N. de A.
Este capítulo va para Hopesiti, no se lo dedico por que su verdadero capítulo todavía está por llegar. Anímate a escribir de una vez y recuerda que todos los días, todos los minutos y todos los segundos me los debes (no es nada romántico, es algo vengativo Ò_ó)...Siempre cumplo mis tratos... XDD
Uf, ha tardado un poco más de lo previsto, pero las prácticas no perdonan. Ahí lo lleváis. Chapter two, the story so far.
—…Y te veo vestida tan formalita y me dije, ey, ¿Qué pasó con nuestra Lightning, la que tenía a NORA en el punto de mira? Je, ya no es ella, ahora es…¡Claire, que ha recuperado sus sentimientos y su gusto por la moda!
Claire bajó la ventanilla del coche y dejó que el aire refrescara el interior del automóvil. Era primavera y el olor de las flores estaba presente en el ambiente.
—Al menos sé adaptarme a las modas Snow, tú sin embargo estás exactamente igual que cuando nos conocimos.
Snow fingió sentirse ofendido, pero le pudo la risa. Aquello era verdad, había vuelto a ponerse una gabardina deshilachada que le costó medio mundo para encontrarla, y un pañuelo negro atado a su cabeza.
—Supongo que es bueno ¿no? —replicó él—. Significa que sigo siendo el mismo.
—Tuvimos que pasar por tres ciudades para encontrar una gabardina de su talla y cuando la tuvimos me hizo desgastarle los bordes y cortarle las mangas. Nunca está satisfecho con lo que viste —dijo Serah.
Claire observó a su hermana e instintivamente le estrechó la mano. Ambas iban en los asientos traseros para poder estar juntas. Durante el viaje habían hablado de lo que habían hecho desde que volvieron a nacer en el Nuevo Mundo, que sorprendió a todos con una tecnología y unas ciudades ya creadas que esperaban a las personas para ser usadas.
Serah y Snow se encontraron a las dos semanas. Tuvieron suerte de nacer relativamente cerca el uno del otro, y tras una exhaustiva búsqueda, fue él quien dio con su prometida en un pequeño pueblo agricultor. Decidieron montar un pequeño bar a imitación del que tenían en Bodhum, y al recibir la llamada de Hope, se pusieron manos a la obra para ponerse en contacto con el resto de sus amigos. No fue difícil, pues la gran labor que hizo Hope y su equipo con la tecnología que tenían a su disposición permitió que todas las personas del Nuevo Mundo pudieran ser identificadas, y gracias a los sistemas de comunicación, los problemas de distancia se disiparon.
Lightning, por su parte, despertó en una ciudad pequeña, y debido a su fama de salvadora, ganada dos veces en el Nido y en Nova Cryshalia, la nombraron líder de la nueva Guardia, un pequeño grupo armado que se encargaba de hacer cumplir las nuevas ordenes. De esa manera consiguió comprarse un pequeño apartamento, donde se dedicaba toda las tardes a hablar con su familia, por lo que la soledad no fue problema para ella, pues sabía que tarde o temprano estarían todos juntos. Dos meses después de encontrar a su hermana, le llegó una carta de boda. Rápidamente, pidió por adelantado los meses de vacaciones, que les fueron concedidos sin rechistar, compró un ticket de tren e hizo las maletas. Por fin se iban a reencontrar la familia entera, y en una ocasión verdaderamente especial.
—Hablé por teléfono con Hope —dijo Claire, rompiendo el silencio que se había formado—, me dijo que tardaría unos días en llegar debido a su trabajo, pero él mismo se había puesto en contacto con los otros y tanto Fang, Vanille así como Sazh y su hijo iban a llegar hoy en avión.
—Sí, hable con ellos ayer. Iremos a recogerlos al aeropuerto sobre las siete.
—Pero sobre Noel y Yeul…
Noel y Yeul eran un caso bastante peculiar. Se habían criado en una era donde la tecnología había dejado de existir y aunque él ya había tenido experiencias con ella durante su viaje a través del tiempo, seguía algo reticente a usarlas, así que tras una corta llamada hecha a través de un teléfono publico, solo mantenían el contacto a través de cartas, por lo que las noticias sobre ellos llegaban muy tardes. Ya mantendría una charla con él, se prometió Lightning. Lo obligaría a usar un móvil sí o sí.
— ¿Noel y Yeul? —dijo Serah—, ya están en casa. Han sido los primeros en llegar.
