Hoola! bueeno amigoos, primero no tengoo mucho tiempoo xD, asi qqe escriboo rapidito..

muchaas graaciaas x sus review ! graciaas a usd sigoo esta historiaa (: , espero qe les guste, peeerdoon x la tardaanzaa, es qe... tengoo otras historiaas maas y no tenia inspiraacion,

sorry si tiene algunos errores oo incoherencia el cap no tuve tiempo de leerlo para veer como qqedoo, y ademaas no tenia inspriaicion cuando lo escribi, peero tenia las ideaas ii no las qeria perdeer..

capp dedicaadoo a los qqe dejaron revieww !

Disclaimer: TDI no me pertenece ( solo algunos personajes creados x mi), esto lo hago sin fines de lucro, blah blah blah.


- Duncan... ¿Estas bien? - Asqueo el rubio por la extraña actitud de el ex - punk.

- ¿Dijiste que su nombre era Emie Calliver? – Preguntó, para asegurarse.

- Si... espera... ¿Tu apellido no es Calliver? – Interrogó el pequeño con una duda.

El asintió. No podía creerlo. No sabia si irle a hablar, o dejarla que siga su camino. El había cambiado, ya no era el mismo abusador de siempre, el mismo rompe reglas de antes. Su hija se veía realmente feliz, y no quería estropear su felicidad. Pero también quería saber como le iba, en sus estudios, como era... como creció... todo. Había cambiado demasiado, según lo que veía. Sus ojos aguamarina por poco se mojan en lagrimas, verla reír con sus amigas lo hacia realmente feliz. Una enorme sonrisa se dibujo en su rostro. Luego de unos segundos, volvió a preguntarle algo al chico.

- ¿Y Geoff? - Preguntó.

- Por allí - Indico el niño señalando en donde estaba su padre.

El se dirigió a donde le habían indicado. Trato de no mirarla, sus amigas le dirían que el la estaría viendo. Cuando llego lo suficiente menta cerca de su amigo para hablarle, lo tomo de los hombros y lo dio vuelta, para que estuvieran frente a frente.

- ¿¡Estas loco! – Dijo tratando no gritar

- No viejo no he tomado mucho – Respondió, con una mano en su mentón, tratando de acordarse si es que en realidad había tomado o no.

-...- El pego con su mano la frente, como señalándole a su acompañante que era un idiota - ¡Invitaste a Emie! – Regaño levantando los brazos.

- ¿Que Emie? Ah si a mi hijo le gusta. ¿Algún problema? Por favor Duncan tiene suficiente edad para tener novia... – Fue interrumpido

- No me refería a eso Geoff - Lo interrumpió - ¡Viejo, Emie es mi hija! – Dijo tomándolo de los hombros, y mirándole a los ojos, para que prestara atención a lo que decía.

- ¿Emie es tu hija? ¿No se llamaba Emy? - Pregunto desorientado.

-..- El volvió a pegarse la cabeza. "Que imbecil", pensó. - ¡No! - Esta vez le grito, ya se había pasado de idiota - ¡Viejo, hace 9 años que no la veo! – Hablo nuevamente alzando los brazos.

- Anda a hablarle, se va a alegrar. – Menciono con una sonrisa, mientras hace un signo de "salud" con su vaso de licor.

El lo miro con cara de ¿Estas loco? ¿Te haces, sos, o tomas clases? No le respondió, sabría que seria en vano, igual el seguiría pensando tan inútilmente. El rubio, al ver que no le pregunto nada mas, se dio vuelta y continuo bebiendo y conversando con las demás personas que el había invitado. Realmente el no entendía como pudo tener una familia tan exitosa, pues era demasiado inútil para llenar un formulario, o para cualquier cosa. Suspiro, y miro nuevamente a su pequeña bailar. Bailaba bien, buenos movimientos, buenos pasos, buen ritmo, y ya por si tenía un buen cuerpo. La música cambio y ahora pasaban la canción "Voy a tocarte toda". Aun así la fiesta retumbaba exitosamente, todos los chicos bailaban con distintas parejas, en rondas. Otros se limitaban a molestar a las chicas sexys, o a hacer una fila para hablar con la más perra del lugar. Sonrío verla bailar, sonrío ver al que se divertía. Eso lo hacia feliz. No sabia si había sido lo correcto dejarla sola a la Camila. Pero el sentía que alguien como ella no la merecía, y no quería que sus hijos crecieran el conocimiento de que su padre fue un criminal reconocido. El ya vivió eso, y se había pensado que era lo mejor... bueno, estaba equivocado.

