Michael y el cuantioso grupo emprendió el viaje. El sol apenas salía, pero decidieron partir rápido. Quién sabe cómo es que los ladrones lo habían hecho para crear ese tipo de armas mortíferas, pero ya estaban investigando eso. Pensaba en esto mientras aún tenía la pequeña espada verde, cada vez que oscilaba su brazo, espada en mano. La solía mirar con cierta rabia. No podía decir porqué, pero sentía que esa espada no debía siquiera existir, pese a que parecía tener bastante utilidad. Lo peor era que estaban creando algo mucho peor, y quién sabe qué otras armas y herramientas devastadoras podrían fabricarse.
De camino fueron esquivando zombies quemándose al tiempo que salía el brilante sol.
-¿Les puedo hacer blanco?- dijo Brian. Walter aún yendo hacia adelante volteó la cabeza y le respondió.
-Hermano, nadie te lo impide.
-Tampoco se lo han ordenado- dijo Michael. Walter no se lo tomó muy bien.
-Bueno, sólo intentaba distraerme un rato de camino al sitio. ¿Es cierto que son varios kilómetros?
-Oh, sí que lo son- dijo Winchester-, exactamente unos quince, desde el centro de vuestra ciudadela.
-¿Quince, en serio? ¿Lo ves? ¡Es un camino larguísimo! ¡Terminaré aburrido una barbaridad!
-Es un viaje serio- repuso Michael-, no nos vamos de campamento.
-Déjale, no seas tan rudo con él- le dijo Adelle. No quería que la cosa acabara en discusión.
Michael suspiró, y le dio la orden a Brian, quien con una sonrisa malvada acabó con dos zombies disparando a la cabeza sin fallar. No pudo lograr más, puesto que en lo que se les fue la innecesaria discusión, la mayoría de los zombies se había extinguido.
-Diantres...
-Ánimo, seguro que en el camino te entretendrás con otros mobs- dijo el slime pequeño. El esqueleto le esbozó una sonrisa flaca, bajó sus brazos y siguió caminando algo resignado.
-Muy bien, todos, concentrémonos en el camino, ¿les parece?- dijo Michael, quien de inmediato notó a Walter haciendo completamente caso omiso a sus instrucciones, alejándose buscando carbón al aire libre.
-El día se nos va a alargar- dijo Adelle. Michael, yendo a escarmentar a Walter, no podía estar más de acuerdo.

-¿Estás seguro de esto?
-No... Para nada...
-Ya lo ves, nadie te está presionando. Le puedo decir yo a los jueces, si lo prefieres.
-Mira, sé que ganaré, pero el sólo pensar que todos esperan a que gane me pone de nervios... ¿Qué pasa si llegase a perder... ?
-¿Era eso? No dejes que la paranoia te ciegue. Sólo ve y haz lo que sabes, ¿eh? Y aún si desistes de registrarte, no te preocupes de lo que la gente espere. Yo te apoyaré, sea lo que sea que elijas.
-Oh... Gracias...

Anduvieron un buen rato más. Tenían tanta provisión de comida como para entrenar en un spawner y subir hasta cincuenta niveles desde cero por cada uno, lo que era como para que no se preocuparan. Cuando oscureció, Winchester se acercó a Michael, le dijo algunas palabras, y éste se dirigió al grupo.
-Pasaremos la noche aquí. Cavaremos un refugio y dormiremos. Nada de minerales ni...
Michael quedó helado. Brian le estaba apuntando en la cabeza. No supo reaccionar, simplemente se quedó inmóvil.
-... Brian... ¿Qué... estás... ?
-¡Apártate!
Michael se apartó, y pasando zumbado bastante cerca de su cara el flechazo se lo llevó un creeper que intentó planear una bonita emboscada sin lograrlo. Al verle, todos se alteraron. Los mobs se llevaron la peor parte del susto, puesto que hasta donde tenían entendido, ahora con la muerte del dragón solamente los humanos podían respawnear. Michael, con sus fríos reflejos saltó hacia donde el creeper había caído, y lo aún más. Sacando su arco encantado, le apuntó.
-Eh, no te atrevas a dar otro paso, ¿me oíste?
-¡Eso ni pensarlo!- recibió como respuesta. Michael se vio obligado a dispararle, lo que fue más que suficiente para derribarle. El cuerpo inerte en el piso soltaba humo.
-Por eso es que debemos tener cuidado y no andar con tonterías- le dijo Michael a su amigo-, ya que podríamos tener serios problemas. Ah, y Brian, oye. Bien hecho. Pero para la próxima, intenta no apuntarme directamente, ¿sí? Por un segundo... este, pensé...
-¿Qué? ¿Que iba a dispararte? A ver... te voy a aclarar dos cosas. Primero, soy un mob hostil, es cierto. Tengo ordenado matarles. Pero gracias a esta cosa- dijo acariciando a Aprile-, ya no sigo más al que era mi jefe actual, al que por cierto ustedes mataron, lo que me hace libre.
