Hola a todos, me he dado cuenta de que esto estaba mal redactado, así que decidí volverlo a escribir.
Etto... antes de que lo olvide. Inuyasha no me pertence (Muy a mi pesar). Ademas quería avisar que historia tocará un tema delicado como la violencia de género. Se me ha ocurrido esto luego de ver la pelicula Reviving Ophelia.
Así que me pareció adecuado dejar por cada capitulo alguna que otra estadística.
Del 45% al 60% de los homicidios contra mujeres se realizan dentro de la casa y la mayoría los cometen sus cónyuges.
Tosakusha: pervertido.
Ittekimasu: ya me voy.
Nee-chan: hermana mayor.
Baka: idiota.
Sugoi: genial
Capitulo 1 Reescrito
Estaba nerviosa, era la primera vez que iba a hablar de esto. Me daba miedo rememorar todo. Mi adolescencia había sido normal... hasta aquel día.
Flash back
_ ¡Kagome! _ dijeron abriendo la puerta_ ¡Arriba! _ saltó en mi cama_ ¡Primer día de escuela! ¡Arriba!_ comenzó a moverme por el hombro.
_Souta-kun, deja de moverme _ bufé. Me senté en la cama y miré a mi hermano pequeño _ ¿Por que sonríes? Hoy empiezan las clases _ bostecé.
_Vamos a desayunar _ sonrió y se fue de mi cuarto.
Caí de frente sobre mis sabanas, bostecé y me levanté de la cama. Descolgué el uniforme, dejé caer mis pijamas y me puse el uniforme, guardé el pijama en un cajón. Me arrastré escaleras abajo, mientras refunfuñaba por lo bajo. Llegué a la cocina, saludé a mi madre y a mi abuelo, a Souta le despeine el cabello sabiendo que se molestaría. Tomé mi desayuno y subí al baño me cepillé los dientes y el cabello, cuando bajé Souta aún no había terminado de desayunar.
_ ¿Están emocionados por su primer día de clases? _preguntó mi madre antes de dar un sorbo a su café.
_No _reí.
_ Yo sí _ dijo mi hermano feliz.
_Porque tú, pequeño niño _ lo señalé con una sonrisa malvada _ Comienzas la secundaria, y yo comienzo el bachillerato _desvié la mirada y solté una risilla.
_Pues… si no te gusta déjalo _ bromeó.
_Pero si yo no voy a la universidad… _ me levanté y caminé a su lado_ ¡Me tendré que mudar a tu cuarto!_ dije comenzándole a hacer cosquillas_ ¡Souta-kun! _ dije tomándolo por el brazo_ ¡Nos vamos! ¡Sino llegaremos tarde! _ lo arrastré al recibidor _ Y no quieres ser conocido como "El chico que llego tarde el primer día de clases", ¿Verdad?_ dije tomando mi mochila.
_ ¡Ittekimasu! _ exclamó cuando lo arrastré por la puerta.
_Ahora eres tú el que nos hace llegar tarde, Baka _ me quejé mientras caminaba a la salida del templo. El camino al colegio transcurrió en una especie de silencio-broma, hasta que después de cruzar las vías del tren encontré a dos personas conocidas. Caminé por detrás de uno de ellos y tapé sus ojos _ ¿Quién soy? _dije con una voz de estúpida.
_Cariño, cuanto te he extrañado en las noches _ dijo con una sonrisa _ ¿Consideraste mi oferta? ¿Vas a llevar mi hijo en tu vientre? _ rió. Sango se enojó le volvió a abofetear, ellos eran solo amigos, pero sus celos parecían de novios _. ¿¡Qué hice ahora!? _ bufó, mi amiga se cruzó de brazos y levantó el mentón hacia la izquierda. Mi hermano nos miraba extrañado desde unos pasos atrás, Miroku volteó _ Kagome... _ me regaño _ ¿Cuantas veces he dicho que no debes tener novios tan pequeños?
Solté un suspiro molesto _ Si, si lo se, lo se. Es solo que... no pude evitarlo _ dije como si estuviera confesando un crimen. Miroku estaba haciendo un gran esfuerzo por no reírse, Sango a sus espaldas se estaba tapando la boca. En ese momento vi la cara de Souta, era de una especie de miedo, sorpresa y asco, todo junto en la mima mueca.
