¡Hola a todos de nuevo!
Aquí le traigo un capítulo más, espero les guste.
Espero que les guste como mis anteriores historias, esta historia es mía de mí para ustedes.
Los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo juego con ellos. Por favor pasen, lean y dejen sus reviews, ya que eso me motiva para seguir escribiendo. Gracias.
ATTE: *Little Saturnito*
Destiny
Capítulo 2
- ¿Y a que te dedicas Edward? - pregunto la señora Stanley, la chismosa más grande del pueblo.
Después del pequeño accidente en la cocina y que Edward bajara ya vestido - una gran lastima a mi pensar- nos sentamos en la sala donde se llevaba acabó la reunión y fue ahí donde Esme lo presento.
Ahora estaba sentado frente de mí sin despegar su vista de mí mientras respondía preguntas de las mujeres.
Podía sentir su mirada encendiendo lentamente el fuego en mi cuerpo, despertando mi centro y mis pezones.
- Hago un poco de todo en varios lugares, pero principalmente tengo un par de bares en Seattle y Chicago, siempre se me han dado muy bien los negocios - dijo encogiéndose de hombros, Dios no podía negar que se veía endemoniadamente sexy y caliente con sus pantalones negros ajustados y esa camisa negra que se pegaba a su torso con cada movimiento.
- ¿Y tus padres que dicen acerca de tus... pasatiempos? Estoy segura de que no están muy contentos sobre esto - mi madre tuvo que abrir la boca y dejar salir su comentario con censura y reproche.
- Es verdad que mis padres no aprueban mi actual vida, pero me mantengo por mis medios y estoy viviendo la vida que quiero y como quiero - al parecer no le tomo mucha importancia al comentario de mi madre - Si me disculpan un momento, tengo una llamada que hacer - agrego mientras se levantaba y se retiraba de la sala.
- No se puede negar que es muy guapo, pero lástima que no tenga un patrimonio estable - comento mi madre negando con la cabeza.
- Si me disculpan, me retiro un momento - dije levantándome tomando la bandeja con la jarra de té y salí de la sala.
Una vez que llegue a la cocina me apoye en la mesa tratando de calmar mi agitado corazón.
No podía creer lo que estaba pasando. El chico extraño con el que había hecho el amor aquella noche estaba aquí, bajo el mismo techo y para variar era el sobrino de Esme, una de las mejores amigas de mi madre y mi vecina.
¿Porque me tenía que pasar esto a mí?
Pronto sentí un cuerpo caliente pegarse a mi espalda mientras me tomaban por la cintura para darme media vuelta e impactar mis labios en un apasionado beso.
El cual no pude evitar responder.
Al que quise responder.
Enrede mis brazos en su cuello mientras él me pegaba más a su cuerpo para levantarme y sentarme en la mesa, colocándose entre mis piernas.
Sentí sus manos colarse por debajo de mi falda acariciando mis muslos, su lengua se adentró en mi cavidad para enredarla con la mía.
Con cada segundo que pasaba mi excitación crecía y al parecer la de él también ya que lo podía sentir en mi muslo, sus besos comenzaron a bajar por mi barbilla, mi cuello hasta llegar al escote de mi blusa. Comenzaba a sentir las mismas sensaciones de aquella noche, pero esta vez eran mucho más intensas, pronto una de sus manos hizo a un lado la tela de mis bragas y comenzó a tocarme con intensidad.
- Estás igual de húmeda que aquella noche - murmuro contra mi cuello haciéndome estremecer.
- ¿Bella? - la voz de mi madre fue como un balde de agua fría que hizo que le alejara de mí, bajando de un salto y arreglando mi ropa, no sabía como pero la mitad de mis botones estaban abiertos dejando a la vista sostén blanco - ¿Bella? - dijo cuando entro a la cocina – Oh hija, ¿Que sucede?¿Porque tardas? - pregunto algo enojada pero al instante su gesto cambio a uno de preocupación acercándose a mí - Bella hija, tienes el rostro rojo ¿Te sientes bien? - tomo mi rostro entre sus manos.
