Hola,
Para esta historia había algo que quería intentar con los personajes no sé si les agrade pero era algo que se me metió a la cabeza y espero les agrade. xD
Y ahora que ya pude arreglar mi horario les quiero decir que actualizare los domingos de manera intermitente (Un domingo sí y otro no) ya que es mi día libre y luego de terminar la montaña de tarea que tengo es más fácil que tenga tiempo de actualizar mis historias y así puedo relajarme y pensar mejor en la historia en lugar de estresarme y terminar matando mi propia inspiración.
††
5 meses antes…
Apague el despertador queriendo arrojarlo hacia la pared. Era demasiado temprano, anoche no había podido dormir por los nervios del comienzo de las clases y cuando al fin logro dormir desperté con el ronroneo de mi despertador, sip ronroneo. Mi despertador tenia forma de gato y ronroneaba, lo cual era mejor que el molesto sonido de otros despertadores y además había sido un regalo de mis padres.
Escuche dos ligueros golpes en la puerta y después la voz de mi padre.
- Bella nena, despierta. El desayuno estará listo pronto.
- Ya voy.
Hice a un lado las sabanas y me senté en la cama tallándome la cara. Me puse de pie y camine hacia mi baño quitándome la camisa en el proceso para arrojarla en un cesto que estaba junto a la puerta de esta.
Me desvestí y me metí a la ducha esperando que el agua pudiera despertarme por completo, lo cual solo funciono parcialmente.
Cuando termine de bañarme me seque el cabello y me puse lo primero que encontré en mi armario. Unos jeans deslavados y una camisa roja de manga largas que dejaba al descubierto una poción de mi abdomen. Tome unas botas negras, mi chaqueta del mismo color, mi bufanda azul y me colgué la mochila al hombro para bajar a desayunar. Durante el trayecto estuve desenredando mi cabello.
Cuando llegue al comedor mi padre estaba sentado en la mesa leyendo el periódico vestido aun en su pijama, usando bata y pantuflas, lo cual sin duda despertaba mis celos.
Llevaba su largo cabello café sujeto en una coleta alta mientras bebía algo. Me acerque a él e inclinándome bese su mejilla.
- Buenos días.
- Buenos días nena ¿Qué tal dormiste?
Sonriendo hizo a un lado el periódico mientras yo dejaba mi mochila en el suelo y me sentaba a su lado.
- Pésimo, estoy muy nerviosa.
- No tienes porque todo saldrá perfecto.
- ¡Mas que perfecto!
Reí al escuchar la voz de mi padre en la cocina, ¿Acaso olvide mencionar que mis dos padres eran varones? ¡Ops!
Aron y Marcus Volturi eran mis padres desde que tengo memoria, ambos me adoptaron cuando era solo un bebé en un orfanato francés que visitaron cuando estaban de viaje. Según me contaron en cuanto sus ojos se posaron en mi, sabían que yo debía ser su hija y desde entonces me han amado y cuidado.
Ambos se habían conocido años atrás en el pueblo natal de ambos, Volterra. Según me han dicho fue amor a primera vista y desde que se conocieron no pueden concebir la vida sin el otro. Llevaban juntos 230 años juntos emm… No me digan nuevamente olvide mencionar algo ¡Ops!
Bueno ambos no solo eran varones si no que también eran vampiros, lo sé difícil de creer pero durante toda mi existencia había vivido con lo que eran y para mí era perfectamente normal, de hecho hasta que cumplí los 11 años creía que todas las familias eran iguales a las mías.
Como se imaginaran tener padres vampiros tiene algunas complicaciones, en mi caso había estudiado en casa hasta los 16 y mi contacto con otras personas no había sido demasiado ya que no queríamos que llegaran a descubrir nuestro secreto familiar.
Así que este era mi primer día de clases en una escuela repleta de estudiantes.
Mi padre Marcus salió sonriendo de la cocina con una bandeja llena de comida y con un vaso de jugo.
- Solo respira y tranquilízate, si alguno de esos tontos te hacen algo solo dime y te prometo que no te volverá a molestar.
