"El Final de una Vieja Vida"
Notas de traductor: Perdonen por la tardanza. No hay excusas, perdón, pero tuve mis razones. De cualquier forma, aprovechare estas vacaciones para avanzar en la traducción, espero todavía sigan interesados.
Gracias a annalisa7, piccolaLilly17, piccolaamica y lindaluna por sus comentarios y opiniones.
Al final, decidí que me aferraría a la historia original. Así que rozare el romance (como hacía en la pareja heterosexual original de la historia de Princess of Miracles según recuerdo…) pero no será nada explícito (y probablemente no pase de ruborizarse o tomarse de las manos). Es decir, si, será yaoi. Me parece más divertido, se me hace más cómodo y menos complicado, para mí, dejarlo así. Si continúan leyendo les agradezco, y si no es así, entiendo completamente: gracias por haberle dado una oportunidad a la historia y perdonen por no haberme decidido antes y quitarles su tiempo. Especialmente perdón a piccolaLilly17, a quien le había dicho que probablemente sería solo de amistad, mis disculpas por todo.
(Notas de originales:) Pensé en hacer una versión más larga de mi historia, originalmente oneshot, que algunos de ustedes tal vez hayan leído. Por favor, ¡disfruten y comenten!
Cuando Davis llego a casa, vio as sus padres llevando cajas alrededor del departamento mientras una frustrada Jun solo estaba sentada en la cocina.
"¿Qué está pasando?" Pregunto Davis.
Su madre la volteo a ver.
"Tu padre acaba de ser trasferido en el trabajo. Nos mudaremos este sábado, así que deberías ir a empacar tus cosas o las dejaremos aquí." Dijo la mujer.
Demasiado sorprendido por eso, Davis solo asintió y se dirigió a su habitación, donde dejo a Demiveemon mientras empezaba a empacar sus cosas.
"Davis, ¿no vas a intentar convencer a tus papas de no mudarse?" Pregunto el dragón.
"No. No les importara lo que les diga, así que solo estaría gastando mi tiempo. Además, necesito algo diferente." Dijo Davis.
Demiveemon frunció triste el ceño al escucharlo mientras observaba a su compañero empaquetar sus cosas, alistándose para irse del lugar donde él siempre había vivido.
(Al día siguiente…)
"¿Te estas mudando? ¿En serio?" Pregunto Matt.
Los dos dúos de la Amistad estaban hablando en el apartamento de los Ishida ya que Davis quería en ese momento estar lejos de donde los otros pudieran encontrarlo.
"Al parecer. Cuando Papá se decide, no hay forma de hacerlo cambiar de opinión. Sí los lloriqueos de Jun no lo lograron, entonces era obvio que nada de lo que dijeran iba a funcionar."
"Es decir nada." Lo aclaro Matt haciendo al más joven lanzarle una mirada mientras él solo sonreía inocente.
"Bueno, solo llámame y mensajéame tanto como puedas cuando llegues allí. Por cierto, ¿a dónde te estas mudando?" Pregunto Matt.
"Algún lugar llamado Shibuya, creo." Respondió Davis.
Tsunomon y Demiveemon estaban viendo un programa de televisión mientras comía palomitas, riéndose y tratando de olvidarse del hecho de que no se verían el uno al otro por un tiempo.
Matt sonrió cuando vio el estrés escondido en la cara del de cabello caoba y le puso una mano en el hombro, haciéndolo mirar a sus ojos azules.
"Hazme un favor y trata de hacer al menos un amigo, ¿sí?" Pregunto.
Davis asintió, pero no estaba seguro sí él podría confiar tan fácilmente en alguien después de lo que acababa de pasar.
(Una semana después…)
La familia Motomiya acababa de llegar a su nueva casa en el pueblo de Shibuya. Entraron a la casa celeste que tenía cuatro recamaras, junto a un ático, un sótano para almacenar sus cosas, una sala, una cocina-comedor y dos baños, con una puerta delantera y otra trasera en la cocina.
Davis había estado bajando de su habitación y se detuvo cuando vio la desconocida familia de cuatro en la nueva casa de los Motomiya.
Había un hombre adulto con piel ligeramente bronceada y cabello negro largo atado en una coleta; una mujer con cabello rojizo; un pequeño niño con cabello y ojos cafés y una piel pálida como la madre, mientras el niño que estaba alrededor de la edad de Davis tenía piel tostada como su padre, al igual que cabello castaño que estaba estilizado en similar forma al de su madre.
Algo que puso a Davis incomodo fueron los goggles cuadrados que él tenía alrededor de su cuello porque le recordaban demasiado a Tai y él había estado tratando de olvidar a sus antiguos amigos que lo habían lastimado.
