Notas de autora: Que conste que AMO los jerséis de Jawn. Es como un osito :3 Solo estoy intentando pensar como Sherlawk. No hace falta decir que se lo dedico a C.A.H.
Capítulo dos: John 2.0
El crujido de la cama. El chirrido de las puertas del armario. John trotando escaleras abajo. El sonido del agua del grifo golpeando la cerámica de la bañera. John saliendo del cuarto de baño… Ruido… ¡MUCHO RUIDO!
-¡Buenos días, Sherlock!
¿Qué me he perdido…? ¿Qué ha pasado con el John de ayer? Un segundo… ¿Qué es ese olor? Perfume… el perfume que usa John cuando intenta intimar con una fémina… Se recostó lentamente. La cabeza le estaba matando. El muy malnacido me ha tenido toda la noche en vela y él tan campante… ¿¡Qué demonios- Sherlock miraba a John horrorizado. El mayor vestía una camisa azul, que hacía juego con sus ojos, metido por dentro de un ajustado pantalón negro, del mismo color que el chaleco ajustado que llevaba. Calzaba unos brillantes zapatos negros de charol y se estaba ajustando un elegante reloj negro a la muñeca derecha. ¿Desde cuándo usa John reloj? ¿Qué hace así vestido? Parece un modelo bajito. Se nota que ha perdido peso últimamente. Ese chaleco marca su estrecha cintura y su torso definido. Y los pantalones pitillos le sientan muy bien, resaltan sus delgadas y tonificadas piernas y su bonito- ¿¡En qué estoy pensando!? Céntrate Sherlock. ¿Ha estado ligando esta noche? Nah, John es muy romántico para utilizar el móvil o una página de citas online… pero… ¿entonces?
-¿Té?- preguntó John.
Sherlock asintió y John se dio la vuelta empezando a llenar la tetera de agua, mientras tatareaba la canción Voy a pasármelo bien de los hombre G. Sherlock se levantó gruñendo y se acercó cual zombi hasta la mesa a lado de la ventana, donde solían desayunar. Se dejó caer en la silla y se desplomo en la mesa.
John se acercó, dejó un platito con una taza de té y una cuchara en la mesa y se sentó en la silla frente a él.
-Parece ser que no has dormido muy bien.- dijo sonriendo.
Ja… ja… ja… quién ríe el último ríe mejor, mi querido Watson.
-He estado planeando la próxima estrategia para espantar a los intentos fallidos de seres humanos a las que llamas novias.-Se arrepintió de haber dicho eso nada más que las palabras salieron de su boca.
Sin embargo, los ojos de John brillaron de una forma a la que Sherlock no le gustó en absoluto.
-Haber cómo lo logras esta vez- dijo sonriendo inocentemente.
Sherlock alzó una ceja. ¿Esta vez? ¿Eso significa que ya tiene pareja? ¿O la tendrá pronto? Vaya con John… no pierde tiempo en nada… Y… ¿Qué significaba eso de Haber cómo lo logras esta vez. ¿En qué se diferenciaba de las otras veces? Sherlock empezó a beber el té mientras observaba a John. ¿Qué atrae a tantas féminas? ¿Su cuerpo? Tiene un buen físico, más que ha perdido peso… pero hay personas más altas… ¿Su voz? Tiene una voz muy agradable… ¿Su olor? El perfume que usaba era bastante aturdidor y embriagante… ¿Su cara? ¿Esos ojos inocentes? ¿Esas orejas y nariz graciosas? ¿Sus labios rosas y finos y suaves… John dio sorbo al té y se relamió los labios. Sherlock se quedó mirando la lengua de John lamer sus labios y se atragantó.
-¿Estás bien?- preguntó John confuso.
Sherlock asintió entre toses. ¿Qué te pasa Sherlock? Será la falta de sueño… Volvió a mirar a John. Nah… ¿Su forma de ser? Tampoco. No es nada de eso. Es algo más… Tiene algo… No sé muy bien el qué… Su teléfono cortó el hilo de sus pensamientos.
-¿Caso?
-Caso.
-¿Más de siete?
-See… Bueno… siete raspado.
John sonrió de lado y se fue a lavarse los dientes, mientras Sherlock le miraba inquisitivamente… John ha aprendido a cómo ocultarme cosas… mala costumbre… no me gusta… Resopló y se fue a vestir.
Al bajar se encontró con un John que vestía un abrigo muy parecido al suyo, pero que le llegaba por la cintura y lo llevaba abierto. El cuello formaba un tres puntiagudo en los dos lados, invertido en la derecha. Era como un doble cuello y no lo llevaba subido como Sherlock. Tenía grandes botones negros a cada lado que llevaba desabrochados. Se había peinado un poco de lado el poco flequillo que se había dejado crecer, dándole un aspecto un poco despeinado pero muy elegante. También se había afeitado… Sherlock sintió el impulso de acariciarle las mejillas; parecían muy suaves… Si tanto sabe de estilismo… ¿¡Por qué demonios va siempre con esos horrendos jerséis!?
-¿Nos vamos?-preguntando John bajando por las escaleras. Más bien había sido una afirmación.
-Parece que tienes prisa.-comentó Sherlock siguiéndole lentamente.
John ya había cruzado el umbral hacia la calle y levantado la mano pidiendo un taxi. Sherlock llegó a su lado mientras un taxi aparcaba frente a ellos.
-¿Yo? No ¿Por qué iba a tener yo prisa por ir a la escena de un crimen?- Dijo metiéndose en el auto intentando ocultar su sonrisa. Paciencia Sherlock, pronto lo descubrirás.
Sherlock alzó una ceja y entró en el taxi. No lo sé, pero tengo la corazonada de que pronto lo descubriré.
