Capítulo 2: Rumbo

"Quieren tomar Berlín"

Napoleón de nuevo tocando las narices… y ahora precisamente a él. El pruso puso cara de disgusto ante la carta que había recibido por parte de su rey, Federico Guillermo II. "…" Echó un ojo por encima del papel y se fijó en aquéllos ojos azules que le miraban interrogante, por lo que suspiró pensando en una explicación decente. "Tengo que… " Dijo pasándose la mano por la nuca, buscando las palabras adecuadas. "Tengo que dejarte solo" No se le había ocurrido nada. Si le hablaba de Francia precisamente estaría posiblemente provocando que los recuerdos del pequeño volvieran de forma un tanto cruel, por lo que prefería no decir aquél nombre. "No me mires así." Dijo de forma seca al ver el gesto lastimero que el pequeño le dedicaba. "¿Acaso no eres capaz de sobrevivir sin mi gran presencia?" Rió entre dientes, tratando de subirle el ánimo al otro, o al menos intentando que su orgullo…

"No. Claro que soy capaz." La respuesta fue bastante dura, cosa que dejó al pruso algo chocado, siendo él el que miraba de manera extraña ahora. "Te demostraré de lo que soy capaz de hacer yo solo" Una sonrisa se dibujó en el rostro del mayor. Así que el pequeño seguía siendo el mismo chico orgulloso de antes. "Pues entonces…" Dijo conforme se levantaba. "…empieza recogiendo la mesa" El otro obedeció con rapidez, lo que volvió a hacer que riera mientras le llevaba una mano a la cabeza para sacudir su pelo. "Y no me eches mucho de menos, einverstanden?"

/////////////////////////// 14 de octubre de 1806///////////////////////

"Gilbert"

No quería escucharlo, no le apetecía hablar con él en aquél momento. Todo lo que había conseguido hasta aquél momento, tantas guerras… todo lo que Federico II había conseguido con esfuerzo lo perdía ahora, en un solo día, perdiendo en dos batallas simultáneas contra él. Apretó los ojos, ahora llenos de culpabilidad, al recordar lo que su con su anterior rey había arrebatado, cosa que ahora harían con él.

"Gilbert, escúchame al menos…" Alzó la mirada desde su posición. No podía levantarse. Le dolían demasiado las heridas provocadas en la batalla. "Francis, no creo que sea el mejor momento para estar de colegueo y charlando. Deberías…" Le detuvo una punzada de dolor, que provenía del costado izquierdo cerca de la cadera. Tenía una herida que no dejaba de sangrar y parecía bastante profunda. "Eso no se ve nada bien" Comentó el francés junto a una mueca de cierta incomodidad, después de todo habían pasado una temporada luchando juntos, por lo que éste hizo un ademán de aproximarse a ver cómo estaba el pruso. "¡Deberías…! …Deberías pensar en la posición en la que te encuentras." Esto último hizo que el galo se detuviera en su aproximación. Tenía razón, ya no eran ni podían ser los amigos que fueron entonces.

"¡Jeh! Eres un suertudo."

Había vuelto a mirar fijamente al francés, dedicándole una sonrisa de las suyas para demostrarle que ahí no acababa todo, por lo que el otro no pudo evitar llevarse la mano a la cara en un rápido movimiento, suspirando. "Mon Dieu… parece que los años no acaban con tu forma de ser" La sonrisa, a pesar de todo, le fue devuelta al pruso. Quedaron unos instantes mirándose en silencio, rodeados de los cuerpos de los que habían perecido en la lucha, hasta que un chico francés le dio un toque a Francis para que se diera prisa. El rubio se giró hacia el chico, pidiéndole un poco más de tiempo y volvió su vista de nuevo al que medio-yacía en el suelo.

"Por cierto…" El tono ahora parecía haber cambiado, y el rostro del ojiazul se había tornado serio de nuevo. "Ha llegado a mis oídos que el pequeño no murió como pensaba"

No. Eso sí que no. Gilbert abrió los ojos en una muestra de sorpresa y, posiblemente, temor. Temor por el hecho de que alguien como Francis, que ansiaba poder de aquélla manera, supiera que el niño seguía vivo en algún lugar. No supo qué responder por muchas cosas que le pasaban por la cabeza. El galo pareció darse cuenta de la situación. Su silencio le confirmaba aquél rumor sobre SIR y sabía que era el chico de ojos rojos el que lo estaba escondiendo y protegiendo. Ante éste último pensamiento hizo una mueca. "¿Acaso lo estás haciendo para sentirte menos culpable?" Preguntó secamente. Era cierto que él, junto a Napoleón y el resto de chicos habían conseguido acabar con SIR.
"…pero tú tienes parte de culpa de que haya llegado a ésa situación." Se cruzó de brazos, mirando de forma superior al otro, como si hubiera pensado algo que al pruso no se le había pasado por la cabeza… ¿o si?

