DISCLAIMER:SoulEaternomepertenece.EslaobradearteescritaydibujadaporAtsushiOhkubo.Tampocosuspersonajesmepertenecen.

ADVERTENCIA: Este fic contendrá capítulos completamente Lemons, es decir, con alto contenido sexual explicito. Menores de edad por favor absténganse de leer o bien, leer bajo su propia responsabilidad. A quienes el Lemons no les guste, pues queda criterio de cada uno la lectura de este tipo de fic.

Por eso mismo tendrá Rating "M".

Espero puedan dejar reviews. El apoyo y las críticas solo hacen de nosotros mejores escritores. ¡Besos a todos!

CAPITULO I

"El comienzo"

Un ligero movimiento de la cama la despertó, miro el reloj que estaba sobre la mesita de noche. Eran las 3 AM, ni un minuto más ni un minuto menos. Se sorprendió un poco, hacia días que no despertaba de madrugada. Junto con la fuga de sus extraños sueños y la aparente tranquilidad de su vida cotidiana, había pensado que por fin su vida volvía a la normalidad, por lo que se sintió algo decepcionada.

Intentó escuchar algún sonido extraño, aun recordaba el motivo por el que había despertado. En un momento pensó que se trataría de su gata Blair, pero eso era imposible. Solo unas noches atrás la habían llevado de urgencia al veterinario debido a un acatarramiento gatuno, así que la presencia de su gata en la habitación era improbable. Barajó la posibilidad de un pequeño temblor así que decidió volver a dormir. Un sonoro ronquido la hiso reír. Como nunca, su padre estaba profundamente dormido, el pobre hombre sufría de insomnio y casi siempre tenía que tomar pastillas para corregir sus desordenes del sueño, claro todo cortesía de su esposa Kami Albarn, la Psiquiatra de la familia.

Volteo hacia un lado y se cubrió bien con las sabanas mientras cerraba los ojos, sin embargo, aquel extraño movimiento de la cama le alerto nuevamente.

Aquello no podía ser normal.

Un poco asustada enfoco la vista en su oscura habitación, pero allí no había nada extraño, salvo tal vez que todo se veía demasiado oscuro, como si la noche en pleno se hubiese colado en su cuarto y apagado las estrellas del firmamento, cerró los ojos nuevamente haciendo una nota mental:

Novolveratomarchocolatecalienteantesdeiradormir,manteníademasiadodespiertasuimaginación.

Suspiro controlando los latidos de su corazón, entonces el colchón se hundió notablemente ante el peso de algo o alguien. Tragó saliva que le supo amarga, eso no podía ser más que producto de una imaginación activa y un poco enfermiza ya que no había nadie allí a excepción de ella misma. Aunque luego tuvo que desechar esa idea cuando percibió que las sabanas se deslizaban fuera de la cama como si alguien tirara de ellas.

Se quedo inmóvil y aterrorizada, sobre todo cuando pudo sentir perfectamente una mano invisible acariciar una de sus piernas recorriendo un camino improvisado que llevaba hasta su vientre, sus senos y luego el cuello. Un escalofrió recorrió su espina dorsal alojándose en alguna parte de su cuerpo que en ese momento no pudo reconocer, gimoteo aterrada sin poder entender lo que estaba sucediendo.

De pronto todo aquello cesó. Se incorporo en la cama mirando confundida hacia todos lados. Su habitación seguía igual que siempre, podía apreciar la silueta de un mueble grande al fondo, un escritorio apegado a la ventana y una silla mecedora que en medio de la extraña y profunda oscuridad se mecía como si alguien estuviera sentado en ella. En medio de su examen descubrió las sabanas a los pies de su cama, reuniendo un poco de valor se levantó y con rapidez las tomo y se cubrió con ellas hasta el cuello. Miró nuevamente el reloj, eran las 3:15 AM, cerró los ojos con miedo y se durmió.

-Y dices… ¿Qué?

-Te lo juro Tsubaki, se movió sola, la maldita sabana se movió sola y luego algo me toco, pero no había nadie allí ¿comprendes? No había nadie-le dijo con desesperación mientras agitaba sus manos frente al rostro de su amiga en un intento de hacer énfasis en la historia que le estaba contando.

-Pero eso no puede ser posible-respondió con voz conciliadora-¿no será que te removiste mientras dormías y al despertar pensaste que te habían quitado las sabanas?

-Estaba despierta Tsubaki… no me removí, esa cosa me las quito.

-¿Qué cosa?

