¿Cómo se le ocurría llamarle nenaza? Nadie le llamaba así, jamás. Estaba claro que estaba acostumbrado al desprecio y a que lo temieran, que lo apodaran de muchísimas formas, pero sin duda alguna no de es forma. Cruzándose de brazos y con una sonrisa ladeada, con su tono despreciativo y frío- Por supuesto que no, simplemente no quiero que alguien cómo tu me toque. Ah, ahora tendré que ir a des infectarme y todo por tu culpa.

Oh, si. Si lo que quería era lograr enojar a la castaña ya lo había logrado, esta ya estaba completamente roja y con su sangre hirviendo, aunque le tomo varios segundos para tranquilizarse y así poder pensar "Es tan sólo el idiota de Malfoy, no es necesario perder el tiempo discutiendo con él". Así que después de coger aire respondió con su voz lo más calmada que pudo. -No voy a perder mi tiempo contigo, tengo mejores cosas que hacer.- Para así luego irse por su camino dejando a un muy molesto rubio que no soportaba la idea de no ser él quién tuviera la última palabra, para sus adentros tan sólo pensó en que era él quién había perdido su tiempo.

Algunos alumnos que pasaban por ahí presenciaron el pequeño encentro entre los dos, la mayoría al ver cómo había terminado tenían leves sonrisas que fueron borradas cuando Draco se los quedó viendo con su típica cara de asco, arrugando su nariz. Una vez vio que dejaban al fin de sonreír y todos seguían con su camino se dispuso hacer lo mismo.

Una vez dentro del Gran Comedor se dirigió a su mesa en dónde se sentó a su sitio. La mayoría de alumnos de Slytherin ya estaban allí. Aunque sólo la mitad de la mesa era ocupada, gran parte de alumnos no querían ir en la casa de las serpientes, y los alumnos de otros cursos habían dejado de estudiar para escapar de los Aurores junto a sus familias. A su lado estaba un animado Zabini quién comentaba todo tipo de jugadas las cuales incluían lesionar al contrincante. Draco de imaginar aquellas situaciones en San Potter estalló a reír, sería cómico hacerle vomitar con un golpe de una bludgers en su estómago. O bien, hacerle tragar a esa comadreja la bludger. En mucho tiempo esa mesa empezó a llenarse de risas por parte de las serpientes, incluso los menores reían ante las situaciones que Blaise proponía. El chico de piel morena se sentía orgulloso de haber logrado animar toda la mesa con las disparatadas ideas que proponía.

Draco mientras seguía comiendo unas tostadas con un zumo de naranja fijó su vista en la puerta que daba acceso al gran comedor para ver al mismísimo trío dorado andar hacia su mesa. Los ojos del rubio y de la castaña se encontraron por varios segundos en los que Draco ya la había fulminando. Ella solamente le ignoró y se puso a hablar animadamente con sus amigos y compañeros de casa, e incluso con alumnos de otras casas.

Esa imagen casi le provoca nauseas, exactamente el baboso de la comadreja estaba incluso demasiado apegado en Granger, realmente no sabía quién le daba más pena de ambos. Pues ambos eran igual de insoportables. Aparó su mirada de ahí al notar cómo Parkinson le tomaba del brazo para decirle- ¿Estabas viendo a ese par de asquerosos verdad? Será mejor que no les mires demasiado o podría sentarte mal la comida.- dijo con una traviesa sonrisa.

-Tienes razón.- Espetó fríamente para volver a ver por unos segundos ese par de leones antes de que se quitara a su amiga del brazo y así levantarse para irse de camino a su primera clase. Se despidió de las demás serpientes y se fue.

Los pasillos estaban prácticamente vacíos. El rubio andaba en ellos con las manos escondidas en los bolsillos de su uniforme. El almuerzo le había animado el día, hacía tiempo que no se sentía tan aliviado de poder reír sin ser algo fingido por miedo a que si no lo hacía ya era un traidor. Al menos ya no tenía que vigilar con lo que decía o hacía poniendo su vida y la de su familia en riesgo.

Tocaba defensa contra las artes oscuras con el profesor Amycus Carrow. Aunque con la derrota de Voldemort ya no había nada de lo que defenderse por lo que simplemente la clase se basaba en artes oscuras. No era una de sus clases favoritas pero cómo de costumbre no había perdido su afición por sacar siempre excelentes notas. Era el mejor alumno que podía haber, pero para su fastidio la asquerosa sangre sucia de Granger siempre estaba por encima de él. Aunque claramente era porque ella no tenía ningún tipo de vida social y se dedicaba siempre a estudiar, de todas formas tampoco tenia nada mejor que hacer. Por eso mismo se había ganado el apodo de "Rata de biblioteca" o "sabelotodo", aunque jamás esas palabras que salían por la boca del joven Malfoy eran a modo de halagos, siempre pretendía insultar y burlarse de la castaña, por su clase social, por supuesto.

Aunque últimamente Draco empezara a dudar sobre la pureza de la sangre si realmente era importante o dejaba de serlo el desprecio que sentía por esa chica le empujaba a seguir llamándola de esa forma.

Era el primero en llegar al aula en dónde se sentó y dejó sus cosas ya listas para su clase. Lentamente la clase empezaba a llenarse de alumnos para que finalmente llegará el profesor.