N/A: Ésta semana es como que demasiado esperada por muchos, sé que los gleeks saben a lo que me refiero así que, sí, ando inspirada y por eso subo capitulo hoy. Gracias a - por los comentarios positivos, escribir me gusta pero me apasiona más cuando hay gente que disfruta de ello. Y sin más, aquí vamos.


Título: There is a moment, Love.

Autora: MsEnny

Fandom: Glee (Ya saben, no me pertenece, Ryan Murphy es como un genio y Fox como la cadena más afortunada del mundo por tenerlo)

Clasificación: M

Pareja: Blaine/Kurt

Canción: Rolling in the deep – Glee

Capitulo 2 - Rolling in the Deep.

The scars of your love remind me of us

They keep me thinking that we almost had it all

The scars of your love they leave me breathless

I can't help feeling

–Ya sé, sí… no… en realidad, creo que podría haber ciertos inconvenientes… ya, dile que estoy bien… no, ya estoy grande y puedo cuidar de mí…

Kurt Hummel llevaba casi una hora al teléfono y por más que ha querido cortar la comunicación no ha podido. Rachel Berry es como su gran rival pero al mismo tiempo una de sus mejores amigas. Puede que tenga que ver con que está a punto de ser su cuñada o puede simplemente ser que, como mucha gente le ha comentado antes, sus personalidades son aterradoramente similares. Sea del modo que sea, Kurt la quiere y ella hace feliz a su hermano, con eso es suficiente para confiar en ella.

Tanto como para ser a la única a la que habla para saber de toda la gente importante para él en Ohio.

–Kurt, de verdad, Finn ha estado histérico, ya sabes cómo es, su cabeza puede ser una roca impenetrable o un panecillo con mantequilla.

El castaño hizo una mueca, dibujando en su mente a Finn.

–No es mi intención preocuparles, Rachel, pero aún no estoy listo para ver a nadie y ni siquiera hablar del tema.

–Vamos, debes darme algo más, quisiera verte, quisiera comprenderte para poder patearle el trasero a Blaine con toda razón.

–No, esto no es su culpa. Realmente, aunque digas que fue repentino, no lo fue, llevaba tiempo preguntándome por qué no se sentía igual a cuando éramos novios…

Hubo una nueva pausa y la escuchó exhalar aire.

–Mira, cielo, yo te quiero, pero tienes que darte cuenta que ya pasaron casi dos meses y tu desaparición ha puesto a todos en un caos. –explicó lentamente, tratándole de hacer ver lo importante que era saber de él. –El drama es bueno, aprecio tu acto, pero creo que se te ha pasado un poco.

De cierta forma el castaño quiere reír. Ciertamente era un poco surrealista lo que ella le decía. ¿Tanto podía trascender su ausencia? Quizá con sus padres y con Finn lo entendía, ellos eran en extremo sobreprotectores, e incluso cuando se casó, ellos siguieron viendo por él, incluso intimidando a Blaine para que se decidiera y lo dejara. Kurt le admiro eso a su aún esposo, era increíble que siguiera firme en su decisión para estar con él cuando el chico Hummel sabía mejor que nadie cuan intimidantes podían ser sus familiares. Una sonrisa escapó de su rostro recordando las bromas pesadas que su hermano solía jugarle a Blaine desde la secundaria, sin tregua alguna.

–Eh, ¿Kurt? ¿Aún estás allí?

–Sí, sí, lo siento, me distraje. –respondió mientras sacudía la cabeza, alejando cualquier pensamiento de ese estilo. –Mira, sé que el tiempo es distinto para todos, pero en mi caso aún es muy pronto. Fueron tres años de mi vida que no puedo recuperar ni librarme de ellos. Sólo… sólo debo cerrar ese capítulo y para eso necesito estar lo más lejos posible. Cuando decida que la influencia de Blaine ha dejado de tener efecto en mí, regresaré, lo prometo, y enfrentaré todo de una manera más madura.

–Sí, claro, madurez.

–Noto un tono condescendiente y preocupado. ¿A qué se debe? –pregunta algo extrañado.

Escucha un suspiro alargado al otro lado de la línea y claramente puede ver el rostro de incomodidad de la cantante en su cabeza.

–Tal vez no quieras saberlo, pero se trata de Blaine. –Kurt siente sus hombros tensarse y su mirada viaja hacia algún punto lejano de la habitación. –Él, bueno, ya te lo había dicho y sé que debes saberlo mejor que nadie, pero no lo ha tomado tan bien como debería.

–¿Sigue sin atenderles el móvil?

–De hecho no, hemos vuelto a tener contacto desde hace dos semanas. Pero el problema es, que ahora luce peor, no sé cómo exponerlo mejor.

–¿Más deprimido? –pregunta con algo de culpa. Odiaba saber que fue él quien lo llevo a eso.

