LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO.
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Aclaraciones, la publicación de esta historia se hizo con el fin de dedicar el primer capitulo en conmemoración del cumpleaños de Itachi Uchiha, el pasado 09 de Junio, pero para ese tiempo no iba a estar presente así que pedí a un amigo subir la historia, perooooo subió los primeros dos capítulos en uno y confundió los títulos, por lo que me di a la tarea de corregir el titulo de la historia y el sumario, lo siento mucho.
Sorry :)
CAPÍTULO 2: LA BODA.
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Peinado, maquillaje, únicamente faltaba la cereza en el pastel; su vestido. Faltaban dos horas para la ceremonia, su emoción crecía mucho más con cada minuto que pasaba, por fin seria la esposa de Itachi. Suspiró viéndose al espejo, ese día estaba mucho más bonita que otros y no había pedido que la arreglaran de esa manera para la ceremonia, si no para él, quería que a ese hombre no le quedase la menor duda que se estaba casando con la mujer más bonita que él pudiese ver en la vida.
Volteó a ver a su hermana quien con los ojos llorosos se iba sobre ella para abrazarla — te ves hermosa onii chan— le dijo haciendo que los ojos de la mayor comenzasen a ponerse vidriosos—¡No llores, arruinaras tu maquillaje! — dijo limpiando sus lágrimas antes de que pudiesen bajar por sus mejillas, Hinata sonrió ante el gesto de su hermana.
—Lo siento— pronunció y luego ambas regresaron a su casa.
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Una hora transcurrió desde el último discurso motivacional de Shisui. Todo dentro de aquella casa era desolación absoluta. Aunque ninguno aceptaba el destino, no podían hacer más, estaban condenados, maldecidos y lo peor era que ninguno recordaba nada de la noche anterior, sorpresivamente no estaban tan preocupados por su aspecto, ya después se encargarían de solucionar el problema, tenían tiempo de hacerlo, su pesar se debía más que nada al estado en que se encontraba Itachi, a su situación, ¿por qué ocurría todo eso en ese momento?, ¿ era algún tipo de señal o simplemente mala suerte? Como sea que fuese ninguno de ellos se podían si quiera imaginar por lo que estaba pasando, sabían que era complicado el hecho de tener explicar a su futura esposa que ahora era una chica igual que ella, no era lógico ni tampoco comprensible. Itachi se había ido de ahí completamente derrotado y aquello había sido suficiente para meter a todo el grupo en depresión.
—Oye Shisui— habló Sasori preocupado— hace tiempo que Itachi salió, ¿fue buena idea dejarlo ir solo? —la pregunta era seria y más después de lo que el mismo había intentado hacer frente a ellos. Itachi estaba frente a un shock emocional, no racionaba bien y temía que hiciera una locura con tal de cumplir con su palabra.
Shisui lo meditó un poco, lo volteo a ver, por primera vez dudaba de su buen juicio— no lo sé, pero supuse que necesitaba tiempo a solas, sabes que esto no es sencillo—Sasori asintió.
—Deberíamos ir a buscarlo— pronunció Sasuke, hasta él estaba preocupado por la salud mental de su hermano. Miró el reloj y se dio cuenta que faltaba una hora para la ceremonia— deberíamos— informó señalando el reloj.
Shisui y Sasori se levantaron de lo que quedaba del sillón y se fueron junto a Sasuke a la casa de él. Sabían que Itachi un día antes se había llevado todas sus cosas a su nuevo hogar por lo que estaban seguros que lo encontrarían ahí.
Llegaron a su casa, entraron sin tocar la puerta y escucharon el ruido de la regadera, se sentaron en el sillón a esperar que Itachi terminase de bañarse. Pasaron veinte minutos y lo vieron salir y encerrase en su habitación — Es tarde, vayan a arreglarse, nos vemos allá — exclamó con su voz femenina. Las tres mujeres se vieron entre sí. Itachi actuaba como si no estuviera pasando absolutamente nada.
