¿CÓMO? (se pone a bailar por todo el cuarto) ¡No puedo creer que tuviera tanto éxito el fic! Estoy taaaaaan feliz, y como recibí varias amenzas (sobre todo una de muerte) pues no lo abandono y sigo con este fic algo alocado.
Espero que os guste mucho, me esforcé para que fuera de vuestro agrado y siga teniendo el mismo éxito si?
Disclaimer: El día en que pueda dominar al mundo con yaoi es cuando Inazuma me pertenece, mientras eso no pase, es de Level-5 (T-T, dádmelo maldita sea!)
2. Neko boy
No podía creerlo, simplemente era casi imposible. Había un chico peli plata con las manos aferradas a su camiseta, tenía unas extrañas y adorables orejas de gato sobresaliendo de su cabeza y la cola peli plateada salía por atrás moviéndose graciosamente… ¿OREJAS Y COLA?
—Uh… ¡WAAAA! —gritó Shuuya mientras caía hacia atrás, saliendo de la cama y golpeándose la cabeza contra el suelo—. ¡Auch! —se quejó mientras se sobaba la parte de atrás de su zona craneal.
El chico, si se le podía llamar así, despertó y se incorporó hacia delante, mirando directamente a Goenji. El peliblanco seguía mirando con horror al otro y gritó con alteración:
—¡¿Quién eres tú? No, mejor dicho… ¡¿Qué eres?
—Shuuya-san…
—¡Te estoy preguntando qué eres, no mi nombre!
—Shuuya-san… —murmuró el peli plata moviendo graciosamente su cola y sus orejas de gato mientras le mostraba una sonrisa tierna. Goenji se sonrojó al ver su expresión tan inocente y tan ¿violable? ¡Oh no! ¡Eso era malo! El chico saltó directamente de la cama hacia el cuerpo del universitario, quién lo miró con los ojos abiertos de par en par.
—No… puede ser… —pensó el otro ruborizado a más no poder al sentir a ese chico pegándose contra él—. ¡Está completamente desnudo!
El peli plata le miró y le lamió la mejilla se ruborizó violentamente y abrió los ojos con impresión. ¡Oh no! ¡Esto iba mal! ¡Muy mal! ¡Si no hacía algo corría el riesgo de ser violado por ese chico y él no opondría resistencia! Como si pudiera negarse a ese chico tan provocador… maldita sea.
—Shuuya-san —volvió a murmurar ese chico mientras se acercaba de nuevo a él, pasando su lengua por los labios del peliblanco. El de ojos marrones abrió los ojos con impresión y su rostro se puso tan rojo como el cabello de Hiroto… ¡mierda! ¡Se estaba excitando!
—¡Apártate!
Apartó bruscamente al chico y se levantó… grave error. El chico había caído con las piernas abiertas, dejando clara su total desnudez. No, malo, era malo… ¿había un límite para excitarse?
Una cosa era ver ya a ese chico con cara angelical, pero otra muy distinta verle completamente desnudo mostrando con claridad esa delicada y sexy figura de piel blanca. Puso rápidamente una mano sobre la nariz, intentando contener la hemorragia nasal que estaba sufriendo al ver ese espectáculo. Goenji empezó a respirar agitadamente, necesitaba calmarse, no sabía quién o qué era… ¿era normal que un chico con cola y orejas de gato apareciera en la cama en lugar de su gato?
Un momento… ¿dónde se suponía que estaba Shirou?
—¿Shirou? —preguntó dándose la vuelta, mirando hacia lado contrario del chico desnudo—. ¿Dónde…?
—¿Sí? —preguntó el peli plata. Shuuya se tensó y se dio la vuelta lentamente, mirando en dirección a ese chico, pero solo a la cara.
—¿Eh? —soltó el universitario. El otro sonrió y respondió:
—Me has llamado, Shuuya-san, ¿qué ocurre?
—Tú… eres Shirou… —dijo el chico completamente descolocado, pero después se dio cuenta de algo—. ¡Tápate, desgraciado! —gritó mientras se daba la vuelta a la cocina, con todo lo que había pasado se le había olvidado beber. Ni siquiera sabía cómo es que aún no había sangrado por la nariz.
El de ojos marrones cerró sus orbes y respiró hondo, necesitaba tranquilizarse, era un sueño, solo un maldito sueño. Cuando despertara encontraría a su molesto gato aferrándose a su camiseta con las uñas y con su linda sonrisa.
