Hola! Aquí os traigo el segundo capitulo, espero que os guste.

Disclaimer: Los personajes no son mios son de Cassandra Claire y la historia es de WhitoutHeart que amablemente me ha permitido cambiar los personajes

Capítulo II

"El principio del fin"

Clary POV

— ¿Lo viste? — le pregunté entusiasta después de salir de mi clase de español

— ¿Qué? — parecía confuso.

—El anuncio— arqueó una ceja y rodé los ojos tirando de su brazo hacia el muro de las noticias recientes. Una vez frente al que nos interesaba lo señalé con mi mano— ¡Tada!- enfaticé

— ¡Por las persocon del mundo! —exclamó acercándose más para leer como si no lo creyera posible. Sonreí contenta

— ¡Es tu oportunidad! ¡Tu oportunidad al fin! —comenté feliz y ya casi saltando. Aún miraba con la boca abierta el papel y mi rostro

—Creo que sí, ¡sí! —me tomó de los hombros y dimos un par de saltitos

— ¿Qué les pasó? ¿Ya saben cuando las naves espaciales que los dejaron caer vuelven por ustedes? — la esplendida y popular porrista principal, Seelie Queen nos miraba con sorna, al igual que el séquito de niñas tontas que reían de cada cosa que decía. Rodé los ojos

—De hecho ese es un mito bastante curioso y que solo gente de escaso recurso intelectual cree. Es imposible el aterrizaje de cualquier nave o vida extraterrestre en este planeta, puesto que en primer lugar el aire es nocivo para su sistema y segundo causarían el mismo impacto medioambiental que tres hidroeléctricas juntas. Eso sin hablar del caos y las bacterias—Jace se había inspirado en recitar su discurso y me quedé a su lado, esperando la reacción de las animadoras frente a nosotros.

Por un instante parecían aturdidas pero rápidamente fruncieron el ceño con arrogancia

—Vaya… par de raritos, son especímenes realmente extraños— habló modulando las palabras con sumo cuidado

—Me sorprende que conozcas la palabra espécimen. ¿Podrías definírmela? — preguntó nuevamente Jace inocente y Seelie hizo un gesto de exasperación antes de retirarse meneando su largo cabello pelirrojo.

— ¡Así se hace! — hice nuestras palmas chocar y emprendimos el camino hacia la clase siguiente.

—Tendré que organizar bien el tiempo para prepararme, este año seré un animador. Lo haré- pensó en voz alta y asentí

—Tú siempre tienes todo organizado y Jace, sé que lo harás— puse mi mano en su hombro y me sonrió, bizqueando un poco haciendo una extraña mueca. Me limité a contemplarlo unos segundos antes de retirar mi mano y negar con la cabeza. Debía dormir mejor, sí.

-o-

La semana se fue pasando rápidamente, los nervios por el viernes siguiente nos apretaban las tripas a ambos.

Literalmente Jace se mató practicando saltos triples, dobles, mortales de esto y lo otro, y yo casi todo el tiempo lo pasaba observando y animándolo.

—Amas que te cante Stuck on You, no puedes mentir en ese punto— me recriminó mientras jugábamos videojuegos

—Ay, claro que no me encanta. Pareces un caballo moribundo, de verdad, cantas horrible- me encogí de hombros sonriendo. Obviamente estaba mintiendo, Jace se gastaba una voz increíble además de lo inteligente y atleta que era, siendo totalmente sincera, toda la vida me ha extrañado que socialmente no sea aceptado, ya que es todo lo que un chico podría ser y más.

—No tanto como tú bailas— dijo con sorna

—Ouch, golpe bajo. Golpe bajo—reflexioné en voz alta— ¡Te voy a matar!- le alerté pues esperaba mi reacción y no miraba la pantalla donde mi peleador le daba una paliza

— ¡Eso es trampa! ¡Ni siquiera estaba mirando! — alegó cuando gané el round

— ¡Sí! ¡Clary peleadora gana otra vez! —elevé uno de mis brazos mientras el otro lo mantenía en mi pecho con un puño.