"Estábamos esperando ser los primeros en darles la bienvenida al vecindario." Dijo el hombre.
"Gracias." Dijo el Señor Motomiya.
Jun vio al lado y localizo a Davis escondiéndose por el pasillo con Demiveemon abrazado a su pecho y una expresión de preocupación en su cara.
La Señora Motomiya se dio cuenta de lo que Jun estaba viendo.
"Bueno, Yo soy Mai, esta es mi hija Jun, mi esposo Jiro y mi hijo se llama Davis." Presento ella.
Suspirando, Davis salió de donde se estaba escondiendo, la otra familia notándola por primera vez, y el hijo mayor lo observo atentamente con un ligero rubor apareciendo en sus mejillas.
"Bueno, fue maravillosos conocerlos. Tal vez ustedes pudieran venir a cenar para que podamos conocernos un poco mejor." Dijo la mujer.
Ella veía esto como la oportunidad para hacer nuevos amigos, en especial para su hijo mayor, a quien había notado como había reaccionado al ver al niño de pelo caoba.
"Eso suena maravilloso." Dijo Mai.
"Estaremos allí. ¿A qué hora deberíamos llegar?" Pregunto Jiro.
"Creo que a las 7:00 estaría bien para todos." El hombre sonrió.
"Muy bien, entonces, los veremos a las 7:00." Dijo Jiro.
"¡Adios!" La mujer se despidió con un gesto de la mano.
La familia se fue entonces, Jiro cerrando la puerta después y girándose a dirigirle una mirada severa a su hijo menor.
"Te comportaras esta noche, ¿entiendes?" Demando.
Con los dientes apretados detrás de sus labios cerrados, Davis solo asintió con la cabeza y se fue a su habitación, cerrando la puerta detrás de él.
Suspiro triste mientras ponía a Demiveemon en la cama, el dragón dándole una mirada preocupada.
"Davis, ¿estás bien?" Pregunto.
"Si, amigo. Es solo que no creo estar listo para hacer nuevos amigos tan pronto." Dijo él dirigiéndole una pequeña sonrisa.
Entonces fue a una de las cajas cercanas a la ventana y la abrió, sacando algunas de sus viejas cosas del soccer.
"¡Oye!" Alguien llamo.
Brincando por la sorpresa, se giró para ver por su ventana y localizar a un castaño viéndolo desde la ventana de su propio cuarto.
Estaban a solo 5 metros del uno al otro, el niño con goggles sonriéndole.
"Eres Davis, ¿cierto? Mi nombre es Takuya Kanbara." Dijo él.
Davis se mantuvo en silencio mientras solo asentía.
"No eres muy platicador, ¿verdad?" Pregunto.
"A la gente le gusta más cuando no hablo." Dijo Davis mientras cerraba la ventana y bajaba las persianas.
Demiveemon miro lo miro con curiosidad mientras él se regresaba a desempacar y cuando el momento para el encuentro con los Kanbara vino, Davis se fue con su familia, dejando a su dragón solo y con algo de comida.
Ellos se dirigieron a la otra casa y fueron recibidos por el padre quien les sonrió a todos.
"Bienvenidos, por favor, pasen. La comida esta ya lista para servirse." Dijo mientras lideraba el grupo adentro.
La madre estaba colocando una vasija con curry en la mesa, Takuya solo observaba y sonrió cuando vio a Davis, para nada ofendido por como el otro lo había tratado.
"Bienvenidos, por favor, tomen asiento." La madre insistió.
Tan pronto como Davis se sentó, Takuya salto a la silla de su derecha, mientras el hermanito se sentaba a su izquierda.
"Esto huele fantástico, um…" Se detuvo Mai.
"Oh, cierto, nunca nos presentamos nosotros, ¿verdad? Yo soy Yuriko; este es mi esposo Hirokai y mis hijos Shinya y Takuya." Dijo la mujer apuntando a los integrantes de si familia.
"Oye, Davis, ¿practicas algún deporte?" Pregunto Shinya haciendo al joven de cabello caoba voltear a verlo.
"Eh, sí. Juego soccer." Dijo.
"¡No puede ser, eso es increíble!" Dijo Takuya disminuyendo la cercanía entre sus rostros incomodando un poco al joven de cabello caoba mientras él solo le sonría a Davis.
"¿Y tú, Jun? ¿Practicas algún deporte o haces alguna actividad?" Pregunto Hiroaki.
"No, no me gustan los deportes." Dijo Jun mientras empezaba a comer.