El estaba parado alado de la mesa en donde se encontraban los bocadillos y las gaseosas, observando detenidamente toda la diversión del lugar, en especial a aquella niña que danzaba estupendamente, atrayendo a todas las miradas, incluidas a las del pequeño rubio ojos miel. En un momento, ella dejo de bailar para ir por un vaso de gaseosa, el trato de disimular que la miraba en cuando ella se dirigía hacia la mesa.

- Se me hace que hay mucha gente que piensa que sos muy linda - Dijo sonriendo calidamente, tratando de disimular que el la conocía. Y luego de decir esto, se dio cuenta de que fue muy entupido, y luego pensó si Geoff no le estaba contagiando la estupidez.

- Am... Gracias - Dijo ella extrañada por el comentario.

La jovencita miro extrañada a su padre. Sentía que lo conocía, pero no sabia de donde. Además, era muy extraño que un adulto te diga eso, sin ni siquiera conocerte. Era muy común de los fastidiosos ansíanos, pero la tenia un buen espíritu. Claro que se veía porque el también se divertía a su manera, con algunos amigos que estaban adentro de la casa, tomando algunas cervezas, haciendo su propia fiesta. Además, ¿Que clase de adulto no divertido esta en una fiesta disfrutándola? Dah, ninguno. Por supuesto que si alguien estirado, ocupado, trabajador, muy similar a cierta castaña, estuviera ahí, trataría de parar un poco la locura del lugar. Pero alguien que tuvo mucha diversión en su juventud, nunca. Sabia lo que era divertirse, y era algo absolutamente genial, que se tiene que disfrutar cada segundo mientras se pueda.

Cuando volvió hacia su ronda de amigas, no tardo en contarle de la interrogación que aquel señor le había hecho. Las niñas no dejaron de mirar al hombre, para advertirle a su amiga si el la estaba mirando. Ella sentía cierto escalofrío, ¿Quien podría ser ese hombre, y porque se le hacia tan familiar? Cuando el noto el comportamiento de las pequeñas, evito no mirarla mucho. Pero... nunca olvidaría su voz, como había cambiado. Esa figura estaría marcada siempre en su corazón. Pero... el no podía dejarla ir, no podía.

El tiempo pasaba muy rápido y las canciones cambiaban con mucha frecuencia. Pasaron diversas canciones de reggaeton y cumbia, tal como en cualquier fiesta. Todos se divergieron, la fiesta no acababa, la diversión continuaba. Aproximadamente a las 12 y 30 de la noche, un porche gris se estaciono en la cuadra de la casa, y toco bocinados anunciando que había llegado. Tras la cristalina ventana del automóvil, se podía observar un sedoso cabello castaño, y un rostro de perfil moreno, acompañadas con algunas pecas a los costados. Y unos aretes que la mujer tenía en sus orejas.

- Es mi mamá - Dijo la muchacha, percibiendo los bocinados. - Adiós chicas - Se despidió de cada una de sus amigas, y a continuación se dirigía al organizador de la fiesta.

En el camino hacia el chico, no pudo evitar observar de reojo a aquel señor que sentía haber conocido antes. Y noto que el también la estaba observando. Se estremeció. ¿Quien era? Cuando llego hacia el chico, le dio un pequeño beso en la mejilla en forma de despedida, haciendo que este se sonrojara.

- Feliz cumple Nico, ya me voy, Chaux - Dijo terminando con el contacto.

