Capítulo II:
Corazón de hierro.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de la franquicia de comics Marvel. Así, como la interpretación de sus personalidades, astucias, poderes entre otra información ha sido sacada de las películas al igual que de los comics. Cabe aclarar que lo único que me pertenece es la idea de la historia. Sí fuese dueña de los personajes —cosa que no soy, por cierto—, sería rica, no tanto como Stark, pero tendría lo mío {?}
Título: Rolling in the deep [Rodando en la profundidad]
Parejas: Stony [Steve Rogers and Anthony E. Stark] — Thorki [Thor Odinson and Loki Laufeyson] — Hulkeye [Clinton F. Barton and Bruce Banner] — Peppertasha [Virginia Potts and Natasha Romanoff] — Rumbuck [Brock Rumlow and James Buchanan Barnes].
Roce de parejas: Pepperony [Anthony E. Stark and Virginia Potts] — Stucky [Steve Rogers and James Buchanan Barnes] — Fosterson [Thor Odinson and Jane Foster] — Stanner [Anthony E. Stark and Bruce Banner] — Rumrogers [Steve Rogers and Brock Rumlow] — Stoki [Steve Rogers and Loki].
(Sí alguna/o desea una pareja en especial o un roce de pareja en especial —qué no esté arriba— es libre de mencionarla o decirme a mí para narrarla).
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—Hablan los personajes.
–intervención para detalles importantes–
—/ Hablando por teléfono /
« Recuerdos de diálogos pasados y/o recuerdos de algún personaje »
Pensamiento de los personajes —.
—Otro idioma (Traducción)
—Se escucha la voz mecanizada de JARVIS.
Advertencias: Recuerden que los dos primeros capítulos son desde la perspectiva de Steve (el primer capítulo) Y Tony (este capítulo) sobre como llevaron durante los seis meses después de No Lights. A partir del próximo capítulo nos concentraremos principalmente en los sucesos de la trama que he planeado para este fic. Espero que todos vosotros:
DISFRUTEN DE LA LECTURA~
Si no disfrutas, Hulk aplasta.
[Universo Alterno, El Capitán América nunca se unió a The Avengers, está en Hydra]
Debo tener muy mala suerte —pensó. Tan mala suerte que lo que más me ha gustado en el mundo me destruya lentamente —sus manos no podían moverse, se encontraban tan aferradas a la espalda del hombre que se encontraba encima de él moviéndose a un ritmo acelerado, con un vaivén apasionado que le hacía perderse entre sus deseos más exóticos. Su garganta no era capaz de pronunciar más que gemidos dolorosos de placer, jadeos que se perdían en la penumbra de aquella habitación que les hacía sentirse más que enemigos, se sentían humanos, él sentía la humanidad recorriendo sus venas. Y eso le dolía, quemaba su garganta, la toxina que recorría toda su sangre hasta bombear de forma lenta su corazón que era salvado por el reactor arc que impedía que la metralla entrara mucho más en él. Estaba matándole, estaba intoxicándolo. ¿Por ser tan sólo humanos? Los humanos eran capaces de sentir lo que otro estaba sintiendo, ¿se sentía destrozado por qué quien lo estaba violando también estaba destrozado? ¿Era así? ¿Así se sentía cuando tenías sexo con alguien a quien no amabas? ¿Era así? No se sentía bien… pero tampoco se sentía mal. Era un sentimiento que estaba en el limbo, uno neutro, que era incapaz de descubrir de que se trataba. No tenía nombre. Stark, quien era capaz de colocarle nombre a absolutamente todo lo que estaba cerca de sus manos, en esos momentos sintió que tenía un sentimiento dentro de él que todavía no sabía que existía. Pero estaba allí, gritándole que era tan humano como quien apretaba suavemente su garganta, como aquel que le quitaba poco a poco el aliento arrastrándolo hasta el final de su vida. Quien comenzó a acercar su rostro, aquel que rozó sus labios con los suyos, quien apegó mucho más su cuerpo dándole mucha más calidez de la que sentía con aquella helada cama. De aquel que no sabía nada más que su nombre. Pero deseaba conocer más, más… deseaba conocer ¿quién era él?, ¿por qué hacía lo que estaba haciendo?, ¿qué era lo que estaba sintiendo al violarlo? ¿Por qué estaba llorando? ¿Por qué los dos estaban llorando? Sus manos que fueron capaces de acercarse hacía el rostro contrario limpiando aquellas lágrimas que pronto comenzaron a volverse rojas, poco a poco el rostro ajeno comenzó a volverse oscuro como la sangre, comenzó a mostrar unas cuencas sin vida, un agujero oscuro que no dejaba ver más allá. Poco a poco ese mismo agujero comenzó a tragarse al castaño, comenzó a romper cada parte de su cuerpo. Pronto, comenzó a dejar de sentir.
Hasta que no respiró más.
« Eres un mentiroso, Tony » escuchaba, cada palabra pronunciada por ese tono de voz que no había olvidado a pesar de los meses que habían pasado, esa melodía que seguía estando en su cabeza gritándole inconscientemente que le sacara de la oscuridad. Ese tono de voz que le arrastraba hasta lo más profundo del abismo, que le decía, que le rogaba… aquel que le mostraba la verdad, que le señalaba… que le autodestruía « ¿No vas a admitir que amas ser follado por mí, Tony? » Y volvía, a destruir su orgullo, a hacer pedazos su dignidad, así… cómo sus ganas de vivir.
« ¿Vas a morir en mis manos, Tony? ¿Vienes a que te mate? » Veía su cuerpo consumido en un fuego de color negro, como poco a poco sus pasos se acercaban cada vez más hacía el cuerpo contrario, como sus manos envolvían las mejillas ajenas y su cuerpo se apoyaba hacía adelante acercándose lo suficiente al contrario. Cómo ambos se sumergían en un constante remolino de color negro, cómo sus cuerpos desaparecerían del espacio que tenían para ellos solos, la voz comenzaba a cesar. Todo se destruía… mostrando una única sonrisa verdadera. ¿De quién era?
¿Quién estaba sonriendo?
— ¿Steve? —Abrió suavemente sus ojos con un jadeo que se escapó de sus labios de forma inconsciente. Su cuerpo no se movía de aquella cama, jadeaba de forma irregular, de eso estaba seguro, sentía su corazón latir con demasiada intensidad, muchas veces en un ritmo prolongado. Estaba sudado, sentía como estaba la sábana húmeda bajo él, juraba que también lo estaba la almohada dónde había estado acostado durante momentos atrás. Intentó mover su mano hasta su cabello, quitar todo rastro de este de su rostro para permitirle bien observar dónde se encontraba. Pero era imposible, parecía estar todavía consumido por la pesadilla que le llevaba a autodestruirse, a esa pesadilla que le gritaba que se suicidara, que acabara con su vida: así, como con la vida del ex Capitán américa. Pero… ¿Por qué?
—Sir, detecto una extraña ansiedad dentro de su cuerpo e incluso un aceleramiento con los latidos de su corazón. ¿Se encuentra bien? —La voz de J.A.R.V.I.S. le había despertado de golpe de la vigía. No sabía sí estaba soñando de nuevo o estaba en su vida diaria. Giró suavemente su rostro hacía un costado observando las ventanas que se alzaban sobre la lejanía.
— ¿Dónde estamos, J.A.R.V.I.S.? —Se atrevió a preguntar, necesitaba algo que lo centrara en la realidad, que le empujara a lo que estaba viviendo de verdad y no un montón de sueños que parecían querer matarlo poco a poco.
—Actualmente nos encontramos en su habitación principal de la Torre Avengers, Sir. Estados Unidos de América, en la isla Manhattan del estado de New York —Tony rió sin ganas al escuchar la voz computarizada de su inteligencia artificial—. Son las nueve y cincuenta de la mañana, Sir. ¿Desea tomar el desayuno?
—No, estoy bien —logró por fin levantar su mano para negar a la petición de desayunar, no tenía hambre, todas esas pesadillas no solamente le quitaban el sueño, también el hambre e incluso las ganas de seguir con su día a día—. ¿Quién me trajo a mi habitación?
—Mr. Odinson, Sir —contestó rebobinando en el aire las grabaciones del día anterior—. Se desmayó, le avisé de inmediato a Mr. Banner quien le pidió el favor a Mr. Odinson que lo trajese a su habitación.
—Gracias, Bíceps de Acero —susurró, cubriendo suavemente su frente con su antebrazo.
—Sir, el motivo de su desmayo es por no tener las vitaminas suficientes para mover con libertad su cuerpo, me temó que el azúcar en su sangre está bajando, así, como la hidratación entre otros componentes importantes que necesita su cuerpo para funcionar de forma estable.
—No quiero escucharlo, J.A.R.V.I.S. —se quejó, cubriendo su rostro con la almohada.
—Sir, usted se está autodestruye… —J.A.R.V.I.S. no terminó de hablar porque Tony había pronunciado las palabras mágicas « mute » impidiendo que su inteligencia artificial siguiese hablando. En ocasiones, era preferible que guardara silencio a escuchar también las quejas que aquella máquina infernal le dedicaba cada vez que le veía con ganas de hablar.
Seis meses, podría contarlo con cada rastro de sangre que se deslizaba de sus heridas hasta el suelo, con cada golpe que recibía de los villanos de los cuales debía de encargarse como su trabajo de día a día como El Vengador, como el líder de aquel grupo de gente que no era para nada normal, todos eran anormales, todos tenían un extraño poder que estaban ligándoles a situaciones que simplemente no tenían explicación. ¿Y él? Por el amor de toda la ciencia él era solamente un humano. Un hombre común y corriente —bien, no tan común, mucho menos corriente—, pero era un hombre. No había sido entrenado para ser un asesino de S.H.I.E.L.D. no había crecido en el extraño mundo de Asgard dónde todos los barbaros vikingos rompían las copas para pedir más de aquello que estuvieran tomado. No era un científico que terminó siendo convertido en la criatura más poderosa del mundo.
