Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Notas: Esta historia transcurre en un ligero Universo Alterno, donde no hay guerras de por medio, y contiene la existencia de donceles, vale decir, hombres capaces de procrear.

Para hacer la diferencia entre una madre mujer y una madre doncel, he decidido escribir en el segundo caso con letra cursiva: madre. Por lo que cada vez que lean la palabra escrita de esta forma, significa que hablamos de un doncel.


Capítulo 2:

Recuerdos que dañan.

No había podido dormir bien tampoco esa noche. Llevaba así desde el día de la reunión en las instalaciones del clan Nara; desde el día de su compromiso. En su cabeza desfilaban uno a uno los acontecimientos de esa fatídica tarde, la mirada culpable y apenada de su buen amigo, los ojos de su amado, tan parecidos a los suyos, abriéndose por un segundo más de lo normal, para luego verlo bajar la vista…, había decidido tomar un largo baño para tratar de despejar sus ideas, y aún bajo el agua caliente, sólo podía pensar en él…

Flash back:

Volvía de los exámenes chûnin, donde se había enfrentado a su primo, Neji. Era consciente del inmenso odio que éste sentía por la rama principal del clan…, era consciente de que había intentado acabar con ella…, suspiró. Tanto tiempo intentando convencerse a sí misma de amar a Naruto-kun, y bastó una sola mirada a esos ojos cargados de odio para comprender que todo era inútil, que por más que lo intentara, nunca podría cambiar sus verdaderos sentimientos. Fue entonces que transformó ese nii-san que siempre acompañaba su nombre; porque después de todo, ¿cómo podría continuar llamándole hermano?

Un par de meses más tarde, no pudo terminar de ver la pelea realizada entre su primo y el rubio, en aquel festival realizado en Sunagakure. Se había visto obligada a ser atendida de emergencia por Kabuto-san, ya que las heridas que había recibido durante los exámenes chûnin habían dejado consecuencias de larga duración, y éstas se habían alterado por la pelea que había tenido un par de horas antes. Supo que Neji perdió. Era la primera vez que eso pasaba. Su madre le buscó en la enfermería. ¡Tenía tantas ganas de saber de qué hablaban!, para cuando los vio salir, ambos parecían haberse liberado de un gran peso…, y sin saber por qué, su propio corazón se sintió más ligero…, desde ese día su primo cambió de actitud. Su madre tomó el entrenamiento personal del peli-café, y ella siguió con su antigua maestra: Kurenai. Vivían en la misma casa enorme, claro que en distintas alas, dentro de las dependencias del clan Hyûga y Neji había dejado de verla con odio.

Ese día en especial, estaba atrasada para salir en misión, corría por los pasillos, cuando sin previó aviso se encontró de frente con el oji-blanco. Con suaves y gráciles movimientos esquivó el choque seguro, y siguió corriendo para gritarle un apurado ¡suminasen Neji-san, estoy atrasada!, había sentido que su corazón estallaría por el encuentro, y comprendió que las cosas seguían igual. Fue una noche en que salía del río desnuda, cuando volvió a encontrarse de frente con su primo. Esta vez no hubo movimientos rápidos para esquivarlo, sólo un intenso rubor apoderándose de cada fibra de su ser. Los ojos blancos de su primo estaban abiertos en su máxima expresión, y vio como los cerraba fuertemente, para luego voltearse y balbucear una disculpa…

‒¡Hinata-sama!…yo…, yo…, yo lo siento mucho…, no era mi intención…, no sabía que estaría desnuda…, suminasen…‒ tenía entonces 16 años y rápidamente buscó su ropa, mientras le escuchaba seguir disculpándose. Sonrió; era gracioso escucharlo tartamudear y actuar tan nervioso como ella misma…, era como si los papeles se hubieran invertido…, se vistió tranquilamente, sintiendo un calorcito en el vientre…

‒Neji-san, no te preocupes…, sólo ha sido un accidente…‒ había hablado con firmeza, segura de lo que decía. Se acercó hasta estar justo detrás y dijo‒ puedes voltear…‒ lo vio titubear un par de segundos, y luego obedecer. Tenía un rubor tan fuerte como el que solía inundarla, hecho que le pareció algo tierno. Decidió ponerse en puntitas, y sin pensarlo dos veces, besar su mejilla‒ no te preocupes, ¿bueno?, no tenías cómo saber…, y yo no debí ser tan despreocupada…, es sólo que siempre entreno en esta parte del bosque, y nunca viene nadie…‒ los ojos de su primo volvían a estar abiertos en su máxima expresión. Lo escuchó aclararse la garganta, y luego decir:

‒No debería hacer ese tipo de cosas, Hinata-sama, podría ser peligroso…‒ ella sonrió.