— ¿Ya están allí? —preguntó atónita Claire, pues suponía que serian los últimos en llegar.
—Sí, vinieron hace dos días en autobús.
Claire miró hacia los viñedos y recordó a aquel hombre que intentado matarla para conseguir reunirse con su joven amada. Desde luego había cambiado, y deseaba tenerlo delante y abrazarlo, pero con Yeul era distinto, pues había conocido a muchas, todas iguales y diferentes a la vez. Aunque esa Yeul era diferente por ser la última, todas le habían transmitido lo mismo: un carácter frío y distante. Se preguntó como haría para tener relación con ella.
— ¿Y como…han pasado todo este tiempo? Me refiero a como se han encontrado.
—Noel nos dijo que primero se encontró con Hope, y este ya le informó de la situación de Yeul. Por lo visto no fue difícil encontrarla a ella, ya que al ser menor de edad y estar sola, el gobierno la mantuvo acogida en un centro hasta que Hope se hizo cargo de ella y le proporciono una casa para que esperara allí a que Noel hiciera acto de aparición.
— ¡¿Hope se hizo cargo de ella?! —preguntó Claire perpleja.
—Creo que será mejor que te lo expliquen ellos, es una historia un poco extraña.
Claire se preguntó como demonios iban a agradecer a Hope todo el apoyo y la ayuda que les había brindado durante toda su vida. Era demasiado, incluso cuando lo pensaba su cabeza empezaba a dar vueltas al imaginarse todo lo que él había hecho por ellos. Simplemente no podemos, pensó Claire, no podemos agradecérselo, pero sí podemos mostrarle lo mucho que lo apreciamos convirtiéndonos en su nueva familia. Pero que digo, ya somos una familia, empezamos a serlo en el viejo Nido.
— ¡Aquí estamos! —exclamó Snow mientras aparcaba delante de una gran casa de estilo rural—. Nuestro nuevo hogar.
Claire sacó del maletero sus pertenencias y observó la casa que tenía delante. Era un edificio grande, de fachada blanca y tejado de piedra, que constaba de dos plantas y una buhardilla. Era muy diferente de su casa de Bodhum, a la que Serah y ella llamaban cariñosamente cacahuete por su forma.
— ¿Ya has cogido todo Light? —preguntó Snow señalando el coche.
—Sí, ya tengo mi maleta.
Serah le dio un codazo a su prometido y le susurró algo al oído.
— ¡Oh, lo siento, quería decir Claire! Es la costumbre de llamarte Lightning todo este tiempo.
Claire esbozó una sonrisa al recordar su antiguo nombre. Pensó que en el Nuevo Mundo ya no tendría que usar nunca más ese apodo, pero por lo visto sus amigos no se lo pondrían tan fácil.
—Ven, te enseñaremos la casa —Serah se sacó del bolsillo de su camisa una pequeña llave plateada. Ella, al igual que su prometido, no había cambiado mucho en su forma de vestir, seguía manteniendo su estilo.
Quizás la única que necesitaba un cambio era yo, pensó.
Se acercó a su hermana, y cuando esta abrió la puerta, puedo ver una gran sala de colores claros, lista para servir de comedor a al menos diez personas. Por lo visto Snow y Serah lo tenían todo preparado para acoger a la familia entera. Al fondo, separado del resto de la sala por una pared de ladrillos de cristal, pudo ver una cocina bastante grande que a buen seguro haría las delicias de Serah. Y de Vanille. Si mal no recordaba Fang había dicho una vez lo mucho que le encantaba cocinar a su amiga, de hecho ella era quien se encargaba de preparar los platos que ingerían durante su recorrido por las salvajes tierras de Pulse. Seguro que Vanille y su hermana iban a hacer una muy buena amistad.
Claire se adentró un poco más en la sala, y en un rincón pudo ver un gran sofá de color crema y un televisor. Tanto cocina, comedor y salón formaban parte de una misma habitación, por eso era la sala era tan espaciosa. Le pareció una idea bastante buena, pues así aunque estuvieran haciendo cosas diferentes, todos podían charlar tranquilamente.
Sentados en el sofá había una pareja que Claire reconoció fácilmente. Eran Yeul y Noel. El pelo largo y azul de ella fue lo que les hizo reconocibles, por que ambos habían trocados sus tradicionales ropas por unas más acordes a la nueva época. Noel, al ver a su amiga, se levantó del sofá, seguido de su amada, y se llevó una mano a la nuca, en un gesto que denotaba nerviosismo.
