Disclaimer:Sólo el argumento de esta historia me pertenece. Los personajes o lugares que reconozcan fueron creados por JK Rowling, y los derechos no sé bien a quien le pertenecen, pero creo que la idea queda clara: no gano nada.
Capítulo 2: Indiscreciones y descubrimientos
Tarde en la noche, justo antes del toque de queda, Lily entró a la sala común, donde se encontró con Mary y Daphne. Dirigiéndoles una mirada significativa, se despidió de Remus y subió a la habitación seguida de las chicas.
Antes de que pudieran hacerle ninguna pregunta, Lily se sentó sobre el tapete, en el centro de la habitación, haciendo un círculo con sus amigas y puso el libro frente a ella. Daphne contuvo el aire y la miró. Lily asintió y dijo:
-Hoy en detención Lupin y yo nos encontramos esto. No sabemos qué dice, pero planeamos averiguarlo. Lo... tomamos prestado de las donaciones a la biblioteca, así que nadie lo echará de menos realmente. – terminó al encontrarse con la mirada acusadora de Mary.
Mary tomó el libro en sus manos entusiasmada, sólo para ponerlo en su lugar unos segundos después con aire decepcionado.
-¡Runas! – dijo con desagrado.
Ella y Daphne nunca se habían interesado en esa rama 'tan poco mágica' de la magia; por eso, Lily tomaba sola la clase de runas, mientras sus dos amigas iban a adivinación.
Al ver la reacción de Mary, Lily se llevó las manos al cuello, y sacó de su camisa una pequeña bolsita que pendía de una delgada tira de cuero. Con mucho cuidado sacó el contenido de la bolsa y lo puso sobre la palma de su mano, abriendo con la otra la tapa del libro para que las chicas compararan.
En la mano de Lily había una piedra aplanada de no más de dos centímetros con un símbolo tallado. Era un círculo perfecto y profundo, cruzado a las 5:00 y a las 7:00 por dos pequeñas líneas rectas.
En el interior del libro, formando un círculo con otras cuatro, estaba el mismo símbolo.
Mary miró lo que le mostraba su amiga y, después de asegurarse de fingir gran interés, dijo con una sonrisa burlona:
-Genial. Creo que no podré dormir por la curiosidad de saber qué significa esta pequeña coincidencia. Espera… tal vez sí dormiré. Y antes de eso terminaré los deberes. – se puso de pié y salió de la habitación riendo. Justo antes de cerrar la puerta dudó un momento y se volvió. – La verdad es que muy en el fondo si me intrigan un poco tus simbolitos. – le dijo a Lily. – Así que cuando hayas averiguado algo, sácame de la ignorancia. – terminó ceremoniosamente y desapareció escaleras abajo.
Daphne y Lily rieron divertidas un momento, pero luego volvieron a mirar el libro como si de él fueran a salir las respuestas a todas sus preguntas de un momento a otro.
-¿Por qué crees que tus sueños te guiaron hasta aquí? Quiero decir… no sé si la palabra premonición se ajuste a la situación esta vez, porque si lo piensas bien, en primer lugar nunca habrías conseguido esa runa si no hubieras seguido los pasos que viste en tus sueños. Y si no fuera por el de anoche, nunca habrías mirado el libro con mucho mas interés que con el que lo miró Mary hace un momento.
Lily la miró pensativa.
-Tampoco entiendo nada, pero desde que guardé esa runa, tomé la decisión de seguir con esto hasta el final. No se si lo comprendes, pero siento que si todo esto está ocurriendo, es por algo importante. – le dijo a Daphne. – No sé qué más voy a lograr con el libro. Sabes que he consultado cada libro de runas en este colegio intentando averiguar qué significa la mía, y no he encontrado nada hasta ahora. Y entrar a la sección prohibida ya no será tan fácil como la última vez. Además no veo el motivo por el cual un simple libro de runas deba encontrarse en una sección restringida del colegio. De cualquier forma Lupin dijo que me ayudaría. Él también ve runas conmigo y puede recordar algo que a mí se me haya escapado.
-¿Se lo contarás? – le preguntó Daphne con voz escéptica.