Él era Anthony Edward Stark, ¿un genio? Por supuesto, él más grande de todos. ¿Millonario? Ya se consideraba como bi-billonario, pero la palabra estaba bien utilizada para referirse como uno de los hombres más poderosos del mundo. ¿Playboy? ¿Cuándo fue la última vez que se había acostado con alguien? ¿Cinco meses atrás? Fue con Pepper, ¿no? La hirió, todavía recuerda sus manos recorriendo la piel delicada de la mujer, la confusión, el deseo. No, no era esa piel suave pero a la vez áspera que había recorrido hace seis meses atrás, no estaba atacando con esa pasión que lo había hecho sentir bien, no era ese deseo en su garganta de querer devorar lo que tenía delante de él. Había roto, no sólo el corazón de su asistente, su mejor amiga, sino, también su propio corazón. Corazón que no sabía que tenía. Y no era falso admitir que Tony Stark no tenía corazón, pero al parecer… siempre había estado con él.
Y fue despertado de la forma más agresiva que cualquier humano pudiera soportar. No fue comparación con el sentimiento de sentirse al borde de la muerte al haber estado en el espacio con tan solo su traje de Iron Man, no fue el hecho de cargar con una bomba nuclear que pudo haber destruido toda la isla de Manhattan, lo que él conocía como su hogar, no se comparó con todos los dolores y eventos que habían ocurrido después de que ellos se convirtieran en Los Vengadores. Nada de ello se comparaba con su corazón roto, mucho menos, con el deseo de tener algo que ciertamente jamás le pertenecería, jamás estaría entre sus brazos. Levantar su mano e intentar alcanzar el techo acostado era como aquel astronauta que no se atrevía a ir a la luna, como aquel deportista que abandonaba su sueño por un error, como aquel mecánico que jamás terminó una construcción porque pensó que no sería revolucionaria. Como aquel superhéroe que salvó a su país, pero ahora… es su enemigo número uno.
Tony apretó suavemente su puño contra su frente, levantándose de la cama de forma lenta —y perezosa—, logró colocar los pies sobre la tierra, como cada vez que se levantaba de las pesadillas. Por eso odiaba dormir, odiaba sentir aquella sensación de que su cuerpo no podría más, que se iba a destruir a medida que daba pasos sobre el suelo. Pero no eran las experiencias que lo destrozaban, no era ese deseo que le autodestruía. No entendía porque se había aferrado al recuerdo de un hombre que deseaba no volver a ver más, no entendía como era que se cerró a sí mismo no dejando que nadie más entrara en su mente. ¡No podía entender, maldita sea! ¿Cómo fue que destruyó toda la vida que había logrado con esfuerzo construir? ¿Por qué todos sus amantes se habían vuelto uno solo? ¿Por qué cuando tenía una relación estable con Pepper aparecía este rubio a alborotarlo todo? ¡¿Por qué tenía que estar preocupándose por alguien que daño su vida?! ¡SU VIDA!
¿Por qué seguía aferrándose al pasado? ¿A él? Cuando no eran nada más que un desconocido, uno que le había violado, le había humillado, había destrozado su dignidad, su orgullo. Había interrumpido su camino, había cubierto ese lugar con un montón de materiales que le impedían pensar, que no le dejaban mostrar lo que realmente era capaz de hacer. Hizo un stop en su vida, pasando por encima de ella como sí pudiera controlarla con cada acción que esa noche hizo. Cada roce, sus dos manos recorriendo sus caderas, aferrando sus muñecas dejándole una fuerte marca rojiza que se borró en días, como sus labios recorrían su cuerpo y como el vaivén se detenía exactamente dónde debía de detenerse. Era patético, se sentía el peor hombre del mundo y lo era. Nunca había aceptado lo mal hombre que era, todos alguna vez se lo dijeron, pero nunca lo había visto… como en esos momentos.
El reflejo en su espejo era increíblemente aterrador. Estaba destrozado, se veía increíblemente degastado. ¿A dónde había llegado esa belleza que mostraba cada día que pasaba de su vida? ¿Dónde se escondía aquella risa de vanagloria? ¿Ese deseo de poder acabar con todo aquel que se mostraba delante de sus pies? Las arrugas se notaban con más facilidad con las ojeras bajo sus ojos, se sentía increíblemente cansado, pero a la vez, fresco. A pesar de estar mucho más delgado, su cuerpo se movía con mayor facilidad. Comer menos le hacía ver el cuello mucho más delgado e incluso el cabello le había crecido al igual que la barba. Debía de retocarla, debía de arreglarse… debía de salir de la habitación y regresar a su laboratorio: tenía cosas que investigar.
Tony Stark todavía era egoísta, lo sabía. Ese ego despreocupado de que su orgullo estaba dolido no era nada más que una falsa esperanza de que todavía siguiera siendo el mismo. Los recuerdos de ese día regresaban golpeando su cabeza constantemente y él seguía viéndolos como sí de una película se tratara, rebobinaba uno, paso a paso, observando con detenimiento lo que le hizo hacer lo que hizo, no se sentía culpable, no se sentía completamente herido. Pero había algo… ese algo que no sabía todavía que era, le destruía. Y estaba tan dentro de él, que parecía tener en su pecho en vez del reactor arc una bomba de autodestrucción. Ese botón que dentro de sí mismo deseaba verlo una vez más. No sabía por qué, no entendía perfectamente en qué consistía aquel egoísta deseo, no quería darle créditos a que le había lastimado, sí él no veía que el contrario también había sufrido no podría seguir con su vida. Era por ello que J.A.R.V.I.S. trabajaba día y noche reconociendo cada escenario en la ciudad de New York, buscando algún indicio de él, como fue que ignoraba las órdenes de Nick Fury para revisar cada cámara existente a la cual S.H.I.E.L.D. tenía acceso para intentar hallarlo. Como era que él pasaba en su tiempo libre de Vengador encerrado en su laboratorio, solo, viendo vídeo tras vídeo de las antiguas grabaciones que mostraban a Steven Grant Rogers, cuando era el Capitán América. Estaba seguro de que no lo estaba haciendo por los demás, sentía totalmente dentro de su corazón que su egoísmo estaba empujándole a borrar una historia destruyendo un futuro. Lo descubrió, de la peor forma posible. Qué si Steve todavía estaba vivo, él seguiría sufriendo.
« ¿Disfrutaste de nuestra noche, Stark? »
El recuerdo golpeó de nuevo su cabeza, gritando de forma inestable que se callara, que guardara silencio. No quería escuchar nada más que los latidos desenfrenados de su corazón, que sus manos alrededor del lavamanos intentando mantener la compostura, volver a ser el mismo. Sonreír, mostrarse fuerte delante de los demás Vengadores. No demostrar que estaba destruido, no querer delatar lo tan humano que era… lo más humano que era de todos los demás. Hacerlo implicaba su orgullo y ya estaba hecho pedazos para destruirlo… otra vez. Era cierto que quería encontrarlo, deseaba hacerle tantas preguntas que parecía escribirse en la pupila de sus ojos. Cuando veía su espejo lograba observar el rostro del rubio, su cabello, el color de sus ojos cerrándose suavemente para mostrar una sonrisa. De burla, de arrogancia. Lo último que escuchó fueron los cristales cayendo al suelo y su mano herida con cristales enterrados en estas y la sangre deslizándose por la pared. J.A.R.V.I.S. que observaba cada acción de su amo guardó silencio, la mano del castaño cayó hasta un costado de su cuerpo permaneciendo allí, en total tranquilidad.
¿Por qué? ¿Por qué no acabo con su vida? ¿Por qué le dejó marcharse? ¿Había sido una clase de humillación? ¿Lo había hecho para demostrarle lo humano que era? ¿Para qué lo había hecho? Él estaba en sus brazos desnudo, pudo haberlo acabado con la fuerza de súper soldado, pudo haberle asesinado en poco tiempo. Pudo haber dejado que solo un aliento se perdiera en aquella habitación oscura. ¡¿Por qué le había dejado con vida?! Incluso… él, quien tendría respuesta para casi todo, para zafarse de las peores circunstancias, quien encontraba siempre una respuesta para contrarrestar quedaba sin palabras, se volvía un simple humano delante de ellas. ¿Cómo iba a responderla? Todavía veía las marcas de las manos contrarias en sus muñecas, cuando deslizaba sus dedos por su cuello frente al espejo veía las mordidas que habían marcado aquella zona, cuando apretaba suavemente todavía sentía lo hinchadas que habían estado meses atrás. Se veía a él, entre los cristales rotos del vidrio, frente al Capitán América, sintiéndolo, deseándolo. Era absurdo, él era egoísta. Había destruido totalmente su orgullo hasta que no quedara nada más en una noche. Y ahora era él quien deseaba buscarlo… ¿A eso se le llamaba obsesión? Él preferiría llamarlo: deseo de venganza.
Pero… ¿sería capaz de extraer algo de esa venganza? Él era un Vengador y, sí no pudo hacer absolutamente nada por salvar su orgullo: lo vengaría.
« ¿Realmente eres heterosexual, Stark? »
Sonrió vagamente frente a los últimos trozos de cristales que cayeron en el lavamanos—. Lo era.
El sonido de los tacones se escuchaba en todo el pasillo de la gran Torre Avengers, la gran edificación que se localizaba en Midtown Manhattan. El hogar de Los Vengadores, los héroes más grandes de la tierra, liderados por nuestro excéntrico millonario: Tony Stark. La mujer que caminaba en medio del pasillo conociendo con perfección cada habitación, cada cuadro colocado de forma elegante a su alrededor parecía bastante tranquila, aunque los nervios estuvieran devorándole por dentro. Entre papeles en sus manos, un bolso colgado en su hombro la actual CEO de Industrias Stark: Virginia "Pepper" Potts entraba a la sede principal de Los Vengadores. Tenía el cabello amarrado en una coleta baja que caía mucho más debajo de sus hombros, su cabello rubio que había aclarado muchos meses atrás se veía increíblemente hermoso al caer de forma ondulada, sus flecos que se deslizaban por su frente le hacían ver mucho más joven. Vestía una falda que llegaba hasta sus rodillas de color negro. Un chaleco del mismo color ocultando bajo este una blusa de color azul que hacía una hermosa combinación con sus zapatos del mismo color. Los hoyuelos en sus mejillas mostraban una pequeña sonrisa que le iba a dedicar a cualquier héroe que estuviera detrás de aquellas grandes puertas junto a las pecas que le hacían lucir increíblemente infantil.
