Capítulo 2: Un obsequio.

-¡Edward!—gritó Alice en cuanto salí de mi volvo. Corrió hacia mí y me dio un fuerte abrazo antes de empujarme hacia la casa.

Esme también me estaba esperando, tan cándida y dulce como solo podía ser mi madre.

-Bienvenido de nuevo—me saludó.

Nos sentamos en los sillones del salón y me abordaron a preguntas, qué había hecho durante este tiempo lejos de ellas, en dónde había trabajado, qué personas interesantes había conocido… lo típico.

-Fui a trabajar un tiempo a Nueva York, pero me vi obligado a realizar trabajos nocturnos porque de día estaba casi siempre soleado. Por esa misma razón me trasladé a Canadá, la cual afortunadamente me dio más espacio para trabajar.

Después de casi cien años viviendo de gorra con ellos, me había interesado por el trabajo de mi padre y decidí sacarme la carrera de medicina. Una vez que lo conseguí y comencé a trabajar, la gente me reconoció como gran capacitado y me empezaron a llegar proposiciones de todas partes, por lo que decidí aceptar algunas de las proposiciones acorde con mi situación. Mi piel centelleaba de forma demasiado llamativa en cuanto me exponía al sol y no debía levantar sospechas. Además había querido seguir en América porque no me apetecía alejarme demasiado de mi familia adoptiva. Aunque ninguno tuviéramos parentesco directo, pasamos muchos años juntos y la añoranza ataca siempre a uno desprevenido.

Me encontraba en Centroamérica cuando recibí la llamada de Carlisle, el cual se acababa de mudar a Forks, un lugar ideal para alguien como nosotros y partí inmediatamente.

-¿Y qué tal te ha ido con tu nueva paciente?—preguntó Alice dando saltitos.

-No se te escapa una ¿verdad?

Al igual que yo, mi hermana poseía un extraño don. El mío era leer la mente; el suyo, ver el futuro.

-Naturalmente que no, llevo siguiéndote la pista desde que saliste de esta casa.

-¡Alice!

-Las hermanas mayores cuidan de sus hermanos pequeños—sonrió satisfecha.

-Técnicamente soy un año mayor que tú.

-Pero yo fui convertida diez años antes así que gano por goleada—me chinchó.

-Da igual, el caso es que no puedes evitar es meter las narices allí donde nadie te ha llamado—gruñí.

-¡Hey! ¿Son cosas mías o estoy escuchando berrear al pequeño Eddie?

Por la puerta habían entrado Emmett, Jasper y Rosalie, quienes según me había dicho Esme habían ido a cazar al bosque.

Surgió una nueva ronda de abrazos por parte de mis hermanos recién llegados y volvimos a meternos en la conversación. Después de haberles repetido lo que ya había comentado minutos antes a mi hermana y a mi madre, Emmett preguntó:

-¿Y qué te ha pedido papa que hagas?

-Eso iba a decirle a mama antes de que el duende del demonio—hice referencia a la reducida estatura de mi hermana- admitiera que me espía a mis espaldas. Jasper, deberías hacer algo al respecto, no creo que sea bonito que tu novia se ponga a vigilar a otros hombres, es muy sospechoso—cuchicheé.

-No pasa nada, si eres tú, no tengo nada que temer—se echó a reír.

Debí de echarle algún tipo de mirada asesina porque Emmett estalló en carcajadas y a él le siguieron todos. Después de un rato respondí:

-Resulta que aquí en Forks, existe un extraordinario caso de niño burbuja. En este caso es una jovencita de diecisiete años y Carlisle quiere que me encargue de ella mientras él organiza el hospital y estudia a fondo su enfermedad.

-¿Cómo es eso posible?—preguntó Esme— ¿No se supone que ese tipo de casos deben trabajarlos expertos en el tema? ¿No debería estar en algún lugar en el que su enfermedad pueda ser tratada como corresponde? No es como si todos los días naciera un niño burbuja—comentó Esme asombrada.

-No lo sé—respondí—Además de eso lleva diecisiete años encerrada en esa habitación, no puedo comprender como han podido dejarse ir de ese modo. Es como si no se hubieran dado cuenta de lo importante del asunto, se pasa prácticamente el día sola sin nadie con quien entablar una conversación.

-Bueno, para eso estás tú aquí.

-¿Qué?—pregunté mirando hacia Alice.