-¿Lo de los sueños? No. Él estaba interesado en traducirlo sólo por curiosidad. Dijo que para practicar para Runas Antiguas, pero yo no le creo, porque éstas no tienen nada que ver con las que hemos conocido hasta ahora. De cualquier forma, en el peor de los casos, podría mostrarle mi runa y decirle que me la regalaron, y que por eso tengo curiosidad.
-Sabes que estoy pendiente de cualquier avance. – advirtió Daphne para luego ponerse de pié y salir de la habitación.
- 0 -
A pesar de la gran curiosidad que sentía Lily, y de ser ella quien guardaba el libro, no pudo sentarse a mirarlo con Remus hasta una semana más tarde.
Sabiendo que tenían una hora y media antes del toque de queda, ambos decidieron quedarse en la biblioteca después de la detención para decidir qué hacer.
-No intentes buscar en la sección de runas, Lupin, yo ya he revisado minuciosamente todos los libros que hay allí. – aclaró Lily.
Remus bajó la mirada avergonzado, pensando erradamente que Lily se había pasado la semana buscando sola en la biblioteca, aún cuando él se había comprometido a ayudar. No tenía la culpa de no haber tenido tiempo, ya que tenía otros compromisos más serios con sus amigos.
-Entonces sólo nos queda la Sección Prohibida por investigar. – dijo.
Los dos prefectos se miraron y sonrieron con incomodidad.
-¡Oh, vamos! Por lo que sé, no será la primera vez que tomes algo de allá sin permiso.
-Y con tu historial, supongo que conocerás la forma de sacar libros prohibidos sin ser descubierto. – respondió Lily picada.
-La verdad es que sí. – aseguró Remus. Ante la sorpresa de Lily prometió: - el sábado sacaré un par de libros y empezaremos a investigar, ¿te parece?
Lily asintió un poco decepcionada por tener que esperar más. Sabía que los Merodeadores estaban tramando algo, porque últimamente desaparecían cada vez que tenían algo de tiempo libre en vez de ir al lago, que era su lugar favorito para esa época del año. Suponía que por eso Remus no había podido reunirse con ella hasta esa noche, ni podía conseguir los libros, valiéndose de medios que Lily no estaba segura de querer conocer, hasta dos días más tarde.
-Pero te quiero advertir que para poder conseguir los libros tendré que informar a mis amigos de esto. – Lily iba a protestar, pero él agregó: - sin ellos no puedo hacerlo.
Sin otra opción Lily aceptó. Sabiendo que quedarse allá más tiempo no la llevaría a ningún lado, tomó sus cosas, se despidió y se fue con la intención de llegar a tiempo para tomar algo del Gran Comedor antes de que terminara la cena.
- 0 -
Cayeron las hojas de los árboles y octubre dio paso a noviembre sin que Lily estuviera ni un poco más cerca de descifrar el libro. Debido a eso, su humor iba haciéndose cada vez peor, y cada vez que podía, lo pagaba con James, que por primera vez en su vida estaba tan concentrado en su misteriosa labor con los Merodeadores, que no gastaba tantas bromas como antes.
Por si fuera poco, empezó a hacerse evidente que se acercaban los TIMOS y los profesores querían que sus estudiantes estuvieran bien preparados. Tenían tantos deberes que en ocasiones incluso los dejaban faltar a la detención.
Remus había conseguido algunos libros de Runas, pero en ninguno había nada que se pareciera a las del libro que habían encontrado. Debido a la perseverancia de Lily, él aún se esforzaba en buscar posibles traducciones, pero estaba empezando a sospechar que había algo más detrás de esa labor que simple curiosidad.
Uno de los problemas de Lily con James se había desencadenado debido precisamente a esa búsqueda. James había insistido en ver el libro cuando Remus les había pedido ayuda para robar algunos libros de la sección prohibida por medio de la Capa de Invisibilidad que James poseía, pero Lily se había negado. Después de mucho discutir, y de que Remus se cansó de hacer de intermediario, Lily le permitió a James ver el libro durante la noche, con la condición de que fuera Remus quien respondiera por si algo le ocurría, ya que ella temía que lo encantaran o le hicieran algo para gastarle una broma. A la mañana siguiente, se encontró con que lo único que habían hecho era sacar una copia del libro por medio de encantamientos y transfiguración.