Aún le atormenta esa última mirada herida que le dedico al regresarle el anillo de compromiso.

–Uh, yo no le llamaría a eso depresión en todo el sentido que lleva. –responde algo insegura. –Más bien diría que está recuperándose más rápido de lo que debería. Este fin de semana no ha parado ni una sola noche para ir de juerga. Se le ve muy fiestero últimamente y según me dijo, sus giras comenzaran en tres semanas, así que por fiestas no tendrá que parar ni entonces.

Kurt se mordió el labio inferior mientras comenzaba a caminar por la habitación de hotel. Hace casi dos meses que estaba ahí y aún no se sentía cómodo. Ni un poco. Entendía que debía buscarse un sitio dónde vivir y darse estabilidad, aunque por alguna razón no lo había hecho, había preferido quedarse allí porque así la realidad no era tan dura, su mente jugaba con la idea de estar en un viaje por trabajo, como ocasionalmente ocurría. Pero ahora, escuchar lo que temía escuchar, bueno, removía demasiadas cosas que quería guardar lo más dentro posible.

Se acercó al balcón, el sitio más agradable que tenía. La vista de Los Ángeles era buena, agradable, aunque el clima era un tanto más caluroso que el de Nueva York pero servía mucho. Era diferente. Lo que necesitaba.

–Es… bueno saber que, al final de todo, no estaba tan equivocado. Fue lo mejor. Él va a estar bien y, quien sabe, quizá más adelante simplemente nos reiremos de todo esto.

La sonrisa nostálgica del castaño fue completamente amarga y resignada. Pero al menos sabía que lo que hizo no fue un error.

–Kurt…

–Estoy bien, chica Berry. Oye, lo siento, pero debo hacer un par de cosas, ya sabes, el trabajo… te marco después, ¿vale?

La morena miró su móvil por un par de segundos, sabiendo que Kurt cortó la llamada mucho antes de darle un margen para decir algo. Sí, Blaine había decidido continuar su vida y al parecer Kurt iba a por ello de la misma forma… Sin embargo a ella no la engañaban. El dolor que denotaban podía superar cualquier actuación fuera perfecta o no, y era triste, porque ambos iban a tener que vivir sin el otro y sólo entonces se harán las personas más fuertes que jamás ella haya conocido.

Asintió mientras volvía a la sala de estar para contarle a Finn las nuevas de su hermano, sabía que éste le extrañaba demasiado aunque nunca lo admitiera. Supone que en ello son tal para cual, pero de alguna forma logran conquistarla al ser tan necios. Cosa de chicos quizá.


–Noah, amigo, ¿qué haces por acá?

–Lo mismo que tú, Anderson, en busca de nuevas aventuras. –sonrió confiadamente quien fuera el chico más intimidante en la secundaria.

Blaine miró con ojos entrecerrados al recién llegado. No esperaba verlo allí, pero tampoco le molestaba. Mientras más gente mejor, de eso estaba seguro. Aunque lo ambiguo aquí era saber la cantidad de alcohol en su cuerpo porque, ¿siendo sinceros? Dejó de contar las copas después de la cuarta. Igual no era que importara mucho, se sentía bien, relajado, se sentía libre como desde hace mucho tiempo no era.

–Pues bienvenido seas. Esta fiesta está… de lo mejor. –clamó intentando coordinar sus palabras, eso mientras miraba ausente su muñeca. –¿Sabes qué hora es? Lo siento, perdí mi reloj hace un rato.

–Es media noche. ¿No crees que te has pasado un poco con la bebida? No quiero molestarte pero ya me has embriagado con sólo acercarte, y eso no es fácil. Soy yo, ¿entiendes?

–No estoy pasado, de hecho, si aún puedo bailar, significa que no me estoy divirtiendo lo suficiente.

–Ya, bueno, no seré yo quien te baje el ánimo. Oye, por cierto, lamento lo de Kurt, apenas regresé de Canadá me enteré de lo ocurrido.

–Vale, eso si me deprime. Mejor no hables y ve adentro, yo necesito otro trago.

El mayor se adentró al club nocturno dejando a Blaine con un mal sabor de boca. Los últimos meses había sido la misma situación. Él estaba bien, de verdad, podía superar aquello y quién sabe, quizá encontrar algo mejor en el futuro. Pero muchas veces se preguntaba cómo rayos podía dejar ir al pasado si cada vez que se topaba con sus amigos o cualquier simple detalle de su existencia, todo lo llevaba de vuelta a Kurt y al hecho de que el mundo lo miraba como el pobre cachorro abandonado.

Blaine no quería lástima de nadie, se asqueaba.