-No lo sé, pero te juro que había algo allí, algo invisible.

-Tal vez solo soñabas.

-No, no…-murmuro observándola. Sus ojos demostraban tal determinación que Tsubaki no pudo más que creerle. Su amiga Maka no era de las personas que inventaban cosas extrañas para llamar la atención.

-Te creo-le dijo-tienes que estar serena por las noches y ver si sucede algo más, si se repite pues tendremos que hablar con alguien.

-Y ¿con quién? Nadie aparte de ti va a creerme.

-Te sorprendería saber cuántas personas podrían creerte si dijeras lo que te pasa-la tomo de las manos-prométeme que si pasa algo me lo contaras y luego le diremos a alguien, a tus padres o a quien sea.

-Lo prometo.

Se miraron a los ojos. Hacia un buen rato que estaban medio ocultas en la azotea, sabían que en horario del almuerzo nadie iba allí, por lo tanto era el lugar idóneo para conversar cosas que no se quisiera que los demás supieran. Tsubaki era una buena amiga, escuchaba con paciencia y luego tenía buenos consejos para dar, además tenían cierta conexión que les servía mucho a la hora de reconocer cuando una mentía a la otra y ahora, los ojos de Maka Albarn le gritaban que todo lo que le estaba contando era verdad o bien, la verdad de la que ella estaba convencida.

-Sabes que puedes confiar en mí-le dijo la morena Tsubaki, con sus ojos azules clavados en los verdes de Maka y su cabello negro ondeando al viento.

-Lo sé Tsubaki. Tú nunca me abandonaras ¿no? Aunque este mal de la cabeza.

Tsubaki suspiro, sabía que solo la desesperación de su amiga podría haberla obligado a decir su oculto pensamiento, aquella posibilidad que la aterraba.

-No estás loca Maka…-le sonrió con ternura-todos tenemos un poco de locura en nuestra alma, solo que algunos se les nota más.

Ambas rieron recordando a uno de sus compañeros de clase. Un granuja que siempre chillaba a todo quien quisiera escucharlo lo magnifico y brillante que era su presencia.

-Y ¿Qué tal todo con Black?-le pregunto Maka como quien no quiere la cosa. Black Star, era el típico adolescente rebelde que saltaba clases y no ponía atención a nadie a menos que fuera para hacerles recordar que él era demasiado "Big" en sus propias palabras, para pasar desapercibido.

La mayoría de los estudiantes le rehuían pues pensaban que era un delincuente juvenil, con su cabello celeste despeinado y un tatuaje de estrella en el hombro. Los únicos amigos de Maka eran pocos, estaba Tsubaki, luego Death The Kid el hijo del director de Shibusen, un chico extraño con un desorden obsesivo compulsivo, las primas de este, Elizabeth y Patricia Thompson, Liz y Patty para los amigos, la primera amante de las compras y la segunda amante de todo lo que llevara de por medio una jirafa y finalmente el mismo Black Star.

Tsubaki se sonrojo un poco, carraspeando con suavidad antes de contestarle: Pues todo bien, aunque parece que no le gusto, él no me ve de esa forma.

-Lo siento Tsubaki.

-No te preocupes, ya encontrare a alguien por ahí.

El día se digno a pasar rápido dejando atrás esa monotonía que a Maka tanto molestaba. Shibusen era un lugar hermoso, una academia para gente de alcurnia, la mitad de los habitantes de Death City sabían que era un instituto como cualquier otro con las demandas de matricula tan altas que sus hijos no podían entrar en él. Las grandes familias de antiguos linajes enviaban a sus descendientes a estudiar allí. Maka por supuesto había conseguido media beca porque sus padres no podían acceder a pagar la colegiatura completa, Liz y Patty habían heredado una pequeña fortuna de sus padres muertos hacía varios años. Aunque Death The Kid insistía en ser el benefactor de las hermanas debido a una especie de cariño de hermanos.

Eran un grupo diverso y bien constituido. De esa clase de amigos que son inseparables y que viven momentos de alegría y tristeza juntos, compartiendo cada momento con el mismo fervor tan propio de los primeros días de su amistad.

La casa estaba en penumbras aquella noche. No quería dormir, pero el corte de luz había hecho que estuviera más activa de lo normal, tenía un grueso libro aun aferrado entre sus manos, lo había estado leyendo hasta que la luz se fue.