—Estás cansado, solo es eso Shuuya, ahora ves visiones… ¡genial! —pensó mientras dejaba sobre la mesa un vaso vacío, que antes estaba lleno de agua. Se dio media vuelta y se quedó parado en el sitio… delante de él estaba Shirou tapado con la sábana de cintura para abajo, tapando su partes íntimas y su cola de gato, pero dejando al descubierto todo su torso.
Un tic apareció en la ceja derecha del chico y miró al otro acercándose con pasos acompasados arrastrando la sábana por el suelo. Cuando llegó junto a él, se abrazó a Goenji, posando su cabeza peli plateada en el pecho del universitario.
—Shuuya-san…
—¿Por qué… te abrazas a mí? —preguntó aún sin creerse lo que veía. Shirou parpadeó confundido y después contestó con una sonrisa:
—Porque le estoy tan agradecido a Shuuya-san que no sé qué hacer para agradecérselo.
—¿Cómo?
Shirou no dijo nada más. Se puso de puntillas, inclinándose hacia delante, rozando sus labios con los de su amo. Una corriente eléctrica invadió el cuerpo de ambos, el aliento de ambos se mezclaba… Goenji no podía reaccionar, tenía a ese chico con cuerpo y cara de escándalo a punto de besarle y no ponía resistencia.
Finalmente, el que acabó con la distancia fue Shirou. Juntó sus labios con los de Shuuya, uniéndolos en un beso realmente sencillo. Goenji perdió la poca cordura que le quedaba y empezó a corresponder a ese beso de forma desesperada. Introdujo su lengua en la boca del chico y empezó a frotarla contra la de él mientras que ponía una mano sobre la cintura de Shirou y lo apegaba a él, sintiendo como sus cuerpos chocaban y se rozaban entre sí. Ambos sintieron como sus salivas se mezclaban y como sus respiraciones se volvían irregulares.
Shuuya reaccionó de repente y se separó bruscamente del otro. Se inclinó hacia atrás y se dio un golpe en la cadera contra el borde de la mesa, rápidamente dio un gemido de dolor.
—Ah… —susurró mientras se sobaba la cadera. Shirou lo miró con preocupación y exclamó mientras se acercaba:
—¡Shuuya-san! ¿Estás bien?
Goenji lo miró y después se separó de él. Mierda, en ese momento sentía como tenía una dolorosa erección se hacía presente entre sus piernas y comenzaba a apretarle. ¡Maldecía a Shirou!
—¡Hmp! ¡Maldita sea! ¡Mira lo que causaste! —gruñó el otro mientras se lamentaba de su cadera y, por encima, ahora de su erección también. Shirou parpadeó inocente y provocativamente y preguntó con carita apenada:
—¿Qué hice mal? ¿A Shuuya-san no le gustó?
El otro tuvo que poner una mano sobre su nariz, empezaba a tener otra hemorragia nasal. Fue corriendo hacia el cuarto de baño, eran las cuatro y media de la mañana, pero necesitaba darse una buena ducha de agua fría e intentar detener esa hemorragia.
Cuando se pudo "tranquilizar", el chico salió del baño y se dirigió hacia su cuarto, en el que estaba Shirou aún cubriendo sus partes con la sábana.
—Shuuya-san —dijo Shirou con un pequeño puchero—, yo también quiero uno de esos —susurró mientras señalaba el pantalón corto de su compañero.
—¿Eh?
—Yo no quiero andar con esto —dijo mientras tiraba de la sábana que le cubría, después volvió a señalar el pantalón del otro—, sino con eso.
Goenji suspiró y fue hasta uno de los cajones, sacando unos bóxers y se los tiró a Shirou, los cuales cayeron encima de su cabeza peli plateada. El chico miró interrogante esos bóxers y después los cogió, observándolos detenidamente.
—Ahí los tienes, póntelos —susurró cansado, realmente deseaba que solo fuera un sueño. No podía creer que hubiera perdido el control y empezara a besar a ese chico (o lo que fuera) como un desesperado. Shuuya se dio la vuelta para marcharse, pero la suave voz de Shirou lo detuvo:
—¿Shuuya-san? ¿A dónde vas?
—Al sofá, tú duerme en la cama.
—No, si Shuuya-san quiere, Shirou irá al sofá, pero no quiero que Shuuya-san se sienta incómodo en el sofá.
—No déjalo, yo iré al sofá —contestó mientras ahogaba un bostezo y se dirigía hacia el sofá de su casa. Si todo resultaba ser un sueño ya despertaría feliz en su cama, sino… ya vería que hacía, empezaría por interrogar a ese chico que dice ser su gato.