-¿Cómo te atreviste? – le gritó Lily a James esa mañana, completamente fuera de sus casillas sin tener realmente un buen motivo. – Es MI libro, y no tenías derecho a hacerle nada sin consultármelo.
James sonrió con suficiencia, sabiendo que eso enfadaría más a Lily. Él se sentía especialmente inquieto ese día, y no conocía una mejor manera de desahogar su tensión que discutir con Evans.
-¡No le hice nada! ¿Acaso no sabes hacer un encantamiento de copia? No altera para nada la versión original. Ni siquiera tuve que poner mis manos en él. – le aseguró. Sabía que ella no conocía ese encantamiento, y que saber que él la superaba en algo la provocaría aún más.
El encantamiento para hacer copias lo había aprendido por su cuenta, debido a su propia necesidad de sacar libros prohibidos y especialmente peligrosos de la biblioteca, y devolverlos rápidamente, antes de que alguien lo notara.
Sin molestarse en responder, Lily sacó su varita y lo petrificó. Después de pensarlo un instante, con un nuevo hechizo lo colgó del techo de la sala común, que era tan alto que hacía improbable que alguien lo descubriera hasta unas horas más tarde.
Sin remordimientos, Lily salió con su libro en los brazos hacia el Gran Comedor, a tomar el desayuno con sus amigas antes de ir a clase.
Para su sorpresa, James no fue quien faltó a la primera clase del día; fue Sirius. Al ver que lo miraba sorprendida, James le dedicó una sonrisa seductora, que la dejó aún más desorientada, ya que por lo que sabía, según los precedentes, él pasaría el resto del día peleándose con ella por haberse atrevido a petrificarlo.
-¿Te sientes bien? – le preguntó en tono neutro, ganándose una sonrisa aún más grande por parte del chico, quien asintió.
-Me alegra que estés empezando a buscar temas de conversación conmigo, Evans. – le dijo.
-¿Acaso te diste un golpe en la cabeza? – preguntó Lily con fastidio.
Antes de que James pudiera responder, se acercó Remus, que había estado ausente durante el desayuno y había llegado tarde a clase, y le dijo algo al oído. James dio un respingo y metió las manos en los bolsillos de su túnica, mirando al suelo pensativamente. Luego sonrió de la forma más odiosa que pudo y le respondió a Lily:
-Claro que me di un golpe en la cabeza. ¿Cómo más esperabas que bajara de donde me dejaste?
Lily buscó en su cabeza alguna respuesta ofensiva, pero al no encontrar nada, y teniendo algo más importante en qué pensar, sólo sonrió misteriosamente y se alejó de los chicos.
-¿Se puede saber en qué estás pensando? – le preguntó Mary cuando Lily las alcanzó, a ella y a Daphne, en el corredor que llevaba al aula de Transformaciones.
-Potter no es Potter. – respondió. Sus amigas la miraron como si acabaran de descubrir que se había vuelto loca. Sin prestarles atención, Lily se dirigió a Mary: - ¿Me harías el favor de entregarle esto a Lupin? – y le entregó un pedazo de pergamino.
-¿Ahora vas a decirme que te mandas notitas con él? – preguntó Daphne con desagrado. Todos sabían que ella y Remus no se llevaban bien, ya que, por algún motivo, desde que se conocieron Remus la había tratado con desconfianza y casi con crueldad, algo que nadie esperaría de un joven tan tranquilo como él.
-No. – aseguró Lily con algo de brusquedad. – es el horario de las rondas de los prefectos que McGonagall me pidió que le entregara, ya que no estuvo presente en la última reunión.
-¿Y por qué tengo que dárselo yo? – preguntó Mary, quien, aunque no tenía ningún problema con los Merodeadores, no disfrutaba haciendo de intermediaria entre ellos y sus amigas.
-Está con Potter y no quiero ni acercarme a él. – respondió Lily con naturalidad. Mary recibió el pergamino y lo guardó en el bolsillo.
-Lupin y Daph son las personas más amables que conozco; los dos con esa sonrisa comprensiva hacia los demás. No entiendo cómo hacen para llevarse tan mal. – comentó Mary divertida, notando cómo Daphne se ponía seria de repente. – Y no me digas que es por como él te trata, porque tú tampoco se lo has hecho fácil.