- ¿Eh? Oh si, solo que me duele un poco la cabeza y creo que me va a dar algo de fiebre - fue lo primero que se me ocurrió decirle, discretamente mi vista viajo por la cocina y note que Edward había desaparecido.
- Oh hija, ¿Porque no vas a la casa a recostarte un rato? Yo haré el té - dijo mientras me empujaba suavemente hacía la puerta.
- Gracias madre y discúlpame con Esme - comente antes de salir.
Rápidamente cruce la calle y me dirigí a nuestra casa, pero cuando llegue a la puerta sentí como alguien me tomaba por la cintura y tapaba mi boca para evitar que gritara y nos adentró a la casa mientras escuchaba como la puerta se cerraba en un fuerte golpe.
- ¿Creíste que te dejaría ir de nuevo? - la voz ronca en mí oído me hizo estremecer. Me soltó pero me empujo hasta quedar frente a la pared con él pegado a mi espalda, colando su mano por debajo de mi blusa acariciando mi vientre y la otra se adentraba por mis bragas hasta tocar mi hinchado clítoris - Esta vez no muñeca, te dije que una vez que entrara por esa puerta serías mía por completo - un gemido de placer salió de mi boca cuando comenzó a acariciar con rapidez mientras su otra mano alcanzaba mi pezón por debajo del sostén para jugar con este.
Apoye mis manos en la pared mientras cerraba los ojos ante el placer que me estaba dando, también podía sentir como pegaba su abultado y muy despierto miembro a mi trasero.
- Si verte bailar en ese provocador vestido me hizo desearte, este uniforme hace que me vuelva loco - susurro contra mi cuello.
Sentía como algo dentro de mí comenzaba a formarse y solté un gemido alto cuando introdujo dos de sus dedos en mi interior.
- Vuelves a estar tan mojada por mí - lo escuche soltar un gemido ronco cuando mi trasero comenzó a moverse en busca de fricción - Sin duda eres una chica mala - dijo mientras embestía contra mi parte trasera - Primero aquella noche cuando saliste corriendo y ahora también lo intentaste, pero te haré pagar - me dio media vuelta para que quedara frente a él y atacar mis labios en un apasionado beso tomando una de mis piernas para envolverla en su cintura por lo que me impulse para enredar la otra mientras él posaba sus manos en mi trasero para sostenerme, mi espalda impacto contra la pared cuando se pegó a mí, haciendo que nuestros sexos se encontraran - Quiero volverme a perder en la calidez de tu interior y sentir como me aprietas cuando llegas al orgasmo - susurro contra mis labios.
- S-sí, pero... no aquí - fue lo único que logre decir tomando entre mis manos su cabello y atraerlo más a mí mientras comenzaba a mover mis caderas en busca de fricción entre nuestros sexos.
- Dime en donde - su rostro se ocultó en la base de mi cuello dejando húmedos besos.
- Sube las escaleras, la tercera puerta - dicho y hecho, camino conmigo aún en su cadera y sin saber cómo, llegamos hasta mi habitación, cerró la puerta con el pie y nos dejó caer en la cama.
Se posicionó encima de mí para besarme acariciando mi cuerpo.
- Ah... Edward - era la primera vez que gemía su nombre mientras sentía como sus manos se perdían debajo de mi falda para deshacerse de mis bragas y después abrir la mitad de mi blusa, bajar mi sostén y dejar al descubierto mis grandes senos.
- Sin duda así eres la mayor fantasía de un hombre - dijo tomando entre sus labios mientras sus dedos se volvían a introducir en mi interior.
- Ah... Ah... - una de mis manos se enredó en su cabello mientras que la otra se apoyaba en su hombro.
