CAPÍTULO 2: CASO ROJO

-"El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos." (Albert Einstein)-

(Bosque de Karuizawa)

Una familia compuesta por los padres, los abuelos y un niño de no más de 7 años terminaban de comer y se disponían a recoger la mesa para emprender la vuelta a casa.

-¡Muy rica estaba la comida, querida!-le dio un beso el padre a la madre.

-¡Papá!-le tiró de la manga el niño-¡Necesito ir al baño!

-Pues date prisa, bribón-se rio el abuelo-. O nos iremos sin ti.

-¡Vale!

El niño corrió hacia los baños del camping como si la vida le fuera en ello. Tras varios minutos en el baño, el niño se dirigió a los grifos a lavarse las manos mientras tarareaba contento una canción que acababa de aprender de su abuelo mientras iban en el coche. Mientras se secaba las manos, oyó gritar a su madre y, horrorizado y asustado, abrió un poco la puerta del baño.

-¿Mamá?

-¡No salgas, Hiroto!-le advirtió su padre.

Hiroto, asustado, miró hacia donde se encontraba su familia, la cual ahora era apuñalada vilmente por una mujer de cabello largo con un cuchillo. El niño entró en pánico y se le escapó un grito, el cual llegó a oídos de la mujer, que se giró con toda su cara manchada de sangre y sonrió al ver la cara del pequeño horrorizada. Tras ver que sus víctimas ya no se movían, se levantó del suelo y se dirigió a los aseos en busca del pequeño. Hiroto, al ver a la mujer acercarse, se escondió en uno de los baños y cerró con llave. Los pasos de la mujer retumbaban en el lugar mientras abría con fuerza las puertas de los baños buscando a aquel niño que intentaba mantenerse con vida en aquel momento...

De pronto, oyó otros pasos y notó que la mujer paró de abrir las puertas y hubo un gran silencio en el cual su respiración acelerada delataba su lugar. Se acurrucó en una esquina temblando y pensando que la mujer estaba ahora riéndose al saber dónde se encontraba, pero el ruido de una ventana rompiéndose y el sonido de alguien corriendo por la hierba mientras se alejaba del lugar le tranquilizó un poco. Pero poco duraría esa tranquilidad... El pestillo de su puerta empezó a girarse lentamente y Hiroto pensó que le daría un paro cardíaco cuando viera a aquella mujer manchada de sangre con su cuchillo apuntándole. Pero quien abrió la puerta no era una mujer, sino un hombre con capa, antifaz y sombrero de copa todo negro. El hombre le dirigió una sonrisa gélida al verle temblar al lado del retrete:

-No tiembles más, cachorrito-intentó tranquilizarle, aunque parecía más que se estaba burlando de él-. El peligro ya ha pasado. Es hora de salir de la cueva.

-¿Q-Quién eres?-preguntó Hiroto sin quitarle la vista de encima.

-No te gustaría saberlo...-se rio el misterioso hombre-Te puedes considerar afortunado, cachorrito. Has sido el único en sobrevivir.

Hiroto recordó asustado a sus padres y abuelos siendo apuñalados por aquella mujer.

-¿E-Están muertos?

-Evidentemente. Pero no es momento de venirse abajo. Los lobos deben sobrevivir alguna vez sin su manada para volverse fuertes, y ahora te ha tocado a ti.

-¿Q-Qué voy a hacer ahora?-dijo llorando.

-Esa es tu decisión, pero lo que quiero es que me hagas un recado-y de su bolsillo de la chaqueta sacó una carta-. Dale esto a un amigo mío.

El niño estrechó el brazo para coger la carta y la miró de reojo.

-¿Y-Y quién es?

-Ya lo sabrás cuando llegue la hora-sonrió el hombre-. Bueno, ve llamando a la policía, cachorrito-se colocó el sombrero de copa mientras miraba al niño-. Aquí hay un caso que hay que resolver...

(Central de Nagano)

La oficina del superintendente era una de las más grandes de toda la Central, y no era de extrañar. Desde sus amplios ventanales, que daban detrás de su mesa equipada con ordenador, teléfono y múltiples archivos, se podía ver toda la ciudad de Nagano de un extremo a otro. El superintendente Shikatsuno se encontraba hablando por teléfono, cuando un agente irrumpió en la sala corriendo. Shikatsuno le fulminó con la mirada y el agente tragó saliva.

-No me hubiera presentado así si no fuera importante, señor-le puso una revista en la mesa.

Shikatsuno, con un gesto con la mano, mandó salir al agente para terminar la conversación por el teléfono.

-¡Qué panda de inútiles tengo en esta Central! ¡Si llego a estar en el baño, seguro que ni se corta para entrar!-exclamó enfadado mientras cogía la revista.