-Créeme que al principio lo intenté. – le respondió Daphne con paciencia. – Pero él es sencillamente imposible…
Iba a decir algo más, pero en ese momento la profesora McGonagall abrió la puerta del aula y todos empezaron a entrar.
A esta clase tampoco se presentó Sirius, y, cuando Mary se acercó a los chicos a cumplir con el encargo de Lily, James la recibió con una gran sonrisa.
Desde el otro lado del salón, Daphne veía como Lily estudiaba detalladamente cada movimiento de James y le preguntó divertida:
-¿Acaso ya cediste a los encantos de Potter? – casi no había terminado de formular la pregunta cuando Lily le respondió con agresividad:
-No. Potter no es Potter. Créeme. Sé lo que digo.
-Podría creerte, pero sería más en términos de tener fe en tí porque no te entiendo. – le dijo Daphne.
-No está actuando como siempre. – respondió Lily con impaciencia. – Te lo demostraré.
Daphne aún no sabía a qué se refería su amiga, pero decidió esperar a que ella 'lo demostrara' para hacerle más preguntas. La clase acababa de empezar y ella no tenía tiempo para esas cosas: nunca había sido experta en transformaciones y tenía que aprovechar la clase lo máximo posible.
Después de pasar varios minutos pensándolo, Lily decidió confirmar su teoría. Tomó un pedazo de pergamino y escribió una breve nota en él que, cuando terminara la clase deslizaría en la mochila de James.
- 0 -
James se apresuraba por uno de los pasillos del colegio que estaban desiertos debido al frío, aunque aún no era muy tarde en la noche. Había encontrado en la tarde una nota de Lily en la que lo citaba en la lechucería después de la cena.
Al principio había pensado que era una broma, pero después de mostrársela a Remus, quien reconoció la caligrafía de su compañera, no tuvo más remedio que creer que era real. Se pasó varias horas pensando en si debía, o no, asistir a esa extraña cita, sabiendo que podría estropear cualquier oportunidad de que la chica saliera con él si hacía algún movimiento en falso. Por otro lado, si no asistía, podría estar tirando a la basura la única oportunidad que se presentaría nunca de que finalmente lo aceptara. Durante la cena le expuso a Remus el problema, quien, aunque también inseguro, le recomendó que acudiera, pero que tuviera mucho cuidado.
Subió las eternas escaleras en caracol que llevaban al sitio acordado y, cuando llegó, se encontró a Lily sentada en el último peldaño, mirando su varita con concentración. No estaba seguro de cómo debía saludarla, de cómo la saludaba usualmente cuando estaban solos, así que se quedó de pié varios escalones más abajo esperando.
Después de unos instantes que parecieron eternos, Lily finalmente lo miró con una ceja levantada.
-¿Vas a quedarte ahí parado sin decir nada? –James tragó saliva con fuerza y asintió. –Bien. No esperaba otra cosa, Black.
James abrió mucho los ojos y se le acercó rápidamente.
-¿Qu… qué quieres decir? – preguntó asustado.
-Escucha, Black, sé que si acudiste a mi llamado fue por hacerle un favor Potter. Pero a mí no me engañas tan fácilmente. No sé dónde está Potter, y no espero que me lo digas, sólo responde: eres Black, ¿me equivoco?
James (en realidad Sirius) la miró intensamente a los ojos a través de los lentes, sabiendo que Lily veía los color avellana de James, en vez del gris de los suyos. No sintió necesario responder.
-¿Qué te hace pensar que no soy yo mismo? – peguntó con un hilo de voz.
Lily sonrió victoriosa.
-No sabías que había encantado a James esta mañana, ¿verdad? Cuando Remus te lo dijo, no te revolviste el cabello, como hace James siempre que está nervioso, sino que escondiste tus manos y miraste al suelo, al más puro estilo de Sirius cuando teme ser atrapado después de alguna broma pesada. – Sirius abrió la boca para protestar, pero la cerró nuevamente pensando que sólo empeoraría su situación. – Antes de transformaciones, sonreíste a Mary como lo haces con todas las chicas atractivas, aún cuando James últimamente tiene reservada esa sonrisa sólo para mí. – agregó Lily un poco sonrojada al reconocer ese punto. – Y finalmente no se te infló tanto la cabeza con mi llamado como habría ocurrido con el James de verdad, que seguramente habría pensado que estoy enamorada de él y se me habría acercado de una forma más… cordial.