Abrió suavemente la puerta, caminó hasta la barra de tragos dónde sus manos deslizaron suavemente los papeles cerca de esta, en una mesa. Detrás de ella una exuberante mujer le dedico una sonrisa entre sus labios. Su cabello rojizo se encontraba corto hasta sus hombros peinados de forma lisa que caía con elegancia. Suavemente levantó una ceja cuando la rubia llegó dándole la bienvenida con una hermosa sonrisa que mostró en sus labios. No era cualquiera, para Romanoff, eran pocas personas a las cuales ella podría ser cien por ciento sincera. Potts, era una de ellas. Sus ojos de color jade brillaron cuando en la punta de sus labios bebió un poco del coctel que se había preparado. ¿O había sido margarita? Pepper no le prestó mucha atención a aquel asunto. Vestía una falda de color verde oscuro relativamente corta junto a una blusa de color kaki manga larga que llegaba hasta sus codos. Se veía increíblemente elegante para lo que usualmente utilizaba la viuda negra. Natasha Romanoff bajó su copa ofreciéndole una a la CEO.
—Estoy en horario de trabajo, Natasha —comentó con una sonrisa. Romanoff le dedicó una mirada de: uno no te hará daño, guardándose el comentario—. Es extraño verte con colores claros, no digo que se vea nada mal… sólo que se ve realmente hermoso en ti.
— ¿Lo crees? —Levantó una ceja observando hacía abajo—. Prácticamente fue obligada a ponérmelo. Cuando tu mejor amigo sale y ve un maniquí con la peluca roja piensa siempre: esto se verá bien en Natasha, vamos a comprarlo. Hawkeye es un idiota.
—No puedo oponerme está vez a Clint. Tiene razón, se ve bien en ti.
— ¿Qué no se ve bien en mí, Mrs. Potts? —Sonrió, caminó rodeando la barra de bebidas con la copa entre sus manos. Natasha envolvió su mano derecha por la espalda de la mujer delante de ella abrazándola, besando suavemente ambas mejillas como si estuviesen en Europa—. ¿Qué te trae por aquí, Presidenta?
—Mr. Stark puede estar fuera del negocio de Industrias Stark, pero sigue siendo el mayor socio… no existen negocios que no se puedan hacer sin su consentimiento…
Natasha le dedico una mirada al montón de papeles que se encontraban en la mesa—. Y por lo que veo, muchos negocios deben de ser revisados —ella asintió—. Stark está en su laboratorio, como siempre.
Pepper dirigió una mirada hacía el pasillo que dirigía hacía el laboratorio personal del millonario. Tragó seco, deslizando suavemente sus manos abrazándose a sí misma; por un momento sintió, que ese lugar dónde se encontraba era increíblemente frío, helado. Parecía congelarle los pies y todas sus agallas. Inhaló el aire suficiente, para continuar con la conversación… había superado todo eso, ¿cierto?
— ¿De nuevo?
—La sorpresa sería que estuviera fuera combatiendo el cáncer o llevándole agua a los niños de África —comentó con sarcasmo la pelirroja, deslizando la copa hasta la barra de tragos de nuevo—. Debe estar viendo los vídeos de Rogers.
—Steven Grant Rogers, el Capitán América —susurró la mujer, cubriendo suavemente sus labios—. Natasha, ¿qué ocurrió entre ellos? —giró suavemente su rostro observándola con suplica. No podía estar siempre en el limbo, no podría soportar todo el sufrimiento que su amigo estaba pasando. Podría ser su ex pareja, pudo haber sentido todo el amor del mundo e incluso intentó ayudarlo cuando todo había empeorado. Pero no había salvación, Tony estaba consumiéndose poco a poco en la oscuridad, al menos, creía que debía de tener todas sus manos directo hacia él cuando deseara salir de allí.
—Sí ocurrió algo, estoy segura de que el Capitán humilló lo suficiente a Stark para que se hubiera obsesionado con él —la mujer deslizó su mirada hacía la contraria, leyéndola. Black Widow era buena leyendo los estados de ánimo de los demás, ella mantenía totalmente estable sus emociones para hacer más fácil la observación. Pero había ocasiones que no podía leer más allá de lo que sus acciones mostraban —Tony Stark era uno de ellos— se cerraba a sí mismo, hasta que no podía creer lo que ocurría.
Pepper bajó su mirada, aun, con sus manos temblando tomó los papeles de la mesa.
— ¿Quieres que lleve los papeles por ti? Haré que los lea, cada uno de ellos.
—No, está bien. Lo haré yo, Natasha —mordió su labio—. Gracias.
La pelirroja la observó, esta vez no había podido morder sus labios para impedir decir algo imprudente como solía hacerlo cada vez que las cosas se complicaban. Natasha Romanoff no tenía pelos en la lengua para ser la serpiente venenosa que picaba a cada sujeto que se mostraba delante de ella sí no le interesaba para nada. Pero Pepper Potts era distinta, cada Vengador le hacía querer tragarse su veneno hasta que le enfermara, pero en esas ocasiones, solamente hablaba: hiriendo todo a su paso.
—No lo has superado, ¿cierto? —Pepper giró a verla de inmediato, con sorpresa en su mirada. Natasha sonrió—. Ustedes terminaron, ¿no?
—Sí… fue, algo que decidimos ambos —comentó encogiéndose de hombros, temiendo por lo que iba a decir la situación nunca se hubiese aclarado—. Tony comenzó a actuar extraño, no parecía el mismo. Todas sus acciones, todo lo minúsculo en lo cual se movía parecía que estuviera comparándolo siempre con algo más. La pasión se perdió, aunque ya estaba perdida desde hace mucho. Yo lo sabía, Natasha. Era solo su mejor amiga, confundió el cariño que sentía por mí como amor, cuando lo descubrió, no quiso lastimarme. Rompió todo lazo conmigo a pesar de que me necesitaba con toda su alma… todavía lo hace.
—Tony Stark es el hombre que prefiere ver a los demás destruidos que admitir que está autodestruyéndose —Natasha observó el techo de la gran sala de descanso. Dirigió una mirada hacía los grandes ventanales de la Torre Avengers—. Debes de tratarlo como siempre, Pepper. Nada ha cambiado, él sigue siendo el mismo ególatra idiota que esconde sus problemas para él, olvidándose de que los demás también nos preocupamos.
—Gracias, Natasha —la mujer apretó suavemente sus labios—. ¿Quieres… por favor?
La pelirroja entendió de inmediato lo que estaba diciendo, envolvió sus manos alrededor de los papeles de Virginia Potts permitiéndole que caminara delante de ella—. ¿Algo más, Mrs. Potts? —Comentó con una pequeña sonrisa divertida recordando el tiempo en que se había vuelto asistente de la rubia.
—No, todo está bien. Natasha.
Las dos mujeres se perdieron entre los pasillos de aquella gran torre. Parecían ser las únicas que se encontraban en ese piso. Barton seguramente se encontraba en alguna misión que involucraba tangas, entre otro tipo de ropa interior por las calles de la ciudad. Bruce seguramente estuviera en uno de los laboratorios de la Torre Avengers intentando descubrir algo de alguna investigación que estuviera haciendo. ¿Thor? Seguro en alguna parte del mundo luchando contra —quien sabe que cosas—. Mientras que ellas dos, aquellas que se entendía con tan solo pocas palabras, quienes sabían el dolor que la contraria estaba pasando. Caminaban en profundo silencio, hacia el laboratorio.
Potts digitó la contraseña en la pantalla táctil que se encontraba delante de ellas. En la pantalla el acceso fue concedido, pero no escucharon alguna voz que le permitiera la entrada de forma mucho más liberal. J.A.R.V.I.S. permanecía en silencio, pero a pesar de ese silencio que podría esconder algo, era una tensión que fácilmente captaban en el aire a pesar de que se tratara de una Inteligencia Artificial. Estaba preocupado, por supuesto. Natasha lo sabía, porque vivía con ellos cada segundo de su vida desde que se unió a Los Vengadores, sabía que su inteligencia artificial estaba atento de cada paso que daba en falso, alertaba a cada uno de ellos cuando Stark perdía el conocimiento o en el peor de los casos quería autodestruirse con cada pesadilla que tenía en las noches. Muchas veces era Banner quien acudía a él, otras veces era ella e incluso Clint quienes se presentaban en las habitaciones a altas horas de la noche escuchándole gritar y romper todo lo que estaba por su paso. Sabía que Thor intentaba controlarlo cada vez que utilizaba el traje para regresarlo a la cama obligándole a dormir, o cuando lo sentaba delante de la mesa del comedor para que comiera algo, no solo devorara algo de pan con huevo, o tostadas… o algo sencillo como ello.
Sabían que Tony no era un niño, pero se estaba matando. Ya no eran setenta y dos horas los que él duraba sin dormir, duraba meses, semanas, días… lo único que tomaba para sustentarse era el café. Estaba destruido, se estaba destruyendo. Incluso ella deseaba que regresara aquel egocéntrico hombre que había aprendido a vivir solo sin la ayuda de nadie de los que estaba allí. Potts también se había dado cuenta con tan solo entrar a la habitación de que eso no era normal. Casi se desmayó de la sorpresa al toparse cara a cara con quien era su jefe, con el hombre que le había ofrecido la empresa para que ella la dirigiera, con el hombre del cual hacía cada vez más y más rico con cada paso en acierto que daba. Pero ese mismo egocéntrico hombre no parecía él mismo. ¿Qué te pasó, Tony? —Pensó, casi arrancándose a llorar en ese mismo momento. Tony estaba pálido, mucho más blanco que en la mañana cuando se había despertado, su labio se encontraba mordido, ya no había sangre, pero los rastros de la sangre seca se deslizaban por este hasta su barbilla. Sus puños se encontraban apretados, dirigiendo su mirada hacía la pantalla de la computadora dónde se repetía la secuencia de cada vídeo del Capitán América, sus hazañas, lo que grabaron cuando él todavía era un soldado de la armada americana. La sonrisa que le dedicaba a sus soldados, los abrazos que él le había otorgado a cada uno de ellos, los ataques contra Hydra, las conversaciones sin voces de él con James Buchanan Barnes, cuando era… feliz.