—Hola Claire… —Él bajó la vista —. Me han dicho que tu verdadero nombre es Claire pero…
Noel se interrumpió ahí. Aunque faltaba la mitad de la frase, ella sabía muy bien lo que pensaba. Ahora que retomaba una vida que abandonó en el Nido al morir sus padres, había vuelto a tomar su verdadero nombre, pero Noel desconocía totalmente aquella historia, por lo que debía de estar pensando que el hecho que le dijera Lightning cuando se conocieron en Valhalla se debía a que no lo consideraba tan amigo como el resto. No podía estar tan equivocado.
Dejando la maleta sobre el sofá, avanzó hacia ellos y poniéndole una mano en el hombro a él, le dijo:
—Claire o Lightning, elige tú favorito. Yo todavía no lo he decidido.
Noel alivió la tensión con una risa.
—Nos prometiste un mundo nuevo, y realmente lo hiciste. No sé como agradecértelo.
Claire le dirigió una sonrisa.
— ¿Qué te parece si empezamos por un abrazo?
Snow salió de casa con una caja de botellas de varios colores que depositó sobre la mesa de cristal, que tembló bajo el peso.
—Creo que sobra decir de que sabor es cada color. Bueno, los azules son de piña.
Serah, sentada en una de las sillas, agarró por la manga a su novio y le reprochó su falta de sentido común:
— ¿Por qué te has traído la caja entera? ¿Acaso piensas que nos vamos a tomar veinte botellas entre los cinco?
Snow le restó importancia a aquello y mientras rompía el plástico que envolvía las bebidas se excusó:
—Ey, si alguien quiere tomar más no tiene que ir y venir de la cocina, puede coger su botella aquí mismo. Además, así cada uno elije el sabor que quiera. Hombre precavido vale por dos ¿no?
—Snow precavido…—murmuró Lightning, que cogió una de las botellas—. ¿Lleváis mucho tiempo en esta casa?
—No, un mes como mucho ¿verdad cariño?
Snow cogió su bebida y se sentó al lado de Serah. Se hallaban todos en el exterior, más concretamente en el jardín de la casa, donde el Snow había puesto una mesa y unas sillas de metal para poder preparar barbacoas en los días de buen tiempo. En un rincón del jardín había también varias cajas y sacos de construcción apilados que según él, formaban parte de una gran parrilla que tenía en mente montar para cuando llegaran los demás.
—En cuanto vengan, me pongo manos a la obra y en un pispás podremos preparar una buena comida campestre.
Snow observó a su futura cuñada
— ¿Contaremos contigo como cocinera?
Claire estuvo a punto de negarse, pero recordó una de sus muchas experiencias en Yuusnan, en el barrio de los Banquetes. Allí se encontró con un chef que preparaba uno de los mejores platos que había probado en su vida. La cosa pudo haber acabado allí, pero se involucró en la historia del hombre y el hijo de este la llevó a recorrerse todos los restaurantes de la zona para… ¿Cómo había dicho él? ¿Conseguir un paladar sensible? No estaba segura de si lo había conseguido o no, pero había prometido a Hope y a sí misma que en el nuevo mundo se atrevería a meterse en los fogones.
—Sí queréis correr el riesgo…no seré yo quien diga que no —dijo finalmente.
—También me gustaría probar la comida del fin del mundo —dijo Snow a Noel—. ¿Nos preparareis algún tentempié?
Noel rió y miró con cariño a Yeul, que sentada a su lado, sostenía entre sus manos su bebida a la que apenas daba pequeños sorbos:
—No esperéis mucho. Cualquier cosa comestibles era buena para nosotros. Comíamos sobretodo carne por que nuestras tierras eran yermas y no daban verduras, pero Yeul salía a veces de la aldea a buscar sal u otras cosas que cambiasen los sabores a los que siempre estábamos acostumbrados…aunque no me gustara nada que saliese de la aldea sin decírnoslo.