…
Un sonido empezó a sonar a lo lejos. Era un sonido intermitente, que no parecía parar. El sonido empezó a hacerse más fuerte, hasta que se hizo ensordecedor.
—¡AH! —gritó Shuuya levantándose de golpe al escuchar ese sonido que casi lo deja sordo. Giró la cabeza al lado de donde estaba ese maldito sonido y lo primero que vio fue la cara angelical de Shirou mirándolo con un tierno puchero.
Goenji se sonrojó y se perdió en esos dulces ojos grises.
—Shuuya-san —murmuró Shirou mientras le enseñaba el despertador, que no paraba de sonar—, por algún motivo no para de sonar. ¿Qué le pasa?
Goenji lo cogió y lo apagó, haciendo que Shirou mirara confuso eso preguntándose como había hecho para detener ese horripilante sonido que lo había despertado. El universitario miró el reloj: las ocho y media.
—¡Las ocho y media! ¡Mierda! —gritó alterado, tenía clase a primera hora y andaba horriblemente mal de tiempo… hurra. Antes de que pudiera ir a algún lugar, Shirou lo sujetó de la mano.
—Shuuya-san, tengo un problema —habló Shirou incómodo. Goenji lo miró confundido, ¿qué problema podría tener? ¡El problema lo tenía él, iba a llegar tarde!
—¿Qué ocurre? —preguntó apresuradamente el otro. Shirou se acercó y contestó:
—Mi cola no cabe.
—¿Cómo?
Shirou señaló el bóxer azul oscuro que tenía puesto y susurró:
—Mi cola no cabe dentro, me siento incómodo.
Goenji suspiró y bajó la cabeza con decepción. Shirou hablaba de su cola de gato, realmente no se acordaba de que tenía cola y orejas de gato.
—Bueno —empezó Shuuya a explicar—, es que no están hechos para que quepa una cola ahí dentro.
—La de Shuuya-san cabe —dijo Shirou mientras señalaba la entrepierna del otro. Goenji se ruborizó a más no poder y gritó:
—¡Eso es mi entrepierna, no una cola! ¡Yo no tengo cola de gato como tú! ¡Ah! ¡No tengo tiempo para esto!
El chico peliblanco entró apresuradamente en la habitación y se cambió de ropa como si fuera un rayo. Luego cogió su bandolera y puso los libros dentro.
—¡Me marcho! — informó Goenji mientras abría la puerta de la calle—. Ya llego tarde y no puedo quedarme más tiempo… coge lo que quieras para comer, ¿vale? ¡Ah! ¡Hay ropa en mi armario, así que coge alguna y póntela! ¡Y no salgas a la calle! ¡Adiós!
Shirou iba a decir algo, pero después se oyó el sonido de la puerta cerrándose indicando que Shuuya había marchado. El peli plata bajó las orejas decepcionado y se encaminó hacia la cocina… le hubiera gustado que su amo se quedara con él todo el día.
…
Goenji iba corriendo en dirección a la universidad como nunca lo había hecho. En ese momento llegaba tarde y era lo último que quería, tendría que apurar, no solo llegaría tarde sino que Kazemaru le patearía el trasero por no llevarle los apuntes que le había pedido a primera hora.
—¡Wa! —gritó el chico cuando chocó contra una persona y caía encima de ella. Shuuya miró hacia abajo y vio a una mujer ya anciana debajo de él—. ¡Ah! ¡Lo siento! ¡Tenía mucha prisa y no me fijé! ¡De verdad que lo siento!
Goenji ayudó a levantar a la señora, mirándola con preocupación.
—Uh… —se quejó levemente la anciana. Shuuya la miró preocupado y preguntó:
—¿Se encuentra bien?
—Sí, estoy bien —susurró la mujer mientras se soltaba del agarre del chico y se dirigía hacia su casa, pero se detuvo y se dio la vuelta—. ¡Ah sí! Se me olvidaba, cuida bien de él Goenji Shuuya.
Goenji se sorprendió y preguntó:
—¿Qué? ¿Cómo…?
—Cuida bien de él, te necesita más que nadie —respondió de nuevo. Shuuya se extrañó, ¿qué decía esa señora?
—¿De qué está hablando?
La mujer solo sonrió y señaló hacia delante, el universitario levantó una ceja en señal de no entender y se dio la vuelta, mirando en dirección donde marcaba esa señora.
—Nos volveremos a ver, Goenji Shuuya…
Él miró de nuevo hacia delante, pero la señora ya había desaparecido. Shuuya puso cara de preocupación y miró hacia los lados… era raro, no entendía porque empezaban a pasar cosas raras desde que cogió a ese "gato".