-Que quizás tu misión aquí sea inyectar un poco de felicidad en la vida de esa joven que ha sido encerrada en la cárcel de la vida—sugirió—alguien que vive en un estado tan lamentable de hibernación eterna ha de creer que la vida se reduce a eso, un par de paredes de plásticos que la mantienen apartada de lo que para ella es desconocido.

Algo así había pensado yo pero, escucharla hablar de ese modo era como una invitación aún más incentiva para realizar mi cometido con mayor dedicación.

-Tienes razón. Haré todo lo posible para que su vida en esa jaula resulte lo más llevadera posible.

Nos quedamos en silencio unos instantes. Pronto vi los primeros rayos del amanecer plagado de nubes filtrarse por la ventana.

-Va siendo hora de que me prepare—dije levantándome.

-Tu habitación es la última a la derecha en el tercer piso—dijo Rosalie, que hasta ahora se había mantenido prácticamente callada.

-Gracias.

Subí corriendo las escaleras y abrí la puerta de la que sería mi nueva habitación. Esta era una réplica casi exacta de la última que había tenido en mi anterior residencia con los Cullen. Mi piano de cola negro en una esquina y al lado mi gran sofá de cuero negro. Paredes repletas de discos de distintas épocas y una gran alfombra en el centro del dormitorio. Lo único que cambiaba era el color verde limón de las paredes que armonizaban perfectamente con los muebles.

Fui directamente a la ducha para asearme, aunque realmente no lo necesitara. Después elegí unos pantalones vaqueros con una camisa cómoda, agarré mi maletín y volví a bajar.

Me despedí de todos y les dije que volvería por la noche, luego me metí en el volvo y conduje de camino al hospital. En cuanto yo llegara, Carlisle volvería a casa. No le importó hacer horas extras para dejarme todo los informes sobre Isabella listos antes de dirigirme hacia su habitación.

Llegué al despacho de mi padre adoptivo y lo saludé.

-Buenos días Carlisle.

-Hola hijo. ¿Qué tal con la familia?—dijo levantando la vista de sus papeles.

-Tan alocados como siempre—sonreí—deberías irte ya, mamá te estará esperando.

-Sí, sí. Aquí te dejo toda la información que he encontrado de Isabella. Espero que te sirvan para guiarte un poco—dijo mientras me entregaba los documentos y cogía su chaqueta y las llaves de su coche.

-Gracias.

-Nos vemos más tarde—dijo colocando una mano en mi hombro a modo de despedida—que tengas buen día.

Asentí y luego salió por la puerta.

Me repasé todo con calma antes de dirigirme hacia la habitación de Bella. Según esos papeles, ella no había sufrido hasta ahora ningún tipo de complicación y eso era algo bueno, además de increíblemente afortunado. Además en ellos estaban puestas todas las indicaciones que necesitaba saber acerca de la climatización y la regulación de la ventilación, además de decirme el modo de introducir objetos dentro de la cámara de burbuja si deseaba darle algo. Primero debía esterilizar el objeto con una serie de productos, y luego asegurarme de que no poseía nada perjudicial. En general no era tan difícil.

Por el camino me crucé a Lauren, quien al verme llegar comenzó a contonear sus caderas de un modo casi repulsivo. Quizás hubiera levantado más de un suspiro a un par de hombres, pero a mí me repugnaban tanto su forma de ser como sus pensamientos obscenos dirigidos a partes de mí que ni siquiera quería mencionar.

Pasé de largo sin saludarla, cosa que la turbó, y continué mi camino hace la habitación de mi paciente. En cuanto llegué toqué a la puerta, pero no recibí respuesta. Tampoco era que la esperase. Me metí discretamente y me aseguré de que no se estuviera cambiando de ropa o algo antes de caminar hacia la pared de plástico.

Isabella se encontraba en la misma posición que es día anterior, solo que esta vez miraba a un punto fijo en frente de ella.

Silencio.

-Buenos días Isabella—la saludé cordialmente.

Ella no me respondió, pero noté que temblaba.

-¿Cómo te encuentras hoy?—lo intenté de nuevo.

Tampoco obtuve respuesta. Esto iba a ser más difícil de lo que había imaginado.

-He estado mirando tu expediente y ha gustado lo que he visto. Eres una chica muy fuerte, ¿lo sabías? Otro en tu lugar no…-me paré en seco. No podía creer que fuera a ser tan estúpido de terminar una frase como aquella "…Alguien en tu lugar no habría sobrevivido tanto tiempo."