- Eso es amor, déjame hacerte sentir bien - sus dedos se movían mucho más rápido haciéndome gemir, tenía suerte que no hubiera nadie en casa y más cuando le sentí retirar sus dedos e introducirse de un solo golpe, lo que hizo que un fuerte gemido saliera de mi boca- Oh, eso es aprieta mi pene con tu cálido interior.
Sus embestidas eran precisas y el que jugara con mis pezones sensibles no ayudaba mucho.
En ese momento el sonido de mi móvil se hizo presente, pero al contrario de la primera vez no le empuje, sino que me concentre en el placer que Edward me estaba dando, pero al parecer él tenía otras intenciones, ya que lo tomo de la mesita de noche donde estaba y se fijó en el nombre sin dejar de moverse.
- Jacob... - gimió mirándome perversamente - ¿Quién es Jacob? – pregunto, pero cuando no le di una respuesta aparte de mis gemidos comenzó a detenerse haciéndome lloriquear - Contéstame nena o me voy a detener - cumplió su palabra cuando no obtuvo lo que quería - ¿Eso es lo que quieres? ¿Qué me detenga? - cuestiono dando una embestida fuerte que me hizo soltar un grito, el sonido de mi móvil volvió a llenar la habitación.
- Es... Mi novio... - gemí cuando volvió a embestir.
- Oh, ¿Así que estas teniendo sexo conmigo mientras tienes novio? - comenzó a moverse lentamente - ¿Qué crees que diría si se enterara que su querida novia está haciendo el amor con otro hombre mientras él le llama? - comenzó a moverse un poco más rápido enterrando su rostro entre mis senos mientras el sonido de mi móvil no cesaba.
Levanto su rostro con una sonrisa malvada mientras aceptaba la llamada y lo ponía en alta voz.
- ¿Bella? Hola cariño - su voz empalagosa resonó atreves de la habitación mientras que Edward me hacía un gesto para que respondiera.
- ¿Qué quieres Jacob? - trate de que mi voz sonara lo mejor posible sintiendo como mi acompañante aumentaba sus embestidas mirándome divertido.
- Tu madre me dijo que no te sentías bien - claro mi madre y su boca - ¿Como estas? ¿Quieres que vaya a visitarte más tarde? - pregunto y tuve que tapar mi boca con ambas manos cuando de un movimiento Edward me dio la vuelta para quedar boca abajo, levantando mis caderas mientras seguía penetrándome - ¿Bella? ¿Que fue eso? ¿Estás bien?
- S-si... Solo que... me duele un poco... la cabeza - logre decir sintiendo como Edward se apoyaba en mi espalda y tomaba mis pezones entre sus dedos.
- Lo lamento cariño, sé lo sensible que te pones cuando estás enferma - le escuchamos decir.
- Yo sé lo sensible que te pones cuando estas excitada - susurro contra mí oído y tuve que morder mi labio con fuerza cuando una de sus manos viajo hasta mi clítoris y tiro de mi pezón.
- Jacob... Te tengo que dejar... estoy a punto de... dormir un rato - logre decir cuando sentí cerca mi orgasmo y Edward aumento la velocidad de sus movimientos.
- Claro querida, tratare de pasar no muy noche para ver como sigues - dijo ahora con su tono "seductor".
- Adiós - fue lo único que dije antes de colgar y sentir nuestro orgasmo golpearnos con fuerza.
Ambos caímos de lado en mi cama jadeantes ante la nuestra reciente actividad con él aún en mi interior. Por algunos minutos estuvimos en silencio sintiendo como nuestras respiraciones volvían a la normalidad.
- Es una pena que ese novio tuyo no vaya a tener la oportunidad de disfrutar estar en tu interior - dijo mientras besaba mi hombro - ¿Qué crees que diga cuando se entere de que te entregaste a otro hombre? - sabía que sus palabras deberían de molestarme pero por alguna extraña razón no era el caso - ¿O tu familia cuando sepa que entregaste tu virginidad a un extraño chico en un bar? - mi mano se entrelazo con la suya y las guio hasta donde estaba mi nudo de nervios aún sensibles y sentí como su miembro volvía a la vida.