- ¡Papá! No quiero que "asustes" a nadie, estoy demasiado nerviosa como para preocuparme porque tú vayas por ahí asustando a otros.
Mi padre Aro palmeo mi mano mientras Marcus acomodaba un plato de comida frente a mí y dejaba el jugo a un lado.
- No te preocupes yo cuidare que se comporte.
- Gracias.
Comencé a desayunar mientras conversaba con mis padres de manera amena.
Cuando termine de desayunar subí a lavarme los dientes, me despedí de mis padres y fui al garaje donde el Jeep Wrangler negro que mis padres me regalaron cuando nos mudamos aquí me esperaba.
Subía al coche dejando mi mochila en el asiento del copiloto, suspirando intente mantenerme positiva después de todo solo era una escuela, repleta de adolecentes que a su vez estaban repletos de hormonas.
No, había vivido durante 16 años con dos vampiros, un montón de adolecentes no sería nada aunque por otro lado esos dos vampiros me amaban y solo deseaban mi felicidad. ¡Rayos!
††
Estacione el coche y mire hacia la entrada tomando mi mochila. Cerré los ojos, respirando lentamente me di ánimo mentalmente y sin perder más tiempo baje del coche.
Todo el camino hacia la dirección sentía las miradas de diversas personas fijas en mí y eso me incomodaba terriblemente. Pronto el timbre sonó y todos comenzaron a correr hacia sus clases mientras la secretaria me explicaba mis clases y como si no estaba cómoda con alguna podría pedir que me cambiaran.
5 minutos después camine por los pasillos hacia el salón que la secretaria me había indicado. Me detuvo frente a la puerta del salón y rogando que toda saliera bien le di vuelta a la perilla.
Varios pares de ojos se giraron en mi dirección. El maestro me miro confuso mientras daba dos pasos al interior del salón.
- ¿Puedo ayudarle en algo?
- Si, yo emm… Soy nueva en la escuela, la secretaria me envió aquí.
El maestro estiro su mano indicándome que le entregara el papel que me había entregado la secretaria y yo se lo entregue con algo de torpeza. Leyó el papel con cuidado y luego se inclino sobre su escritorio para firmarlo y luego me lo entrego.
- Bienvenida a Forks. Porque no te presentas con tus compañeros.
¡Rayos! Nerviosa di un par de pasos más y mire al grupo de chicos que me miraba desde sus mesas, sintiéndome aterrada deja de mirar alrededor y fije mi mirada al suelo. Al ver que me tardaba en decir algo el maestro intervino.
- Chicos, ella es Isabella Swan Volturi.
- Bella.
El maestro me miro confundido.
- Prefiero que me llamen Bella.
- Bueno Bella por qué no tomas asiento.
Me senté en la mesa al frente que me había indicado el maestro. Era la única mesa vacía lo cual en parte me agrado ya que así no tendría que sentirme incomoda al sentarme junto a alguien y podía tranquilizarme.
La clase de biología comenzó con tranquilidad pero no podía quitarme la sensación de que alguien me observaba fijamente, intente mirar alrededor pero me sentía demasiado nerviosa como para hacerlo.
Fue hasta que ya casi terminaba la clase que me atreví a echar un vistazo y termine encontrándome con algo que no esperaba.
Sus ojos de un increíble verde estaban fijos en mí quitándome la respiración. Cuando note su piel extremadamente pálida supe lo que era, con dificultad aleje mi mirada de él e intente concentrarme en lo que faltaba de la clase.
En el momento en que el timbre sonó me puse de pie y avance hacia la salida. Avance entre el resto de los alumnos hasta llegar al baño de mujeres, sintiendo durante todo el camino sus ojos en mí. Sintiéndome algo mareado me apoye en el lavamanos, me moje la cara y me mire al espejo.
Mis padres me habían enseñado sobre los vampiros y de manera insistente me dijeron que no todos los vampiros son buenos.
