Recopilando Información

Después de haber corrido por cerca de una hora, mi cuerpo estaba como si nada, sin una pizca de cansancio ni sudor que delatara aquella carrera a tan alta velocidad. Llegamos a una casa empotrada en medio del bosque, grande, elegante, luminosa y lujosa. Al entrar, miré con detenimiento el lugar, pero nada se me hacía familiar, nada en aquella inmensa casa me hacía recordar. La decepción y la desesperación me embargaron de inmediato. Nada se estaba aclarando. Sentí que alguien por detrás se acercaba a mí, lo que me hizo enseguida ponerme en guardia, pero aquella guardia bajó en cuanto vi frente mí a una mujer de apariencia hermosa.

-Hijo, cómo te sientes- no estaba entendiendo nada. Esta mujer no debía tener más de treinta años de edad, por lo que era imposible que fuese mi madre. La miré extrañado, al igual que como lo hice en el bosque ante aquel hombre quien me llamó hijo. Intentó tomar mis manos, pero yo retrocedí en señal de desconfianza."No quiero hacerte daño, no estés a la defensiva conmigo, cariño" la voz que logré escuchar era de ella, cargada de preocupación, dolor, angustia, desesperación, sentimientos que serían propios de una madre que sufre por su hijo.

-Esme, deja que lleve a Edward hasta su cuarto. Será mejor que hable a solas con él...- dijo Carlisle

-Yo también quiero acompañarlo, también estoy preocupada-

-Te prometo que tendrás tiempo de hablar con él, pero deja que lo haga a solas antes, ¿si?- dijo Carlisle, a lo que la mujer, Esme, asintió.

Llegamos a una habitación amplia y luminosa, cargada de libros, música, retratos, un amplio ventanal que dejaba ver la inmensidad del bosque y una gran cama en el centro de ésta. La observé con detenimiento, para ver si algo volvía a mi cabeza. Pero otra vez, nada ocurrió.

-Debes de estar confundido, ¿no?- me dijo el hombre con voz llena de compasión.

-Si, y creo que debes explicarme todo. Apenas sé cómo me llamo. ¡Debes ayudarme!- la desesperación se apoderó de mí, haciendo que mis palabras salieran como atropellándose una contra la otra

-Cálmate- dijo, colocando su mano sobre mi hombro en señal de confianza –Bien, comenzaré desde el principio: tu nombre es Edward Cullen, y eres mi hijo. Bueno, en verdad tu apellido es Masen, pero cambiamos tu apellido al adoptarte, cuando te encontré en un hospital muriendo de gripe en 1918...-

-Un momento, ¿1918 has dicho?, eso es una locura, ¿estás jugándome una broma?-

-Conserva la calma, por favor. Bien, te encontré muriendo en aquel hospital en dónde yo trabajaba, tus padres habían muerto por lo que te encontrabas solo, al igual que yo. Quizás actúe movido por esa soledad, por lo que decidí convertirte en lo que ahora somos- dijo esto último con cautela, observando mi reacción

-Y qué es lo que somos- traté de preguntar eso, intentando mantener la calma, pues en mi interior me preparaba para recibir una respuesta que de una u otra forma, me dejaría paralizado del asombro y la incredulidad. Y así fue, claramente esa fue mi reacción cuando me respondió:

-Vampiros. Nuestra familia es un clan de vampiros- caí sentado sobre la cama de la pura impresión. Luego él me acompañó, y se sentó junto a mí, y continuó con su relato. Toda la historia de mi vida desde aquel momento. La historia de Esme, de mis hermanos adoptivos, de nuestras habilidades, que dicho sea de paso, me hizo comprender el por qué escuchaba voces. Mi habilidad para escuchar lo que lo demás pensabas, leerles la mente. Me contó todo lo referente a nuestra "especie", cómo vivíamos, como nos alimentábamos, con qué debíamos de tener cuidado. En fin, me bombardeó con información, la que poco a poco comencé a asimilar.