Noel agarró la mano de ella y se la acarició. Claire se quedó largo rato observando a la pareja. Le habían contado la historia de cómo se habían encontrado, y le enterneció la manera en la que Noel había gastado la mayor parte de su tiempo en preparar su reencuentro con Yeul. Los primeros días lo había pasado entre personas que no eran de Luxerion y por lo tanto no conocían su apodo, el "Cazador Oscuro". Juntos habían fundado un pequeño pueblo donde acogían a las personas más necesitadas: aquellas que por no tener familiares o conocidos cerca, se veían desamparadas en un mundo totalmente nuevo. Con el tiempo el pueblo quiso nombrarlo alcalde por su gran solidaridad con los más desfavorecidos, pero Noel tenía otras cosas más importantes en mente, y con la maleta hecha, se dirigió a la ciudad en busca de Yeul. Mientras lo hacía, se mantuvo en el anonimato y consiguió un pequeño puesto de trabajo en una escuela como entrenador deportivo, y con el dinero que ganaba fue alquilándose un pequeño piso y comprando ropa para su amiga, pues sabía que, dado el carácter tímido y reservado de ella, le costaría trabajo adaptarse a la época. Y no se equivocó, por que cuando se enteró de que Hope iba ala ciudad para una importante reunión del gobierno, supo por boca de él que Yeul había sido encontrada en uno de los centros que el gobierno había creado para los menores sin familia y que Hope había alquilado una pequeña cas al lado de la suya para que ella viviese allí cuando se encontrara con su amigo. Así pues, cuando Hope los puso en contacto, Noel ya lo tenía todo preparado para que ella se sintiera cómoda con su nueva vida.
Que tiernos, pensó Claire, definitivamente estaban destinados a estar juntos. Son como una sola persona, uña y carne.
Tras pensar esto le vino a la mente un recuerdo familiar, como si ya hubiera conocido a otra pareja igual.
Hope y Vanille, ninguno se despegaba del otro mientras recorrían Pulse siendo lu´cie.
— ¡Eso me ha recordado algo!
Miró a su hermana sobresaltada. Esta había cogido su móvil y tecleaba con agilidad los botones del aparato.
—Snow y yo estamos preparando un banquete de boda con varios menús, ya que no todos venimos de la misma época queremos que la comida sea del gusto de todos. ¿Hay algo especial que debamos poner en el menú para vosotros? ¿Queréis platos de carne sin verduras o preferís probar cosas diferentes?
Se inició una conversación en torno a la gran celebración que iba a ocurrir dentro de un mes. Serah no quería desvelar detalles del evento pero era obvio que antes tenía que tratar varias cosas con los invitados y sobretodo con su hermana, que iba a ser la madrina. Claire no se imaginaba con un vestido largo llevando a Snow hasta el altar, pero cuando llegara el momento allí estaría, de la mano del grandullón rubio, entregándolo a su hermana pequeña. Auguró un mes de tiendas con Serah y el resto de las mujeres. Bueno, quizás a Fang también le aburriesen las tiendas, así tendría a alguien con la que compartir quejas.
—…Y mientras Claire y Snow tienen que esperar en el altar hasta que yo llegue, así son las bodas —estaba explicando Serah a Noel y Yeul.
— ¿Y tienes pensado quien va a ser el padrino? —preguntó Claire a su hermana.
Esta asintió tímidamente y miró a la pareja que tenía enfrente.
—No se lo he dicho por carta por que quería darle la noticia en persona. El padrino…quiero que sea Noel.
Sin que nadie lo esperara, Claire dejó que su botella resbalase de sus dedos y cayera al suelo, donde vertió espuma y refresco a partes iguales.
—Vaya ¿se ha roto el frasco? —preguntó Snow.
Claire miró a sus pies, donde se había formado un gran charco, aunque por suerte la botella seguía intacta. La cogió del suelo y sin saber que hacer con ella, la sostuvo en su mano.
—Trae la botella cuñada, ya la tiro yo —Snow se acercó a la caja de las bebidas—. Elije otro refresco nuevo anda.
—No…no quiero más líquido. No tengo mucha sed.
— ¿Cómo que no? Venga, elije uno.
— ¿Qué te ha ocurrido Claire? —preguntó Serah preocupada, pues sabía que su hermana no cometía semejantes descuidos.
—Nada, solo…estoy cansada del viaje. Pero esta noche se me pasará el cansancio, no te preocupes.
Sin esperarlo, Snow se acercó a ella con una nueva botella en las manos, y sin esperar respuesta alguna le quitó la vieja y se la llevó a la cocina. Despues del pequeño incidente, Serah volvió a reanudar su charla sobre la boda, con un Noel radiante de felicidad.