Mire el collar de plata que mis padres me habían regalado desde que era pequeña. Observe las letras grabadas en el dije en forma de corazón que colgaba de la cadena.
Saque mi celular del bolsillo de mi chaqueta y marque a casa. Después del primer timbre mi padre Aro contesto.
- ¿Bella? ¿Qué ocurre?
Observe en mi reflejo como torcía los labios al escuchar el tono preocupado de su voz.
- Estoy bien, yo…
- ¿Alguien te hizo algo?
Su voz se torno irritada.
- No, es solo que yo… Hay un vampiro en la escuela.
Escuche nerviosa la pausa que hacía.
- ¿Llevas puesto tu collar?
- Si.
La puerta del baño se abrió y una chica bajita de cabello negro, con brillantes ojos azules y piel tan pálida como la nieva entro.
- Dos.
Apretando la mandíbula murmure al celular sabiendo que me habían escuchado al otro lado de la línea.
- No te quites el collar.
Escuche como mi padre siseaba al otro lado de la línea preocupado. Observe a través del espejo como ella me sonreía y se recargaba contra una de las puertas de los cubículos del baño mirándome.
- Tengo que ir a clase.
- Mantente cerca de los demás estudiantes, no te quedes sola y no te quites por nada el collar.
Quise golpearme en la cabeza cuando dijo eso, claro lo último que quería es estar sola con un vampiro como me encontraba en este momento.
Me di la vuelta y avance hacia la salida.
- Los veré cuando llegue a casa.
Salí del baño y avance por los pasillos buscando el salón de la siguiente clase que me tocaba.
††
Entre a la cafetería sintiéndome más relajada al estar rodeada de más personas. Una vez que tome lo que iba a comer mire alrededor de la habitación intentando buscar un lugar donde sentarme solo para encontrarme de nuevo con ese par de ojos verdes. Junto a él estaba la chica que había visto en el baño y 3 chicos más igual de pálidos que él, igual de hermosos.
No muy lejos de mi note una mesa vacía y avance así ella. Me senté dándole la espalda a la mesa donde se encontraban ellos.
Durante toda mi vida había convivido con vampiros, no solo con mis padres, habíamos visitado a varios de sus conocidos a través de los años pero nunca había tratado un vampiro que mis padres no hubieran conocido antes.
Decir que no sabía qué hacer era poco.
Casi saltaba de mi silla cuando una chica alta, de cabello castaño y anteojos se detuvo frente a mí sonriendo.
- Lo siento no quise asustarte.
Me reí sintiéndome una tonta mientras su rostro lucia apenado.
- No, descuida suelo ser algo distraída. Soy Bella Volturi.
Extendí mi mano derecha hacia ella y con una sonría ella me respondió el saludo.
- Soy Ángela Weber, ¿Está ocupado este lugar?
- No, siéntate si quieres.
Dejo su comida en la mesa y se sentó colocando su mochila en el asiento vacío junto a ella mientras tomaba algunos bocados de mi almuerzo.
- Sabes tú apellido me suena familiar.
Mire a Ángela pero antes de que dijera algo una chica de cabello castaño claro y una sonrisa que probablemente le lastimaba las mejillas apareció junto a Ángela.
- ¡Hola! Tú debes ser Isabella, soy Jessica Stanley.
- De hecho prefiero que me llamen Be…
Antes de que terminara de hablar ella se sentó junto a mí con una enorme sonrisa y comenzó a bombardearme con un sinfín de preguntas.
- ¿Así que eres italiana?
- No, mis padres lo son de hecho yo soy de descendencia francesa e inglesa y creo que una parte alemana, no estoy segura.
Jessica miro a Ángela confundida y luego a mí. Ángela me sonrió con dulzura y rodo los ojos mirando a Jessica.
- Soy adoptada.
- ¡Oh! Eso tiene mas sentido.
La sonrisa de Jessica se torno algo macabra.
- ¿Y a que se dedican tus padres?
- Uno es diseñador y el otro pintor.
Una risa ahogada escapo de los labios de Jessica que trataba de reírse de manera discreta fallando terriblemente.