-Lo que me cuentas es increíble, no lo puedo creer-dije, luego que él terminara su relato -¿por qué perdí la memoria?

-Oh, bueno, estábamos librando una batalla, y un neófito, clavó su mano sobre tu cabeza, y te hizo caer a tierra, inconsciente durante diez minutos. Pensábamos que estabas muerto, pero Alice nos avisó que despertarías-

-¿Y qué ocurrió con ellos?-

-Están muertos. Emmett se encargó del neófito que te hizo eso-

-¿Y los lobos?- después de que me dijo que éramos un clan de vampiros, la presencia de lobos en el lugar no tendría que sorprenderme, o si salía con que convivíamos con brujos y extraterrestres, tampoco.

-Los "hombres lobo" accedieron a ayudarnos. Nuestra historia con esa raza es algo... delicada. Digamos que tenemos un tratado de paz con ellos, pues somos enemigos naturales- ¡oh, cielos! Vio mi asombro, por lo que me contó esa historia también, intentando contar en pocas palabras todo lo importante de aquello.

-¿Existen más como nosotros?- quise saber

-Claro. Hay más de los que piensas. Es más, a parte de los integrantes de nuestra familia, contamos con la visita de Tanya y Eleazar, quienes accedieron a ayudarnos. Ellos son como nuestra familia también. Viven en Denali- vaya... en ese momento, recordé a esa joven que lloraba desconsolada en el bosque

-La joven que lloraba en el bosque... ella no es como nosotros...-

-Este... bueno, por el momento, confórmate con saber que ella es humana y que conoce nuestro secreto. Su nombre es Bella- contestó

-¿Por qué no me quieres contar sobre ella?-

-Es una historia muy larga, y algo...complicada en verdad. Además, el resto de la familia quiere verte, sobre todo Esme, tu madre- ¿larga y complicada historia? Bueno, quizás tenga razón. Era suficiente información por el momento, y debía de asimilar esto, poco a poco. De pronto, aparecieron en la puerta del cuarto Esme y una mujercita pequeña, de cabello corto y puntiagudo, que me miraba con una gran sonrisa.

-Esme, Alice, adelante. Ya he terminado con Edward por el momento-

-Hijo, como te sientes-

-Este... algo confundido...-

-No te preocupes, esto debe de ser pasajero. De seguro recobrarás la memoria en un corto tiempo. Estaremos contigo, no lo dudes- esa mujer tenía algo en la mirada que me hacía...sentir querido por ella. Si esa mujer y ese hombre eran mis padres, yo debía de ser un tipo afortunado. La pequeña mujer carraspeó y dijo:

-Yo soy tu hermana favorita, me adoras, soy como tu diario de vida, siempre me cuentas tus secretos. Además, confías en mí de manera ciega...- ella me sonreía mientras me decía eso, y yo la miraba con ojos entre cerrados, con algo de incredulidad, pero no me molestaba, en lo absoluto, incluso, algo de gracia me causaba.

-Alice, es suficiente. No irrites a Edward con tus cosas- interrumpió Esme el relato de aquella mujercita con aspecto de duendecillo.

-Perdonen, pero necesito estar un tiempo a solas...- les dije con mucha amabilidad. Enseguida entendieron que me quería quedar solo, por lo que salieron del cuarto, diciéndome que estarían pendientes por si necesitaba algo. Se los agradecí.

Bien. Soy un vampiro, que pisa los cien años. No me alimento de sangre humana, pero si de sangre animal, vaya dieta. Poseo capacidades asombrosas, como la velocidad y la habilidad de leer la mente de los demás. Además de que mis sentidos son cien veces más desarrollados que el de los humanos... Carlisle tenía razón, era suficiente información por ahora. En ese momento, quise poder dormir para abstraerme de esta realidad un momento, y descansar. Pero esa era otra de las cosas queno necesitaba: dormir ni descansar. Me incliné hacia atrás, cayendo sobre la cama, y me puse a rebobinar toda la información que había recopilado hoy.


Espero sus reviews! =D