El solo hizo un saludo con la mano, abobado por lo que acababa de pasar. Por otro lado, alguien se sentía muy celoso, por alguna razón. Se dirigió hacia el joven.

- Cuidadito Nicolás, cuidadito - Le advirtió.

El se quedo con una mirada como diciendo ¿Que? por unos segundos. Y después se dispuso a pensar a aquel besito que tal hermosa chica le había entregado. Se toco la mejilla y sonrío. Luego, volvió a toda la fiestera diversión.

El ex-punk se dio cuenta de que la pequeña ya se estaba marchando. Entro a la casa, en donde la fiesta de adultos estaba dando marcha, y tomo sus llaves. Encamino hacia la calle ignorando a su rubio amigo que le preguntaba a donde se dirigía. "Espero que no se hayan ido" pensó este. Y en efecto, no se habían marchado. El porche seguía estacionado en el lugar, en el cual una jovencita estaba subiéndose. El también subió a su auto, esperando que muchachita no se diera cuenta de lo que estaba por hacer. Y a medida de que el porche avanzaba, el también. ¿Siguiéndolo? Por supuesto que no. Solamente estaba... transitando lo mismo.

Todo iba bien, hasta que el vehiculo rojo estaciono al frente de una gigantesca y lujosa casa. Era una casa blanca, cubierta por pintura blanca, de dos pisos, tenía un techo negro en forma triangular. Estaba rodeada por ventanas, y en el piso de arriba una ventana diferente a todas las demás, señalando que era el ártico. La entrada estaba cubierta por una cerca blanca, del mismo color que la casa, de las cuales se desplegaba un camino bordado con un piso gris, que continuaba hasta el garaje, y así hasta la vereda, el cual estaba rodeado por diversos tipos de flores, árboles, y otros tipos de faunas. Sin duda esta familia tenía muchos lujos.

El estaciono en la vereda de enfrente, tratando de disimular quien era. En cuanto las dos mujeres entraron a la casa, el salio de su auto. Cruzo la angosta calle y se puso en frente a la casa. La observo detalladamente, y se dibujo en rostro una sonrisa. "Lo había logrado bien" pensó. Ojala a el le pudiera haber ido tan bien, y no vivir en su minúsculo departamento. Pero gracias a dios tenía un trabajo, y no le iba tan mal después de todo. Trabajaba para Geoff, su gran amigo. No necesito estudios, debido a que el rubio le consiguió trabajo y lo contrato. Tenía una bonita oficina, muy confortable. Le iba bien. No le sobraba las cosas como para donar una gran fortuna, pero por lo menos no le faltaba nada. Ya todo había cambiado, pues hace 9 años, cuando estaba casado con Courtney, ella estaba estudiando, y la única forma de mantener a su familia o hijos, era teniendo un empleo pequeño, que no necesite estudios. Tal vez no haya sido lo ideal estar juntos tan pronto, y no embarazar a su novia a los 17 años. ¿Será que eso también haya sido un inconveniente en su relación? Es por todo esto que tuvo que robar, volverá su rebeldía, si el no lo hubiera hecho no Iván a poder mantenerse, había una acción buena para toda esa consecuencia ¿No creen?

Se quedo perdido pensando en la belleza de ese opulento hogar. Tan perdido que no se dio cuenta que un muchacho, estaba caminado cerca de la entrada.

- ¿Quien sos? – Pregunto este

En ese momento reacciono. Y volteo para ver de quien se trataba. Su nerviosismo, y al mismo tiempo, su coraje, aumentaron con mucha facilidad. No había cambiado mucho, prácticamente seguía igual que en aquellos días. Con ese tierno corte de cabello, con esos ojos marrones oscuro, con esos rasgos faciales particulares de el. Estaba casi idéntico. Y... lo hacia acordar a el. Luego de unos segundos se dio cuenta que tenia que responder la pregunta del chico, ¿Pero que podía decirle? ¿Soy tu padre?...