- ¿Pintor? ¿Cómo los que pintan las casas y todo eso?
Cuando iba a contestar un pequeño grito de Ángela llamo mi atención. La mire preocupada pero ella solo me miraba con sorpresa y admiración.
- Por eso me sonaba tu apellido ¿Acaso eres familiar de Marcus Volturi?
- El es mi padre.
Los ojos de Ángela se abrieron como platos mientras Jessica lucia confundida.
- ¡Wow! Esto es increíble, los cuadros de tu padre son hermosos.
- Gracias, estará muy feliz de saber que alguien aquí conoce su trabajo.
Al ver lo confundida que estaba Jessica, Ángela decidió explicarle.
- El padre de Bella es un reconocido artista, sus pinturas se venden en millones de dólares por todo el mundo.
Jessica me miro sorprendida y luego su mirada cambio a una que me hacía sentir aun más incómoda. Cuando volvió a hablar se acerco más a mí.
- ¿Así que tu madre es diseñadora?
- Emm… No. Mi padre Aro es diseñador.
Quise reírme al ver como Jessica lucia sumamente confundida como si le estuviera hablando en otro idioma, hasta que se dio cuenta de lo que le había dicho.
- ¡¿Tus padres son gays?
Incomoda note como varios chicos miraban en nuestra dirección. Por fortuna Ángela agito una mano en el aire como si le restara importancia al asunto.
- No deberías ser tan criticona Jessica además su otro padre es Aro Volturi y dudo que tu no sepas quien es.
Note como Jessica se alejaba un poco de mi y miraba a Ángela alzando una ceja. Ignorándola comencé a beber mi jugo escuchando como Ángela volvía a aclararle las cosas.
- Aro Volturi es el creador de la casa Swan una exitosa línea de ropa además de que diseña muebles interesantes y creativos.
Suspirando Ángela me miro mientras Jessica se llevaba una mano a la boca.
- En serio te envidio Bella debió ser maravilloso crecer en un lugar donde abunda la creatividad.
- No tienes porque, tuve una infancia de lo más normal.
Jessica se acerco a mi más de lo necesario con sus ojos abiertos de par en par.
- ¿Es en serio? No lo puedo creer, la chaqueta que llevas puesta es de la colección de invierno ¿No es así? Pero es diferente.
Mire mi chaqueta al notar que su mano derecha me sujeto del cuello de esta.
- Emm… Si, en ocasiones me regala alguno de sus diseños o hace algunos especiales para mí.
- Esto es increíble, no puedo creer que tu padre sea un famoso diseñador. Dime algo tu padre le regala cosas así a tus amigas.
Afortunadamente el timbre sonó y me puse de pie alejándome de ella.
- Lo dudo mis padres son muy posesivos con sus creaciones.
Sus labios se torcieron ligueramente pero pronto una sonrisa se poso en sus labios. De reojo vi a Ángela ponerse de pie y unos segundos después Jessica también lo hizo.
- Bueno tengo clases de matemáticas, supongo que te veré luego Isabella.
Iba a corregirla pero ella se me acerco, me abrazo y me dio un beso en la mejilla antes de darse la vuelta y dirigirse hacia el pasillo.
Cuando me di media vuelta note que Ángela me miraba sonriendo.
- ¿Siempre es así?
- Con cualquiera que tenga dinero y la haga más popular, descuida una vez que vea que no se acercara a ti mas de lo posible se rendirá y te odiara a tus espaldas.
Riendo me acomode un mechón de cabello detrás de la oreja.
- ¡Wow! Y yo que creí que chicas así solo existían en las películas.
- Descuida no todos son así.
Camine con Ángela hacia mi siguiente clase y me alegro saber que ella tenía razón, no todos eran así.
††
Si tiene alguna duda sobre porque Bella tiene ambos apellidos solo les puedo decir que después sabrán el motivo. Tengan paciencia.
Espero que les haya gustado. Cuidense.
Atte.: PsycheDearLs.