_Dejen de molestar al pobre chico _ nos regañó Sango.
_Sango, ¿Y Kohaku?_ preguntó mi hermano una vez que empezamos a caminar.
_Se sentía descompuesto y tenía algo de fiebre _ dijo mi amiga con ese tono maternal de cuando hablaba de su hermano pequeño.
Pocos inutos despues llegamos al colegio, nos fundimos entre el gentío y acompañamos a su salón. Miroku rió al ver que mi hermanito iba a la case 1-C, como cuando empezamos el colegio.
_Estos niños seguirán nuestro camino _ sonrió mientras nos rodeaba nuestros hombros con sus brazos.
_Espero que no sean tosakusha, como tú _ dijo Sango quitando el brazos de Miroku de sus hombros.
_Yo también tengo esa esperanza _dije haciendo el mismo movimiento que Sango.
_Oh vamos... _ bufó cruzándose de brazos _ No es para tanto _ bufó. Levanté una ceja _ Ok, lo admito, si es para tanto.
Entramos a nuestro salón de clases y los ojos de Miroku se iluminaron, juro que la baba comenzó a caer por su mentón. Caminamos hacia los asientos del fondo, mi amigo solo soltó la mochila y corrió al pequeño grupo de chicas que había del otro lado del aula. Sango bufó molesta, solté una risilla divertida.
_Es...inreible _ murmuró enfadada _ Es mi turno, ¿Verdad? _ asentí. Mi amiga soltó un pequeño suspiro y se encaminó al pequeño grupo de personas_ Miku..._ se quejó con una voz empalagosa_ ¿Qué haces aquí? Deberías estar conmigo que soy tu novia y no con estas fulanas _ no alcanzó a decir nada más porque el pequeño grupo de chicas se había dispersado completamente.
_Nunca me dejan hacer nada _ bufó molesto.
_Nada pervertido _ le corregí haciendo que bufara.
_Esas son cosas divertidas, mi querida Kagome _ dijo serio.
_Eres un imbécil _ le espetó Sango.
En ese momento entro un profesor, todos quedaron en silencio, pero cuando vieron que era el profesor de biología, Izumo-senpai, se formó un leve murmullo. Nadie le prestó atención en ningún momento, el profesor Izumo era uno de los profesores más... tontos. Luego de darnos la lista de libros de este año, se calló cerca de una hora, nos dio unas preguntas que teníamos que traer para mañana y sonó el timbre. Nos quedamos dentro del salón, esperando que los quince minutos de cambio de clases terminaran. Poco tiempo después volvió a entrar un profesor.
_ ¡Bienvenidos! _ dijo el profesor alegremente _ Mi nombre es Naraku Onigumo, pero para ustedes soy Onigumo-senpai_ dijo con una sonrisa_ La materia que estudiaran conmigo es Historia.
Las chicas suspiraban distraídamente, cada vez que el profesor sonreía o se pasaba una mano por el largo cabello. Era… lindo, debía admitirlo, pero... algo no me caía bien de este tipo. Realmente, aunque lo intenté, no pude ver lo que el resto de las chicas veía en aquel profesor, mientras ellas veían un adonis, yo veía un hombre común. Tenía el cabello negro atado en una media cola de caballo en lo alto de su cabeza, también lo llevaba hasta la mitad de la espalda. Aunque él tuviera una sonrisa enorme en su rostro, sus facciones, especial mente sus ojos, demostraban que estaba realmente triste.
Por alguna razón, miré a Sango, quien estaba tarada mirando al profesor. Ahogué una carcajada mordiéndome la mejilla. En ese momento un papel voló desde el lugar de Miroku, lo abrí con cuidado para que el profesor no me viera, tuve que ahogar otra carcajada al leer: "¿Viste la cara de Sango? Está tarada por el profesor". Escribí y le pasé el papel.
_Señorita, ¿Qué tiene ahí?_ preguntó el profesor acercándose hacia mí. Levanté el papel y él lo tomó_ ¿A quien se lo dabas?
