Siempre que yo quiera.
DiamondBerry
Capitulo Segundo
Hikari estaba perdida en sueños de sofá, tenia una débil sonrisa dibujada en el rostro, Tk la contemplaba desde el respaldo de este, habían pasado dos horas desde que Kari había caído en el los brazos de Morfeo, el rubio tomo una frazada y la deposito en el cuerpo de su esposa, quien comenzó a abrir lentamente sus ojos avellanas. Al despertar se encontró con los ojos azules de Tk que la miraban con ternura, el le acaricio el cabello y sonrió. Kari arqueo una ceja y observo que su marido aun tenía puesto el traje negro con el que habían asistido al entierro.
"¿Por qué llevas puesto eso?"-pregunto adormilada.-"¿Por qué no contestaste el teléfono? ¿Donde estabas?"- sonaba como niña que no quería estar sola.
"¿Qué te parece una pregunta a la vez, mi amor?"- rió irónico el ojiazul, acariciando el rostro de Kari, ella ante el comentario sonrió, había hecho preguntas sin esperar ni una respuesta.-"Es la primera vez en el día que sonríes."
"¿Por qué llevas eso puesto aun?"- interrogo sentándose.
"Porque me veo bien con el"- susurro el rubio con una risa.
"¿Por qué no contestaste el teléfono?"
"No lo escuche, mi amor. Desconecte el teléfono para que estuvieras tranquila."
"¡Que amable que eres! Podrías hacer lo mismo con la cafetera cada vez que la usas todas las mañanas."- dijo sarcástica la castaña haciendo un lugar para que el se sentara.-"¿Dónde estabas?"- agrego luego.
"Al lado tuyo"- contesto Tk sentándose para abrazar a su esposa, la cubrió con la frazada y ambos quedaron en el sofá postrados.-"Si no hiciera lo de la cafetera no sabrás que hice antes de que despertaras."
"Tienes razón, y no estabas al lado mío, yo me estaba bañando, no quiero estar sola, hoy hará frío."
"No lo estas. Si, mucho frío."- agrego el rubio mientras que Hikari se recostada en su pecho.
Takeru era el hombre de su vida, era lo que ella siempre había querido, lo que siempre había soñado. Desde que tenía cinco años había soñando en casarse con el alguien con la personalidad de joven Takashi, se conocieron a los trece años y desde aquel día parecía que el destino siempre los había querido unidos. A los dieciséis Tk la persiguió por todos lados, le regalaba flores silvestres hasta que la convenció de salir alguna vez, Kari se enamoro de el desde esa primera cita en un parque de diversiones, se hicieron inseparables, a todo el mundo le sorprendió la forma en como ellos se miraban, se hablaban, en como se entendían con sus miradas, y además a todos las sorprendió la forma en la que se amaban; eran puros, perfectos uno para el otro, dispuestos a sacrificar cualquier cosa por el otro. Hasta cuando peleaban aquella mirada especial que se tenían no desaparecía, por mas enojados que estuvieras, aquella magia no se apagaba. Los padres de Kari comenzaron a temer por este inusual noviazgo, cuando tenían diecisiete años los padres de la joven Yagami le prohibieron ver a Tk, tenían miedo que su hija se embarazara o algo así. Los jóvenes se veían a escondidas hasta cumplir los diecinueve años, cuando decidieron casarse. La madre de Kari fue la primera en poner el grito en el cielo y se opuso rotundamente, Taichi el hermano mayor de Kari, luego de una eterna charla privada logro convencer a sus padres de que firmaran los papeles, Kari ni nadie nunca supo que fue lo que Tai les había dicho para lograr persuadirlos, pero lo logro. Los señores Yagami no asistieron a la simple ceremonia, y luego de unas peleas por esto, la madre de Kari le advirtió que se arrepentiría de casarse tan joven, pero los jóvenes no encontraron otra forma para hacerles saber que esto no era un capricho, lo que ambos sentían era real. Luego la prematura pareja Takashi estuvo casada por papeles, la iglesia podía esperar unos años más. Muchos más.
Tk trabajaba dos turnos; a la tarde como mano derecha del dueño de una agencia de autos, y por la noche tocaba el piano en un bar. Kari por su lado trabajaba mañana y tarde en una guardería de niños.
En la semana no podían verse, pero los fines de semana eran exageradamente una pareja, todo lo hacían juntos. Mas allá de verse poco a muy poco en la semana hacían lo posible para vivir sin pelearse, normalmente lo hacían, pero terminaban riendo cuando Tk hacia algún comentario al estilo "Soy demasiado lindo como para que me estés gritando de esta forma" o Kari decía "No vas a encontrar a alguien tan perfecta como yo".
"¿Dónde esta tu anillo?"- pregunto Kari fingiendo enojo, aun estaba algo dormida.
"Que extraño, lo habré dejado sobre la mesa de noche."-contesto preocupado el rubio.
"Dirás que estoy loca, pero a pesar de que hace mucho que no hablaba con mama, siento que perdí algo muy importante Tk, me duele el corazón, siento un enorme vacío."- comento la joven con inmensas ganas de llorar.
"Mas allá de los conflictos, peleas o enfrentamientos tu madre te amaba muchísimo y tu a ella, es obvio que te sientas así."
"Si…mañana no iré a trabajar. No estoy con ánimos."
"La directora de la guardería lo entenderá. Duérmete ahora amor."
"¿Te quedaras a mi lado?"- pregunto Kari cada vez cerrando aun mas los ojos
"Siempre que tu quieras."- susurro Tk sonriendo por la extraña pregunta.
"Hoy hará frío."- los ojos avellanas se fueron cerrando aun mas.
"Si que lo hará, mucho frío."- dijo acariciando el cabello castaño de la chica.
"¿Te sacaras el traje?"- dijo hasta cerrar sus ojos por completo.
"Mañana amor, mañana."