- Te pregunté quien sos - Le recordó de manera un poco amenazante, sin duda se parecían - ¿Acaso estas sordo?

- Nadie importante, solo pasaba para observar la casa, genial - El sabia mentir, había tenido mucha experiencia en eso. Pero aun así estaba vacilante, nunca creía que este día llegaría. Tendría que haber estado preparado.

- Sos... vos - Susurró

- ¿Que? – Dudo de lo que había dicho.

- ¿Que haces acá? ¿Volviste? ¿Queres engañar de nuevo a mi mamá? – Dijo acercándose amenazadamente

- No yo...

- ¡Ándate! ¡Ándate te digo! - Empezó a gritar.

- Yo no quiero hacer...

Fue interrumpido por unos golpes recibidos de aquel chico. La ira lo invadió por completo, y no hizo más que atacar a su propio padre. El no podía defenderse, ¡No era un mounstro! No quería pegarle a su hijo. Trato de calmarlo, pero era imposible. Sus impulsos hablaban por el, la venganza llamaba. Quería vengarse por abandonarlos, por tratar así a una mujer, y no a cualquier mujer... a su madre.

- ¡Maldito! ¿Porque nos abandonaste? ¿¡Porque! - Decía mientras lo golpeaba

- Yo no quise... es que...

- ¿Y si no quisiste porque lo hiciste? - Dijo separándose, terminando con la pelea - no pelea.

- Era... un inconciente... no sabia lo que hacia.

- Que lastima que te diste cuenta tarde. ¿Que haces acá? ¿Venís para hacer sufrir a mi mamá de nuevo? – No tenía control.

- No... En realidad vine para arreglar las cosas

- Las cosas ya no tienen arreglo Duncan...

- Lo se pero...

- ¿Entonces que haces acá?

- Solo quiero... no se

- Solo te digo que no te acerques a mi mamá, ni a mi hermana, si queresa arreglar las cosas, aséelo con un hombre y como un hombre.

- Pero también tengo que... - Fue interrumpido.

- No. Chaux

El niño entro a su casa, mirando de reojo a su padre, para ver si seguía en el lugar o se había marchado. En cuanto entro, una castaña empezó a interrogarlo.

- ¿Benjamin donde estabas?

- ¡Fui a la fiesta de Seba, no te enojés!

- ¡Pero al menos me hubieras llamado! - Suspiro - ¿Porque sos así?

El entro a la casa, tratando de dejar de lado todo el enojo que recorría sus venas. Dejo sus llaves en la mesa del comedor, mientras olvido que su madre le había hecho una pregunta, si la escucho, solo es que con el enojo que lo alarmaba, no quería contestarle mal. Se merecía respeto, el respeto que tal persona no le había dado. Tal persona que había vuelto, sin ningún argumento. "Me parezco mucho a alguien", pensó. Sin embargo no le respondió, y ignoro completamente cualquier comentario recibido. Su mal humor le impedía sonreír, algo que era extraño debido a que su humor se encontraba al máximo cuando volvía de divertidse. Estaba todo bien, hasta que se lo encontró. Hizo oídos sordos, y camino por el piso de madera del comedor, hasta llegar a la escalera, y subirla, sin prestarles atención a los demás.

Cuando dejo de perder de vista a los escalones, dio la vuelta hacia la derecha y entro a un cuarto, su cuarto específicamente. Era un cuarto de gran tamaño, honestamente muy confortable. Tenia las paredes pintadas de negro con muchos pósters pegadas en ella, el piso bordado con una alfombra color blanco, lo cual no se podía ver claramente por las numerosas prendas de ropas desparramadas por el suelo de toda la habitación. En el centro de esta, había una cama de una plaza, descendida claro. Un escritorio, que nunca ha usado, lo que se nota porque no se ve rastro de el, debido a que esta cubierto de ropa. Un armario, que también era innecesario, porque todo estaba desparramado por el lugar. Y otros muchos detalles que no se podían ver, por el pequeño desorden.