Como era verano las noches en Death City eran muy cálidas, y dormir con su viejo pijama seria un verdadero suicidio si lo que quería era despertar a la mañana siguiente y no deshidratarse durante la noche, así que opto por dormir con una polera blanca de tiras que se ajustaba a su cuerpo y un pequeño short estampado con mullidos corderitos blancos. Miro la hora, eran las 2:05 AM. Dejo el libro sobre la mesita de noche junto al reloj y se recostó cubierta solo con la sabana, como todas las noches desde que la ola de calor se había presentado.

Una repentina ráfaga de aire frio la despertó. Para su desgracia, las 3 AM estaban marcadas en el reloj que brillaba tenuemente en medio de la oscuridad. Notó que las sabanas estaban al pie de su cama, las miró un poco confundida solo para estremecerse cuando sintió el colchón hundiéndose y quedar paralizada de miedo, lo extraño era que aunque quisiera, no podía moverse.

Aquella mano invisible se hacía presente nuevamente, esta vez le acariciaba la mejilla y bajaba con lentitud hacia su cuello. Se detuvo luego sobre el plano estomago mientras su polera de tirantes se deslizaba por la piel dejando al descubierto sus senos. Intento moverse solo para darse cuenta de que no podía, estaba pegada a la cama con los músculos inmovilizados por una fuerza extraña que la hacía marearse.

Se sobresalto de sobremanera al sentir el suave toque de aquella mano sobre sus senos, tocándolos con delicadeza y cuando por fin la sensación de ser acariciada la abandono, pensó que todo había pasado y esa cosa, fuera lo que fuera se había ido, sin embargo la mano invisible seguía ahí, haciéndose notar mientras exploraba el vientre de Maka.

Estaba aterrada sintiendo como la mano invisible, ahora dejando de estar sola, se posaba en el borde del pequeño short, se sintió mover levemente, elevándose por sobre el colchón mientras aquellas manos invisibles y desconocidas le quitaban la ropa.

Desde un comienzo había percibido el tacto de esas manos levemente frías, pero ahora estaban cálidas y rosando adrede la piel de las piernas mientras le quitaba el short. Cuando notó que las manos se posicionaban nuevamente en el borde de su pantaleta, supo que esa cosa la quería ver desnuda, no se sorprendió cuando comenzó a deslizar su ropa interior tal y como lo hizo con el short, porque el miedo ocupaba todas las fibras de su cuerpo.

Un grito ahogado salió por su garganta, sonaba extraño y débil, como un gemido lastimero, muy patético para alguien que quería gritar con todas sus fuerzas debido al terror que estaba experimentando. Se hallaba semidesnuda a merced de algo desconocido e invisible que le abría las piernas con agonizante lentitud. Jamás nadie la había tocado antes, aquel lugar, era un mundo inexplorado a todos incluso para ella misma, que nunca antes se había dado placer a sí misma, tanto por inexperiencia como por vergüenza, aun así, sabía que eso que estaba experimentando era una masturbación.

Entonces recupero la movilidad, se sentó en la cama temblando.

Dios. Alguien tenía que saber que le estaba pasando, tal vez su viva imaginación se había trasformado en una enfermedad mental preocupante que convertía al enfermo en un monstruo pervertido. Se coloco su ropa y volvió a taparse con las sabanas. Recordó la sensación de ser tocada de esa manera y llevó una de sus manos hacia el pubis, la retiro de inmediato al darse cuenta de lo que estaba haciendo.

Ya era suficiente que su mente estuviera fallando como para que ella también le siguiera el juego.

Tsubaki no sonreía, escuchaba con atención todo lo que su mejor amiga le contaba. Su rostro adornado siempre con una sonrisa se encontraba ahora crispado por una mueca de espanto. Si, ciertamente cualquiera que la escuchara hablar así pensaría que se volvió loca, que esa "enfermedad" que Maka pensaba podía tener, era una posibilidad real si no es que ya era un hecho consolidado. Pero Tsubaki la conocía, sabía todo de ella, su más grande miedo, su mayor debilidad, lo que odiaba y lo que amaba, conocía sus mañas y algunas torpezas que ella siempre trataba de ocultar. Tsubaki conocía todos sus secretos y así mismo, sabía que Maka no tenía ninguna enfermedad mental extraña que la incitara a la perversión. Entonces ¿Qué estaba Pasando? Recordó las palabras de su madre cuando muchas veces en el pasado le intento enseñar los principios de la religión que profesaba.