Los Kanabaras fruncieron el ceño ya que ellos era personas muy activas que disfrutaban los deportes y cualquier otro tipo de actividad física que implicara movimiento como correr o bailar.
"Jun es actualmente una estudiante de honor con muy buenas calificaciones." Dijo orgulloso Jiro haciendo a Davis ver a su plato mientras empezaba a comer.
Los adultos entonces continuaron su plática, Shinya haciéndole también preguntas a Davis que él intento responder lo mejor que podía y Takuya se estaba muriendo de aburrimiento por el hecho de que Jun le estaba hablando de ropa de moda y chicos lindos.
Él quería hablar con Davis, parecía una persona interesante y divertido, además probablemente tenía más cosas en común con él que con Jun.
Después de que terminaron de comer, Shinya hizo a Davis a jugar soccer con él en el patio trasero y este no se negó porque era imposible decirle que no a la mirada que le había dado, mientras Takuya se quedó atorado, otra vez, con Jun en la sala mientras los padres hablaban en la cocina.
(Un par de días después…)
Era el primer día en la nueva escuela, Davis y Jun caminaban juntos fuera de la casa con sus nuevas mochilas y materiales escolares, mientras Demiveemon estaba escondido adentro de la mochila de Davis.
"¡Davis!" Llamo Shinya mientras él y Takuya salían de su casa, el niño pequeño corriendo hacia el chico de cabello caoba.
Él realmente había disfrutado su tiempo con el niño mayor que había sido bueno con él a pesar del hecho de que era mucho más joven que él.
"¡Oye, espera!" Takuya grito mientras corría detrás de su hermano que estaba abrazando el brazo de un sorprendido Davis mientras Jun solo giraba sus ojos ante eso.
"Hola, ustedes dos. ¿Listos para el primer día?" Pregunto Takuya.
"Si, seguro. No puedo esperar para ver si hay algún chico lindo en mi salón." Chilló Jun haciendo a los otros suspirar.
Entonces ellos continuaron caminando, Shinya hablando sin parar con Davis quien lo escuchaba y asentía con una pequeña sonrisa que demostraba que estaba atento a lo que decía.
Cuando ellos llegaron a la escuela, todos se separaron para dirigirse cada uno a sus respectivas clases, Davis teniendo las mismas que Takuya, quien felizmente le explico sobre las clases mientras le hacía muchas preguntas.
Después de un rato, Davis ya había tenido suficiente y solo empezó a hablarle de regreso y le conto acerca de su vida y como era el capitán del equipo de soccer en su antigua escuela, haciéndolo sonreír.
Cuando el tema de los amigos salía a flote, el joven de cabello caoba se congelaba, mientras una mirada de dolor se reflejaba en sus ojos, lo que sorprendía al otro, pero Takuya igual intentaría cambiar el tema de conversación para el alivio de Davis.
(Un mes después…)
Takuya y Davis se habían vuelto amigos cercanos, el ultimo termino confiando en el otro, pero solo en él ya que aún estaba siendo cuidadoso con otras personas y generalmente se portaría tímido con otros, exceptuando a Shinya.
Por el momento, Shinya estaba jugando con el auto de carreras que Davis le había regalado por su cumpleaños, al mismo tiempo que Takuya se sentaba en la mesa luciendo completamente aburrido mientras veía el pastel.
Nadie podía comer hasta que su padre llegara a casa del trabajo, pero a Shinya no le importaba ya que Davis estaba jugando con él y Demiveemon estaba escondido adentro de la capucha de su suéter negro que tenía llamas rojas y naranjas en la parte de abajo.
"Oye, Davis, ¿crees que puedas ayudarme con una broma?" Pregunto en voz baja Shinya para que su mamá y hermano no lo escuchara.
"¿Una broma? ¿Cómo qué?" Susurro Davis.
"Como cambiar el color de cabello de Takuya. No permanentemente, pero sí algo que lo haga molestarse." Río.
"Si, seguro. Mientras no sea rosa o lavanda." Dijo el de cabello caoba.
Cabello rosa le recordaría mucho a Kari y Mimi, mientras lavanda le haría pensar en Yolei, lo que la haría sentirse mal por sus antiguos amigos otra vez.
"Bien, ¿qué hay de un verde neón brillante? ¿Eso no sería asombroso? ¡Tal vez pudiéramos solo poner muchos diferentes colores en su cabello!" Exclamo en voz baja Shinya.
Davis solo le dio al niño una sonrisa cuando Takuya corrió hacia ellos y le tomo la mano, jalándolo a sus pies y haciéndolo correr hacia la puerta.