Se dejo caer en la cama, siempre hacia lo mismo cuando su furia estaba por explotar. Protesto y protesto por un largo tiempo, hasta que decidió dejar la bronca de un lado. Tomo sus auriculares y su reproductor Mp4. Se mantuvo escuchando "Papa roach" entre otras bandas de estilo punk, rock, metal, reggaeton y cumbia. Esos eran sus géneros favoritos, pero los que mas predominaban en sus gustos eran el punk y el rock, como a aquella persona a la que se parecía demasiado. Trato de relajarse, y lo logro un poco gracias a sus melodías. Su armonioso descanso fue interrumpido en cuando la puerta se abrió desplegando un rechinido.

- ¿Ben? - Dijo una vos muy dulce, en un susurro que apenas podía sentirse, podría ser que estuviese dormido, y de esa forma no lo despertaría.

- Salí de acá Emie - Dijo ignorando a su hermana mientras le prestaba atención a su música

- ¡No tenes porque tratarme así! - Se defendió la chica.

- Tenes razón, lo siento - El se estaba dando cuenta de que se parecía demasiado a su padre...

- ¿Ah? - Dudo la muchacha - ¿Que te pasa?

- Nada... ¿Por? - Mintió.

- Dah. Vos nunca me pedís perdón, no le pedís perdón a nadie - Aseguro

- Am... Si... que extraño.

- Te traje pizza - Dijo entregándole una sonrisa.

El ataco la pizza como si fuera lo ultimo que comería en la vida. Además de confusión, reflexión, dolor, mentira, y otos sentimientos que lo atacaban por dentro, el hambre también fluya en su organismo. Comió todo, sin dejar siquiera una miga.

- Nduo trdjisdte aflgo pardta rtomsadr?

- ¿Que? ¡Traga y después habla!

El trago todo lo que tenia en su boca, mientras trataba de articular alguna palabra.

- Si no trajiste algo para tomar - Aclaro cuando termino con su alimento.

- ¿Enzima tengo que traerte bebida? - El asintió - Ash ¬¬. ¡Y se suponía que también era para mí! Anda a buscarte vos ahora - Dijo colocando sus brazos en la cintura.

- Hubieras avisado antes, además media pizza no alcanza para dos personas (A/N: Gordooo! ajaj xD) Además, ¿Que no comiste allá?

- No iba a perder el tiempo del baile. Además, todo estaba manoseado... iu – Hizo una mueca de asco

- Delicada princesa

- Prefiero ser delicada a que ser un ogro sucio

- Que bueno porque yo no. - Dijo retirándose de la habitación.

- Desagradecido ¬¬ - Dijo ella en susurro


- ¡Duncan donde te habías ido! - Pregunto una rubia.

- No... Importa... - Dijo cabizbajo.

- Por favor, ¡no me digas que fuiste a ver a Courtney!

- Bueno... no la vi. a ella

- ¡Duncan! - Regaño

- Tranquila Bridgette, nada malo va a pasar.

Esquivo cualquier comentario de la rubia y se dirigió hacia la fiesta. Pudo observar a la gente demasiado pasada del alcohol, entre estos su amigo Geoff. Y la fiesta de los niños también seguía en pie, bueno... tal parecía que nada tendría fin. Tomo una botella de cerveza, y empezó a tomarla disfrutando cada gota, pero con mucha rapidez. Se perdió entre la multitud y en la diversión, como todas las personas de la fiesta.


Alrededor de las dos y media de la mañana, todos los niños ya se habían ido, dejando solo al cumpleañero y a los adultos en la casa. Una rubia levantaba el desorden que habían dejado los visitantes de su hijo, mientras su hijo estaba sentado, observando sus obsequios. La mujer miro por unos segundos a su pequeño, y una sonrisa se dibujo en su rostro al ver que su hijo, estaba perdidamente alocado por un obsequio en especial. Obviamente ella ya sabia perfectamente de quien era.

- ¿Te gusta mucho? - Dijo acercándose.

- Bueno... no se, es linda - Se sonrojo.