En ese momento ella giro su cabeza y clavó sus ojos en los míos. Fue algo extraño. Cuando su mirada marrón chocolate me atrapó, ya no conseguí articular algo coherente. Eran los ojos más profundos que había visto a lo largo de toda mi existencia. Unos ojos puros y transparentes, sin ninguna intención detrás de ellos. Era un hecho que no era capaz de leerle la mente, pero eso no era algo que tuviera muy presente en esos momentos. Había quedado prendado de sus ojos. De repente fui consciente del por qué me había mirado tan de repente.

-Lo-lo siento, ha sido algo muy estúpido de mi parte decir algo como eso—tartamudeé.

Ella volvió a girar la cabeza y la magia se rompió. Nunca vi algo tan hermoso. Para cualquiera podría haberle parecido una estupidez, pero yo aún, después de tantos años de vida, buscaba en el ser humano un indicio de buena voluntad o de inocencia entre tanta masacre y violencia como había presenciado. Por un momento pensé que todas esas cosas buenas se habían concentrado en esta joven.

Nos quedamos en silencio por varios minutos. Bueno, yo me quedé en silencio. Todavía no había logrado sacar algún tipo de sonido de sus labios.

-Bueno. ¿Por qué no me cuentas que te gusta hacer? ¿Tienes algún Hobby? ¿Te gustan las cartas? ¿Leer?—pregunté mientras me levantaba de la silla e iba hasta la zona de esterilización—te he traido algo, espero que te guste. Mi hermana me lo dio para ti, me dijo que te gustaría. Suele ser bastante intuitiva con ese tipo de cosas.

Después de terminar, metí me obsequio en un compartimento que conectaba el interior de la burbuja con el exterior y se lo pasé. Ella dudo al principio, pero después se acercó gateando y lo cogió.

-Es Cumbres Borrascosas, dicen que es una novela muy bonita, ¿por qué no la lees?

Ella se quedó mirándolo asombrada. Tocó la portada con la punta de los dedos y se lo llevó a la nariz, como si quisiera memorizar el olor. Después lo abrió y se quedó mucho más impresionada. Tocó las páginas una a una, tomándose su tiempo. Me extrañó un poco su reacción. Quizás es que no le daban libros muy a menudo. Se entretuvo un rato con el dibujo de la portada y después, sin ningún tipo de aviso, lo estrechó contra su pecho y dos gruesas lágrimas cayeron por sus mejillas. Me asusté.

-¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¿Qué pasa?—le pregunté sobresaltado.

No hizo la más mínima señal de haberme escuchado. Yo comprendí que no se trataba de ningún mal físico, sino del alma. Lo que no comprendía era el por qué.

Quise consolarla, pero me separaban unos centímetros de plástico esterilizado y la promesa de no delatarnos a Carlisle, así que me quedé ahí mirándola por un largo tiempo.

A mediodía le trajeron la comida y, aunque tragó gran parte de su ración, seguía ausente observando el libro. Su comportamiento me seguía pareciendo extraño. Si tan solo pudiera leerle el pensamiento…

Traté de entablar conversación con ella durante el resto de la tarde, pero ella nunca contestó. Le hablé de mis viajes, de mis aficiones y mis gustos, pero bien podría estar hablándole en chino que iba a obtener la misma reacción por su parte.

Cuando acabó mi turno, me despedí de ella y me dispuse a salir por la puerta. Fue entonces cuando la escuché.

-E-Edward…

Sonó una voz débil y dulce.

-¿Si?—pregunté ansioso de volver a escucharla.

Me miró un momento con esos profundos ojos suyos.

-G-gracias…

-No hay de qué. Nos vemos mañana.

Ella no dijo nada y se volvió a concentrar en el libro.

Cerré la puerta tras de mi con una gran sonrisa.

Hola a todas¡ como estan?

Muchas gracias por sus reviews y sus animos¡ aun no se que rumbo va a tomar la historia pero tratare de hacerlo lo mejor posible¡

Espero que les haya gustado el cap, lo he tenido que escriibr con un corto margen de tiempo, esta semana tengo un total de 8 examenes¡ y apenas

tengo tiempo ni de respirar, pero tenia ganas de subir y he buscado una horita para hacerlo, asi que si les parece muy precipitado o no les gustalo

lo siento jejeje¡

Me dejan un review?

Nos vemos pronto¡

Besitos, Sele.