—Disfruta tu insípido triunfo. Sabes que fue solo por trampa— cruzó los brazos mirando a otro lado

— ¿Alguien se picó porque le dieron una paliza? — me acerqué gateando a su lugar y jugué con su nariz. Me alejó las manos con un manotazo, que obviamente no me dolió ni me llegó

—Ay, claro que no—elevó la cara

—Ay, claro que si— le piqué las costillas con un dedo y se retorció

—No me busques Clary porque me vas a encontrar—advirtió y bufé

—No me busques Clary porque me vas a encontrar— me burlé haciendo una vocecita tonta y solo fui consciente de que arremetía contra mí, haciéndome cosquillas.

Me comencé a reír como asmática haciendo un ridículo sonido

— ¡Bas-basta! — exclamé sin voz

—Yo te lo advertí— respondió a su vez riendo

—No puedo… no puedo respirar— aspiré aire de golpe lo que me provocó una fuerte tos

Entonces, se detuvo y yo me senté todavía tosiendo

—Levanta los brazos, vamos— tomó mis manos y las puso sobre mi cabeza para que mi ataque menguara

—Uff, ese fue bueno— murmuré sin aliento secando mis lágrimas

— ¿Bueno? Casi te mato— parecía arrepentido y fruncía el ceño repetidamente, viéndose gracioso

—Ay, vamos Jace. Solo estábamos jugando yo soy una debilucha que tose demasiado— le golpeé el hombro con el mío

— ¿Segura estás bien? —aún parecía preocupado

—Obvio. Ya es hora de que me vaya—le golpeé la pierna antes de levantarme

—Me gustaría que te quedaras— jugó con sus dedos y después de tomar mi chaqueta y mochila me acerqué a él con ternura

—Todo saldrá bien Jace. Ya veras, mañana nos veremos y será el gran día para el que te has preparado con tanto Celinero— me miró entrecerrando sus ojos a través de los lentes y se quitó un mechón de cabello del rostro

Asintió simplemente y luego me acompañó hasta la puerta.

—Muchas gracias por todo, gracias por quedarte hasta tan tarde acompañándome— agradeció en la puerta

—No es nada, me encanta estar con mi amigo favorito— se carcajeó

—Soy el único que tienes— me reí

—Lo sé, lo sé, soy una penosa— fingí entristecerme— bueno, nos vemos mañana y tranquilo atleta. Estaré ahí, solo no tires la toalla. Concentra toda tu chacra y saldrá bien— nos reímos un poco más

—Adiós, Clary Clars— le di la espalda pero al recordar algo súper importante me volteé rápidamente, devolviéndome con paso firme.

—Prométeme algo— lo miré con seriedad y él con curiosidad—cuando seas popular y las chicas vengan a ti y todo ese rollo— rodó los ojos pero lo obligué a verme. Era una cuestión que me atormentaba— promete que jamás me dirás sosa ni me harás una broma pesada— giró el rostro exasperado

—Clary por las persocon del mundo, jamás te…—

—Solo promételo aunque sea una estupidez—interrumpí y me miró confuso, por la severidad en mi tono supuse. Pero para mí esto era fundamental, sabía que no soportaría que hiciera aquello, no viniendo de él.

—Si te hace sentir más tranquila. Lo prometo— se rascó la cabeza y yo asentí sonriéndole nuevamente.

—Eso me alivia un montón— suspiré y después me fui saltando los escalones del porche hasta la camioneta.

-o-

—Es un poco tarde, ¿no crees? — apenas abrí la cerradura, Valentine me increpó con tono de disgusto pero claro, sin dejar de mirar televisión. Suspiré

—Lo siento. Jace estaba un poco nervioso. — Entonces sonreí— mañana tiene su tan ansiada presentación. Sé que lo hará porque…—

—No te quiero tan tarde. Después se forman las habladurías. — interrumpió antes de beber de su cerveza e ignorarme. Oculté mi disgusto y dejé la chaqueta. Piqué un par de fideos y luego me fui a mi habitación. Me di una breve ducha y me acosté, dejando los lentes en mi mesilla de noche.