- Invitala a salir, de seguro acepta

- ¿Vos crees que saldría con migo?

- Bueno... si su mamá la deja... si

- ¿Que queresa decir con eso?

- Bueno... digamos que es un poco... exigente... - Sonrío -

- ¿La conoces? - Pregunto con una cara de sorpresa.

- Si - rió - es una larga historia...

Una botella de fernet paso volando desde la puerta hasta el piso en donde la conversación entre madre e hijo estaba dando fruto. Definitivamente esta fiesta había sido lo máximo, era de esperar viniendo de Geoff. La rubia exhalo un agotador suspiro. - Voy a limpiar - Se rindió. Mientas que su hijo se rió de el comentario y siguió contemplando aquel regalo, que había venido de una persona muy especial para el, realmente muy especial.


El sol resplandecía, y a su vez calentaba, el calor se sentía en todos lados. Ya era mediodía, sin embargo la gente de aquella fiesta seguía durmiendo. Todo el desorden es la prueba de que se pasaron de alcohol. Botellas tiradas por todos lados, líquido por todos lados, y cada uno durmiendo en donde había caído. Una muchacha de cabellos dorados se quejaba del haberse despertado, abrió sus parpados y se estiro. Observo que estaba acostada en el pecho de su esposo, y luego observo toda la desorganización del lugar. Se levanto cuidadosamente y trato de despertar a su esposo, pero no dio resultado. Igualmente, no volvió a intentarlo porque sabría que no estaría en condiciones, y realmente era insoportable cuando estaba borracho. Dio un ímprobo suspiro y tomo la escoba, comenzando a limpiar.

Detuvo el aseo cuando percibió el sonido de unos pasos aproximándose. Se dirigió siguiendo los crujidos y se tropezó con una figura, bastante particular. Era maravilloso volverla a ver, después de todo lo que había pasado...

- ¡Courtney! - Exclamo con entusiasmo.

- Bridgette... ¿Que haces aca?

- Bueno... ¡vivo acá! ¿Y vos?

- ¿Vos vivís acá? Mi hija dejo su campera en la fiesta de Nicolás.

- Ah si. ¿Una blanca con negro? Si. Nico me la dio, dijo que era de Emie.

- ¿Nicolás es tu hijo? Genial. No lo conocí pero... Devi imaginármelo.

-...- Rió - ¿Keres pasar? Disculpa el desorden, Geoff insistió en hacer su propia fiesta y no tienen compasión por la que limpia.

- ¿Te ayudo? De paso charlamos... - Se ofreció. Su amiga sonrío, en forma de aprobación a su propuesta.

Ambas tomaron escobas, detergentes, lavandinas, entre otros objetos de limpieza y ordenaron el lugar mientras conversaban.

- Hey. Perdón por el mal entendido, es que... como vi. Que Duncan se vino con ustedes, yo creí que ya sabían lo que robaba, y eso...

- Todo esta bien. Bueno, la verdad es que se entendía. En realidad nadie lo sabia, mi hijo los descubrió nada más. Pero me alegra volver a verte Court, y volver a ser amigas.. Bueno digo.. ¿Somos amigas no?

-...- Rió - Claro. - Ambas sonrieron.

Continuaron charlando de lo usual, como las ha tratado la vida y que habían hecho durante todos estos largos años. ¿Quien diría, que en un giro inesperado, nos fueros a encontrar con gente... a la que nunca jamás creeríamos volver a ver?


Ya see, ya se.. estuuvoo horriblee ! bueeno , peero iguaal me gustaria qe me dejen revieww ! porfiis ! fue de 9 hoojas el capp sisisisi? xD, mee tarde muchoo en aceerloo.. porfavoor dejen reviews !

aahh yy si qieren veer a la familaa, ( buee, futura familia) entren a mi mf, y fiirmeen ! mee salieeron horriblees xD,

bueeno no tengoo nada de tiempoo.. porfavoor avisenme sii encuentran algun erroor ! besoo!