Michael se puso atento a oírle. No sabía que había querido decir con eso de que el dragón era su jefe actual. Pensaba si acaso los hostiles se comandaban por rangos, lo que significaba probablemente que Brian tenía aún otros jefes en una escala jerárquica.
-Y segundo, me parece que ustedes ya pueden respirar tranquilos. Pueden respawnear, lo que les hace la vida mucho más fácil. Ah, es cierto, como ustedes nacieron en la época del Hardcore, no le han tomado jamás el peso a esto. Muéranse. Vamos, inténtenlo. Sientan una vez lo que es respawnear y no le tengan miedo a la muerte como nosotros...
Michael no supo qué responder. Brian tenía una manera muy... directa para decir las cosas. Tenía toda la razón, sí, pero su modo de hacerse entender no era el más indicado para hacerlo. Ahora veía porqué no hablaba mucho.
-¿Puedo hacerte una pregunta?- le dijo Michael retomando la ruta con todo el mundo siguiéndole.
Brian se sorprendió.
-Adelante, supongo.
-Alguna vez fuiste un humano, ¿cierto?
Brian le miró secamente, pero bajó la vista, se adelantó y calló. Eso le dio a Michael y al grupo una idea general acerca de su pasado. En algún momento tuvo que haberlo sido. Michael no quiso seguir indagando y marchó junto con el grupo. Poco después llegaron a la entrada de una cueva justo en las faldas de una seria cadena montañosa.
-A menos de que querráis intentar una escalada, tendremos que atravesar este pasaje. ¿Concuerdan todos?
Walter fue el primero en asentir y entrar. Por supuesto, Michael le detuvo.
-Eh, espera- le dijo. No parecía una buena idea, y además el sol aún se alzaba en lo alto. Tiempo para escalar tenían.
-¿Por qué debiese ser mejor ingresar por la cueva, si se puede saber, señor Winchester?- preguntó Adelle.
-En mi opinión sois unos jugadores excepcionales. No me parece que tengáis inconveniente alguno con esta ruta, la que es, por cierto, un atajo. Cruzando por aquí, lo único que se interpondrá entre nuestra caravana y las montañas húmedas serán unos pequeños bosques. Además, considerad que cualquier ahorro de tiempo es valioso.
Michael accedió a regañadientes. Cada uno se preparó con antorchas y espada a mano, a excepción de Walter, quien iba con un pico de fortuna II. Las antorchas del grupo no fueron necesarias, porque el lugar ya había sido explorado.
-Os dije que era mejor esta opción- les dijo Winchester-. Hace ya tiempo que crucé estos lugares con mi grupo antiguo de fieles compañeros humanos.
-Pues parece ser que no tuvieron ningún problema con este tramo- dijo Michael. En efecto, el lugar tenía luz en casi cada rincón imaginable. Hasta en el techo había iluminación.
-Fueron bastante precavidos, ¿no?- preguntó Aprile.
-Es cierto- dijo Eric, su compañero verde-, es como si realmente se hubieran preocupado de hacer que este lugar fuera transitable y seguro.
-Me parece que no del todo- dijo el creeper de al lado-, por el sector de allá hay un barranco que nadie ha iluminado aún. Nunca se sabe cuándo la cosa puede ponerse peligrosa...
-Eh. ¿se puede saber quién eres?- le dijo Eric.
-¿Este creeper no venía con nosotros?- señaló Brian.
Michael inmediatamente volteó y lo que vio no le agradó. Habían tres creepers en vez de dos, una pequeña Aprile y dos adultos.
-¡Todos, dispérsense!
A cada quién le costó entender qué estaba pasando y sólo se limitaron a ver hacia donde estaba Michael. Pero cuando escucharon que el creeper se encendió huyeron todos, excepto Walter, quien no estaba; y Brian, acertándole un flechazo en la frente y haciéndole retroceder.
-¿Es que acaso no les he caído bien o qué? Y tú, ¿qué crees que estás haciendo ahí? ¿Por qué no atacas a los humanos?
-¿Realmente quieres morir sin causa? ¿O no te has enterado? El dragón fue eliminado...
-¿Y crees que me importa? ¡Sabes cómo son los humanos! ¡Son unas criaturas horribles!
Y sin previo aviso el creeper fue hacia el barranco de la cueva. Walter estaba allí mirando abajo para ver cuántos minerales podía divisar. No había notado nada de lo ocurrido.
-¡Walter!- le gritó Michael con fuerza.
-¿Eh?- dijo éste, volteando sólo para recibir un estallido en su cara. El pobre desgraciado cayó hasta el fondo y se azotó sin remedio.
-¡Noooooooo!
Michael fue el primero en correr a ver si estaba bien. Pero cuando vio sus pertenencias no supo qué hacer. Desesperado volteó para pedirle sugerencias al grupo. Winchester respiró pesadamente.
-Debe haber respawneado. Habrá que volver por él...