Disclaimer: Todos los personajes, lugares y partes reconocidas pertenecen a JK Rowling. Simplemente los uso por diversión.

Gracias a todos quienes amablemente me dejaron un comentario.

A por ustedes; El Inicio.


Septiembre, 1996

Que terrible ha sido lo vivido en boda de Bill. Lo que se supone debía ser un recuerdo hermoso y eterno en nuestras mentes, se ha vuelto rojo y doloroso para todos. Huir no es lo más cómodo de hacer, cuando te ves obligada a dejar a muchos otros atrás. Ha sido difícil apartarnos de nuestras familias. Ahora puedo entender mejor a Harry. Mamá y papá están a salvo en Australia, pero es como no tener padres, pues ellos no saben que tienen una hija.

Esto tampoco ha sido fácil para Ron. Estar acostumbrado a vivir con sus seis hermanos y sus padres puede ser tedioso para él, pero sé que en el fondo está muy preocupado por lo que pueda pasar a su familia y no estar ahí para hacer algo. A pesar de ello, la carga más pesada está en Harry. No puedo sino sufrir en silencio al encontrarme con sus orbes verdes, las cuales están más apagadas que nunca.

No ha de ser para nada sencillo cargar con una responsabilidad, que debieran llevar adultos, en sus jóvenes hombros. Nos tiene a Ron y a mí. También a Ginny... Tal vez ella es la causa de la melancolía que invaden sus ojos. El recordarla gritando el nombre de mi amigo con lágrimas en el rostro, hasta a mi me encoje el corazón. Le hace mucha falta, pero creo que siente que estará más segura lejos de él. Lo que me preocupa, es que tan seguro está él lejos de ella.

Ahora nos encontramos en algún lugar escondido de la campiña francesa. Hemos realizado todos los encantamientos de protección posibles. Las cientos de formas que debemos hacer con la varita, se han vuelto rutinarias, pues a pesar de no ser necesario, nos da un aire de seguridad aplicarlos diariamente.

—Hermione —es Ron quien me habla. Luce algo más maduro, líneas de preocupación adornan su frente. No es necesario preguntar. Es claro que está preocupado por sus familiares. Pronto hará dos meses que no tenemos noticias de los Weasley, ni la Orden de nosotros. Pero Harry ha decidido que es lo mejor. De hecho, de eso trató la última discusión entre mis dos amigos. —Hermione, voy al bosque a buscar algo más de leña. —Espero que me pida que le acompañe. Y así lo hace, pero antes de que pueda responder, mi otro mejor amigo me llama.

—Hermione, me gustaría hablar un momento contigo. —Quedo algo descolocada, pues Ron se aleja bufando, rápidamente hacia el bosque, sin esperar mi respuesta. Es obvio que ambos siguen molestos el uno con el otro.

—Voy, Harry. —Termino suspirando y camino detrás de él. No puedo evitar dar un último vistazo a Ron, antes de entrar a la pequeña, pero acogedora casa de madera. —Tienen que arreglar las cosas, no pueden continuar así, Harry.

—Lo sé. —Contesta simplemente a mi comentario. Veo como me guía a su habitación. Me permite el paso antes de girarse y cerrar la puerta de un portazo. Me indica que me siente en la cama. Un alohomora y un hechizo silenciador son suficientes. Pido explicación con los ojos, pero él solo se encoje de hombros y se sienta en el suelo, con la vista al frente, cerca de mis pies.

— ¿Qué ocurre, Harry? —pregunto con algo de temor en un ligero susurro. Espero a que me responda, pero él solo juega con su varita. Justo cuando me empiezo a fastidiar, su sinceridad me abruma.

—Sólo quería un poco de tu compañía, Hermione. —Honestamente no se que responder. Desde lo acontecido en la boda de Bill, Harry parece algo... diferente. Insisto, lo adjudico a que extraña a Ginny y a la carga tan pesada que lleva y no quiere compartir, ni con Ron ni conmigo. Prefiero no seguir rompiéndome la cabeza y escojo el silencio que se forma entre los dos. No es tan malo, hasta parece agradable.