Potts apretó ligeramente sus labios, se sentía herida, una mala amiga, una mala exnovia ¡una mala directora! Ella debía de cuidar el estado de Tony Stark aunque estuviera lo suficientemente grande, pero había fallado. Había olvidado que lo más importante para ese mundo era que su amigo siguiera siendo el mismo, siguiera siendo quien les salvaba con una sonrisa de egocentrismo advirtiéndole a los villanos de que con ellos no se jugaban. Necesitaba volver a ser el mismo, sin importar con quien se acostara a través de los días. Debía de volver a ser él, de mantenerse. De no… destruirse. Las lágrimas que luchaban por salir, se deslizaron por sus mejillas cuando el castaño giró a ver a las dos mujeres que se encontraban detrás de él. La sonrisa débil, caída del castaño se alargó al ver a la rubia. Romanoff pensó: la extrañó, ese brillo extraño en los ojos de Stark, no era nada más que alegría.
— ¡Pepper! —Su voz sonó seca, sin vida. Arrancó de su garganta bucal una emoción que no utilizaba en meses. La mujer intentó enjuagar con la manga de su chaleco las lágrimas que luchaban por salir—. Por toda la ciencia y la barba de Odín, mujer. ¿Por qué estás llorando?
—No estoy llorando, idiota. Este cuarto está tan sucio que se me metió un polvillo en mi ojo —se quejó, intentando reír ante aquella tontería que había dicho a lo último. No había llorado cuando ambos decidieron seguir con su vida como amigos, ¿por qué llorar ahora? —. Estoy feliz de que sigas siendo el idiota de siempre, idiota.
—Me has llamado idiota en un intervalo de veinte segundos, que cruel eres, Mrs. Potts —esta vez, la sonrisa fue mucho más natural, mucho más él—. ¿Por qué no has venido en estos días? ¿Aprendiste a controlar la empresa sin mí?
—Puedo controlar muchas cosas sin usted, Mr. Stark.
— ¿Y bien? —Levantó una ceja, ella se acercó a él sonriéndole—. ¿Quieres que admita que no me puedo cuidar sin tu supervisión?
—Exactamente era lo que iba a decir, Tony. Te ves asqueroso —se quejó, el castaño no pudo evitar soltar una pequeña carcajada con ello—. Ve a cambiarte, quítate ese poco de pelo de la barba, báñate, come… ¡Por dios, Tony! ¡¿Cómo te hiciste esa herida?!
Los tres bajaron su mirada de inmediato hacía el puño de la mano derecha del castaño. Natasha frunció ligeramente el ceño, ella juraba que eso no había estado allí cuando Thor lo había trasladado a la habitación. Estaba tan cansado que esa noche no había tenido pesadillas, giró su rostro de inmediato para ordenarle a J.A.R.V.I.S. que le mostrara lo que había ocurrido, pero la voz de Stark le detuvo.
—No es nada, en serio.
— ¡¿Cómo que no es nada, Tony?! —Pepper se escuchaba realmente preocupada—. Debemos de desinfectar eso, lavarlo de inmediato. Necesitas ir al baño ahora.
—No puedo, rompí el espejo de mi baño, está hecho un desastre.
Natasha al igual que Pepper fruncieron ligeramente las cejas, desviando su mirada hacía el pasillo a dónde apuntaba la habitación de Stark. J.A.R.V.I.S. no hizo nada más que abrir la puerta del laboratorio para darles acceso a la puerta de la habitación de Tony para que ellas mismas pudieran observar el desastre. Los papeles terminaron en la mesa a un costado de la puerta por dónde ambas salieron seguidas de un Tony que era empujado por la mano de la rubia.
—Venga, Pepper. Estoy bien —se quejaba como niño pequeño hasta quedar fuera de la habitación suya porque estaba sin zapatos. Natasha observó los trozos de vidrio del gran espejo del baño dirigiendo su mirada hacía Virginia quien asintió suavemente. La pelirroja camino por los trozos de vidrio tomando la caja de primeros auxilios.
—Cúralo.
—Sí.
—J.A.R.V.I.S. envía a uno de los robots de limpieza de Stark, quiero que no quede ni un solo rastro de vidrios en el baño de este idiota —ordenó la viuda observando como el castaño estaba quejándose sentado al borde de la cama—. ¿Por qué no nos avisaste de esto de inmediato, J.A.R.V.I.S.?
—Fueron órdenes del Sir, Mrs. Romanoff.
Natasha chasqueó la lengua, esto estaba mucho más allá de lo que ella u otro Vengador pudieron haber solucionado. Estaba pasando la etapa de la autodestrucción, pronto iba a llegar al borde del interés por quitarse su vida, y cuando quieran darse cuenta, no habría absolutamente nada de Tony Stark, más que su herencia y el recuerdo de que fue alguna vez Iron Man.
— ¿Quieres por favor no herirte de esta forma?
—Bueno… es normal. Mrs. Potts quien es quien cuida de mí no se ha pasado en todo este tiempo por aquí —Pepper levantó su mirada, Tony estaba obviando a ciencia cierta cuanto tiempo pasaba encerrado, cómo sí hubieran sido días—. Después de todo eres la única que se preocupa por mí. No te puedes preocupar sentada detrás del escritorio —bufó.
Natasha sonrió con burla acercándose—. No me preocupo de idiotas, esto es actitud de Thor en la mañana al no reconocer su aspecto frente al espejo o pensando que hay un doble de él en el baño. Mira que Pepper tenía razón al llamarte doblemente idiota.
—Cállate, Romanovich —la pelirroja le sacó la lengua—. Seguro me extrañaste.
—Kiss me ass (bésame el trasero), Stark.
Potts no pudo evitar sonreír al ver que había regresado al menos a ser lo que era antes. La CEO se levantó de la cama caminando hasta la mesa de noche dónde depositó la caja de primeros auxilios, estuvieron en silencio en lo que los robots de limpieza acababan con cada trozo de vidrio hasta finalizar la limpieza. Uno de ellos cambio el espejo del baño por uno un poco más pequeño que el anterior, pero seguían siendo prácticamente de las mismas dimensiones. Natasha quien había salido de la habitación entró segundos después con los papeles en sus manos. Pepper se los mostró a su jefe con una sonrisa entretenida.
— ¿No me puedes ver sufriendo porque lo que obtengo es más sufrimiento? —Potts se levantó de hombros.
—Todo esto te lo saltaste, ahora ve a tomar un baño e iremos a trabajar en la sala —ordenó señalando el baño.
Pepper tomó la mano de Natasha saliendo de la habitación, Tony se quejó de los papeles argumentándole a J.A.R.V.I.S. —quien ya tenía permitido hablar— que no podía leer, que se había olvidado de escribir e incluso no recordaba que eran las consonantes o las vocales. Pepper, cuando pisó el pasillo arrancó a llorar a lágrima suelta, todos los sentimientos que había obtenido en los minutos pasados le habían arrancado un fuerte dolor que le hacía arder su pecho con tanta intensidad. Estaba rompiéndose por dentro, autodestruyéndose. No había absolutamente nada del Tony que ella antes hubiera conocido. Del Tony que se enamoró, del Tony que considero su mejor amigo. Ya no quedaba nada, nada más. Natasha la abrazó suavemente conduciéndola hacía su habitación, estaba destrozada, herida, no podía creer lo que estaba causándole tanto sufrimiento a Tony. ¿Era un solo hombre? No podría ser eso, debía de haber algo más escondido, debía de estar escapándosele algo. ¿Qué era? No era él, por Dios. ¿Qué había ocurrido? Todos vivían día a día con Stark, sabía que estaba destruyéndose poco a poco y que ellos habían hecho lo posible por salvarlo, ¿y ella? Había estado huyendo durante tanto tiempo hasta que volvió a la casa encontrando todo su cuerpo destrozado en escenarios pasados. Lo sabía, cuando regresó destruido, cuando sus piernas temblaron, cuando pidió perdón a los demás por no haber estado en la batalla. Parecía un cachorro pequeño, había destruido tantas cosas a lo largo de los años, vidas, humanos, armas, futuros. Pero también, se había destruido a sí mismo, y actualmente tenía una bomba autodestructiva que podría explotar en cualquier momento.
Tony Stark podría matarse, sí ellos quitaban tan sólo sus ojos de él.
Natasha deslizó su mirada hacia atrás, sí eso que estaba ocurriendo era un castigo por no haber participado en la batalla cuando su legión de hierro les atacó, había sido suficiente—. Detente de una maldita vez, Stark —pensó Romanoff, desecha por las lágrimas que la rubia estaba soltando. Llorando, también en silencio: como todas las noches que escuchaba las pesadillas del castaño siendo expuestas en su destruida garganta—. No más… Tony.
— ¡Maldita sea!
Tony chasqueó por enésima vez en ese medio día al sentir como la máquina de afeitar volvía a cortarle el rostro. Volvió a tocar el lugar dónde se había cortado observando la sangre que se deslizaba por sus húmedos dedos. Lo ignoró como las demás cortadas volviendo a repetir la acción ante la atenta mirada de su Inteligencia Artificial que parecía estar mordiéndose el labio por comentar algo a su amo.
—Sir…
—No quiero escucharlo, J.A.R.V.I.S. Maldita e inservible máquina de afeitar, ¡¿es qué no tengo algo que funcione bien?!
—La nueva máquina de afeitar, Sir.