"De los muchos seres de la oscuridad, los demonios son los más complejos y extraños. Los hay desde los pequeños Haborym hasta los príncipes más antiguos del infierno. Existen pocas razas de demonios que pueden causar daño físico a los humanos. El primero Tsubaki, es el Soldado: una bestia sin alma cuya única ambición es matar; luego la Corte: los demonios que conforman el circulo real, los que rodean al señor de las Tinieblas y finalmente el mismo Emperador. Pero ninguno de ellos, a salvo de su emperador, tiene la capacidad de generar un cuerpo físico y es ahí donde aparece una bestia que es sin duda el demonio más extraño y también el más peligroso: el Incubo, cuya misión es deslizarse a nuestro mundo en busca de jóvenes como tú.

-¿Por qué?

-Pues porque su única ambición es tener un hijo."

Siempre pensó en aquellos relatos y cuentos como una forma para protegerla del mundo, una forma de detener su propia curiosidad ante temas que según ella eran de adultos. Su madre siempre abnegada la había estado instruyendo para seguir sus pasos, para un día reconocer cosas como estas. Aun así, se preguntaba si seria aquello lo que estaba pensando, aunque un poco descabellado no perdía nada con intentar darle una respuesta a algo que sabia la ciencia tampoco podría.

-La biblioteca de la escuela tiene una sección de Teología-dijo más para sí misma. Maka la escuchaba con atención-vamos Maka, necesito corroborar algo antes de decirte lo que pienso.

La sección de Teologia no era más que un gran estante de madera lisa. Casi nadie la utilizaba por lo que había un olor a antigüedad pegado a todos los libros y hasta a las mesas rusticas claveteadas al suelo de piedra. Maka no era una persona exigente en cuanto a libros, amaba la lectura y la biblioteca era uno de sus lugares favoritos, pero nunca había estado allí.

-Aquí está-le anuncio Tsubaki con el rostro contraído por la concentración mientras ojeaba el libro más rápido de lo que nunca la había visto. Ella no era muy asidua a leer, bueno nada más allá que las historietas románticas que le confiscaba a su propia madre-Incubo…-murmuro el titulo con asco.

"… (Del latín Incubus, in, 'sobre' y cubare, 'yacer') Elemento o espíritu demoníaco de sexo masculino que, según la tradición popular y la demonología, se posa sobre su víctima mientras esta duerme para mantener relaciones sexuales con ella.

De entre los muchos demonios que atacan sexualmente a los hombres y mujeres, tal vez los más fascinantes sean los íncubos y los súcubos, unas terribles criaturas que pululan por el mundo. Reconocidos desde el Medioevo, la literatura general los describe como seres principalmente nocturnos que pueden envenenar la mente, extraer la energía sexual y espiritual, poseer tanto física como espiritualmente, volver a la victima loco de terror y placer; y en algunos casos, incluso acabar con la vida de la victima para mandar su alma al infierno, sin contemplaciones ni ordalías.

-¿Es eso cierto?-le pregunto Maka con preocupación a su amiga- ¿Crees que eso es lo que me está molestando?

-Creo que si, pero no estoy muy segura-la miro fijamente-todo lo que me has relatado, incluso las sensaciones de frio y la oscuridad sobrenatural de tu cuarto, todo eso me recuerda a las historia que mi madre me contaba cuando entré a la pubertad y comenzaron a interesarme los chicos, siempre vi esas historias como un intento de ella de alejarme o educarme, no lo sé,

-Sigue-le pidió.

"Descripción:

Se trata de un demonio que toma la forma masculina. La apariencia del íncubo no es necesariamente atractiva, ya que no busca la seducción sino despertar en su víctima los instintos sexuales más bajos y primordiales. Dependiendo el país, el íncubo se representa unas veces como un enano barrigudo, otras como un señor alto, delgado y peludo, otras como un joven apuesto y bien vestido. En todos los casos, siempre está dotado de un miembro descomunal."

-No has visto algo así ¿no?-le pregunto con seriedad.

-No, no he visto nada así.

Tsubaki bajo la cabeza hacia el libro y siguió leyendo.

"Modus operandi:

El íncubo se cuela en la mente femenina y siembra la lujuria, provocándole sueños húmedos para pervertirla antes de atacar. Tras varias noches de precalentamiento, el íncubo se materializa y copula con la mujer en unos coitos muy salvajes y placenteros, a veces entrecortados por momentos de lucidez que deriva en auténtico horror. A la mañana siguiente, la interfecta no recuerda casi nada, sólo que ha tenido un sueño húmedo brutal y extraño. Además, la víctima siente debilidad y abatimiento, ya que el íncubo ha empezado a extraer su energía sexual y espiritual a través del coito. "

-Se parece-dijo Maka asustada-a lo que esta pasándome, eso quiere decir, que esa cosa va a… va a…

-No te preocupes Maka, aun no estamos seguras de que sea algo así, hay que descartar todo lo que se pueda.