Lentamente comenzó a moverse un poco, pero de pronto se detuvo saliendo de mí para apoyar mi espalda en el colchón y acomodarse encima de mí comenzando a besarme mientras quitaba las molestas prendas.
- ¡¿Bella?! - por segunda vez en el día la voz de mi madre hizo que quedáramos congelados en el acto por lo que nos separamos de inmediato mientras escuchábamos sus tacones resonar en los pisos de madera - ¿Hija? - Edward se acercó para darme un apasionado beso antes de dirigirse hacia la ventana y salir por ella.
- Vendré esta noche, tenemos que hablar - dijo antes de desaparecer por la ventana. Teníamos suerte que mi habitación diera al jardín trasero y nadie pudiera verla salir.
Una vez que estuve segura de que se había ido me metí al baño justo a tiempo que mi madre tocaba la puerta.
- ¿Bella? - rápidamente me despoje de mi ropa, abrí la llave de agua y me metí debajo sin importarme si el agua estaba fría, aunque para lo que acababa de hacer me vendría bien bajar un poco el ardor que sentía por Edward - ¿Hija, estas ahí? - pregunto mientras tocaba la puerta del baño.
- S-sí, me estoy dando una ducha - grite tratando de normalizar mi voz - Enseguida salgo.
Cerré la lleve y me seque deprisa revisando en el espejo que no hubiera nada que delatara mis acciones de hacía unos minutos, al estar segura de que todo estaba en orden me puse mi bata y salí a enfrentarme con mi madre.
- ¿Que sucede mamá? Creí que aún estarías en la casa de Esme - dije mientras que con una toalla secaba mi cabello.
- Solo vine a ver como seguías - respondió - ¿Va a venir Jacob? - pregunto tratando de aparentar indiferencia.
- No lo sé – dije mientras pasaba a su lado hasta llegar a mi tocador.
- ¿No te ha llamado? -
- No que yo sepa, ¿Por qué? ¿Tenía algo que decirme o qué? - pregunte algo fastidiada.
- No, solamente que se me hizo raro, hace un rato me dijo que te llamaría - a pesar de los intentos de mi madre por mantener un secreto, si sabías como enredarla, sólita soltaba la sopa sin necesidad de la fuerza bruta.
- Hace un rato… ¿Cuándo? -
- Cuando le llame para decirle que no te sentías bien - dijo como si nada para por fin darse cuenta de lo que había dicho, pero al final pareció no importarle - Tiene que admitir que tienes un novio muy atento, se preocupa por tu salud y bien estar - comenzó a decirme el mismo discurso que tantas veces había escuchado - ... Con él no te faltaría nada y tendrías una vida muy privilegiada...
Jacob y sus padres vivían en una pequeña reserva quileute donde eran algo así como los jefes de la tribu y aparte tenían una tienda de artesanía local por lo que les iba muy bien y por lo que mi madre me había contado, firmaron un contrato con un comerciante de Seattle para distribuir sus artesanías en varios estados.
Mientras mi madre seguía con su discurso me desconecte como generalmente hacía y mi mente voló a lo sucedido con Edward.
No podía creer lo fácil que me hacía perderme en sus brazos, en sus labios, en sus caricias, era como si él hiciera que una parte oscura de mí despertara y saliera a disfrutar del placer prohibido que me proporcionaba.
Es verdad que nunca había estado con ningún hombre a parte de él, pero jamás había sentido nada parecido. Las veces que Jacob me había tomado de la mano o acariciado el brazo en un inútil intento de seducción no logre sentir nada más aparte de asco y miedo, pero con Edward era diferente.
El calor de su cuerpo encendía el mío, las caricias que me proporcionaba me hacían estremecer, sus besos me humedecían casi al instante y el sentirlo dentro de mí hacía que nada me importara más que su manera de embestir contra mí de una forma magnifica.
- Bueno querida te dejo para que descanses - dijo después de mucho tiempo hablando.
