Aquí dejé mi imaginación viajara un poco más allá del primer capítulo y realmente no estoy segura de si continuaré con esta historia… Supongo que depende de las pequeñas musas que viven en mi cabeza
Sasuke salió del templo, viéndose tan calmado como siempre, pero completamente agitado por dentro. La conversación con los cuatro Hokages, en especial el relato del Primero le abrió los ojos; la emoción y los nervios eran tan grandes que no se fijó en la mujer tirada a unos metros de él. Fue corriendo a donde era necesitado, listo para pelear por sus nuevos ideales.
Al mismo tiempo Juugo y Suigetsu estaban saliendo lentamente, absorbiendo poco a poco lo que acababan de escuchar y decidiendo si seguir a su líder o quedarse esperándolo. Cuando Juugo tropezó con alguien…
-¿Qué…? –ambos compañeros se exaltaron.
En cuclillas inspeccionaron a la joven desmayada sobre los escombros que era templo Uchiha.
-Que bonita es –murmuró dulcemente Juugo. La chica era rubia, su cabello apenas y rebasaba sus hombros, se veía muy sedoso; estaba extremadamente pálida, sus labios delataban su apremiante sed; y parecía triste.
El instinto de Juugo le dijo que debía ayudarla, que valdría la pena.
Suigetsu notó de inmediato la interesante reacción de su amigo y sonrió divertido, pero no podía negar que él también se conmovió con la joven desconocida que yacía frente a ellos.
-¿Qué hacemos con ella? –preguntó a Juugo esperando que su cerebro funcionase mejor que el suyo en ese momento.
Juugo no respondió y cargó a la muchacha sin separar sus ojos ni por un segundo de su rostro.
-Buena idea, grandote, hay que llevarla a un lugar seguro –dijo Suigetsu en aprobación.
Se internaron en el bosque, cerca de las montañas, Juugo trazando la ruta.
Aunque no habían pasado más que diez minutos Suigetsu se volvió impaciente.
-Oi, ¿a dónde nos estás conduciendo? –hablaba en plural juntando a la chica misteriosa con él, era más que obvio que ella tampoco estaría feliz ignorando su destino.
-No sé, solo quiero que sea lo más lejano posible de la pelea –su suave voz casi se la llevaba el viento pero Suigetsu prestó suficiente atención como para entender lo que decía.
El cielo se veía salvaje sobre ellos, obscureciéndose cada vez más y las nubes negras les advertían que una tormenta se aproximaba.
Por fin Juugo decidió parar en una pequeña cueva a la falda de una montaña, no era muy profunda, pero era suficiente para resguardarlos por la noche.
Acostaron a la muchacha en el suelo y se sentaron frente a ella, resguardándola del viento y, por supuesto, esperando su despertar.
-¿Qué haremos con ella? –preguntó Suigetsu acostumbrándose ya a ser quien tiene que empezar las conversaciones.
-La cuidaremos.
-¿Por qué? ¡Ni siquiera sabemos quién es!
-Eso no importa, ¿tú no lo sientes?
-¿Sentir qué?
-¿Su dolor?
-Y-yo –Suigetsu analizó una vez más el angelical rostro de la extraña –Sí, lo siento.
-Entonces no hay nada más que decir, tenemos que protegerla, por lo menos hasta que esta guerra termine.
Ambos esperaron y esperaron, hasta quedar profundamente dormidos gracias al cansancio que habían estado reprimiendo.
Y soñaron, soñaron con el extraño futuro que compartirían con esa mujer.
¿Qué tal?
La verdad es que prácticamente todo manga que tiene una chica embarazada tiene a el galán o galanes que la ayudan con su bebé así que dije ¿Quiénes mejor que Juugo, Suigetsu y Sasuke para hacer de los súper galanes?
Por supuesto Aya nunca olvidará a Neji y tal vez por eso no continuaré con esto, tratar de hacerla enamorarse o encariñarse con alguien más hará un lío en mi cabeza.
Pero pliiis, díganme qué piensan y si quieren den sugerencias :D