Sirius pensó en todo lo que le había dicho Lily y reconoció que no había actuado tan parecido a James como esperaba. Se sentía completamente frustrado y enfadado consigo mismo. Sabía lo importante que era la discreción en esta etapa de sus planes y él lo había estropeado todo al primer día con nada menos que la prefecta Lily Evans.
Sirius no entendía qué había visto James en Lily, porque, a pesar de que era realmente bella, era muy recatada para su gusto. "No me gustan las mujeres tan difíciles; y mucho menos las que piensan tanto" se dijo, antes de concentrarse nuevamente en Lily, que estaba esperando que él dijera algo.
Levantó las manos con impotencia, sabiendo que no podía decirle la verdad, pero que tampoco lograría nada mintiendo. Al ver su reacción Lily sonrió de forma aprobadora y preguntó:
-¿Poción multijugos? – Sirius asintió. – Gracias por no intentar mentirme. – le dijo Lily con sinceridad. Sirius no le agradaba mucho más que James, pero después de convivir casi 5 años con él, lo conocía lo suficiente para saber que estaba haciendo un gran esfuerzo por decir la verdad, pero sin delatar a su amigo, y si había algo que ella apreciaba era la lealtad. – No preguntaré que se traen entre manos. Por ahora estoy satisfecha con haberlos descubierto. – terminó Lily antes de ponerse de pié y empezar a bajar las escaleras.
Sirius suspiró entre desesperado y agradecido e intentando ocultar una sonrisa le gritó a Lily desde lejos:
-¡Tal vez James si tenga algo de esperanza! – Lily se detuvo y lo miró de forma interrogante. - ¡Aunque dices que lo odias, lo conoces casi tanto como yo mismo!
Con un bufido, Lily desapareció finalmente.
Sirius se fue lentamente hacia la sala común, pensando en qué debería hacer. Se sentía terriblemente mal por haber sido descubierto, pero de alguna manera agradecía que, si de todas formas estaban contenados a ser descubiertos, hubiera sido Lily quien se hubiera dado cuenta, ya que ella había respetado su secreto. Sabía que ella no le contaría nada a nadie; la pregunta era: ¿lo haría él?
-¿Qué tal tu cita con Evans? – le preguntó Remus en cuanto lo vio. Por la forma en que lo miraba, Sirius pudo ver qué tan preocupado estaba por ese imprevisto.
-Nunca apareció. Probablemente fue algún tipo de broma. No quiero ni pensar en quién pudo haber sido. – mintió Sirius con cansancio y subió a la habitación de los chicos.
Remus miró a su amigo con preocupación. Tenía muchas dudas con respecto a lo que estaban haciendo, mucho más ahora que sintió que habían estado tan cerca de ser descubiertos. Cualquier error podría tener las peores consecuencias. Por otro lado, se sintió ligeramente más tranquilo después de saber que Sirius no había hablado con Evans. Sabía que, aunque no lo reconociera, por primera vez James se había tomado en serio a una chica, y no se perdonaría si, debido a lo que estaban haciendo, perdía la oportunidad de estar con ella. Además Lily no era ni de lejos una chica tonta, y podría sospechar al menor error.
- 0 -
-¿Lograste demostrar lo que te tenías en la cabeza esta mañana? – preguntó Daphne al ver a Lily entrar a la sala común. Ella preguntó fingiendo inocencia:
-¿A qué te refieres? Ah, sí, lo había olvidado… No, decidí que no es mi problema lo que ocurra con esos idiotas.
-Pensé que venías de hacer tu experimento. – insistió Daphne.
Lily la miró como considerando su respuesta y finalmente se le acercó y le aclaró en voz baja:
-Estaba investigando un poco más sobre las runas. - "una mentira con tan poca trascendencia no le hara daño a nadie" pensó.
- 0 -
Al día siguiente, tal y como esperaba Lily, fue James quien faltó a clase, y Sirius solamente tuvo que actuar como Sirius.