—Dije que no quiero escucharlo, J.A.R.V.I.S. espera, ¿qué? —El castaño dejó que la vieja máquina se apagara poco a poco hasta dejarla al borde del lavamanos observando hacía dónde posiblemente su Inteligencia Artificial estaba observándole—. ¡¿Tenía una nueva máquina de afeitar y no me dijiste?!
—Técnicamente Sir, usted no me dejo decirle.
—Gracias amigo, por hacerme caso —bufó con molestia botando la máquina vieja de afeitar en la basura rebuscando entre sus cosas—. ¿Dónde está?
—En el tercer cajón, Sir.
Tony se perdió en este hasta que la encontró, no tardó en terminar de afeitarse colocando pequeñas curitas de color blanco en las heridas de su barbilla. Deslizó suavemente sus dedos por encima del espejo, recogiendo su largo cabello en una coleta en la parte de atrás, le diría a Pepper que le cortara el cabello después de terminar de revisar esos estúpidos papeles para la empresa. Volvió a verse en el espejo, luego de haber ido a buscar ropa en el armario de su habitación. J.A.R.V.I.S. le había conseguido un pantalón de color negro que le quedaba ajustado, junto a un suéter de color plateado —el cual le quedo un poco grande—, con el nombre de la banda AC/DC en el centro de color negro. Se veía mucho mejor que en la mañana (o cuando le encontró Pepper con Tasha. No iba a admitir que había perdido mucha sangre con aquella fractura en sus nudillos) se había bañado, se depiló. Faltaba cortarse el cabello e igual… comer algo, pero no tenía hambre, sólo quería volver a su laboratorio. Pero tenía el extraño presentimiento que sí no salía a la sala a dónde Potts le había ordenado —lo hizo, esa fue una orden— vendrían a buscarlo y sería peor.
Bajó de su habitación hasta la sala central del pent-house, dónde estaba el bar, los muebles principales lejos de la sala de reuniones de Los Vengadores, desvió su mirada hacía el gran televisor pantalla plana que estaba delante de él, pensando seriamente que sería entretenido ver las noticias, pero no quería escuchar nada que viniera del mundo exterior. Se sorprendió, cuando se sentó en el gran sofá de color negro con forma de L que no había nadie más en aquella habitación, probablemente… no estarían en casa. De vez en cuando, pensaba Tony: tomar aire fresco lejos de la oficina, era genial.
—J.A.R.V.I.S. colócame algo de música.
— ¿Qué se le ofrece esta tarde, Sir? —la voz de la máquina se escuchó en toda la habitación. Stark frunció ligeramente el ceño al notar que esta de alguna forma se escuchó bastante feliz. Extraño, J.A.R.V.I.S. prácticamente habla con un sintetizador de voz, no tiene emociones, pero omitió esa parte…
—Whatever (lo que sea) —cerrando sus ojos.
Back in Black de AC/DC comenzó a sonar en el gran salón principal. Tony pensó: Buena elección, buddy (amigo). Su pierna comenzó a moverse de arriba hacia abajo con el ritmo de la música, el compás era algo que tenía dentro de su cuerpo. Stark admitía que la música le calmaba, así, como le hacía ver que el mundo todavía seguía girando. A diferencia del alcohol, que le hacía sumergirse cada vez más y más en el abismo que llamaba: realidad. Sus labios se abrieron, para la alegría de J.A.R.V.I.S. su amo comenzó a seguir la letra de la canción de memoria, había algo que todos los humanos compartían en un unísono destino: no eran capaces de aprenderse toda la tabla química con tan solo dos días de haber leído. Pero eran capaces de memorizar la letra de una canción después de haberla escuchado mínimo: cinco veces.
I've been looking at the sky
'cause it's gettin' me high
Forget the hearse 'cause I never die
I got nine lives
Cat's eyes
Abusin' every one of them and running wild
—Canta conmigo, Compañero —J.A.R.V.I.S. comenzó a interpretar la canción, pero perdía todo el chiste al ser entonada con su voz artificialmente sintetizada, que Tony después de escucharla en el coro le dijo que se detuviera soltando una carcajada—. Buddy, eres realmente malo cantando.
—Técnicamente fui creado por usted, Sir.
— ¿Eso que significa, J.A.R.V.I.S.?
J.A.R.V.I.S. no fue capaz de contestar —o al menos se salvó de hacerlo—, cuando el castaño escuchó un grupo de voces que provenían de los pasillos, principalmente del pasillo central del segundo piso dónde se encontraban las habitaciones generales de cada miembro de Los Vengadores. Desvió su atención hacía esta, dónde logró observar a Bruce Banner quien bajaba avergonzado con las mejillas rojizas, seguido de Black Widow y Pepper. Las dos mujeres parecían estar hablando entre ellas, conversando cosas que avergonzaban al Doctor. A Tony no le pareció para nada extraño que estuviera avergonzado, Bruce, desde cualquier punto de vista era demasiado inocente para estar rodeado de la diosa de la maldad y la diosa de la perfección. Sintió pena por él.
Antes de que hubiese escuchado el grito que pegó Bruce cuando ambos intercambiaron miradas de la entrada se escuchó un par de carcajadas seguido de algunos objetos rompiéndose con la excusa que todo estaba demasiado cerca de su martillo. Por la puerta principal entró el semidiós del trueno: Thor Odinson, seguido de Hawkeye quien sonreía con burla comiéndose un helado que compró algunas cuadras atrás: Clinton Francis Barton, más conocido como Clint.
Tony ni se levantó del sofá dedicándole una mirada a los presentes, quienes tres de ellos abrieron los ojos con sorpresa al verlo allí en la sala, sin armas apuntándole para que comiera o el semidiós del trueno amenazándolo conque despertaría a Hulk para destruir su laboratorio y todos los que conocía en esa Torre sí no salía a comer algo que no fuese café o tostadas. Thor sin salir de la sorpresa giró a ver a su amigo Clint quien había dejado de comer helado.
— ¿El amigo Stark salió de la cueva? —Preguntó con sorpresa. Clint asintió bastante sorprendido, de hecho, estaba en un estado de shock en el cual lo único que recordaba hace segundos atrás era el extraño sabor del helado de fresa.
—Estoy seguro de que el armagedón se acerca —musitó, dedicando una mirada hacia arriba dónde se encontraba el par de mujeres bastante frescas—. O tal vez no.
— ¡Por dios y toda la ciencia de este mundo, Tony! ¡¿Te encuentras bien?! —El único quien se preocupó de verdad fue Banner, quien corrió hacia dónde se encontraba su amigo de la ciencia abrazándolo con fuerza. Tony intentó quitárselo de encima, acción que fue secundada por Clint con la mirada, pero este no le soltó—. Mrs. Potts tenía razón al decir que estabas hecho un desastre…
—Estaba, bien dicho amigo. Ahora soy el mismo galán de antes —sonrió con arrogancia. Los Vengadores se dedicaron una mirada entre ellos sonriendo con alivió al escucharle hablar así.
—Es cierto que estas mejor que esta mañana, se puede decir que ahora te asemejas a tu yo verdadero.
—Cállate, Romanovich —bufó con molestia—. ¿Y? ¿Me extrañaron? ¿Shakespeare, Legolas?
—Nope —contestó Clint volviendo a comer su helado.
—El Hijo de Odín se complace al saber que el amigo Stark por fin ha decidido salir de esa cueva tecnología la que ustedes llaman laboratorio científico —contestó Thor caminando hacia él—. Te invitaría a una cena al estilo de Asgard, pero no creo que estés preparado para un viaje en tus condiciones.
—Y Stark en Asgard es un peligro.
—Nadie ha pedido opinión de usted, Mrs. Romanoff. Thor, hablemos de eso en mi oficina.
—No señor, usted tiene trabajo que hacer —Pepper se adelantó antes de que su jefe volviera a perderse entre los pasillos o esta vez se dedicara a irse a un viaje intergaláctico (o como sea que se llame) a otro mundo lejos de ese. Realmente sería un problema.
Pepper se acercó al contrario a abrazarlo, había llorado lo suficiente para actuar de regreso a la normalidad, los demás también se lanzaron encima del castaño después de un tiempo de fingir que no le importaba para nada. Todo el peso de Thor había caído encima de los últimos y para quitarlos de encima —para la satisfacción de Tony—, Bruce había fingido que intentaba convertirse en Hulk. La tarde trascurrió con Tony quejándose del montón de papeles que debía de firmar, leía la mayoría por encima pero estaba bastante seguro de la habilidad de Pepper para manejar la empresa que paso más tiempo gastando su firma en estos para luego dejar que la ahora rubia cortara su cabello. Después de ver que se encontraba mejor que antes, de las burlas de Clint al igual que de Natasha al darse cuenta de que se había cortado con una máquina de afeitar tomaron la cena en el comedor.
Después del trascurso de la cena, en la que Los Vengadores decidieron sentarse en la sala principal con Pepper en uno de los sofás escuchaban con atención lo que había vivido Natasha Romanoff la noche anterior en S.H.I.E.L.D. La historia comenzaba con la misión de interrogar profundamente al secretario de la agencia: Alexander Pierce, con la intensión de que este revelara los accesos que siquiera Nick Fury tenía acceso a ellos. Nick impidió que esta llegue hasta el último piso, la organización sufrió un extraño atentado, dónde los últimos pisos terminaron explotando y una muy importante información se había perdido en el sistema dejando a la mujer de cabellos rojizos al igual que Fury, nadando en el olvido. Los Vengadores sabían que S.H.I.E.L.D. ocultaba muchos secretos, pero incluso dentro de la propia organización, había secretos que se escondían de su director.
—Traición.
—No podemos descartar esa opción, Bruce. Lo más probable es que exista gente dentro de S.H.I.E.L.D. que intente llevar a la organización a la destrucción. No estamos totalmente seguros, pero de que S.H.I.E.L.D.L liberó a Steven Grant Rogers, lo hizo. Las probabilidades de que la información se encuentre dentro de los estándares más grandes de seguridad de la agencia son altos —la mujer frunció ligeramente los labios en señal de frustración al no poder hacer nada.