Más tarde, escucho el sonido de ramas cayendo cerca de la chimenea. Ron ha regresado.

Noviembre, 1996

El frío se empieza a colar por todas las mínimas aberturas posibles. El invierno se nos ha venido encima y parece que quiere ser más crudo que nunca. Al fin hemos dado con un horrorcrux. Conseguir el medallón nos ha tomado bastante tiempo. ¡Qué mente tan retorcida tenía Tom Riddle! Mira que asesinar a una pobre mujer para obtener dos objetos. Ahora nos enfocaremos en buscar la copa.

Aunque me aflige saber que Harry es el elegido, no puedo evitar sentir algo de alivio. ¡Harry es tan diferente de Voldemort! Definitivamente, es el adecuado para terminar con estos problemas. Tiene un gran corazón y aunque es terco, obstinado y quiere hacer todo él solo, sé que es una buena persona.

No se separa del medallón. Eso me preocupa un poco, sus cambios de humor han estado afectando un poco la situación, y últimamente, se desaparece por horas apenas diciéndome que regresa pronto.

Su situación con Ron ha mejorado un poco. ¡Algo bueno debía traer encontrar el medallón ese! Las dudas de Ronald han disminuido notablemente. Ya no me insiste en que a Harry le falta algo de liderazgo. Nuestras conversaciones han cambiado de rumbo. Ahora se concentran en lo que Harry hace cuando se desaparece por horas y en como destruiremos el objeto que siempre trae a su lado.

La nevada este año se ha atrasado un par de semanas, por lo poco que sabemos del exterior, es que este será un invierno bastante tranquilo, no me parece así; ¡hace demasiado frío! Aunque esperemos que así sea. Suficiente tendremos con pasar la navidad lejos de nuestras familias, con el temor siempre presente de que en cualquier momento algún conocido pueda ser asesinado, o que puedan encontrarnos.

Hacemos guardias. Esta noche es mi turno. Harry aún no llega. La cena no fue mejor que ayer. Ron se fue gruñendo a la cama. Me enojé con él, pues se ha quejado del pescado carbonizado que comió. Intenté ignorarlo, pues como decía mi abuelita "gruñe y gruñe, trague y trague". Pero en un momento no lo soporté más y le grité que cocinara él la próxima vez.

Por eso estoy contrariada. Consulto el reloj y me indica que son pasadas las dos de la mañana. Harry no llega y el pánico empieza a invadirme. No hablaré a Ron, pues sigo molesta con él. Sentada a la puerta de la pequeña cabaña, me encojo más a causa del frío. ¿Dónde estará Harry? ¿Se habrá metido en problemas? ¿Qué hace durante horas de ausencia?

A lo lejos puedo percibir una sombra que avanza despacio hacia aquí. Se parece a Harry. Por si acaso no lo es, mejor murmuro nuevamente los hechizos de protección. Poco a poco, empiezo a ver mejor la figura. Definitivamente es un hombre, no... ¡Son dos! Esto me pone en alerta. Con presteza, envío un patronus parlante a Ron. La nutria apenas se percibe un segundo, cuando desaparece tras la puerta de la casa.

Ruego a todos los magos que no sean mortífagos, solo algunos muggles perdidos. De pie, me preparo para lo peor, siento como se abre la puerta tras de mí y puedo sentir a Ron colocarse a mi lado con la varita levantada. Justo cuando Ron lanza un maleficio, me veo forzada a emplear un hechizo para desviarlo. Pude reconocer a las figuras que avanzan a través de la nieve. ¡Son Harry y Remus!

Ron lanza un fuerte suspiro de alivio, en cambio yo echo a correr hasta apretar a Harry en un abrazo. ¡Me tenía tan preocupada! La expresión seria de Remus me hace separarme de Harry y examinarlo con más atención.

— ¡Vienes herido! —Exclamo y me apresuro a llevarlo, junto con Remus y Ron a la cabaña, donde lo colocamos sobre un sofá, frente a la chimenea. Harry parece de piedra, no lanza ni una sola exclamación de dolor, mientras limpio con un paño húmedo sus rasguños.