Afortunadamente para los Merodeadores, nadie más parecía haber notado el cambio del día anterior. Obviamente hubo muchas preguntas sobre el paradero de James, pero los chicos tenían una respuesta preparada. Los que habían descubierto que cada día faltaba uno de los dos, simplemente pensaban que estaban preparando una de sus travesuras y se mantenían alejados; no fuera que hicieran una indiscreción y se convirtieran en el blanco de la broma.
La idea no resultaba del todo descabellada porque los tres Merodeadores que quedaban parecían tener los nervios de punta y estaban desviando la atención haciendo alboroto en cada lugar posible, cada vez que se presentaba la oportunidad.
Al cuarto día de la desaparición de James, el profesor Flitwick se cansó de las deserciones de 'algunos' alumnos.
-¡Señor Black! – llamó. - ¿Dónde se encuentra el Señor Potter? Es la segunda vez que falta a mi clase esta semana.
Sirius miró a sus amigos preocupado, pero antes de que pudiera responder, Lily se puso de pié mirando intensamente su pupitre.
-Yo… me dijo algo muy desagradable esta mañana, profesor, y… ahora no está en condiciones de asistir a clase. – mintió.
Flitwick la miró desconcertado. Si bien sabía de las constantes peleas entre dos de sus mejores alumnos, hasta ese momento no se había visto que Lily reconociera públicamente haberle hecho nada. A pesar de sus dudas, debido a que no tenía ningún motivo para rechazar la explicación de la joven, se vio obligado a reaccionar en consecuencia.
-20 puntos menos para Griffindor y detención para le Señorita Evans. – Lily siguió con la mirada clavada en su pupitre, pero asintió. – Y como tengo entendido que ya tenía una detención en la biblioteca por la misma causa, sepa que ésta no terminará hasta las vacaciones de navidad. Tal vez eso le dará tiempo de calmarse y aprender a no hechizar a sus compañeros.
Lily finalmente miró al profesor a los ojos, enfadada porque le hubiera hablado así en público. El profesor desvió la mirada, también enfadado y le ordenó:
-Vaya ahora mismo a buscar al Señor Potter y tráigalo.
Lily tomó sus cosas y salió del aula rápidamente.
"Genial." pensó. "Ahora, por culpa de Potter, pasaré el resto de mi vida catalogando esos malditos libros para la señora Pince. Ni siquiera tengo un buen motivo para haberlo cubierto. ¡Maldito Black! Si él no hubiera sido tan descuidado, no lo habría descubierto, y ahora no estaría metida en esta tontería. Cuando hablamos nunca me comprometí a ayudarlo en sus jueguitos."
Siguió renegando así hasta llegar a los baños de chicas del segundo piso. Sin saber a dónde más dirigirse, entró en ellos y se sentó con la espalda recargada contra la pared, sabiendo que tendría que hacer tiempo mientras la clase terminaba y pensando en una excusa para explicarle al profesor por qué no había regresado con James a tiempo.
Más tarde, cuando faltaba poco para que se terminara la clase, decidió salir de su escondrijo. Al cruzar la puerta, descubrió a Pettigrew doblando apresuradamente una esquina. Hastiada de tanto misterio, decidió seguirlo y descubrir qué estaban tramando de una vez por todas.
Al llegar al primer piso, dejó de escuchar los pasos de su compañero frente a ella. Sigilosamente dobló la última esquina y se escondió rápidamente detrás de una armadura. Vio como Peter movía un grueso tapiz del color del vino tinto que colgaba de la pared, sacaba su varita y tocaba el reverso de éste diciendo claramente 'Specculus'. Nada ocurrió, pero sin dudar un momento, Peter atravesó el tapiz, que parecía actuar como una especie de puerta.
Cuando Lily se disponía a seguirlo, se abrió la puerta de un aula cercana y empezaron a salir los estudiantes que poco antes habían estado en clase allí. Frustrada, se apresuró a buscar a sus amigas, prometiéndose que regresaría mas tarde.
Sabía que seguir a los chicos parecía algo más propio de Snape que de ella, pero ahora que estaba metida en su secreto, quería llegar hasta el fondo.
- 0 -
Esa noche, después de asegurarse de que sus amigas estaban dormidas, Lily salió de su cama y se puso una bata larga sobre el pijama. Tomó su varita y salió de la habitación segura de que, sabiendo que sufría de insomnio, si sus amigas se despertaban y no la encontraban no iban a preocuparse.