Al verla, su expresión de enfado se tornó a una sorprendida y no tardó en retumbar su voz por toda la Central. Asustado, el agente entró cuidadosamente.

-¿Q-Qué va a hacer, señor?

-¡TRAÉMELOS! ¡TRÁEME A ESOS DOS INÚTILES!

-¿Q-Quiénes, señor?

-¡¿Es que debo hacerlo yo todo?!-encendió el megáfono-¡Los dos inútiles de la 1ª división, que suban inmediatamente!

La orden retumbó por toda la Central. En la planta de los detectives, Takuto y Ryoko tragaban saliva asustados:

-¿Qué habremos hecho ahora?

-¡Yo, por ahora, nada!

La inspectora Satake, que se encontraba con ellos buscando unos archivos, suspiró:

-Creo que no se refiere a vosotros...

En pocos minutos, y acertando la creencia, los que se presentaron el la oficina del superintenente no eran ni Takuto ni Ryoko, sino Yamato y Koumei.

-Siempre es un placer recibir una llamada suya, señor-intentó calmar los ánimos Koumei.

-¡Mucho canchondeo veo yo por aquí! ¡¿Me podéis explicar qué es esto?!-les enseño la revista.

-¿Una revista, señor?-respondió Yamato confuso.

-¡Eso lo sé! ¡¿Por quién me habéis tomado?! ¡Hablo del titular!-les lanzó la revista a los pies.

Ambos inspectores se miraron y Koumei se agachó a cogerlo.

-¡Os juro que no os he metido en la guillotina por un pelo!

Los dos leyeron el titular de la revista, en el cual resaltaban las palabras en rojo: ¡"La Mujer de Rojo" sigue suelta, advierten dos policías de Nagano!

-¡¿Y ahora me podéis explicar qué significa esa noticia?!

Ambos se miraron confusos, pero todo tomó sentido al leer al autor de aquella noticia: Usigome.

-¡Pero será rata!-gritó Yamato.

-¡Ni rata ni nada! ¡¿Qué andábais hablando los dos?!

-Le podemos asegurar que nada malo, señor...

-¡¿Ah, no?! ¡Porque yo conozco a dos policías que se peleaban por adivinar si estaba viva o no "La Mujer de Rojo" hace tres años!

-¡Ese imbécil nos habrá espiado!

-¡Pues ahora deberéis arreglar este embrollo! ¡El caso finaliza la próxima noche y no me apetece nada dar la cara por vosotros como hice hace tres años!

-Señor, tranquilícese, son meras suposiciones. "La Mujer de Rojo" murió hace tres años y no hay ningún crimen que pueda respaldar esta noticia-dejó la revista en la mesa.

De pronto, la conversación se cortó con una llamada urgente al teléfono de la oficina. Shikatsuno, evidentemente enfadado, cogió el teléfono:

-¡Central de la policía de Nagano! ¡¿Qué podemos hacer por usted?!

-¡Ese Usigome va a acabar en la cárcel como que me llamo Kansuke Yamato!-apretó el puño con fuerza.

-Los periodista como él se esconden en cualquier rincón con tal de conseguir una buena exclusiva... Es su trabajo.

-¡Bueno, pero no hay porqué preocuparse! ¡"La Mujer de Rojo" no ha atacado desde hace tres años!

-Porque está muerta...

-¡¿LO ESTÁS DICIENDO EN SERIO?!-gritó Shikatsuno-¡¿EN SERIO QUE HAS VISTO A UNA MUJER CON UN CUCHILLO MATANDO A TU FAMILIA?!

Ambos inspectores se sorprendieron y vieron cómo Shikatsuno apuntaba los datos en su libreta. Parece que hoy se habían juntado los astros y todo se había puesto en contra de los dos inspectores. Tras colgar, miró furioso a los dos policías.

-Coincidencias de la vida, supongo...-intentó tranquilizarle Koumei.

-Os juro que os voy a matar... ¡Id inmediatamente al bosque de Karuizawa y no volváis hasta que no déis con la mujer!

-¡Sí, señor!-dijeron ambos al unísono antes de dejar la sala.

Tras oír que se habían alejado lo suficiente, sacó un sobre con unas fotos dentro...

-Me lo temía-se puso la mano en la cabeza antes de girarse para ver toda la ciudad de Nagano, la cual ya empezaba a encenderse las luces de las farolas...

(Bosque de Karuizawa)

-¡¿En serio?!-gritó Uehara mientras salía del coche en el aparcamiento del camping-¡¿"La Mujer de Rojo" ha vuelto?!

