-Más claro que el agua- Mostraba una cara de travesura y alegría que lo mostraba lindo e inocente- Y ahora como le vamos a hacer.
Ya habían pasado quince minutos en los que se la pasaron pensando hasta k a Azumi se le ocurrió una grandiosa idea, que estaba segura iba a funcionar. Y así haciéndole un gesto con la cabeza a Jacob para que se acercara empezó a contarle su plan.
No sabía porque ese día le había tocado a él cuidar a los mocosos, a claro por su estupidez al jugar cartas pero como sabia que iban a terminar ganándole con una escalera imperial, pero bueno ya casi terminaba su turno y eso lo importante aquí, Cuando de repente ve como se acerca la mocosa, aunque debí de reconocer que la joven se estaba poniendo muy linda, sería un buen partido para su hijo de no ser porque no se conocía su procedencia, aun nadie se explicaba por qué la habían aceptado en el pueblo, aunque era de gran ayuda para cuidar a "ese" , la joven en cuestión era de estatura baja, pelo negro azabache largo hasta la cadera, expresivos ojos cafés claros, piel ligeramente morena, pero pues ahora se acercaba con una cara de susto mortal.
-Señor, Jacob o no Jacob, salió corriendo en ese rumbo y no pude alcanzarlo, y ahora no sé donde se encuentra- Su rostro mostraba huellas de lagrimas y estas no paraba de salir.
-Niña estúpida cómo pudiste perderlo de vista, ahora sabes en que problemas nos acabas de meter a todos- estuvo a punto de propinarle un golpe de no ser porque la pequeña se alejo de un gran salto- mmm veo que todavía eres muy hábil, pero ahorita no es momento, quédate aquí y si alguien te pregunta que paso, o donde estamos el mocoso y yo, inventas algo pero no digas que escapo.
-Claro, así lo hare, aquí lo esperaremos- sonrió al notar que el tipo no había notado la conjugación de su verbo en plural.
Y así vio como se alejaba corriendo y entre los arbustos salía un joven, carcajeándose de lo lindo.
-Enserio nunca te has propuesto ser actriz Azu- decía secándole con la mano las ultimas lagrimas que todavía se asomaban por su rostro.
-Nee siempre estaré aquí contigo, ¿que serias tu sin mi?, jajaja, además todavía nos quedan lecciones de defensa personal.-le decía a su amigo con una hermosa sonrisa- y entonces ¿a dónde piensas ir primero?
-Pensaba que podríamos ir a Forks siempre he querido ir ahí, Sam-pronuncio ese nombre como si le diera asco- siempre habla de lo genial que es.
-Bueno, pero recuerda que debemos de ser discretos, tu papa puso al corriente de que no puedes salir de la reserva al jefe de la policía y si nos ven es nuestro fin.
-Tranquila, tampoco es para que me este exhibiendo, jejeje!- le mostro la sonrisa mas sincera que tenia.
-Entonces en marcha, es un camino largo y si queremos llegar, tenemos que hacerlo rápido.
Y así los dos amigos recorrieron el camino juntos, deteniéndose de vez en cuando a tomar agua, observar el bello paisaje que se les presentaban, conformado por arboles altos, fuertes y muy verdes, hermosas flores, y todo cubierto por un ligero manto de nieve, aun no se explicaban cómo podían sobrevivir a esos ambientes.
Cuando llegaron a la entrada tuvieron que ser más cuidadosos de ahí en adelante, solo contaban con escaso 5 dólares, los cuales ya sabían en que gastar, y así lo primero que hicieron al llegar al pueblo, que aunque pequeño les encanto, fueron por unas barras de chocolate, en la reserva las tenían totalmente prohibidas y ahora no escatimarían para comprar unas de las mejores, para luego salir con una gran sonrisa de la rienda y empezar con un pequeño paseo, para luego regresar a su realidad.
Iban tan entretenidos hablando y disfrutando sus chocolates que nunca se dieron cuenta cuando tropezaron con un joven, haciendo que Jacob, que fue el que recibió el golpe, cayera al suelo.
-O lo siento- se disculpo el extraño, que era más alto que ellos, y le tendió la mano a Jake.
El cual al alzar la vista lo primero que vio fue…