"Consecuencias:

En caso de que la víctima quede embarazada, puede dar a luz a bebés muertos o a criaturas deformes, pero también a abortos con apariencia medio humana-medio animal. Los niños nacidos vivos suelen ser perversos y con especial inclinación por el mal. Los relatos eclesiásticos de la Edad Media de San Juan de Nurenberg, explican que el Anticristo podría ser engendrado por un demonio lúbrico que engendre su semilla en alguna muchacha virgen. También existen teorías herejes de la Edad Media que sostienen que del embarazo de un Incubo pueden nacer niños con increíbles habilidades mágicas: no en vano, hay expertos como el Monge Agustino Icabu Bradern, nacido en Londres el año 1435, que el hechizero Merlín era hijo de un íncubo y una prostituta."

-¿Puede pasar eso?-la miro consternada-¿Pueden embarazar?

-Se supone que son seres espirituales, ósea, que su cuerpo es etéreo, pero según los relatos los Íncubos tienen un cuerpo como tal-miro fijamente a su amiga expresando con sus ojos azules algo de temor-entonces podría ser verdad. Bueno…ahí termina, no dice nada más.

-No es muy oficial ¿no?

-No, claro que no… fue escrito por Isaac Bern, el año 1945, para encontrar algún texto más antiguo tendríamos que remontarnos a los años 1400 a 1500 o tal vez menos-miro entre los estantes-como esos manuscritos que están ahí-anuncio apuntando a una repisa con ventanillas.

-No creo que se enojen-abrió la portezuela y retiro dos libros de aspecto frágil-"Análisis del Hombre Nuevo" esto data del 1556, en pleno Renacimiento.

-Estos manuscritos deberían estar en un museo ¿qué hacen aquí?-le pregunto Maka curiosa.

-No lo sé… pero este libro-dijo mostrándole un pequeño libro encuadernado en cuero negro-nos sirve.

-"Occhio di Estion"-leyó Maka.

-Y tenemos suerte, está en italiano.

Maka se sonrió. Una de las asignaturas que habían tomado como optativo era la lengua italiana, no era difícil de entender y gracias a ellas tenían los mejores rendimientos escolares del colegio.

-"El Ojo de Estion".

-Estion se supone era un Mago, hijo de una campesina virgen, bueno nadie cree su historia realmente porque en la Edad Media era herejía insinuar algún parecido con Jesús-dijo Tsubaki-mi madre me hablo de su historia y está directamente relacionada con los Íncubos-suspiro-me pregunto que hará este libro aquí, parece el original y debe tener a los menos unos 600 años.

-Esta es una biblioteca muy antigua, según se Death City es una ciudad que nació en el Medioevo ¿no? Tal vez, muchos escritos fueron traídos aquí por la gente que colonizó estas tierras y con el paso de los años no fueron llevados a museos.

-Sí, tienes razón.

-Me lo llevare a casa-le comunico Maka tomando el libro con sumo cuidado y envolviéndolo con su chaleco. Se quedo de pie mirando por los ventanales de la biblioteca-esta anocheciendo.

-Sea lo que sea que pase-murmuro Tsubaki-yo estoy contigo.

-Lo sé-la miro con tristeza-todo estará bien Tsubaki.

Ambas se miraron con comprensión, como sabiendo que tarde o temprano esas palabras dejarían de tener algún significado para las dos.

Notas de la autora:

Quiero agradecer a: mumi evans elric y Similing-chesire por sus reviews.

Este capítulo es un poco más largo que el anterior, me costó un poquito escribirlo, pero aquí estamos. Podemos ver que Tsubaki no es una chica alejada del ocultismo, tiene bastante conocimiento debido a su madre, más adelante sabremos porque. También he dejado a entrever que a pesar de ser invisible aquel ser extraño que visita a Maka puede tocarla, lo que la confunde más porque no es capaz de verlo. Un hecho extraño para un demonio, porque se supone son seres hechos de espíritu, pero gracias a Tsubaki comprendemos que un Incubo no es cualquier demonio.

Espero puedan dejar reviews, acepto consejos! xD jejejeje

Nos vemos próximamente, intentare no demorar tanto la próxima vez.

Próximo Capitulo:

"Carmesí"