—No podemos descartar a Hydra —habló Tony llamando la atención de todos—. Es totalmente seguro de que Hydra debe estar relacionada con la información que oculta S.H.I.E.L.D. Es decir, Hydra está dividida en pequeñas organizaciones que se dividieron, muchas de ellas se dedicaban a tipos de ventas ilegales de armas (mis armas), pero otras han estado trabajando para la destrucción del país. S.H.I.E.L.D. es Hydra.
—Es lo más probable —Natasha envolvió sus dedos apoyando su barbilla en esta—. Existe la gran probabilidad de que la mitad de S.H.I.E.L.D. este trabajando para Hydra, pero no serían los únicos. Sí se lograron infiltrar en la mayor red de información e inteligencia de todo el mundo, podrían estar en cualquier parte… ¿Stark?
Ese no era un afrodisiaco de alguna civilización… ¿cierto, Rogers? —Todos dirigieron una mirada al castaño quien pareció perderse en segundos en sus pensamientos—. Era alguna clase de estimulante, pudo haberlo obtenido de las manos de científicos de Hydra… —mordió suavemente su pulgar—. La clave de la Torre —soltó de improvisto—. La habitación dónde se encontraba Bruce, desbloquear mi caja de seguridad con facilidad, pasar por encima de J.A.R.V.I.S. sin que este los detectara, controlar a Steven Rogers con facilidad… ¡S.H.I.E.L.D. estuvo detrás de todo esto! ¡Todo el maldito tiempo! —Tony golpeó con la palma de sus manos la mesa central de la sala, observando a todos sus compañeros—. ¡Hemos sido engañados! ¡Toda nuestra información ha estado siempre en sus manos! ¡Han encontrado nuestras debilidades, nuestras virtudes, no me extrañaría que conocieran más de nosotros que ellos mismos! Por esa razón… —Tony mordió de nuevo su labio provocando que esta sangrara, lanzándose al sofá de regreso. Debía de ser una maldita broma.
—Nuestras debilidades, la desaparición de Tony en la batalla, el Capitán América descongelado y en nuestra contra… —agregó Bruce después de un tiempo—. Eso incluye… controlar la torre —el Doctor Banner quería preguntar qué era lo que había ocurrido cuando Tony se encontraba en las afueras de la ciudad, pero nada más al chocar miradas con el castaño vio algo dentro de sus ojos: algo oscuro.
—Phil una vez entró violando la seguridad de J.A.R.V.I.S. —comentó después de un minuto de silencio Pepper, quien deslizó su mano encima de sus rodillas que estaban ligeramente cruzadas—. ¿Quién nos asegura que no ocurrió lo mismo cuando La Legión de Hierro fue tomada?
—Debemos de encontrar la fuga —habló Clint, envolviendo sus manos en la taza de té que se encontraba bebiendo—, a los traidores. De inmediato.
— ¿Quién nos asegura que todo S.H.I.E.L.D. no es Hydra? —Todos giraron a ver a Thor, muchos fruncieron el ceño a sabiendas de que podría tener la razón. ¡Joder, la tenía! ¿Quién aseguraba lo contrario? ¿En quienes podrían confirmar? ¿Quiénes eran los amigos? ¿Quiénes eran los enemigos? ¿Cuáles eran los verdaderos fantasmas que gobernaban a la organización de inteligencia más grande del mundo?
—De lo que estamos seguros es que Fury es nuestro aliado.
—No confió en Fury, Romanoff —la voz de Tony se escuchó en la sala, la mujer de cabellos rojos giró a ver al castaño con furia en sus ojos.
—Yo no confió de todo en ti, Stark. Y me encuentro aquí contigo, sentada bebiendo té mientras discutimos de un tema de vital importancia.
— ¡Yo no soy un mentiroso, Romanoff! —La mujer arrugó la frente.
—No es hora de discutir, chicos —Banner arregló sus anteojos sobre su rostro, sus dedos se encontraban temblando, por alguna razón Natasha tenía toda la razón, pero por el otro lado… Tony también la tenía. ¿Quién les decía que el hombre que les engañó con la producción de armas cuando Loki los atacó no está del lado de la organización criminal más grande del mundo? —. Debemos de tranquilizarnos, ¿quiénes pueden ser aliados?
—María Hill —habló Clint—. Ha sido siempre un fiel soldado. Estoy seguro de que ella no representaría a Hydra en las sombras.
—Sí hablamos de Hill, hablaríamos de Fury —contestó Stark frunciendo ligeramente los labios, recordando que esa mujer: muy probablemente le odie—. No confió en ella.
— ¿Y sí los ponemos a prueba? —Preguntó Thor de improviso.
— ¿Una prueba? —Banner giró a ver a Clint quien levantó suavemente una ceja con curiosidad.
—Sí, algo que confirme que son amigos —miró a todos—. Nuestros amigos.
Todos se miraron entre sí. Tony permaneció en silencio observando hacía la nada—. Es una excelente idea, Thor —musitó suavemente, deslizando sus dedos por su cabello hasta cubrir este detrás de sus orejas—. ¿Qué tienes en mente, Hijo de Odín?
—Bueno…
Mientras escuchaba hablar a Thor, se perdía incluso en el mundo que se mostraba en su imaginación de un lado a otro. Se sentía increíblemente cansado, necesitaba recostarse en algo o cerrar sus ojos. Necesitaba llenarse de energía, tomar más café, bajar aquel deseo con nicotina aunque a sabiendas eso podría matarle o incluso más tragos, una buena botella de whisky le iba a servir para eliminar todos los pensamientos que estaban mezclándose en su cabeza. La piel le volvía a picar, sus dedos recorrían sus manos desde la muñeca hasta sus hombros. Vio, en el reflejo de la mesa de vidrio la sonrisa del rubio. Lo último que recordó antes de desmayarse, fue a Pepper gritando su nombre.
—Es algo que no le gustaría escuchar de mí, Sir. Pero se lo dije —la voz de J.A.R.V.I.S. se escuchó en su habitación cuando suavemente sus ojos se abrieron. En la orilla de la cama se encontraban Thor y Clint mirándole con extrema precaución por sí hacia un mal movimiento, a un costado de la cama Banner estaba tomándole la presión al igual que la temperatura con el termómetro en la punta de sus labios. Pepper estaba sentada al otro lado de la cama con su común mirada de preocupación que brotaba de sus pómulos, parecía que las lágrimas querían escapar de su hermoso rostro hasta bañarse en las mangas de la chaqueta que vestía. Natasha cruzada de brazos en la entrada observaba de reojo al castaño.
—Gracias, J.A.R.V.I.S.
—De nada, Sir.
—De forma biológica se encuentra en buen estado. Su presión está normal, tiene baja cantidad de glóbulos rojos por la falta de comida pero eso se puede arreglar con un horario estricto —el Doctor miró con extrema cautela al castaño por sí se atrevía a quejarse de algo—. No encuentro la razón de tu desmayo.
—No fue nada, Doc.
—Eso fue peligroso, amigo Stark —comentó Thor, quien fue secundado por el asentimiento de Clint.
—Mis sensores indican que tuvo de nuevo un ataque de ansiedad, Sir —Tony chasqueó la lengua al darse cuenta de que J.A.R.V.I.S. había hablado de más, pero sus amigos no parecieron estar sorprendidos por aquello, de hecho, se relajaron notablemente.
—Eso fue la causa del desmayo, menos mal que no trajo otros problemas.
— ¿Qué tipo de problemas, Doc? —Se atrevió a preguntar el castaño. Todos dudaron de decirle lo que había pasado los últimos meses, pero ninguno se atrevió, ni siquiera Natasha quien se encontraba en la puerta observando el pomo de esta—. ¿Qué tipo de problemas, Vengadores? —Volvió a preguntar, esta vez, mucho más fuerte—. J.A.R.V.I.S.
—Sir, no estoy seguro sí sus compañeros Vengadores…
—J.A.R.V.I.S. es una orden.
La Inteligencia Artificial dudó, pero luego prosiguió a colocar delante del castaño imágenes holografías de lo que había ocurrido las semanas antes. Pepper veía todo con sus ojos profundamente abiertos, las lágrimas se escapaban de sus ojos y temblaba allí dónde se encontraba. Tony no apartó su mirada de los vídeos, de las palabras que gritaba cuando entraba en ese estado, de los fuertes agarres de sus compañeros, de las noches en las cuales dos de ellos e incluso uno solo se sentaba al borde de su cama intentando calmarlo. Miró a los dos asesinos que afirmaban jamás confiar en él estando allí al borde de la cama tendiendo su mano para ayudarle, vio al Dios del trueno luchando contra Iron Man sin la intensión de utilizar su martillo calmándolo con las palabras más alentadoras que puedo haber soltado. Los dedos de Banner envolviéndose en su cabello e incluso escuchó una nana.
— ¿Me cantaste, Romanoff?
—Calla, Stark —contestó la mujer de inmediato avergonzada.
—Bueno, la nana de Natasha era la única que lograba hacerte dormir… ¿cuál era su nombre?
—Sí mal no lo recuerdo era: A La Nanita Nana. ¿La cantó en ruso?
—Eso era español —corrigió la mujer de golpe. Pero luego volvió a callar dedicándole una mirada a Thor al igual que a Clint dictándoles que se iba a vengar. Los observados tragaron saliva de golpe.
Tony no pudo evitar sonreír suavemente—. Ellos no pueden ser miembros de Hydra —pensó, desviando su mirada de los vídeos durante momentos para observarlos sumergirse en una estúpida discusión—. Sí los vas a matar que sea fuera de mi cuarto, no quiero mi alfombra sucia.
—Ten eso por seguro, Stark.
—En fin, deja eso para después —comentó el castaño despertando de un pesado sueño que había estado consumiéndolo durante días, semanas, meses… debía de abrir los ojos, de golpear de regresó el futuro y volver a tener confianza en él—. ¿Qué tenías en mente, Thor?
—Una fiesta.
— ¿Qué?