—No es nada, Hermione. —Alega Harry queriendo sentarse correctamente en el sofá, pero no se lo permito. Lo obligo a permanecer recostado.

—No lo fastidies, Hermione. —Le ayuda Ron, pero una mirada mía lo deja callado. Abruptamente cambia de tema — ¿Dónde te hiciste eso, Harry? —Por un segundo me siento avergonzada, pues no se me ha ocurrido preguntar antes. Remus regresa de la cocina con unas tazas de té flotando atrás de él. Con la preocupación, también olvidé preparar el té.

—Harry hacía una pequeña incursión en el fascinante mundo de la magia obscura. —Responde Remus, una vez ha repartido las tazas llenas de líquido humeante.

— ¡¿Artes oscuras? —Grito, mientras Ron escupe el trago de té que había apurado. Ambos observamos a Harry con avidez. — ¿Artes oscuras, Harry? —Pregunto de nuevo, llena de incredulidad. Empiezo a creer que al fin los efectos de la licantropía hacen estragos en el profesor Lupin... o su matrimonio con Nymphadora puede que sea la causa de la locura del profesor.

Observo a Harry suspirar. Deja a un lado el té y trata de mirarnos a Ron y a mí. —He estado tomado lecciones de magia negra con Remus. —Explica. Miro al profesor Lupin, quien asiente con la cabeza.

—Pero, Harry —Digo con cautela — ¿En verdad es necesario? —Harry me responde que sí. Ron parece entre maravillado y temeroso. Yo no sé que sentir. Esta decisión tomada por Harry, da paso a un panorama nuevo. — ¿Sabes crear fuego maldito? —Los tres hombres en la sala, me prestan atención. Harry me mira profundamente. Ahí está Remus, no es buen momento para hablar de horrorcruxes. Siento como mis mejillas se colorean, por lo que me apresuro a explicar —es algo difícil. —Me encojo de hombros, cruzando los dedos por parecer normal. Lupin tuerce la boca y dice que Harry aún no llega a ese nivel.

Una hora después, Harry es llevado por Remus a su habitación. Ron ya está roncando echado sobre su cama. Yo me quedo recogiendo las tazas. Prefiero lavar los trastes a la manera muggle, como mi mamá solía hacer.

—Deberías descansar un poco, Hermione. —Me sobresalto al escuchar la voz del profesor tan cerca de mí.

—No me siento cansada, profesor. —No puedo evitar colorarme por segunda vez en lo que va de la madrugada.

— ¿Cuántas veces debo decirte que no me llames profesor? —Se ríe de mi Remus. —No soy tu maestro. Por cierto, Dora te envía saludos. —Pronto entiendo que se refiere a Nymphadora. Aunque el profesor ya tiene algunas canas, sigue conservando un rostro agradable y tranquilo. Agradezco los saludos y pido que en cuanto la vea le envíe recuerdos de mi parte.

Remus pasará un tiempo con nosotros, a petición de Harry. Nos dará algunas lecciones de defensa, y hechizos que podrían resultar útiles. Esto frenará un tiempo la búsqueda de los horrorcruxes, pero valdrá la pena. Aunque todos los fragmentos del alma de Voldemort sean destruidos, Harry será quién le enfrente al final, debe estar preparado para cuando el momento llegue.

Harry, por su parte, tomará más lecciones de Remus y un entrenamiento más duro. O eso es lo que me imagino, pues aunque Remus esté ahora con nosotros, Harry sigue desapareciendo, mientras Ron y yo tenemos lecciones. ¿Irá a ver a Ginny a escondidas? No lo sé, me duele que Harry me oculte cosas, pero no puedo hacer nada para obligarlo a decirme lo que hace.

Después de todo solo soy su mejor amiga.


Hello Everybody!

Espero que hayan disfrutado este capítulo, y nos leeremos pronto. Vamos tomando forma en la historia.

¡No olviden dejar un review!

Los feedbacks son bien recibidos.