"No es por eso, estúpido galo" Le devolvió la mueca desde abajo, ni siquiera había pensado en eso. Cierto era que SIR había sido debilitado –en parte- por su culpa pero el verdadero motivo por el que no lo abandonó a su suerte en aquél terreno fantasmal no era otra cosa que cariño. "Eres alguien hipócrita, Francis" Dijo dedicándole una nueva sonrisa. "Parece que sólo se pueda ayudar a los demás por interés. Al menos según tú"

De nuevo una punzada de dolor, quizá estaba hablando demasiado dejando que la herida siguiera sangrando. Su cuerpo había empezado a temblar, no sabía bien si por la postura en la que se encontraba o por la falta de sangre. Apretó el puño con fuerza para tratar de calmar el dolor, llegando a hacerse daño en la mano también. Tal y como estaba, el galo podía actuar sobre el pequeño en cuanto supiera su ubicación. "Tranquilo Gilbert, no me interesa para nada… de momento. Supongo que sabes cuál es mi siguiente paso, dado que formas parte de la Cuarta Coalición"

Claro que lo sabía, sólo esperaba que el ruso consiguiera pararle los pies. Se quedó callado ante eso, el otro ya sabía la respuesta de antemano. Y la herida le ardía, sentía sus ojos pesados y un fuerte mareo. "…viel Glück" Musitó irónicamente justo antes de caer desplomado.


///////////Noviembre de 1806/////////

Se había encargado de ayudar en el exilio a su rey antes de que Berlín fuera finalmente invadida y de preparar una cantidad de hombres por si hacía falta ayudar al bando ruso contra el francés. A pesar de su insistencia en participar si hacía falta fue obligado a mantenerse oculto, era importante que el pruso no se expusiera a nuevos ataques. Podría perder más territorios e incluso la vida si aquello seguía así, así que decidió –aunque no por las buenas- exiliarse de nuevo en aquél lugar en el que al menos ahora no estaría solo.

"Vamos. Es imposible que pueda dar tanta lástima" Dijo con media sonrisa en sus labios, dirigiéndose al chico rubio que no dejaba de mirarlo en silencio. "Estoy herido, pero mira" Dijo levantándose, para luego mover brazos y piernas. Se sintió algo estúpido por aquello al ver que el chico todavía lo miraba con gesto de desaprobación.

¿Acaso le estaba echando en cara haber perdido? Se sentó de nuevo, dejándose caer sobre la silla, cosa que le causó de nuevo el dolor punzante en el costado. Aquélla herida era algo profunda, seguro que tardaría un tiempo en curársele.

"Véngate."

"¿Eh?" Arqueó una ceja, fijando la vista de nuevo en el chico. "¿Qué has dicho?" Había oído perfectamente al chico, pero prefirió que se lo repitiera. Y así lo hizo. Y con el mismo tono, que bien podía tratarse de odio. Al principio el mayor se quedó algo atónito ante lo que había oído por segunda vez, como si le asustara ver que alguien tan pequeño pensaba en ése tipo de términos. Luego pensó que eran cosas de críos y no pudo evitar reír. "Lo haré, lo haré…" Dijo entre risas. "Nadie ha salido ileso de una batalla contra el gran reino de Prusia, enano. ¡Esto solo ha sido la suerte de ése idiota!" Que, bueno, realmente se preguntaba cuánto duraría esa suerte llamada Napoleón. Demasiado estaba durando.

/////// Febrero- Julio 1807//////

No había ido tan bien como se esperaba. El enfrentamiento franco-ruso fue una cruel batalla en donde la nieve se tiñó de rojo por completo, según le explicaba una carta que le había traído un mensajero de la corona. Apretó con furia el papel, al parecer la buena suerte que le dedicó surtió efecto, y aquello no le hacía ninguna gracia ya que implicaba negociar con el francés.

"Supongo que ha quedado clara la posición en la que te encuentras, Gilbert." Dijo la voz melosa del francés una vez hubieron firmado el maldito tratado en el que el galo se quedaba con casi la mitad de su territorio. "Clara queda. Pero… ¿lo del inglés hace falta?" Quizá no había pensado demasiado la pregunta y si, era estúpida, pero la risa del rubio le hizo sentirse molesto y más débil de lo que ya estaba. "S'il vous plaît, Gilbert, dime que es una broma de las tuyas" No, no lo había sido. La verdad es que se le había pasado por la cabeza el ahorrarse el tema del bloqueo continental al inglesito. Rio muy alto.. "¡Desde luego que era broma! ¡No sé por quién me tomas, francés idiota!" Dijo disimulando bastante mal su despiste, cosa que notó el otro pero prefirió dejar pasar. Aún así el pruso notó el gesto y se silenció de golpe, quedando pensativo.

"Pues que sepas que me vengaré" Le dedicó una mueca, que bien podía distinguirse como una sonrisa amenazadora. El recuerdo del pequeño pidiéndole venganza sobre el golpe vivido le hacía sentirse más fuerte. Tenía algo que defender, algo aparte del orgullo que había sido herido en Jena y Auerstädt.

"Te estaré esperando, mon chéri"


Tantananán~ ~~ *triple salto mortal* Capítulo dos. Tiene algunas-bastantes-menos palabras que el anterior, pero he preferido dejarlo aquí porque lo veo como un tiempo en el que se sucedieron muchas cosas para luego dar un paso a un estancamiento y luego a nuevos movimientos ò.ô Por lo que digamos ése estancamiento se dará de éste capítulo al siguiente.

Es horrible escribir cosas basándose en la historia real xD Sobretodo teniendo en cuenta en que no me baso simplemente en la historia de un país, sino en la de más de uno /3 Eso sí, debo decir que cuesta arrancar pero que poco a poco le vas cogiendo el gustillo~

He decidido ir poniendo fechas en casos relevantes, para así ayudaros por si queréis buscar algún dato *baila* porque yo soy mala dando información extra xD

Y... dedicado a Miru :****

Espero no tardar demasiado con el siguiente cap~ =D

Eso si, aquí os añado el vocabulario:
Einverstanden? = ¿Entendido?
Mon Dieu = Dios mío
viel Glück = Buena suerte
s'il vous plaît = Por favor
mon chéri = querido