La expresión del castaño era increíblemente épica. Sus ojos se veían suavemente cerrados, pero a la vez los abrió formando una perfecta O con sus labios al no haber entendido o simplemente interpretó mal el plan que habían trazado mientras él estaba durmiendo —o inconsciente—. Viró su rostro de un lado a otro leyendo cada rostro de Los Vengadores deteniéndose en la de Pepper quien asintió dándole la razón. Una fiesta, de todo lo que se le pudo ocurrir al hijo de Odín era una fiesta.
—Una fiesta… —volvió a pronunciar—. ¿Qué demostraríamos en la fiesta? ¿Quién comerá más en la mesa de botanas es el enemigo?
—Al principio suena estúpido —comentó Natasha llamando la atención del dios del trueno—. Pero luego tiene sentido. La fiesta atraería la atención de un montón de personas, muchos políticos, empresarios e incluso miembros de S.H.I.E.L.D. asistirían a ella. La idea es infiltrar a J.A.R.V.I.S. a los cuarteles generales de la organización mientras la fiesta es trasmitida. Infiltración, hackear y transferir información.
—La palabra hack no se usa desde los ochenta —comentó Tony con una sonrisa burlona. Natasha le sacó el dedo del medio—. Me gusta como suena. ¿Pepper?
—Stark Industries se encuentra en la semana de aniversario, podremos tomar esta fecha para hacer una gran fiesta en La Torre Avengers, eso, incluye invitar a socios, miembros de grandes agencias, políticos que podrían querer patrocinar a Los Vengadores. He estado recibiendo un montón de patrocinadores políticos y empresarios quienes quisieran ser socios de Stark Industries para beneficiar a Los Vengadores.
—Natasha y Pepper se encargaran de los invitados a la fiesta y de la organización. Clint estará a cargo de la infiltración, los planos de la organización S.H.I.E.L.D. lo dejo en tus manos. Thor… tú no podrás faltar a la fiesta, eres el Vengador más reconocido de todos. Bruce y yo nos encargaremos del resto.
— ¿Del resto, amigo Stark?
—Modificaremos a J.A.R.V.I.S. hasta el punto que pueda entrar en la red de S.H.I.E.L.D. sin ser detectado, un virus sin ser visto. Podremos hacerlo, ¿no es así, Doc.?
—Lo haremos, Tony.
—Oh, y otra cosa… Pepper, quiero dos hamburguesas doble de carne, una malteada de gran tamaño de chocolate, extra de papas fritas, una porción de pizza napolitana y mi postre favorito de limón.
—Sí, Mr. Stark. ¿Algo más?
—Los quiero fuera de mi habitación, ahora —ordenó. Los demás Vengadores le vieron un momento antes de salir por la puerta. El último en salir fue Bruce quien de reojo lo vio que volvía a colocar delante de él los vídeos que había pasado todos esos meses. Se preocupó, pero luego observó la sonrisa que había mostrado al darse cuenta de que ellos le habían estado cuidando.
Tony, no eres para nada honesto —pensó.
A medida que transcurrían los días, Los Vengadores se la pasaron trabajando en lo que planeaban para tomar de las muñecas a Hydra. La fiesta de aniversario para celebrar Industrias Stark no había tomado por la sorpresa a nadie, pero sí, se sorprendieron al enterarse de la lista de invitados que tendría esa fiesta: senadores, políticos, empresarios, abogados. Había un montón de invitados que habían tenido roces con la creación de Los Vengadores pero también de gente que los apoyaba desde las sobras. Stark había aceptado de alguna manera con invitarlos a todos ellos de que podrían tener o no la razón y que aceptaría el dinero que provenía de todos ellos al ser patrocinados. En la zona del laboratorio se encontraba Tony junto a Banner trabajando directamente con la Inteligencia Artificial, J.A.R.V.I.S. quien estaba siendo dotada con mayores actualizaciones hechas por el propio castaño a través de sus conocimientos en sistemas e ingeniería. Bruce era como su mano derecha, quien le ayudaba principalmente en pequeños errores que el castaño no veía por estar tan concentrado en solucionar problemas mucho más grandes. Ese era su trabajo día pero también de noche. Aunque el castaño era obligado a ir a dormir por el hombre que controlaba Hulk, y todos los días iba Thor a buscarlo y empujarlo hasta su habitación.
Thor por su parte, ayudaba a Clint a trazar un plan de infiltración. La cuartada del rubio fue haber accedido a una misión con Natasha y salir herido antes de la fiesta. Estaría en su habitación pero luego de media noche bajaría hacía la fiesta a saludar a los invitados que permanecieron allí. La idea de Tony era una fiesta de máscaras, nadie podría darse cuenta de que ese Clint era falso y que era un doble que habían preparado para mayor seguridad. Thor ofrecía su ayuda como guerrero a diferencia de que el rubio atacaba directamente mientras la idea de Clint era entrar sin ser visto. Esos dos juntos no eran nada más que una mala combinación, pero se llevaban bastante bien a pesar de no demostrarlo continuamente. De alguna u otra forma se entendían el uno al otro y así se llevaban de la mar de bien.
Natasha al igual que Pepper se la pasaron días organizando la fiesta, los invitados habían estado listos en dos días. Los más centrales, quienes eran los mayores sospechosos que podrían estar ligados con Hydra, no podrían simplemente ignorar a políticos, sí se infiltraron en la organización de inteligencia más grande del mundo, eran capaces de infiltrarse en la política, en la educación, en la milicia. Podrían estar dónde ellos menos lo esperaban, por esa razón, su larga lista de invitados eran las potencias principales de cada sector eso no incluía que no metieran también a pequeños chivos que podrían servir para proteger las sombras de ese plan. Entre ellos, algunos miembros de S.H.I.E.L.D. que pertenecían a la rama en la política entre otros. La organización fue preparada por Pepper, una orquesta musical para la mayor comodidad de todos, mayordomos y cocineros que eran de confianza de Stark y guardaespaldas en sectores primordiales. J.A.R.V.I.S. estaría solo mitad de él atento a la seguridad por esa razón debían de utilizar a más personas para la seguridad.
Al quinto día Tony había atravesado la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, cargando entre sus manos la modificación de J.A.R.V.I.S. finalmente terminada. Halagando que era el mejor ingeniero, mecánico entre otros títulos que el mundo pudiera imaginar. « ¿Quién es el más grande genio de todos? » Presumía mostrándole sus avances. La noche del sexto día los planes fueron repasados por todos Los Vengadores, cada uno sabía la posición que iban a estar controlando esa noche a espera de Clint, Thor era el único en estar disponible para salir volando de la Torre en busca de Clint por sí pasaba media noche y este no se había comunicado. Natasha al igual que Pepper formaron un plan de estrategia, nadie salía de la Torre hasta que Clint no estuviera a salvo, pero fue desechado por Tony porque comenzaría a levantar sospechas y eso pondría al mundo en un estado de: todos contra todos.
Al final de la media noche, antes de que todos fueran a dormir finalizaron con una sonrisa en los labios de cada uno. La misión saldría de la mar de bien, después de todo fue planeada con anticipación y cada uno de ellos tenían claro lo que iban a hacer. Nada podría salir mal. Absolutamente… nada.
Shoot to Thrill de AC/DC resonaba con fuerza en su habitación. Era viernes por la noche, dentro de poco la fiesta debía de comenzar. Y él, quien había pasado toda la semana recuperándose, teniendo pocas pesadillas por las pastillas para dormir que Bruce le había preparado, se sentía increíblemente bien: ¡cómo nuevo! Por supuesto, también se debía a la estricta alimentación de Black Widow y la constante culpa que sentía al ver a Pepper a punto de llorar por no querer comer —después de dos días comenzó a pensar que era un truco de la rubia para obligarle a comer—. Estaba menos delgado que antes, no quería admitir que había subido algo de peso, pero se veía bastante relleno, increíblemente atractivo, cómo él suele verse frente a un espejo. Su cabello no se encontraba largo y habían desaparecido casi por completo las heridas en su barbilla. Después de salir del baño tarareando la canción ante la sinfonía de J.A.R.V.I.S. detrás de los parlantes de la habitación, se detuvo delante de un gran espejo. Ese gran espejo que le permitía a ver hacía adentro con tan solo digitar algunos números o pidiéndole a su Inteligencia Artificial que lo hiciera.
Observó hacía adentro un gran conjunto de trajes que todavía no se había probado. Trajes de diseñador, las mejores marcas del mundo se extendían delante de sus ojos. Él pasaba desde Valentino a Carolina Herrera. Recorriendo los trajes hechos especialmente para él de Giorgio Armani, Dolce & Gabbana o Karl Lagerfeld. Se detuvo en el último, escogiendo el traje más reciente que había sido enviado a la torre. Consistía en un pantalón de franjas de color negro, era de color gris un platinado bastante suave que le hacía relucir sus bien formadas piernas. Una camisa manga larga de color blanco, con un chaleco sin mangas de color gris encima de esta y un chaleco manga larga —y largo— que llegaba hasta sus rodillas dándole un aspecto increíblemente seductor. No se colocó corbata alguna, pero sí, encima de su rostro logró deslizar las gafas de color negro que le daban la interpretación de un Stark —sobre todo el hecho de que deseaba tapar las ojeras—. Deslizó un par de zapatos recomendados por J.A.R.V.I.S. de la marca Gucci, diseñados exclusivamente para él por sus pies. Los zapatos eran plateados con una cinta de color rojo con dorado que tenía su apellido incrustado en estas.
Acomodó las mangas de su camisa para que estuvieran perfectamente en sus brazos y no le incomodaran viéndose en el espejo.
— ¿Qué tal me veo, J.A.R.V.I.S.? —Sonrió de medio lado.
—Exuberante, como siempre, Sir —el castaño sonrió—. Cabe mencionar que debería utilizar Hublot Big Bang. Sus incrustaciones de diamantes combinan perfectamente con su traje actual, Sir.