Lily salió sin dificultad por el retrato de la Dama Gorda, y caminó directamente hacia el lugar donde había visto a Peter desaparecer esa tarde.
Se acercó al tapiz sintiendo cómo el corazón se aceleraba en su pecho. Sacó su varita y con voz insegura susurró: 'Specculus'. Nada ocurrió. Enfadada lo intentó nuevamente, pero tampoco obtuvo resultados. Después de pensar un momento en cada movimiento de Peter, recodó que tenía que hacerlo en el revés del tapiz, así que procedió a voltearlo. Antes de lograrlo, oyó pasos que se acercaban por el pasillo y se escondió rápidamente en la misma armadura de esa mañana. Vio como Filch pasaba murmurando cosas para sí mismo y esperó hasta que el eco de sus pasos desapareció en la lejanía antes de intentar nuevamente entrar por el tapiz.
Ahora que sabía por dónde debía hacer el conjuro fue fácil entrar. Llegó a un túnel, parecido al de una mina, iluminado por antorchas de un extraño fuego azul que no irradiaba calor. El suelo se sentía blando y húmedo bajo sus pies, probablemente pantanoso. Caminó insegura durante casi 10 minutos hasta que llegó a una bifurcación. A un lado estaba iluminado, así que, recordando su sueño, tomó el oscuro. Ahora el camino se hacía mucho más tenebroso. Olía a podrido y estaba lleno de telarañas.
La tenue luz de su varita no era suficiente para ver muchos metros más adelante. Después de dar unos cuantos pasos empezó a escuchar un sonido agudo y varios golpes que parecían ser transmitidos por las paredes. Asustada pensó en volver, pero sólo el hecho de que parte del túnel hubiera aparecido en su sueño le dio suficiente valor para seguir adelante. El ruido se acercaba cada vez más, hasta que una enorme araña entró en el aro de luz que la rodeaba. El monstruo se detuvo abruptamente y levantó dos de sus patas en posición amenazante. Lily rápidamente le lanzó un hechizo paralizante, sabiendo que los arácnidos eran débiles contra ellos, pero atravesó a la tarántula. Lily parpadeó sorprendida, y sonrió.
-Buen intento. – dijo para nadie en especial, y caminó a través del monstruo: una mera ilusión. – lo que sea que esconden debe ser importante para ustedes ¿verdad? – dijo en tono retador, aún cuando sabía que no había nadie para escucharla.
Distraída por su victoria, no vio a tiempo que el camino frente a ella se convertía en una pronunciada pendiente y calló, rondando hasta el fondo.
Cubierta de barro y adolorida, Lily se puso de pié, para encontrarse en una habitación circular fuertemente iluminada. Estaba parada justo en el borde de un gran círculo blanco, que, cuando miró de cerca, estaba compuesto de runas protectoras. En el centro del círculo había un hermoso ciervo acostado, parecía profundamente dormido, pero de vez en cuando emitía gemidos de dolor. Junto al ciervo estaba la varita de un mago. Lily caminó lentamente alrededor del círculo para verla más detalladamente. Al reconocerla tomó aire con fuerza: era inconfundiblemente la varita de James Potter.
No le tomó mucho tiempo deducir lo que estaba ocurriendo, y para cuando se había planteado una teoría válida, unos fuertes brazos la tomaron por la cintura. Oyó como una voz masculina pronunciaba una especie de encantamiento. Su vista se nubló y perdió el conocimiento.
Nota de la Autora: Empecé a escribir esta historia hace casi un año, pero no me decidía a subirla hasta que no tuviera más capítulos y no estuviera muy segura de a dónde quiero llegar con ella.
Subí el primer capítulo casi por error, y no esperé que le gustara a nadie, pero ustedes me sorprendieron gratamente. Muchísimas gracias a quienes dejaron reviews: responderé personalmente a cada uno en privado. Y muchas gracias también a los que agregaron esta historia a sus alertas o a sus favoritos. Es por todas esas acciones que seguiré subiendo capítulos con tanta regularidad como sea posible.
Otra cosa: me he esforzado mucho para que la hisotria no tenga errores, pero la verdad, sé me vendía muy bien un beta. Si alguien esta interesado, mándeme un PM por favor.