Meneó la cabeza y se dio la vuelta echando a correr hacia la universidad, pero esta vez iba perdido en sus pensamientos, recordando las palabras de esa señora.
—Nos volveremos a ver, Goenji Shuuya…
—Si nos volvemos a ver… le pediré explicaciones —pensó el chico peliblanco mientras seguía corriendo hacia la universidad, de la cual ya estaba cerca.
—¡Goenji Shuuya! —gritó un peli azul mirándolo con expresión asesina al ver como llegaba corriendo. El peliblanco lo miró con expresión cansada y susurró mientras se detenía:
—Kazemaru…
—¡Dámela, ahora! —gritó el otro mientras extendía su mano. Goenji lo miró con burla y contestó:
—¿Te refieres a tu virginidad? Lo siento, por fortuna no la tengo yo, la tiene Endo…
Un gran rubor cubrió las mejillas del peli azul y apretó los dientes con furia.
—¡Me refiero a la hoja en dónde están mis apuntes! —chilló colérico mientras tomaba del cuello de la camiseta a su amigo de la infancia—. ¡Y no metas a Endo en esto, maldito!
—Qué sí… pero mejor pasemos a clase antes de llegar tarde de verdad —dijo el de ojos marrones, no quería que después de tanta carrera no pudiera entrar en la clase—. Aquí la tienes —le entregó la hoja donde había ordenadamente escritos unos apuntes.
Kazemaru los cogió y los revisó de arriba abajo por haber si faltaba algo.
—Hm…
—Está todo, ¿crees que me pondría a borrar cosas que están escritas con un bolígrafo? Tengo cosas mejores que hacer… Ahora mismo hacerme cargo de un chico gato o lo que quiera que sea eso…
La clase de la universidad fue realmente horrible y sobre todo a primera hora. Goenji estaba durmiéndose a cada poco, pero Kazemaru (como "buen amigo") le daba una patada en la espinilla para que despertara.
El resto de las clases no fueron nada más especial, solamente que Goenji iba con un dolor insoportable en la pierna izquierda gracias a su "gran amigo" Kazemaru Ichirouta por las patadas que le daba en la espinilla de esa pierna.
—Mierda, por tu culpa tendré que ir cojeando a casa —se quejó el chico peliblanco de mala gana. Kazemaru sonrió con sorna y soltó:
—Vamos, no seas exagerado… te quejas de vicio. Además, lo hice para que te despertaras.
Una vena empezó a palpitar en la cabeza del peliblanco, pero antes de decir nada, otra voz se oyó:
—¡Kaze-chan! ¡Goenji!
Un chico de cabello castaño y ojos castaños, con una banda naranja alrededor de su cuello que utilizaba como bufanda, se acercó a ambos.
—Hola Endo-kun —respondió Kazemaru mientras le daba un corto y ligero beso en los labios. Endo miró a ambos y dijo:
—¿Qué pasa Goenji? Te noto malhumorado.
—Siempre lo está —contestó el peli azul. Shuuya lo miró mal y gritó:
—¡Cállate! Afeminado…
—¡Oye! ¡Te he oído!
—¡Ese era el plan!
—¿A qué te doy otra patada en la pierna izquierda? —preguntó amenazante el peli azul.
—¡Hazme eso y te corto el pelo!
—¡Mi pelo es sagrado!
—¡Pues precisamente por eso! —devolvió Goenji el grito.
Una gota resbaló por la cabeza de Endo y se rió por lo bajo. Puso el brazo derecho alrededor del cuello de su novio y soltó:
—Bueno, nosotros lo miramos por el lado positivo. Si Kaze-chan te dio patadas en la pierna izquierda podemos asegurarnos de que una buena temporada no nos darás balonazos.
Endo se rió con ganas contagiando a Kazemaru, quién se unió segundos después. Goenji rodó los ojos y susurró con cansancio:
—Sí, lo que tú digas… yo tengo que volver a casa ahora.
—¿No vienes a la cafetería con nosotros? —preguntó Kazemaru. Shuuya le miró y gruñó:
—He dormido mal toda la noche, por eso tenía tanto sueño… me voy a dormir un poco. Ya iré mañana a la cafetería.
—Oh, muy bien —respondió Endo mientras se despedía de él—. ¡Descansa!
Goenji levantó la mano en señal de despedida y se fue, al menos la pierna ya le había pasado y no le dolía tanto, así que después de todo Kazemaru no le había golpeado tan fuerte.