— ¿Te encuentras bien? — le preguntó Sasuke por fuera de su puesta—si— respondió. Sasuke bajo la vista y apretó los puños, no le agradaba para nada verlo de esa manera, sabía que aunque intentaba disimular, no estaba bien y más porque conocía todo lo que Itachi había hecho para poder si quiera tener una cita con ella, fue testigo de los sinsabores de su hermano, de lo mucho que le habían dolido los rechazos de ella y sobre todo aun recordaba lo feliz que estaba cuando le confesó que ella lo había besado mientras lo miraba con asco.
—Déjalo, seguro está pensando en la manera más correcta de decírselo— le dijo Shisui, colocando su mano sobre el hombro de Sasuke— Hagámosle caso, vayamos a cambiarnos—Sasuke asintió.
Luego los tres hombres se fueron a cambiar, como no tenían el tiempo suficiente para ir a comprarse ropa de mujer como Shisui lo había propuesto en un principio, tuvieron que pedirle prestadas sus ropas a Konan. A regañadientes aceptó, únicamente porque ya nada le quedaba.
Caminaron hacia el templo en donde se efectuaría la ceremonia, la cual estaba a punto de dar inicio. Mantuvieron una distancia considerable para no ser detectados por los demás. Habían mandado a Zetsu a investigar si Itachi se había aparecido por allá y la respuesta fue negativa. Los invitados estaban presentes y vieron a Hinata tomada del brazo de su padre caminar hacia el altar, los Akatsuki se quedaron con la boca abierta al ver cuan hermosa se miraba ese día, parecía un ángel bajado del cielo.
Hinata se acercaba cada vez más a la entrada y en cuanto entró al templo se dio cuenta que Itachi no estaba, su corazón comenzó a latir con más frecuencia y se alteró su respiración, Hiashi notó al instante su reacción —Tranquila, quizá ocurrido algo inesperado que lo retrasó— le susurró, antes de que comenzara a llorar. Hasta ese momento Itachi Uchiha había demostrado ser un hombre de honor y de palabra, por lo que la idea de que dejase a su hija plantada estaba descartada por default. Hinata se controló y agradeció el gesto de su padre dedicándole una ligera sonrisa. Pararon justo cuando estaban delante del sacerdote y se quedaron ahí en la espera del novio.
— ¿En dónde está Itachi? — preguntó en murmullo Fugaku a su esposa.
—No lo sé—respondió nerviosa
— ¿Y Sasuke? —volvió a preguntar.
—Tampoco lo sé, no los he visto desde ayer— ambos se miraron fijamente, temían que algo malo les hubiese sucedido, no era normal que Itachi faltase a su palabra y que tampoco Sasuke apareciera lo hacía todavía más extraño.
Los Akatsuki se mantuvieron en el mismo lugar, esperando por el arribo de él. Ya era hora y seguramente Itachi iba en camino. Tenían curiosidad de saber qué les diría Itachi para convencerlos cuando lo viesen llegar como una mujer, o al menos eso creían que haría. Seguramente nadie le creería, era ilógico y bastante absurdo.
Sus caras palidecieron cuando lo vieron caminar hacia la entrada vestido no solo como hombre, sino siendo un hombre. Inmediatamente se dieron cuenta de su engaño, Sasuke, Shisui y todos los Akatsuki corrieron hacia él, no podían permitir que su desesperación nublara su juicio. Lo llevaron atrás del templo tapándolo completamente con sus cuerpos. Era demasiado arriesgado que alguien lo viese en esa forma justo en entrada del templo y que al final no se presentase.
—¿Itachi?— cuestiono una extraña persona, viendo como un grupo de chicas lo alejaban del lugar.
— ¿Qué crees que estás haciendo Itachi? — cuestionó Shisui mientras lo jaloneaban, llevándolo más allá del patio trasero del templo, pararon justo cuando el espesor de los arboles impedía la visibilidad.
— ¡Me voy a casar!— respondió decidido, liberándose de su agarre.