Sin embargo no lograba conciliar el sueño, tenía un ligero mal presentimiento que no me dejaba en paz y lo peor era que no sabía por qué y de igual modo me sentía inquieta y como cuando estás a punto de dar un paso que te dejará caer del abismo pero no lo sabes hasta que ocurre… después de mucho dar vueltas en la cama, me quedé dormida al cabo de unas horas.

-o-

Me estiré y tomé los lentes con grueso marco negro. Me senté mirando a todos lados y rascándome la cabeza, desordenando aún más mi desastroso cabello. La diferencia entre Jace y yo, es que a él le queda el caos.

Usé mis típicos jeans anchos de mezclilla oscura y un suéter verde musgo diez veces más grande que mi talla—Robo que le hice a mi amigo— y como algo infaltable me coloqué el gorro esquimal que cubría mucho de mi cara y todo mi cabello, lo mejor del mundo.

Luego de un ligero desayuno tomé la chaqueta y las llaves para ir por Jace.

Apenas entré en el terreno cercano a la casa, él salió como desesperado hacia mí. Parpadeé un poco atónita. Parecía tener un serio problema de querer orinar

— ¿Estás bien? —asintió como poseso

—Perfectamente, como nunca. Revitalizado, increíble, magnífico—soltó rápidamente, como metralleta.

—Relájate Jace—salí a la carretera y él se fue destensando paulatinamente.

Cuando llegamos al instituto, respiramos profundamente antes de bajarnos. Él con un bolso extra.

— ¿Trajiste tus lentes de contacto? — pregunté al verlo apretando firmemente entre sus dedos la tira de la mochila de mano.

—Sí, los traje. Estoy nervioso Clary— confesó después de guardar sus cosas

—Tranquilo Jace, estaré ahí si así lo quieres. — puse mi mano sobre la suya y asintió tomándola. Ignoré el extraño hormigueo.

—Te lo agradecería mucho—sonreímos antes de tratar mantener una conversación, aunque permanecía tenso.

Cuando fue la hora de las audiciones nos dirigimos al gimnasio donde ya estaba el equipo formado desde los primeros años y frente a sus mesas se encontraba una interminable fila de personas.

—No voy a poder, no tengo oportunidad Clary— se metió el cabello debajo del gorro

—Sí la tienes. Eres increíble en esto Jace. Ven— se resistió cuando lo jalé para ir por su número de participante y luego de dirigirle una mirada tranquilizadora, cedió.

—Vaya, el par de frikis quieren audicionar. Quiero ver ese show, ¿seguros quieren pasar esa vergüenza? — molestó Seelie, ganándose las risas de los presentes. Jace a mi lado permanecía petrificado por lo que tomé las riendas del asunto

—Me das un número, por favor. Solo limítate a eso— respondí ignorando su anterior comentario

—Como quieras rarita, conste que te lo advertí—me entregó el número veinte y obligué a mi amigo a salir de la fila.

—No puedo hacer esto— soltó en un tenso respiro. Lo llevé a las gradas para que se sentara

—Tienes que calmarte, lo harás y vas a demostrar tu gran potencial. Les cerrarás las bocas a esos idiotas. Solo piensa que es otro de los ensayos en el patio de tu casa. Estaré sentada aquí esperando y mirándote, ¿sí? — asintió y me causó una enorme ternura mezclada con ese mal augurio, que me dejaba un sabor amargo en la lengua. ¡Por favor Clarissa! Yo no podía ser tan egoísta, era el sueño de toda la vida de Jace y no iba a ser yo quien lo estropeara.

—Ve a cambiarte, campeón. Chii estará aguardando por ti. suerte compañero— pasé mi mano por enfrente de su rostro y cerró los ojos aceptando nuestro lema de la suerte.

—Gracias compañera— tomó su bolso y desapareció en los vestidores.

Retorcí mis dedos, nerviosa, mientras veía pasar a una serie de chicas que intentaban agradar a las animadoras que cada vez las miraban con más desdén y les pedían cosas más difíciles. Muchas terminaban en el piso y llorando sobre su dignidad destrozada. Me alegraba que Jace no viera esto.

—Número… ¡número diecinueve! — Sentí todo lo comido subir por mi estómago al notar cuan cerca estaba del turno de Jace.