Suspiró mientras iba caminando a casa, ya se estaba haciendo de noche. Normalmente había ido con Endo y Kazemaru hasta la cafetería donde estaban los demás chicos allí reunidos, pero ahora mismo prefería ir a casa y poder aclarar las cosas con ese "gato"… y quizás también podría descansar un poco.
—¡Ah sí! Se me olvidaba, cuida bien de él Goenji Shuuya.
Frunció el ceño en cuanto recordó lo que le había dicho esa anciana pero… ¿qué podía esconder aquella mujer detrás de esa amable sonrisa que le había mostrado por la mañana?
Aunque no podía evitar pensar que esa anciana conocía a Shirou de algo, ¿quizás ella fue la que abandonó a Shirou? Sacudió la cabeza para intentar disipar esos pensamientos, todavía no estaba seguro de que aquella anciana hablara de Shirou pero… ¿a quién más podría referirse? Y otro detalle importante, ¿cómo sabía su nombre si no había visto nunca a esa anciana?
—Ah, demasiadas preguntas y tan pocas respuestas… todo se revolucionó en cuanto recogí a Shirou, ya no sé ni que debería haber hecho cuando lo encontré —pensó el universitario mientras entraba en su apartamento.
Silencio. Fue lo primero que escuchó. Cerró la puerta con cuidado y se adentró en el piso, que seguía en completo silencio abrumador, tanto que daba algo de escalofríos.
—¿Shirou? —se atrevió a preguntar Goenji, pero no escuchó nada—. ¡Shirou! ¿Estás ahí?
Nada. No se oyó nada de nada. Shuuya entró en la cocina y vio que estaba igual que cuando se había marchado. Una expresión de terror apareció en su cara y pensó:
—¡No habrá salido a la calle! ¡Le dije que no lo hiciera! O quizás es que… ¿lo he soñado todo? ¡No! ¡No puede ser! ¡Estoy seguro de que Shirou es real! Por mucho que intente convencerme de lo contrario…
—¡Miau!
Goenji se tensó en cuanto escuchó ese dulce y alegre maullido. Se dio la vuelta con una lentitud impresionando y miró sorprendido hacia abajo, donde vio a un pequeño gato peli plata mirándolo con una sonrisa mientras se acercaba a él y se ponía enfrente.
Shuuya cayó al suelo de rodillas y miró con un tic en el ojo al gato peli plata.
—¿Co-Cómo…? —se preguntaba el peliblanco—. ¿Cómo has hecho para…?
—Miau… —respondió feliz Shirou moviendo la colita y sus orejas graciosamente. Shuuya le miraba como si fuera el bicho más raro que había visto en el mundo entero. No lo entendía, no entendía nada…
Shirou se puso junto a la pierna de su amo y se acarició a ella, Shuuya aún no podía salir de su asombro. Miró de arriba abajo al gatito peli plata que se acariciaba feliz en la pierna de su amo. ¿Cómo? ¿Por qué Shirou volvía a ser un gato?
Continuará…
Habréis notado que la cinta de Endo esta vez la tiene en el cuello y no en la frente, por Dios no me digáis que no se ve así más sexy nuestro portero! *¬*
Realmente aún no sé como expresaros mi agradecimiento! Me hicisteis tan feliz con vuestros reviews! De verdad, gracias!
Quiero agradecer a: Alone Darko, LecchiKagamine, judy-andersen, AL3X LINTU, dana pazha, i-chan loveneko, Pau-Chan Espitia, Kasumi Yami no Amaya, Bojik Ivanov, Yuuka, Mere Mitsuky Taiyoukay, Shaty Ana, Hime-chan kyu, Im Killjoy, neliel, Zero59Mine, Starbell Cat, Minami Sugoi, YO-SARIEL, MoonShade-Wolf, Yami Evans, Alai Skystar, Mai y Mely Fubuki Kagamine.
Y ahora las preguntas:
-cómo es que Shirou vuelve a ser un gato?
-quién sería esa anciana con la que se tropezó Goenji?
-queréis que Shirou siga provocando a Goenji?
-acaso Goenji le cortará el pelo a Kazemaru? (?)
-hago preguntas raras?
-merezco un review?
El capi 3 de "Contéstame en sueños" está casi listo, me faltan una o dos páginas para acabarlo y estoy muy inspirada! (rogad para que no se me vaya! XD)
Sayo y cuidaos mucho! Hakuna matata! XD
¿Reviews? ¿O chocolates? :)
