Un día soleado decidi salir a los terrenos del castillo y acostarme a las orillas del lago negro y estar ahí sola y meditar en todo lo que me había pasado en mi primer año ya que eran los últimos días del ciclo escolar. Tan rápido había pasado el tiempo, todas las travesuras que hice, las buenas calificaciones que saque que no eran para menos ya que era de las primeras en mi clase eso me hacía sentir orgullosa de mi misma y de mis padres, las amistades que hice que la verdad sabía que sería para toda la vida o bueno eso esperaba.

Estaba acostada tan a gusto con los ojos cerrados cuando de repente me acorde de aquel encuentro con Sirius y empecé a fantasear con él, que hubiera pasado si me hubiera besado, si hubiera permitido que jugara con mis sentimientos pero la verdad yo sabía que si eso pasara sería una más en su lista y eso no quería, no aguantaría eso, así que rápidamente me saque de la mente ese pensamiento. Seguía con los ojos cerrados, la verdad el sol estaba muy fuerte y me calaba a los ojos, pero de la nada se nublo o alguien en particular me tapo la luz del sol y pude percibir un aroma muy peculiar que ya conocía muy bien.

- Hola Preciosa pensando en mí - era Sirius. Abrí de golpe los ojos y pude ver como se sentaba a lado mío. Esto hizo que se sentara yo de inmediato.

- Claro que no Black - le conteste tajante volteando mi cara hacía otra dirección - aparte ¿qué haces aquí? no deberías estar cortejando a una chica hueca de la escuela que te haya faltado - dije fríamente pero a la ves con celos por dentro.

- No porque la única que yo quiero que este a mi lado se hace la difícil - dijo intentando que volteara hacía él.

Por dentro saltaba de emoción y esperaba que mi cuerpo no me traicionara y me pusiera sonrojada o a lo mejor no habla de mí y yo ya haciéndome ilusiones.

- Aparte a todas las chicas guapas del colegio ya las corteje - concluyo el muy cínico.

- Pues solo te diré una cosa - me puse de pie de inmediato - nunca seré parte de tu lista Black me escuchaste - grite.

Comencé a caminar y lo deje ahí sentado solo, pero no me di cuenta que él fue más rápido que yo y ya me había alcanzado, me agarro del codo ara hacerme voltear, pero en su intento se tropezó e hizo que los dos cayéramos al pasto, él callo sobre mí, nuestras caras estaban a escasos centímetros de distancia, mi corazón palpitaba a mil por hora, podía sentir su respiración y el latido de su corazón, este estaba de lo más calmado a comparación del mío, sus ojos, ver sus hermosos ojos grises tan cerca fue tan fuerte para mí.

- Te ves tan hermosa Nalle - me dijo después de unos minutos de silencio, aunque a lo mejor fueron segundos para mí fueron eternos. Pero al momento que hablo reaccione y trate de levantarme pero no podía, no me dejaba ir.

- Suéltame Black - le grite, tratando de empujarlo para poder levantarme.

- No te dejare ir hasta que te de esto - dijo y sin previo aviso me beso. Al principio no lo correspondí por la impresión, tenía los ojos abiertos de par en par pero luego me deje llevar y yo le devolví el beso, pero recordé y... - quítate - lo aventé y esta vez sí pude alejarlo de mí, no podía demostrarle en verdad me gustaba - no lo vuelvas hacer esta claro - le grite poniéndome de pie.

- Lo volveré hacer y más porque correspondiste y muy dentro de ti sé que te intereso - grito el muy cínico.

Me pare en seco al escuchar lo que grito pero no voltee, no le iba a dar la satisfacción de tener la razón, volví a seguir caminando. Entre al castillo donde varios alumnos iba y venían de un lado a otro, unos con caras tristes y otros felices.

No se me quitaba de la cabeza lo que él muy condenado me había dicho, tenía razón yo sentía algo por él y algo muy fuerte que la verdad no tenía ni idea de cómo había crecido tanto este loco sentimiento, pero no se lo volvería a demostrar nunca jamás, por más que me acorralara o que me pusiera veritaserum en mi jugo de calabaza todas las mañanas.

Llego el último día de estar en el castillo, pero una noche antes en la cena el director Dumbledore anunció que Gryffindor había ganado la copa de las casas, todos en la mesa habíamos estallado de felicidad, estábamos muy felices por eso, toda la noche fue de fiesta.

Mis amigas y yo estuvimos celebrando junto con todos en la sala común la victoria de la casa. Mika, Avi, Mar, Kami y yo estábamos platicando en una esquina de la sala, cuando de repente se nos acercó uno de nuestros compañeros de curso.

- Hola chicas - nos saludó Matthew Morrison. Era un chico de cabellos cobrizo, siempre estaba muy sonriente.

- Hola - saludamos todas con una sonrisa.

- Ya listas para regresar a casa, yo si - dijo feliz - aunque la verdad en estos meses extrañare todo esto - dijo volteando a ver la torre en donde se encontraba la sala común de Gryffindor.

- Lo bueno es que se pasara rápido - dijo Mar. Ella era mi mejor amiga, bueno todas lo eran pero con Mar era como tener una gemela, a pesar del parecido que teníamos nos llevábamos muy bien. Lo único que nos diferenciaba era el color del cabello, ella lo tenía rojo, pero era igual de rizado que el mío.