_A mi, Onigumo-senpai_ dijo mi amigo. El profesor chasqueó su lengua contra su paladar y negó.
_Que quede claro que yo no permito estas cosas _ exclamó dirigiéndose al resto. Se dirigió al frente otra vez. Leyó el papel con detenimiento, y, para mi suerte, no lo leyó en voz alta.
Luego de parlotear veinte minutos acerca de porque no debíamos mandarnos notitas, siguió con la clase. Lo cual no fue mucho, porque, básicamente nos preguntó nuestros nombres y nuestra edad, de que escuela veníamos y demás tipos de idioteces, que hacían que las taradas de mis compañeras babearan aún más de lo que ya babeaban, nos dio la lista de libros que íbamos a usar en todo el año.
_Bueno, chicos… la clase a terminado_ dijo con una sonrisa en su rostro_ Espero que esto no vuelva a pasar señores_ advirtió alzando aquel papel, cuando Miroku, Sango y yo pasamos a su lado.
_Si, Onigumo-senpai _ dije mirando mis pies.
_Sugoi… Tiempo record _ dijo Sango al salir del salón.
_Nadie me supera _ rió Miroku rodeando mis hombros con su brazo derecho y a Sango con su brazo izquierdo _ Miren mis sexis amigas… _ susurró al ver unas miradas lascivas de un grupo de chicos. Solté una risilla y quité su brazo de mis hombros.
_Te equivocas… _ dije con una sonrisa _ Yo no soy sexi _ dije haciendo que mis amigos suspiraran.
_Otra vez con lo mismo… _ negó Miroku. Me encogí de hombros y me acerqué a mi casillero y tomé mis libros y mi mochila. Miroku y Sango hicieron los mismos movimientos a mis lados.
_No tienes remedio _ me regañó Miroku. Logré escabullirme al patio mientras mis amigos buscaban el dinero entre sus porquerías.
Me recosté en el suelo y cerré los ojos. De inmediato dos sombras me taparon la luz del sol, no me fue muy difícil adivinar quienes eran. Suspiré pesadamente y me senté.
_Este no es un descanso para dormir_ canturreó Sango sentándose junto a mi.
_Como sea… _ suspiré_ No estaba durmiendo, los estaba esperando. Porque a diferencia de ustedes dos yo me traigo la comida, no voy a comprarla como ustedes dos_ dije con una sonrisa socarrona_ ¿Donde esta Miroku?_ pregunté mirando a ambos lados.
_ ¿Donde crees?_ preguntó Sango alzando la barbilla hacia donde estaba nuestro amigo.
_ ¿A quien le tocaba? _ pregunté _ Sinceramente, siempre pierdo la cuenta.
_A mi _ dijo parándose, me guiñó un ojo y comenzó a caminar inocentemente hacia donde estaba Miroku. En ese momento vi a Hoyo acercándose, le hice señas para que viniera. Se sentó junto a mi y le señalé a Sango.
Ya había comenzado a aguantar la risa desde que vio a Sango moviéndose hacia Miroku. Sin que él se diera cuenta se acercó por detrás, y rodeó la espalda de Miroku con sus pequeños brazos. Por la cara de aquella niña, estuve completamente segura de que Sango utilizó su voz dulce y pegajosa. La rubia se retiró casi corriendo, luego de unos pocos segundos vi a mis amigos acercandose.
_Sango-chan, tienes un don _ dije entre carcajadas.
_Gracias _ dijo sonrojada.
_Genial, mi primo esta aquí _ canturreó Miroku con sarcasmo.
_Miroku-kun, pensé que te gustaban las fiestas _ rió Hoyo, la cara de Miroku cambió al oir la palabra fiesta.
_Interesado _ murmuré.
_Donde, cuando, y quien va _ dijo Miroku señalando a su primo.
_Mi casa, este sabado, no lo sé _ respondió en el mismo orden.
Se que no ha cambiado mucho, nada en realidad, solo he agregado el primer párrafo. Pero para mí queda muchísimo mejor con los cambios que estoy haciendo.
