Capítulo 2 - Todas en Rabbit House

Hoy, cuando me desperté, Chino vino enseguida a mi cuarto. Parecía muy nerviosa, y tenía la respiración entrecortada.

-¿Qué pasa, Chino? -Le pregunté, levantándome perezosamente.

-A… acaban de venir Chiya, Syaro, Maya, Megu y… ¡Mocha…! Y me han dicho que… todas quieren trabajar por el día de hoy en Rabbit House… ¿¡Qué hago…!? ¡No tenemos uniformes suficientes!

-¿¡Eso es lo que te preocupa!? -Grité, sorprendida- Pero… ¿Incluso vino Mocha…? ¡Voy enseguida, espérame abajo a que me ponga el uniforme!

Chino bajó y me vestí lo más rápido que pude para bajar a toda prisa. En efecto, ¡ahí estaban todas, incluso Mocha! Me lancé a abrazar a Mocha:

-¡Mocha~! -Grité, entusiasmada, entre sus brazos.

-¡Cocoa! ¡Buenos días! -Dijo Mocha, igual de feliz de verme- ¡He venido de vacaciones y me he encontrado a todas aquí… Y me han dado la idea de trabajar todas hoy aquí!

-Les dije que no teníamos uniformes suficientes, pero insistieron así que le pedí al padre de Chino si tenía algunos aunque fueran viejos… Y hay para todas. -Dijo Rize, enseñando todos los uniformes.

Maya tenía uno azul oscuro, Megu tenía uno rojo, Mocha tenía uno naranja rosáceo, Syaro tenía uno naranja y amarillo y Chiya uno verde.

-Bueno, pues… ¡Abrid la cafetería! -Exclamó Maya.

Enseguida vino ya un cliente. Megu fue a atenderle:

-¿Q… q… qué desea tomar…? -Dijo, casi tartamudeando.

-…Un Blue Mountain, por favor. -Dijo el cliente.

-Ahora mismo.

Syaro, Maya y Chiya decidieron ir a hacer algo de pan para los clientes. Les expliqué cómo hacerlo bien y se pusieron manos a la obra. Mientras, Mocha, Chino y Rize preparaban el café, y yo y Megu atendíamos a los clientes y la otra cobrando, nos íbamos turnando porque Megu quería estar en ambos puestos. Voy a observar qué tal están trabajando Syaro y las demás con el pan, y, nada más llegar, una parte de la masa cae sobre mi cara y se desliza hasta mis pies.

-Eeeh… Veo que os estáis divirtiendo mucho… -Susurré, viendo como estaban todas manchadas, el suelo lleno de harina y todo desmoronado.

-¡Cocoa! ¡No sabemos qué hacernos, ayúdanos! ¡Es una situación desesperada! ¡Syaro se ha deprimido por el desorden y Chiya ha comenzado a volverse loca y tirar la masa por ahí! De hecho, ¡yo también comienzo a perder la razón! -Gritó Maya, corriendo hacia mí.

Cerré la puerta rápidamente y me fui. Chino se me acercó:

-¿Qué tal lo están haciendo? -Dijo.

-B… bien, demasiado bien para preocuparse… -Susurré, DEMASIADO preocupada, tanto que pensé que se daría cuenta.

-Ya veo. Me… alegro. -Dijo, con un tono de sospecha en su voz.

-¡Bueno, voy a atender a los clientes! -Dije como si nada, yendo a atender a unas nuevas

clientas- ¿Qué desean tomar? -Pregunté a las clientes.

-Un Kilimanjaro y un Blue Mountain, por favor. -Dijo una de ellas.

-Entendido -Fui a decirle a Chino lo que tiene que preparar y le dije en bajito:- Los Kilimanjaro y los Blue Mountain los pide mucha gente…

-¿Deberíamos subir el precio? -Dijo Chino.

Me quedé pensativa un buen rato, y finalmente vino Rize a dar su opinión:

-Creo que por lo menos 3 yenes más si que deberíamos… -Dijo Rize.