Los últimos días se han tratado de superación personal, de recobrar su verdadero yo y ya no el chico que pasaba las veinticuatro horas del día despistado por querer saber lo que estaría haciendo su esposo, lo que pensaría, si lo extrañaría, si pronto tendrían la oportunidad de tener una de esas citas tan cursis que a ambos les gustaban y que los demás no comprendían. Ahora todo iba enfocado a él, a ser quien quisiera ser, a vivir plenamente los beneficios de ser una figura del espectáculo.

Por ello le irritaba un poco que los chicos se metieran en su vida más de la cuenta. Él estaba bien y si alguien decía lo contrario, bueno, podía irse a tomar viento porque él ya era libre.

Su móvil comenzó a sonar dentro del bolsillo de su traje. Lo tomó sin miramientos y apenas lo acercó a su oído, reconoció la voz que había esperado por casi una semana.

–Señor, creo que todo está listo para ser enviado.

–Muy bien. Quiero que busques dónde vive y se lo hagas llegar. Yo no me entrometeré mucho, sé que él no quiere saber nada de mí y yo de él mucho menos. Te lo encargo, mientras más rápido mejor.

–Claro que sí, señor Anderson.

–Gracias, luego me comunico contigo para saber el desenlace de esto. Adiós.

El nudo en la garganta no se disipó hasta minutos después, por mientras, Blaine sólo podía pensar lo distinto que sería todo de ahora en adelante. Cómo de grande sería su casa, cómo de solitarias serían sus noches. Nadie cocinaría, nadie le hablaría de la ropa de moda, nadie le diría que era un pijo a la hora de bailar, nadie le diría que su cabello lucía genial sin gel, ni tampoco nadie le besaría de aquella forma que le hace suspirar sin poder evitarlo…

Kurt ya era su pasado. Y él no tenía tiempo para eso.

Respiró un par de veces antes de decidirse a entrar al club. La música era alta, perturbadora, pero lograba hacerle no pensar, sólo cantar y bailar, lo que mejor sabía hacer, lo que no dejara que nadie le quite.


Kurt miró con el ceño fruncido la puerta del recibidor.

Nadie lo buscaba, nunca, así que era muy inusual que tocaran a su puerta con tanto afán, como si quisieran derribarla con toda intención. Se preguntó si tal vez ya lo habrían encontrado, su familia o amigos, todos realmente estaban deseosos por verle, pero él les aclaró sus deseos, entonces no lo creía posible.

Se levantó de su computadora, donde estaba terminando de llenar sus papeles para solicitar un nuevo empleo, miró a su alrededor y sobre su camisa algo gastada se colocó un suéter azul que le quedaba totalmente enorme y decidió abrir antes que tuviera que reponer los daños al hotel.

–Disculpe la hora, joven. ¿Es usted el señor Kurt Hummel?

–Tal vez. ¿Quién lo busca? –inquirió con desconfianza el castaño, incluso tratando de lucir seguro e intimidante ante el hombre rubio con un extravagante y seguramente costoso traje.

–Yo sólo soy un mensajero, señor. La corte le ha mandado esto.

–Uh, ¿qué es?

El tipo se encogió de hombros y el menor parpadeó comprendiendo algo importante.

Un sobre blanco cayó en sus manos y Kurt sintió su corazón apretarse un poco más, como cada día. Sonrió levemente y miró de nueva vuelta al desconocido, imaginándose que sería casi igual a muchos de los abogados con los que tendría que frecuentar en la próxima temporada.

Después de todo divorciarse no era tan simple, aunque tampoco tan complejo.

Su atención fue acaparada por el sobre que seguro contendría la solicitud de Blaine para disolver su matrimonio y aunque quería arrugarlo, hacerlo tiritas, pasarle unas navajas por encima y pisarlos hasta hacerlos polvo, bueno, los abrazó contra su pecho de forma protectora y despidió al mensajero lo más rápido que pudo, seguro de que la humillación del momento pasaría cuando su espectador desapareciera y dejara de observarle con ese brillo piadoso y comprensivo que le comenzaba a irritar.

Al cerrar la puerta, dejó caer el paquete en algún lugar de la habitación, regresó a su computador y se colocó los audífonos que se prometió horas antes no tocar para no distraerse de su actividad; sin embargo, ¿después de esto? Quedaba claro que su concentración estaba a demasiados kilómetros de allí. Él ama la música, siempre lo ha hecho, vive para cantar, para interpretar, entonces… ¿por qué no consolarse con eso?

Después de todo, es lo mejor que sabe hacer. Y es lo único que le va a quedar.

La voz de Katy Perry es lo primero que escucha.

Y… ¿Teenage Dream? Debe ser una muy mala broma.

We could have had it all

Rolling in the deep

You had my heart inside of your hands

And you played it

To the beat…


N/A : Sí, sí, lo dicho, el drama me sale natural. Espero subir el próximo capítulo en unos días. He estado avanzando y debo aprovechar que los exámenes aún están a unas semanas.

~MsEnny