-¡¿Pero no estaba muerta, inspector?!-preguntó asustado Yasuke.

-¡Por última vez!-gritó irritado Yamato-¡Cuando veamos la escena del crimen, sabremos si es ella o no!

-¡¿Y si es?! ¡¿Cómo nos defenderemos?!-preguntó asustada Uehara.

-¡Aún no sabemos si es ella, Uehara!

Los cuatro policías llegaron a la escena del crimen tras pasar la característica cinta amarilla con las letras No Pasar. La inspectora Satake se encontraba examinando los cadáveres ensangrentados.

-Se podría decir que fue su última comida, Yamato-se levantó del suelo.

Al ver los cadáveres cubiertos de sangre, Uehara casi vomita y Yasuke, simplemente, se desmayó.

-¿Quién avisó a la policía?-preguntó Koumei sin darse cuenta que Uehara y otro oficial intentaban reanimar a su subordinado.

-Aquel niño de allí. Ahora está con Ryoko y Takuto. Parece estar en shock.

Yamato se acercó a la ambulancia donde estaba el niño arropado con una manta naranja y a su lado estaban ambos detectives.

-¿No nos puedes contar nada más?

El niño negó con la cabeza sin mover su vista del suelo. Takuto se acercó a Yamato:

-Está en shock y no habla. Lo único que sabemos es que vio a la mujer acuchillando a su familia.

-Debió ser muy duro para él... Es sólo un niño...

-Creo que debería verlo un psicólogo-intervino Ryoko-. A lo mejor la inspectora le ayuda.

-Ahora mismo está comprobando los cadáveres con Koumei. ¿Cómo se pudo salvar el niño?

-No lo sabemos, no quiere hablar.

Por detrás apareció el inspector Nakamura revisando al niño:

-Puedo intentar, con mis dotes psicológicas, abrir un poco su mente...

-¿Estudió Psicología, inspector?-preguntó Ryoko sorprendida.

-No. Estudié Criminología, pero de algo debe servir...

Nakamura se sentó al lado del niño.

-Hola. Soy Nakamura. ¿Y tú cómo te llamas?

El niño señaló el suelo donde había escrito su nombre:

-¿Hiroto, eh? Sabes, eres muy valiente al haber conseguido huir de esa mujer.

Hiroto negó con la cabeza y todos le miraron confusos:

-¿No huíste?-preguntó Yamato.

El pequeño volvió a negar con la cabeza.

-¿Te escondiste?

El niño afirmó con la cabeza.

-¿Dónde?-preguntó Nakamura intentado sonsacar algo.

Hiroto apuntó temblando a los baños.

-¿En los baños?

Volvió a afirmar con la cabeza.

-¿Y esto a dónde nos lleva?-preguntó impaciente Yamato.

-Mi querido Yamato, ahora mismo no puede hablar, así que nos basaremos en hacerle preguntas que pueda afirmar o negar directamente. ¿Ella te buscó?

El niño afirmó.

-¿Y te encontró?

Con esa pregunta, el niño pegó un grito y salió corriendo.

-¡Muy bien, Nakamura!-gritó Yamato-¡Le has espantado!

-¡No hay que ir tan rápido con alguien que tiene shock! ¡Me lo dijo la inspectora!

-Bueno, pero sabemos lo que hizo...

-¡¿Y de qué nos sirve?!-le cogió de la pechera Yamato.

-La verdad, no lo sé...-pasó de él olímpicamente.

En la escena del crimen, los forenses se llevaban los cadáveres en las bolsas tras haber hecho un primer análisis.

-La muerte ha sido por múltiples apuñaladas en el acto-leía la hoja Satake.

-¿Entonces se puede estimar que fue "La Mujer de Rojo"?-preguntó Koumei.

-Sí... Aunque, ¿no dijiste que estaba muerta?

-¿Cómo fueron las apuñaladas?-preguntó ignorándola.

-Cortes limpios. Muchos órganos salieron fuera.

Por detrás, Yasuke se acababa de incorporar, pero al oír lo de los órganos, volvió a desmayarse.

-¡Otra vez, no!-dijo Uehara preocupada.

-¿Cortes limpios?-preguntó confuso.

-Sí. Yo nunca fallo en mis métodos.

-Vaya... Muy interesante...

-¡Cógele!-se oyó chillar a Yamato.

Pero antes de que ambos inspectores levantaran la vista, Hiroto chocó contra Koumei y lo tiró al suelo.

-Ése es el niño de quien te hable, Morofushi.

-Es un alivio que me lo hayas recordado-dijo sarcásticamente mientras se frotaba el estómago.

