba para alcanzar el poder para convertirse en hokage. Boruto por su parte, estaba como si no hubiera pasado nada. Reía con sus amigos, hacía bromas y se jactaba de haber sido un buen delegado de la excursión. Nada podría cambiar la sonrisa de ese tonto.

-Bueno, que se le va a hacer- Dijo Sarada por lo bajo. Mirando el mar.

-Sarada…no pude agradecerte lo que hiciste en Kirikagure.

-No es necesario, baka…Solo hice lo necesario. Nada que no haría por otra persona si es que quiero ser Hokage.

-Yo pienso que tuviste otras razones para hacerlo, Sarada- Mitsuki apareció de la nada, sobresaltando a los dos chicos y provocándoles un sonrojo leve.-Se ven muy bien juntos saben?

-NO!-Gritaron ambos aludidos con la cara roja como un tomate. Mitsuki solo sonrío.

Gracias por la espera! Se que hace mucho que no actualizo, pero la verdad estuve con muchas actividades este mes! Espero les haya gustado esta parte de la historia, intentaré seguir la línea del anime y del manga, pero haciendo historias originales que no se hayan visto en ninguna de estas dos fuentes!