‒¿Vamos a casa?‒ preguntó. Él dudó otra vez. Nunca lo había visto tan inseguro antes. En un movimiento completamente atrevido, tomó su brazo con sus manos, obligándolo a andar…

Fin del flash back.

Suspiró, dejando escapar un nombre al viento. No podía dejar de pensar en el peli-café. Sentía las lágrimas agolparse nuevamente en sus ojos blancos, apretó los puños impotente y metió la cabeza bruscamente en el agua, tratando de aliviar el escozor que el llanto le causaba; tratando de espantar los fantasmas que a diario la torturaban..., las imágenes volvían a invadirla, y con una sonrisa llena de tristeza, rindiéndose a lo inevitable, decidió revivir ese momento en que pensó que por fin había alcanzado la felicidad…

Flash back:

Desde ese primer encuentro a la orilla del río, se encontraban una vez por semana para sentarse y compartir ya fuera tardes en silencio, o llenas de palabras. Esperaba cada encuentro con ansias, y esa tarde todavía más, ya que hacía dos semanas que no se veían. Llegó temprano, esperando poder estar un rato a solas para tranquilizarse. No pudo evitar sorprenderse, al verlo ya sentado...

‒Neji-san‒ susurró, y caminó hasta sentarse, a su lado. Ninguno dijo nada, y cuando ella apoyó su cabeza en el hombro del peli-café, éste recargó también la suya para hablarle despacito…

‒Hinata-sama… ¿sabes que estos encuentros no están bien, verdad?‒ hacía un par de meses ya que el peli-café la tuteaba, aunque aún seguían presentes el san y sama respectivos…

‒No hay nada de malo en nuestros encuentros Neji-san…‒ le respondió calmada, se sentía tan bien el calor de ese cuerpo junto al suyo…

‒Hinata…‒ sintió a su corazón dar un brinco al ser consciente que Neji no agregaba el tan acostumbrado sama…‒ creo que será mejor que dejemos de vernos…‒ y entonces una enorme desesperación comenzó a apoderarse de ella, unas inmensas ganas de llorar y gritar, de golpearlo; levantó su rostro, para fijar sus ojos en los del otro, que eran casi un reflejo de los propios…

‒¿Qué dices Neji-kun…?‒ no pudo evitar preguntar, con una voz apenas audible.

‒Hinata…chan…, yo…, no me siento capacitado para continuar con estos encuentros…, por favor, discúlpame…‒

‒¡Neji-kun!‒ exclamó con voz ahogada, mientras sentía caer las lágrimas que ya no importaban‒ ¿por qué estás haciendo esto?…, ¿he hecho algo mal?…, ¿has vuelto a odiarme?…‒ ¡se sentía tan frágil!, es que durante esos encuentros, había sido cada vez más consciente del inmenso amor que sentía por ese hombre…

‒¡Ie, no Hinata-chan!…tú…serías incapaz de hacer algo mal…, y yo nunca podría odiarte…‒ con sólo escuchar esas palabras, fue como si su corazón se detuviera…

‒¿Entonces por qué?…, Neji-kun…, no quiero separarme de ti…, no puedo hacerlo…, porque, porque…te amo…‒ finalmente lo dijo, y vio los ojos blancos abrirse sorprendidos por la confesión, así como el rubor teñir sus mejillas; lo vio morderse el labio inferior, y sin pensarlo más, se puso de puntitas, para dejarle un suave beso en los labios. Bajó la cabeza apenada, ¡pensando lo idiota que había sido!, Neji era su primo, y nunca la querría como ella lo amaba a él…Lo escuchó gruñir y sintió como sujetaba sus brazos para acercarla a su cuerpo, luego su boca era abordada por unos labios finos que la hacían olvidarse de todo. De pronto la separó, tan rápido como la había acercado…, ella frunció el ceño, en una actitud desconcertada…