Asiento lentamente, aunque sin estar convencida del todo.

-Igual deberíamos poner más cosas en la carta… Como el café Cococino. -Dije.

Rize y Chino intercambiaban miradas y parece como que dije algo que no debería haber dicho.

-S… sí, es una buena idea. -Dijo Rize, aunque no se notaba que lo decía de verdad.

-Podríamos intentarlo. Es muy famoso en todo el mundo, aunque realmente en Japón no se usa mucho… -Dije, intentando seguir la corriente.

Les entregué los cafés a las clientas y luego seguimos la jornada como si nada, aunque de tiempo en tiempo me sorprendían los gritos de la cocina, aunque me negaba a entrar para que no pasara lo de antes. Seguimos con el arduo trabajo y, por fin, terminó el día. Finalmente, decidimos las chicas y yo a la cocina a ver cómo iban las demás, que por cierto no habíamos dado nada de su pan a los clientes. Entramos, y… ¡Plaf! Un plato se rompió justo a mi lado. Me estremecí y luego observé la escena con atención.

-¿Qué…? -Susurré, sorprendida.

Todo estaba patas arriba. Había una mesa encima de Syaro, quien estaba temblando de

miedo, Chiya estaba contemplando el apagado horno con tristeza y algunas lágrimas en los ojos y Maya estaba deprimida en una esquina.

-¿¡Qué paso, chicas!? -Se alarmó Megu- ¡Todo está destrozado…!

Maya se levantó lentamente, también con algunas lágrimas en los ojos.

-Lo siento, todas… ¡Estropeamos el horno…! Chiya se puso como loca, Syaro se desesperó y Chiya terminó tirando la mesa donde estaba en pan… quemado… Y… y yo no podía hacerme cargo de ello sola… -Los ojos de Maya se nublaron por las lágrimas y tuvo que limpiárselos unas cuantas veces- Lo siento por lo del horno… Y porque todo esté así…

-¿Por qué no nos avisasteis… ? -Susurró Rize, poniendo la mesa en su sitio.

Ciertamente, el suelo estaba lleno de pan quemado bajo Syaro, la cual no movió un dedo ni cuando Rize apartó la mesa, lo cual nos sorprendió a ambas.

-Es que… *Sniff* No quería preocuparos, y Chiya dijo que no podía irme hasta que arregláramos el horno, pero sólo lo estropeamos más… *Snif* *Snif*

Megu abrazó a Maya con fuerza, y Chino le sostuvo la mano.

-Sabes perfectamente que os hubiéramos ayudado… En momentos como ese es cuando tienes que pedirnos ayuda a todas, Maya. -Dijo Megu- Y no te preocupes por el horno, ya se hará algo.

-Sí, pero el dinero lo gasto yo -Dijo Tippy.

Yo me dirigí hacia Chiya, y le miré fijamente. Me miró. Su cara estaba llena de lágrimas.

-Lo siento… Yo rompí el horno… -Dijo, llorando y abrazándome.

-No es nada, no hace falta que lloréis por ello… -Susurré.

-Hermana, ahora sí que pareces una hermanita confiable. -Dijo Mocha entre risas.

-¡Siempre lo he sido...! Pero gracias igualmente.

Syaro se levantó repentinamente, y se sacudió la harina de su falda.

-Chicas… Yo también siento no haberos avisado. -Dijo- Rize, gracias… Um, por lo de la mesa, me refiero…

-¡Tengo una idea! -Exclamé- ¡Quedaros todas a dormir hoy!

-Por mí, perfecto -Dijeron algunas.

-Sí.

Ese día fue uno de mis mejores días en Rabbit House. Después de eso nos duchamos juntas yo, Chino, Maya, Megu y luego se ducharon Rize, Syaro y Chiya. Luego estuvimos haciendo pelea de almohadas… Pero eso lo contaré en otro momento.

FIN.