—Salto atrás, mortal uno y cuatro. Finaliza con manos arriba—dijo desanimada Seelie al pobre chico que temblaba como hoja de papel.

Tomó impulso y se preparó para el salto y logró el primero, sin embargo el segundo trastabilló un poco cayendo por fin.

— ¡Siguiente! — el muchacho se levantó y se marchó casi corriendo de este lugar. Comencé a hiperventilar cuando Seelie gritó para el número veinte.

Entonces, apareció Jace con su típica ropa de ensayo, sin gorro y lentes, pareciendo más seguro que nunca.

En la mesa se le quedaron viendo con incredulidad

— ¿De qué grado eres? — preguntó sonriendo lentamente Seelie, mientras reconocía una y otra vez la silueta de mi amigo. Me extrañó que lo preguntara y que sonriera, no lo había hecho con ningún otro participante

—De… tercero- respondió dudoso Jace, me echó una breve ojeada confusa y luego miró al frente.

—Vaya…— murmuró algo con sus compañeras, sin dejar de observar fijamente al chico con el cabello dorado desgreñado y los rasgos rígidos por la tensión—Enséñame lo que tienes— quedé impávida con el tono coqueto que empleó para referirse en esa frase. Al igual que yo, Jace parecía atontado, sin embargo asintió.

—Tú puedes Jace— animé con voz baja para que no se dieran cuenta de mi presencia, no quería dejarle solo.

Caminó al inicio de las colchonetas y corrió para tomar impulso, entonces el aire y la física fueron suyas. Voló por el espacio, saltando y apenas tocando con sus pies la superficie acolchada. Como solía suceder su agilidad me asombró, la capacidad de romper las leyes y ser más parte de la no gravedad que del mundo real. Algo increíble y digno de observar.

Finalizó girando por el aire como un tornillo y elevó los brazos al terminar su ciclo de acrobacias.

Contuve las ganas de aplaudirle y dirigí mi mirada expectante y nerviosa a la mesa de las animadoras. Todos, sin excepción, todos permanecían con la boca abierta y expresión atónita.

—Wo-wow… eso ha estado realmente… bien. Muy bien—aceptó Seelie componiéndose para sonreírle coquetamente—lo has hecho excelente y… solo te queda esperar. Pero estoy casi segura de que lo lograrás. Nos encantaría tenerte en nuestro equipo. Dentro…—hizo una pausa adrede— de nosotros, formando uno solo— no sé si fui solo yo o me pareció que eso iba con doble sentido. Doble wow, eso era extraño. Demasiado

Él asintió contrariado y fue a los vestidores.

Y entonces las animadoras le miraron el trasero a Jace ¡santas ovejas! Me paré de un salto de ahí y abandoné el gimnasio sigilosamente, esperando a mi amigo afuera.

— ¡Has estado increíble! — me tiré sobre él y me recibió antes de saltar como locos, chillando de la misma manera

— ¿Tú crees? — preguntó entusiasmado y con los ojos brillantes. Me dejó en el suelo

— ¡Claro! ¡Los has dejado con la boca abierta! ¡Eres todo un campeón! — le animé saltando a su lado

— ¡Vengan esos cinco! — estrellamos palmas y reímos felices.

Después de ese episodio nos retiramos a la cafetería y compramos mucho chocolate para celebrar.

—Aún siento que las piernas me tiemblan. Fue como ser una jalea, de verdad no sé cómo no caí-—confesó masticando una tableta

—Pues no pareció eso en lo absoluto. Te veías como todo un winner. — acoté rumiando el delicioso chocolate

— ¿De veras? — asentí chupeteando mis dedos

—Ajá, y ¡¿viste como Seelie te coqueteó!? — le golpeé el brazo enérgicamente, como si de pronto hubiera recibido un choque eléctrico

— ¿Eh? No, ella no hizo eso—se acomodó los lentes, ordenó su camisa y carraspeó. Él estaba nervioso

—Claro que lo hizo. Te comía con los ojos y encima miró tu trasero. La he visto— me concentré en el chocolate que se adhirió a uno de mis dedos

— ¿Qué ella qué? — su voz sonó curiosa y entrecerré los ojos. A pesar de que habló unas octavas más alto, capté su tono de interés. Supuse que era lo normal, sin embargo el descubrimiento me incomodó un poco

—Lo hizo. No te reconoció, y puedo apostar a que le gustaste— preferí olvidar mi incomodidad. Que Seelie le haya mirado el trasero a mi amigo no cambiaba nada ¿verdad?