- Espero que sí porque la verdad a pesar del castillo las extrañare a ustedes - nos dijo, pero por un momento creí que me miraba en especial a mí - pero bueno las dejo que sigan hablando, nos vemos - se despidió alzando la mano y se volvió a dirigir a donde estaban sus amigos.

- Viste - hablo Kami volteando a verme. Ella era de cabello largo y muy liso de color negro. Era delgada, usaba lentes y le encantaban los chicos.

- ¿Qué cosa? - pregunte. No sabía a qué se refería y comencé a ver hacía todos lados.

- Deja de ver, Matthew se te quedo viendo - me dijo volteándome hacía ella. Mis amigas no sabían mis sentimientos hacía Sirius.

- Ah - fue lo único que dije.

- No la atosigues Kami - dijo Mika al ver que iba a protestar por mi leve comentario hacía el chico - Nalle no es como tú que le encantan los chicos - dijo en mi defensa pero si supieran que mi corazón solo le pertenece a un chico mucho mayor que nosotras no sé qué me dirían.

Mika era la más tranquila del grupo, le gustaba mucho leer y no meterse en problemas por eso ella no iba mucho a mis aventuras en el colegio. Ella era mucho más delgada que Kami y eso de vez en cuando me preocupada pero solo al verla como comía se me quitaba la preocupación. Su cabello le llegaba hasta la cintura y era negro como la noche.

Y la noche así fue entre festejos y miradas que me lanzaba Matthew de vez en cuando.

Ya estando en la cama me puse a recordar como las cinco recorríamos el castillo en busca de aventuras, explorándolo de arriba abajo. Era tan divertido pero a las ves un tanto peligrosas por alguna que otras cosas místicas que descubríamos.

A punto de caer en los brazos de Morfeo un chico de ojos grises cayó en mis pensamientos, durante dos meses no lo vería, la verdad si la acepto estaba enamorada de él y me ponía algo triste no verlo durante tanto tiempo.

Miraba hacía el techo frustrada por mis pensamientos y di un pequeño golpe al colchón para luego tocar mis labios y recordar aquel beso que nos dimos en los terrenos del colegio, fue algo tan imprevisto, algo que no tenía planeado, algo tan lleno de emociones opuestas, pero lo que si sabía era que no debía hacerme ilusiones, no debía de caer en su juego, por una parte quería creerle que en verdad era yo la chica que quería, pero que solamente yo fuera la única y estuviera para siempre en su corazón.

A la mañana siguiente las chicas y yo estábamos listas para partir a nuestras casas. Nos sentamos todas juntas en un vagón del expreso contando los minutos para partir y llegar a nuestras casas.

- Chicas tengo que decirles algo - les dije volteando a verlas. Momentos antes veía por la ventana a los demás alumnos del colegio ir y venir por el andén con sus cosas, algunos corriendo y otros más tranquilos.

- ¿Que paso Nalle? - pregunto Mar. Pudo notar mi cara de preocupación - ¿todo bien? -.

- Si, pero... - no sabía cómo decirles. Tenía que hacerlo, tenía que desahogarme con alguien y que mejor con ellas.

- Dinos - dijo Kami acomodándose en su asiento impaciente por mi gran pausa.

- Me enamore de Sirius Black - dije casi a los gritos. Me tape la boca al final de decir lo que sentía y agache la mirada.

- Hay Nalle enserio no puedo creer que te hayas enamorado de ese arrogante de Black - dijo Mar acercándose y tomar mi mano en modo de apoyo.

- Lo sé - sonreí sin ganas - pero que le hago, en el corazón no se manda - mi voz sonaba triste.

- Pero no te pongas así Nalle - dijo Avi - no vale la pena estar triste por un hombre que no te merece - dijo animándome. Ella era la más loca y atrevida del grupo, gracias a ella pude hacer varias travesuras que nunca jamás en la vida creí hacer.

Avi era rubia de piel blanca y de ojos de color, era como una muñequita andando pero no la hagas enojar porque se convierta en una muñeca asesina. Pero eso no le quitaba que era de gran corazón.

- Tienes razón - dije volteando a verla y sonreí.

- Ahora entiendo tu desinterés por Matthew - dijo comprendiendo Kami lo sucedido una noche atrás.

Comenzó andar el expreso y en menos de cinco minutos alguien toco a la puerta, todas volteamos a ver, al verlo ahí parado voltee mi cara para seguir viendo por la ventana del vagón sin darle importancia su presencia. Pude escuchar como abría la puerta.

- Preciosa podría hablar contigo a solas - dijo el moreno sin saludar a las chicas.

- Mira Black aquí hay muchas preciosas - dijo Avi poniéndose de pie - o no sé a quién te refieres - le dijo haciendo frente.

- Quiero hablar con Nallely - dijo serio. Era tan lindo escuchar mi nombre en sus labios, Merlín este hombre como me hacía derretir.

- Nallely no quiere hablar contigo, no quiere saber nada de ti está claro - volvió hablar Avi. Podía ver por el rabillo de mi ojo izquierdo como mi amiga estaba de pie cruzada de brazos frente a Sirius.

- Quiero escucharlo decir eso, ella - dijo Sirius tratando de hacer un lado a Avi.

- Por favor retírate - dije volteando a verlo pero sin levantarme de mi asiento.