Hiroto miró a ambos inspectores asustado e intentó volver a huir, pero Koumei le agarró del brazo:

-Tranquilo, no te vamos a hacer nada. Somos los buenos. ¿Qué te ocurre?

Pero se dio cuenta que el estado de shock no le dejaba hablar al niño. Pudo ver mucho pánico y miedo en sus ojos, algo que le hizo ver su misma imagen hace mucho tiempo llorando desconsoladamente...

-¿Era tu familia?

El niño afirmó asustado y, al ver a Satake, chilló e intentó soltarse de la mano de Koumei.

-¡Tranquilo, niño!

Tras gritar, cayó inconsciente en los brazos de Koumei. Éste se levantó con el niño en los brazos mientras se acercaban los demás.

-¿Cómo está?-preguntó preocupado Takuto.

-Ha sufrido un shock traumático. Le llevaré al hospital.

-¡No! ¡Te necesitamos aquí, Koumei! ¡Deja que Yasuke lo lleve!

-Kansuke, este niño no hablará nada con vosotros, pero yo sé que esconde algo de vital importancia. Déjamelo a mí.

-De acuerdo...

Koumei se alejó del grupo con el niño en brazos y Yasuke despertó repentinamente:

-¿Qué ha pasado?

-Nada...-dijo apenada Uehara-Me da pena ese niño.

-Es muy difícil sobreponerse a algo así. Pero si conseguimos que hable, a lo mejor damos luz sobre este caso-cruzó los brazos Satake.

-¿Por qué habrá gritado al ver a la inspectora?-preguntó asustada Ryoko.

-Ni idea-respondió Takuto.

-Puede que le recordara a la mujer...-se rio Nakamura.

-O puede que a otra persona...-se sorprendió Satake.

Rápidamente, cogió su maletín y se dirigió a su coche ante la confusión de todos.

-¿A dónde vas?-preguntó Yamato.

-Lo siento, pero yo iré a la Central para seguir con el caso desde allí.

Tras meter todas sus cosas en el coche, marchó de allí.

-Dos menos...-suspiró Uehara.

Una llamada en el móvil de Yamato por parte del superintendente le hizo separarse del grupo.

-Yamato, quiero que los cuatro detectives vuestros vayan a una cabaña en las montañas de los alrededores.

-¿Por qué?

-¡Tú sólo capta mis órdenes! ¡Te envío la dirección después! Se encontrarán con unos universitarios que han tenido relación con "La Mujer de Rojo".

-¡¿Y por qué no vamos nosotros?!

-¡¿Te recuerdo lo de la revista?! ¡Id a interrogar a los policías que estuvieron con vosotros hace tres años en ese caso!

-Sí, señor...

Tras colgar, un mensaje le llegó con la dirección y miró al grupo:

-(No se si estará poniéndolos aposta en peligro... Aunque es su forma de mandarnos... Sé que sacaremos algo del niño, Koumei no es como los demás... Aunque, ¿por qué Satake se habrá ido corriendo?)

Pero, sin que se diera cuenta, una figura oscura le observaba detrás de un árbol y se reía de él:

-(Comienza la partida, mi querido As de Picas.)

La noche empezaba a caer sobre Nagano con aquel caso sangriento. Satake se dirigía corriendo a la Central en su coche:

-(¡¿Por qué?! ¡¿Por qué está él aquí?!)-apretaba con fuerza el volante-(No permitiré... ¡Que te lleves a nadie más de mi lado!)

-¡¿De quién sera la sombra que se extiende en este caso que va más allá del rojo?!-

BUENO, AQUÍ ESTÁ EL SEGUNDO CAPÍTULO :3 TENGO LA INTENCIÓN DE SUBIR UNO POR SEMANA, AUNQUE SI ME ATRASO NO OS PREOCUPÉIS! MUCHAS GRACIAS POR EL COMENTARIO! COMO EL CORRECTOR NO ME VA BIEN, SE ME PASARON POR ALTO MUCHAS FALTAS DE ORTOGRAFÍA, ASÍ QUE EN ESTE LO HE LEÍDO MÁS DE UNA VEZ PARA INTENTAR NO TENER NINGUNA (SI SE PUEDE) ADEMÁS, HE EXPLICADO ALGO MÁS LAS ACCIONES PARA QUE SE ENTIENDAN MEJOR, PORQUE COMO ESCRIBÍ MUY RÁPIDO, NO ME DI CUENTA DE LO QUE ENTENDERÍA EL LECTOR ¡LO SIENTO MUCHO!

TODO COMENTARIO, OPINIÓN O FALLO QUE HAYA TENIDO SERÁ BIEN RECIBIDO :D

ARRIBA EL TRÍO DE NAGANO!