— ¡No Itachi!— interfirió Sasuke— ¡no puedes hacer esto!
— ¡¿Por qué no?! — preguntó enojado.
—¡Itachi, por favor reacciona, date cuenta!, ¡¿Cuánto tiempo crees que vas a poder mantener el jutsu de transformación?!, ¡¿no crees que casarte con ella bajo estas condiciones es un engaño, una vil estafa?!
Itachi los miró con desdén, estaban interfiriendo en su vida, no tenían ningún derecho a reclamarle algo— ¡No!— respondió más enojado.
—Itachi, por favor—volvió a hablar Sasuke, su tono de voz cambió a uno más calmado— yo sé cuánto te afecta, ¿recuerdas que me contabas todo?, se mejor que nadie lo mucho que te costó estar con ella, pero entiende… ¿no crees que es injusto?, ¿Qué pasaría si ella se da cuenta que tú ya no eres la misma persona de quien se enamoró?
—Mi aspecto cambió, pero mi forma de pensar y mis sentimientos siguen intactos, además me encargaré de que eso nunca pase Sasuke, sé que puedo manejar esto, confíen en mí—dijo más calmado, con la esperanza que lo dejasen continuar con su plan.
Shisui y Sasuke se vieron entre sí, Itachi estaba perdiendo la razón —Si Itachi, sabemos que eres un ninja habilidoso, excepcional pero no es correcto, debes decirle la verdad o posponer tu boda hasta que podamos encontrar la solución, se paciente Itachi, por favor ten calma— exclamó Shisui tomándolo de ambos hombros.
—No puedo hacer eso Shisui, allá adentro—señaló con el dedo— hay una mujer que espera que llegue con ella y cumpla mi promesa, hay una mujer que me ama y yo no puedo fallarle de esta manera, no puedo exponerla a la humillación , no puedo dejarla vestida ahí dentro frente a la vista de todos, no puedo— ambos Uchihas entendían su postura, pero aun así sabían que el sacrificio era necesario. Quizá en ese momento era difícil que Itachi viese que a la larga era beneficioso no solo para ella si no para él. La vida no era fácil pero se debía sufrir de vez en cuanto, era regla general de vida. Debía dejar que ella sintiese ese dolor, para posteriormente ser completamente feliz.
Itachi les dio la espalda y con frustración goleo uno de los árboles, dejando un enorme agujero en él. Bajaron la vista y vieron gotas de agua sobre la tierra, los dos Uchiha se volvieron a ver entre sí, notaron cuan afectado estaba, era la primera vez que Itachi Uchiha se derrumbaba de esa manera. — Lo sabemos Itachi, pero…— la voz de Shisui se entrecorto. No pudo continuar más
—Nii san, ella se enamoró de un hombre, si te presentas así ante ella, creerá que se va a casar con uno, pero ahora tú, Shisui, todos los Akatsuki y yo somos mujeres, estamos desesperados, pero debes de ser fuerte, estamos contigo y juntos vamos a ponerle fin a todo esto, solo ten paciencia— por primera vez hablaba desde lo más profundo de su corazón, no era un tipo que se dejase llevar por sentimentalismos, pero con Itachi las cosas eran diferentes, podía sentir su pena y haría cualquier cosa por él— eres juicioso Itachi, sabes que tenemos razón, sabes que no le puedes hacer esto, ¿verdad? — el Uchiha volteo a verlos, todos estaban ahí, el apoyo moral era evidente y debía ser empático con los demás, no era él único que sufría las consecuencias de la situación.
—Sí, lo sé— pronunció con pesar, aceptando el hecho que solo por esta vez tendría que romper su promesa. Se alejó del lugar junto a todos los Akatsuki, pero eso no quería decir que la dejaría sola, la apoyaría aunque sea desde lejos, aunque sea desde las sombras, no permitiría que ella dudase de su amor.
—Ten por seguro que el día de mañana todos nos estaremos riendo de esto— Shisui no podía decir más, de hecho no necesitaban más. Todos los Akatsuki se acercaron y sonrieron.