—Buen consejo, J. ¿Dónde están mis relojes? —J.A.R.V.I.S. iba a contestar de forma sarcástica lo bien que su amo conocía dónde tenía sus cosas cuando la puerta fue suavemente abierta dejando entrar a una hermosa rubia de ojos ligeramente celestes. La sonrisa de Tony se mostró en sus labios cuando la vio por el espejo.
—En tu segunda vitrina, Tony. Recuerda que siempre guardas todo lo que compras allí porque te molestaría tenerlo en todas partes.
—Yo, no te regalé ese vestido… ¿o sí?
Pepper vestía un hermoso vestido que llegaba hasta el suelo. Era de puntos de color negro con plateado brillantes. Tenía su espalda afuera, así, como un gran escote del cual caía una hermosa cadena de oro. Potts no pudo evitar soltar una pequeña carcajada de sus labios caminando hasta el armario sacando de este una caja pequeña de color rojo dónde había exactamente tres relojes del mismo tipo de distintos tonos.
— ¿Y? ¿Me dejarás hablando solo?
—Natasha me ayudó a comprarlo —musitó con una sonrisa—. Con tu dinero, por supuesto.
—Espero que cuando me quede en la calle ustedes me mantengan —susurró con el ceño ligeramente fruncido, la rubia sonrió con burla—. Bien, eso jamás será posible. Soy bi-billonario. ¿Sabes? Estoy por encima de la cantidad billonaria.
Pepper se acercó al castaño colocándole el reloj por debajo del chaleco, este la quedo observando durante un largo tiempo, llamando la atención de la rubia quien lentamente subió su rostro hasta toparse con el contrario.
— ¿Tony?
—Pepper, yo… —la rubia tragó seco, desviando su mirada por unos momentos hacía la puerta, volviéndola a regresar hacía el castaño. Apoyándose sobre la punta de sus pies abrazándolo con fuerza por el cuello. Desvió su atención hacía sus labios besándolo durante un largo minuto que parecía una eternidad para ambos. La rubia rompió el beso minutos después sonriendo.
—Extraño, ¿cierto? —Tony asintió—. Lo entiendo, no debes de explicarlo de nuevo, Tony. No soy nada más que tu asistente, tu mejor amiga. Nuestro cariño se confundió con amor, siempre ha sido extraño al momento de unir nuestros labios, de haber tenido relaciones sexuales. Pasamos de ser los mejores amigos a amantes que no debieron de haber sido. Pero no te culpo por no amarme, al contrario, agradezco que sientas ese gran cariño por mi… tanto que te hizo cambiar lo que antes eras. Tony, te amo. Te amo tanto, pero tú no sientes lo mismo y no sería justo lastimarnos el uno al otro.
» Creo que siempre lo supe, sabía de antemano que ocurría algo dentro de tu corazón. Entendía que pronto alguien acapara toda tu atención hasta que perdieras quien eras tú en realidad. No ocurrió conmigo, siempre estaba presente esa idea de que podía perderte y me aterraba, pero las personas siempre fueron importantes para ti. Te convertirte en Iron Man, destruiste a un montón de organizaciones que intentaron acabar con tu vida, con la vida de todos aquellos a quienes amabas. Tony, eres un buen hombre. El cariño que sentiste por mí nos hizo entender lo humano que eras. Pero es hora, y lo entiendo, de que olvides que me has hecho sufrir, cuando lo único que yo quiero, es que tú estés a salvo.
—Mrs. Potts… gracias —la mujer le dedicó una hermosa sonrisa besando su mejilla.
— ¿Quiere bajar a la fiesta conmigo, Mr. Stark? ¿O esperará que Mr. Odinson lo venga a recoger? —Tony se quejó agregando: ¿qué va a ser Musculitos aquí? Mientras la rubia salía de la habitación riendo junto a un castaño bastante aburrido. Natasha se encontraba al borde de la escalera esperándolos, vestía un hermoso vestido de color negro que había comprado con la mujer el día anterior, esta envolvió sus dedos alrededor de la mano de la rubia apoyándose en su hombro.
—Buen trabajo, Pepper —la rubia giró a verla asombrada, esta dirigió suavemente sus dedos en la punta de sus labios recomendándole que guardara silencio—. Lo hablaremos después, ¿okey?
— ¿Qué hablaran después?
—Cosas de mujeres, Stark —contestó la rusa—. A lo mejor también eres una mujer.
—No sabes cuánto te odio, Romanovich.
—Es mutuo, Stark.
—A tus enemigos no le cantas nanas, ¿o sí?
—Oh, claro que lo hago. La nana de la muerte. Les tarareo la marcha fúnebre. La próxima vez te la tarareare a ti cuando estés dormido.
—No gracias, no me llevo bien con Chopin. Ni con espías rusas que quieren tararearme la canción para asesinarme.
Pepper había sonreído, pensó que Tony volvería a deprimirse como antes, entrar a un mundo en el cual sólo él podría acceder sin salir herido. Pero seguía siendo el mismo, estaba allí, a lado de las dos contestándole como siempre a Natasha, siendo el Tony Stark que había conociendo: siendo, su mejor amigo. Gracias, Avengers. Pensó. Porque gracias a ellos, su mejor amigo volvía a ser el mismo. O al menos, eso era lo que aparentaba delante de todo ese orgullo y ego que tenía. Pero seguía siendo Iron Man, seguía cubriendo su corazón con ese traje de hierro, seguía demostrando que tenía un corazón de titanio, cuando él por dentro… se destruía fácilmente.
Y pronto… llegaría al a autodestrucción.
La orquesta tocaba Moonlight Sonata de Beethoven, cuando sus dedos se deslizaban por las caderas de las señoritas que estaban delante de él hablando animadamente sobre algún tema que definitivamente no le interesaba. Después de saludar a todos los invitados con un discurso que había escrito Pepper para él dando por iniciada la fiesta. Se deslizó del escenario saludando a todos y cada uno de ellos, con los nombres memorizados, las caras más o menos conocidas pero con las máscaras puestas en la cara de cada uno de ellos, estos mencionaban su apellido y se enfrascaban en una conversación con el castaño. Las horas habían pasado desde que todo comenzó, estaba seguro de que Clint se había logrado infiltrar con éxito, Natasha quien era la más preocupada de todos hablaba animadamente con un montón de agentes de S.H.I.E.L.D. que la conocían perfectamente, Pepper se encontraba a su lado por protección.
Thor se encontraba bebiendo un extraño licor asgardiano con un montón de ancianos quienes reían en sinfonía con sus historias en aquel gran planeta al cual él llamaba hogar. Tony desvió su atención hacía la puerta durante unos segundos, volviéndose a concentrar en el vaso de vino que tenía en sus manos. Escuchó en su oído a J.A.R.V.I.S. avisando de la llegada de un par de invitados más. Los nombres no le sonaron familiar, pero podrían ser aquellos de los cuales Natasha había invitado para que sirvieran como chivos expiatorios. Gente sin importancia, pensó.
Tony se asombró al ver que las chicas poco a poco parecían sonar cada vez más y más nerviosa, algunas de ellas se despidieron de él disculpándose con el hecho de querer ir al baño, otras, mintieron al decir que necesitaban aire freso. Extraño, pensó. Pero no alcanzó a girar su rostro cuando aquella voz le había helado completamente la piel, regresándole a todos los recuerdos del pasado que frustraban, le autodestruía. Poco a poco le hacía sentir todo lo que sintió cuando ellos dos… estuvieron juntos.
¡Debía de ser, esa era su voz, ese era su tonó! Esas… eran sus manos.
—Tony, ¿me extrañaste? —Su risa se escuchó suavemente sobre sus oídos, golpeándole. Su mano bajó por toda su cintura hasta su cadera apegándolo un poco más a él, sintiendo su calor, como toda su piel se erizaba—. Espera, no vayas a gritar. Sí lo haces explotaré el edificio junto a todas las personas que están aquí dentro… y no amenazó sin razón, ¿cierto? Me conoces —susurró, deslizando sus labios por todo su cuello.
— ¿Qué es lo que quieres, Rogers?
—Bailar.
— ¿Qué?
La orquesta se tomó por sorpresa el pedido del hombre rubio quien estaba tomando la mano del dueño de la fiesta. Pero no tardaron en comenzar a tocar Danse Macabre de Camille Saint-Saëns, quien asombró a todos los bailarines, pero siguieron aquel baile al darse cuenta de que en el medio del escenario un par de hombres —uno conocido y uno del cual no sabían nada— se adueñaban de la pista de baile. Steve se movía con elegancia por toda la pista tarareando la canción al oído del castaño quien intentaba buscar ayuda con su mirada, pero entendió: que no era una falsa amenaza. Qué estaba allí por algo… ¿Por alguien? ¿Por qué ahora? ¿Y por qué lo sacaba a bailar?
—Tony —le llamó. El castaño observó a través de la máscara un par de ojos celestes que me miraban con… ¿burla?—. ¿Acaso sufriste por mi culpa? —La sonrisa, esa seguridad que interpretaba a través de su voz le alertó. En esos momentos… la ansiedad lo bañó.
Notas después de la lectura:
—Sí, gente. Después del próximo capítulo veremos como todo comienza a manejarse con la trama que tengo pensada. Y… me rompí yo misma el corazón narrando a Tony así {?}
—Steve es tan malote, que me encanta.
—Tony es mi bebé preciado, no se preocupen, él ganará mucho {?} —maybe—.
—Amo la relación que tienen estos Vengadores con mi bebé Tony, es como el más pequeño de la casa (aun a pesar de que paga absolutamente todo los desastres que hacen).
—Thor no se ha llevado a Tony a Asgard porque no le han dejado, que malo es.
—Bueno chicos, espero que les haya gustado. Y sí tienen algo que decirme, un comentario, una pregunta: adelante.
—Tu review alimenta mi alma (o al menos, alimenta al Stony).
Besos, guys.
(Y no me resistí colocando pequeñas frases en inglés que aparecen en las películas por la boca de RDJ, pero es que son geniales).
PD. Terminé ayer, pero no lo publique porque ya era tarde y ando enferma 8D