"¡Nos vamos!" Le grito a su mamá.
"¡No jueguen en la calle!" La mujer grito detrás de ellos.
"¿A dónde vamos?" Davis le pregunto.
"Mi destino. Necesito ir a la estación del tren por mi destino." Él otro dijo.
Esto realmente solo lo confundió, pero entonces un niño pequeño y su papá patearon accidentalmente una pelota de soccer a la calle, haciendo a Takuya soltar la mano de Davis mientras corría por la pelota.
"¡Voy por ella!" Le dijo al padre e hijo.
Fue por la pelota y se giró para patearla de regreso, pero no vio el camión que se estaba acercando a él.
"¡Takuya!" Grito Davis.
Su voz lo hizo voltearse a ver la camioneta y sus ojos se agrandaron en miedo.
"¿Este es mi destino?" Pregunto.
Demiveemon salto del suéter de Davis y rápidamente digievoluciono en su forma Adulta y tomo al niño, moviéndolo lejos del camión y en dirección a Davis y después volvió a su forma Infantil antes de que alguien lo viera.
"¿Qué rayos?" Pregunto Takuya.
Todo lo que había visto fue un rayo de luz y después algo azul antes de estar parado a salvo en frente de Davis.
El cual tenía ojos y boca muy abiertos y parecía como sí hacía un segundo hubiera estado intentando correr hacia donde él estaba antes.
Davis había estado asustado de perder a su amigo.
"No vuelvas a hacer eso nunca." Regaño a Takuya.
"Lo siento, supongo que debí de haber visto hacia donde iba." El otro dijo avergonzado, para después revisar su teléfono.
"¡Ah, vamos tarde!" Grito y tomo su mano, casi encontrándose con Veemon sí este no se hubiera movido del camino a tiempo y lanzado después en la mano de Davis mientras salían corriendo.
Takuya los arrastró a la estación del tren donde ellos fueron a donde la maquina despendedora de boletos estaba y empezó a revisaba sus bolsillos mientras Davis levantaba a Veemon y lo cargaba, esperando que el otro no se diera cuenta del dragón.
"Oh, hombre. Sabía que debía de haber le pedido más dinero a mamá." Takuya gruño mientras golpeaba su cabeza con la máquina.
La cual pitó y después sacó dos boletos originalmente rojos, pero brillaban haciéndolos parecer como data azul antes de que regresaran a la normalidad.
"Eh, eso funciona." Dijo el castaño y después volteo a ver a Davis.
"¿Siempre has tenido esa cosa?" Pregunto viendo fijamente a Veemon.
"Si, solo que estabas demasiado apurado como para darte cuenta." Dijo el de pelo caoba.
Encogiéndose de hombros, Takuya le tomo la mano y lo jaló con él, otra vez, y se dirigieron al tren, gritándole que esperara y los dos después corrieron adentro.
Takuya se derrumbó en el suelo jadeando mientras Davis solo lo observaba.
"No puedo creer que lo lográramos. ¿Eh? ¿Cómo puede ser que no estés cansado?" Le pregunto al de cabello caoba.
"Estoy acostumbrado a correr alrededor todo el tiempo." Respondió Davis haciéndolo gruñir.
Enfrente de ellos notaron a un chico de su edad con cabello largo negro atado detrás mientras sus mechones eran restringidos por una bandana azul con rayas atigradas cafés. Tenía unos ojos zafiro que estaban concentrados en su teléfono celular.
"Me pregunto si el recibió el mismo mensaje." Takuya comento a Davis quien mordió su labio inferior.
"Tengo un mal presentimiento." Veemon susurro en el oído de su compañero.
Él asintió a eso, especialmente cuando todos los celulares de todos sonaron, pero las únicas dos personas a bordo que recibieron el mensaje fueron Takuya y el chico bandana.
Mirando alrededor, Davis encontró a un niño que estaba usando una gorra verde observando al chico bandana y por un momento pensó que era Ken, pero al mirarlo más de cerca, se dio cuenta que solo era alguien más que se parecía al chico bandana demasiado.
"¡OHHH, VAMOS!" Takuya se levantó gritando.
Davis brinco por la sorpresa de sus acciones, mientras el chico bandana y los otros pasajeros alrededor miraban al loco chico de goggles quien tenía sus manos en su cabeza pareciendo frustrado por el mensaje que acababa de recibir.
"¡DAME UN DESCANSO! ¡ESTOY HACIENDO LO MEJOR QUE PUEDO!" Se quejó ruidosamente Takuya.
El dúo de los Milagros solo suspiro.