—Vaya…eso es raro—no logró ocultar su mini y breve sonrisa. Tan pequeña que para alguien que no ha pasado toda la vida a su lado no significaría nada, sin embargo como yo era su amiga sabía a la perfección que el asunto le agradaba. — ¿Crees que me acepten?—cambió el tema y lo agradecí, porque me irritaba pensar esa clase de cosas.

—Ella casi te lo aseguró. Además, repito que has estado increíble— sonreí y él me acompañó

—Sé que soy bueno—no estaba siendo juguetón, si no que había una leve nota de arrogancia que no daba pie al juego. Por lo que me limité a asentir.

— ¿Hiciste la tarea de biología? — preguntó nuevamente sacándome de mis pensamientos

—Sí ¿y tú? — me esforcé en concentrar mi atención en la charla y no en las cosas feas que fluían por mi cabeza

—Estuvo sencilla. — Se encogió de hombros—y sabes ayer vi en…—

Continuamos hablando y por suerte la tensión inexplicable en mi cerebro desapareció para recobrar mi ánimo habitual. El hecho de que a Jace Seelie la pareciera atractiva era de lo más normal, solo que no lo normal para un amigo mío y necesitaba tiempo para asimilarlo, era todo.

La semana que siguió a aquella fue una de las mejores de la vida. Todos los días los pasaba con mi amigo viendo películas y jugando a las guerras de pulgares, un hábito que tenemos de niños y siempre andamos animados para jugar. Recordamos las cosas que hacíamos diferente al resto, como que por ejemplo cuando ellos practicaban deportes nosotros nos dedicábamos al yoga. Reímos juntos de las locuras y tonteras que hacíamos. El que nos solíamos quedar en la sala de laboratorio conversando con una rana y luego nos pintábamos las caras fingiendo ser extraterrestres. Tantas vivencias y cosas que se logran solo con muchos años de amistad. Por suerte se me olvidó por completo el incidente del día de su audición, seguía siendo el Jace que le gustaba Chii y discutía conmigo de los capítulos de Mentes Criminales y House.

—Así que… hoy sabemos si quedé o no— comentó nervioso Jace de camino al instituto

—Deja de preocuparte, todo saldrá excelente. Ya verás— asentí en su dirección

— ¿Tú crees? — preguntó esperanzado

—Estoy cien por ciento segura que así será— admití sin tono de juego.

Cuando llegamos y nos bajamos Jace hizo algo que no me esperaba.

Me abrazó y me dio un sonoro beso en la mejilla. Me quedé un segundo petrificada y desconcertada por las extrañas emociones que eso me transmitió, después del impacto inicial, le correspondí torpemente con un brazo.

—Eres la mejor amiga del mundo—susurró sonriente y yo dejé de fruncir el ceño para sonreírle también. Definitivamente me estaba volviendo loca.

—Recuerda que soy la única que tienes— me reí un poco, fingiendo y él me siguió.

Luego de aquello caminamos hacia el interior, conversando de jirafas y elefantes, la teoría de la selección natural y otras cosas que habíamos descubierto gracias a un documental de National Geographic

—Bien, ahora solo debes respirar y mirar la lista—aseveré cuando estuvimos frente al diario mural donde se encontraba la dichosa lista.

—No puedo. Tú mira y dime ¿sí? — la expresión corporal de Jace era de terror así que no pude hacer más que asentir.

Me volteé y pasé mi dedo por unos cuantos nombres…

...y esto es todo por hoy, ¿habrá conseguido Jace entrar en el equipo? Pronto lo sabremos

Gracias Iglesia por tu comentario, espero que te haya gustado el 2º capitulo ;) y a la persona que lo marco como favorito.