‒Hinata-chan…lo siento, he perdido el control…, no volverá a ocurrir…‒

‒¡Neji-kun!, ¡yo te amo!…y no creo que mi primer beso haya sido un error…‒ sentía que las mejillas le ardían, ¡pero no callaría más!; ese beso le había dado toda la confianza que le faltaba, y no lo dejaría pasar. Tomó con sus manos el rostro masculino, y mirándolo a los ojos dijo‒ te amo Neji…y eso nada podrá cambiarlo…-

‒Hinata-chan…yo también te amo…pero…‒ cubrió con un dedo sus labios, y con una enorme sonrisa de felicidad dijo:

‒Shh…no digas nada más…, esto…será nuestro secreto…, ¿si?‒ sabía que si no decía eso, Neji jamás aceptaría continuar. El otro asintió con la cabeza, y volvió a besarla.

Fin del flash back.

Tomó la bata que había dejado para volver a su habitación. Aún podía sentir los labios del único hombre que había besado. El matrimonio todavía no se había acordado formalmente, pero Neji había sido claro…, ese era su destino, y si él no se oponía…, ¿qué sentido tenía que ella misma lo hiciera?…, quizás lo mejor para todos sería que ella se casara con Shino, y abandonara su lugar de heredera del clan, cediéndolo a su hermana menor Hanabi…, al final de cuentas, siempre había sido débil, y no soportaría estar en el mismo lugar que Neji…Iba tan ensimismada en sus pensamientos, que no fue consciente de la presencia que salía del dojo en ese momento. No supo cómo se encontraba en los brazos de Neji, quien la sostenía cuidando de no dejarla caer…

‒¿Hinata-sama…se encuentra bien?‒ ¡y ahí estaba de nuevo esa horrible formalidad que ella tanto detestaba!, y esos ojos que la miraban fríos, sin esa calidez que a solas solían brindarle…, se apartó bruscamente, y le lanzó una mirada cargada de desprecio.

‒Hai, Neji-san‒ no dijo nada más, sólo continuó su camino, dejando al oji-blanco con los puños apretados de ira contenida; el peli-café jamás esperó ver esos ojos que tanto amaba llenos de odio...

En su caminar colérico, no había sido consciente tampoco de la presencia de su madre, que no pudo evitar ver toda la situación con aire pensativo…, él no estaba de acuerdo con que Hinata se uniera al clan Aburame; siempre había confiado en que su hija mayor sería una gran líder para su clan; y después de decidir entrenar al hijo de su hermano él mismo, había confirmado que la peli-azul era la clave para sanar las heridas de las ramas principal y secundaria; ella y su sobrino Neji; ese pájaro enjaulado, que batía sus alas intentando ser libre…Quizás después de todo, había una solución para mantener a Hinata dentro del clan Hyûga…, y lograr que un par de chiquillos dejaran de tener caras de almas en pena

Esa misma noche, mientras la luna se veía ensombrecida por las nubes que se empeñaban en esconderla…

‒Haahhh‒ suspiró dejándose caer de espaldas sobre el piso de madera. Ni siquiera un buen partido de shôgi había podido relajarlo un poco. No pudo evitar preguntarse hasta cuando sentiría ese horrible malestar que le acompañaba desde que se había enterado de la feliz noticia…, "acéptalo Shikamaru, tu historia con Shino ya terminó…", y quién hubiera pensado que el sólo hecho de repetirse esas palabras le dejarían un enorme nudo en la garganta. Apretó los puños conteniendo las lágrimas y se tapó el rostro con un brazo sintiendo que la tristeza se hacía cada vez más profunda; la angustia se estaba apoderando de él, y no tenía idea cómo hacerla desaparecer…‒ definitivamente, en estos momentos, soy patético‒ murmuró. Él, que siempre había querido una vida lo menos problemática posible se había metido, ¡por decisión propia!, en el peor de los problemas; se había enamorado irremediablemente de alguien inapropiado y lo peor de todo, es que estaba seguro que ese sentimiento nunca cambiaría; estaría enamorado de ese hombre por el resto de su miserable vida…‒ jejeje‒ una risa apagada salió de sus labios, acompañada de su tan característico‒ mendokusai‒ todo esto le estaba doliendo como nunca antes…


Notas finales: Agradezco enormemente a todos aquellos que se han interesado en leer esta historia.

Como no tengo forma de agradecer los reviews anónimos, lo hago por medio de estas notas finales.