Después de un rato, ellos finalmente llegaron a su estación y Takuya enlazó su brazo con el de Davis mientras Veemon era llevado en la espalda del de pelo caoba, los tres viendo alrededor.
"¿A dónde vamos ahora?" Pregunto Davis.
"No lo sé." Dijo Takuya.
Justo en ese momento, el chico bandana los sobrepaso caminando enfrente de ellos y alguna clase de ola de energía paso entre el trio dejándolos aturdidos, pero fue ignorada mientras el pelinegro siguió su camino.
"Tal vez… él sabe." Takuya dijo con determinación.
El de los goggles salió corriendo, arrastrando a Davis con él, pero el de cabello caoba se soltó y lo arrebasó, sorprendiéndolo con la velocidad a la que iba mientras corría y llegando al elevador en solo un minuto.
"¿Cómo hace eso?" Murmuro Takuya mientras intentaba correr más rápido.
Brincó al elevador antes de que las puertas se cerraran, golpeando su cabeza con la pared y haciendo al chico bandana, Davis y Veemon voltearlo a ver.
"Sabes que pude haber detenido las puertas, ¿verdad?" Pregunto con suavidad el de cabello caoba.
"Ahora me lo dices." Gruño Takuya mientras se levantaba a una posición sentada y se sobaba su dolorida cabeza.
Viendo al chico bandana, Takuya le dio una mirada curiosa mientras Davis se volteaba a verlo.
"Oye, ¿te llego a ti también el mensaje?" Pregunto Takuya.
El niño no respondió, solo se giró lejos de el castaño.
"Pudiste al menos contestarme." Dijo el de los goggles.
Justo entonces, el elevador empezó a hacer ruidos raros y los tres vieron que estaban saltándose algunos pisos. Estaban por debajo de la planta baja, así que no estaban en ningún nivel ya.
Una descarga rápida de energía negativa paso por Davis y el pelinegro lo que los hizo jadear al sentir algo raro, pero sin estar seguros de que era.
Veemon se quejó mientras sus orejas se movieron significando que el digimon también lo había sentido.
"Mi destino está realmente empezando a fastidiar." Takuya dijo.
El elevador se detuvo abruptamente, haciendo a Takuya caer en su espalda mientras los otros dos chicos se sujetaron con las paredes para mantenerse en pie.
"Hombre, ¡de verdad debo dejar de caer en mi cabeza!" Dijo Takuya.
Los tres miraron afuera del elevador para ver las puertas abiertas, una estación de trenes subterránea con diferentes colores de trenes y niños de todas las edades abordándolos.
"Tan raro." Dijo Takuya.
"Es tu decisión. ¿Cuál de ellos elegirás?" Los teléfonos de Takuya y el chico bandana preguntaron.
"Oye, ¿cuál elegirás tú?" Pregunto Takuya mientras el pelinegro solo se alejaba.
"Jo, mi teléfono habla más que ese tipo." Murmuro el castaño.
"Así que, ¿cuál elegimos?" Pregunto el de gogles mientras se levantaba y miraba alrededor.
"No lo sé, pero tengo un sentimiento que algo grande va a pasar." Dijo Davis mientras entrecerraba sus ojos.
Takuya lo miro confundido, pero el otro lo ignoro mientras él y Veemon localizaron un tren color vino que estaba cerca de ellos y tenía a un par de chicos metiéndose para ver lo que había en el interior mientras otro niño era lanzado dentro por algunos chicos.
Tristemente ellos no tuvieron tiempo para ver alrededor cuando las puertas de los trenes se cerraron y empezaron a dejar la estación, así que los dos empezaron a correr hacia el tren color vino, Davis brincando arriba rápidamente y después sacando su mano para que Takuya la pudiera tomar.
Veemon salto adentro y tomo agarre de Davis, jalándolos a él y Takuya en el carro. El castaño jadeaba intentando calmar su respiración.
"Gracias." Jadeo.
Alzando su mirada, localizo al chico bandana en el tren enfrente de ellos y el dúo de los Milagros se volvió a verlo también.
Continuaron el contacto visual hasta que ambos fueron en diferentes túneles separados y después miraron la puerta enfrente de ellos.
"Así que, ¿qué hacemos ahora?" Pregunto Takuya.
"Solo caminar y ver lo que es nuestro destino ahora." Dijo Davis mientras levantaba a Veemon y caminaba adentro.
Takuya asintió y lo siguió, pero el chico de cabello caoba no pudo evitar preguntarse en lo que se acaba de meter.
Continuara…
Sí tienen un comentario de la traducción, resulta confuso o hay algo mal, no duden en decirme.