Una sola mirada bastaba para entender la situación, ese día todos se prometieron salir de esta juntos.
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Los invitados comenzaban a levantarse de sus lugares, había pasado más de media hora e Itachi, no apareció. De los presentes ninguno se atrevió a ir hacia ella a darle una palabra de ánimo, nada de lo que ellos pudiesen decirle ayudaría realmente. No existían las palabras adecuadas para ello.
Pasaron otros veinte minutos mas, para ese entonces ya todos se habían ido, solo quedaban los padres de ambos, su hermana y Neji
—Hiashi— pronuncio Fugaku acercándose al Hyuga, quien volteó a verlo con desgana. No podía mostrarle otra cara cuando su hijo se había atrevido a hacer tal canallada a su hija— Nh-no me mires así, ¿podemos hablar un momento? estoy preocupado— confesó y el Hyuga ni se inmutó, en ese momento no quería saber nada de ellos— Hiashi, por favor— imploró y este aceptó.
— ¿Qué quieres Fugaku?— preguntó serio y cortante. Fugaku volteó a ver a Hinata quien estaba a llorando a escasos centímetros de ellos. Fugaku hizo un gesto con la cabeza indicándole al Hyuga que necesitaban hablar en privado. Hiashi rodó los ojos, pero aceptó de nueva cuenta a su petición.
— Itachi no apareció, pero tampoco lo hicieron ni Sasuke ni Shisui, de hecho nadie los ha visto desde ayer— confesó haciendo que la cara del Hyuga cambiara en un segundo. Muy a pesar de su enojo, debía reconocer que ninguno de los tres Uchihas tenía una reputación mala, al contrario, todos eran jounin reconocidos de élite. Las cosas comenzaban a tornarse realmente malas, tres Uchihas respetables desaparecidos. Si la intención de Itachi hubiese sido dejarla plantada, entonces era lógico que sus padres supiesen algo, de hecho ni siquera se hubiesen presentado a la boda y la cara de Fugaku; su reacción era sincera, era la de un padre realmente preocupado por sus hijos.
—¿Qué harás al respecto? — cuestionó el Hyuga intrigado, entendiendo por qué no quera que Hinata los escuchase.
—Si para mañana ninguno aparece, entonces hablaré con el Hokage, para que empiecen con su búsqueda— Hiashi asintió.
Se estaban despidiendo cuando vieron a una joven entrar al templo; era una mujer que nunca antes habían visto en la aldea. De larga cabellera, recogida en una coleta baja, cuerpo bien formado y ojos negros, parecía toda una Uchiha, pero Fugaku no recordaba haberla visto antes en el clan. Se sorprendió mucho cuando notó el parecido evidente con su esposa.
Hinata Hyuga en ese momento se encontraba en el suelo; de rodillas frente a un altar, el ramo yacía tirado en el suelo y no paraba de llorar, Hanabi había ido a abrazarla igual que Mikoto Uchiha, quien no daba crédito a lo que sucedía.
—Será mejor que demos por terminado todo esto— pronunció el sacerdote.
—No, no por favor, él va, va a llegar—pronunció sollozando sus últimas palabras, vio al padre negar su petición y tapo su rostro sin dejar de llorar.
Los hombres vieron como la extraña mujer se acercaba a Hinata y posaba una mano sobre el hombro de ella. Mikoto y Hanabi la vieron con sorpresa y algo dentro del cuerpo de la Hyuga se movió, la energía que le transmitía aquel toque le era familiar, lo reconocía, volteó rápidamente feliz de que por fin apareciera y cuando lo hizo se llevó una profunda decepción;
No era el, sino una extraña mujer que la observaba con los ojos vidriosos.
Itachi Uchiha estaba completamente destrozado, verla llorar de eso modo, era lo peor que había sucedido en la vida.
Jamás olvidaría el dolor que le transmitían sus ojos.
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CONTINUARÁ…
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