Cuando escuche como bajaba las escaleras me deje caer en mi cama.
La misma cama donde había hecho el amor con Edward.
Aún podía oler su aroma en mis sabanas mientras que lentamente iba despertando mi centro y mis pezones.
No sé en qué momento me introduje al mundo de los sueños recordando mi momento con Edward, pero lo siguiente que sentí fue como alguien besaba mi vientre desnudo mientras sus manos recorrían mis costados haciéndome estremecer y soltar un gemido silencioso cuando llego hasta mi monte venus hasta llegar a mi clítoris donde comenzó a succionar con fuerza mientras introducía dos dedos dentro de mí.
Mi respiración comenzó a volverse laboriosa mientras sentía como mi humedad aumentaba con sus acciones, poco a poco sentí como algo se formaba en mi vientre.
- Eso es nena, déjame sentir tu sabor - le escuche decir mientras su aliento chocaba contra mi carne sensible.
Sus dedos comenzaron a aumentar la velocidad haciendo que mis paredes internas se comprimieran alrededor de sus dedos. Mis manos volaron hasta su cabeza y se enredaron en su cabello mientras sentía la presión comenzar a incrementar cada vez más rápido, como cada vez que sus manos se pasaran en mi cuerpo.
Tuve que morder mi labio con fuerza para evitar gritar cuando agrego otro dígito y toco un punto mágico en mi interior que disparo mi orgasmo mientras él comenzó a chupar con entusiasmo digno de un sediento a mitad del desierto en pleno verano mientras mi espalda se arqueaba ante los espasmos que me hacía sentir.
- ¿Que... haces aquí? - pregunte tratando de recuperar el aliento mientras le sentía descansar su cabeza en mi vientre.
- Te dije que teníamos que hablar - respondió pasando lentamente su lengua por mi ombligo.
- ¿Como entraste? - poco a poco comenzó a subir hasta llegar a mis senos donde paso la lengua por mis pezones y continúo subiendo hasta mi cuello, mi barbilla y capturar mis labios en un beso fogoso mientras se acomodaba en medio de mis piernas, fue cuando por primera vez sentí que estaba desnudo haciéndome sentir su miembro excitado.
- Igual como salí - dijo mientras bajaba sus besos a mi cuello - Dejaste la ventana abierta pero no hubiera sido problema si estuviera cerrada - mis piernas se enrollaron alrededor de su cintura mientras lo sentía bajar hasta mis senos y su boca se cerraba en mi pezón erecto.
Mis caderas comenzaron a crear fricción con su pene despierto sintiendo como el fuego inundaba nuestros cuerpos, era como si cada vez que estuviéramos juntos solo actuáramos por instinto.
Volvió a subir, capturando mis labios con los suyos y sentí como una de sus manos bajo hasta encontrar mi pequeño montículo de nervios para comenzar a jugar con el mientras se introducía de un certero golpe, sus labios acallaron el grito de placer que solté cuando lo sentí llegar profundamente en mi interior.
Esta vez sus movimientos eran lentos pero precisos y fuertes que hacían que mi interior vibrara con cada estocada que daba mientras mantenía nuestras bocas unidas para evitar sonido.
- ¿No crees que es excitante, estar haciendo el amor en tu habitación mientras tus padres duermen en la habitación de continua? - pregunto contra mis labios.
A pesar de sus movimientos lentos poco a poco me volvía loca, con cada embestida tocaba ese punto maravilloso e iba aumentando la presión en mi vientre. Era como si con un par de veces le hubieran bastado para conocer mi cuerpo, para conocer qué punto exacto debía tocar para hacerme gemir.
- Amo como vas apretándome con tus cálidas paredes - murmuro contra mi oído mientras su respiración se volvía pesada.
Coloco sus codos a cada lado de mi cabeza para aumentar la fuerza de sus arremetidas mientras nuestras lenguas se encontraban en una erótica danza, pronto tuvimos que acallar nuestros gritos de placer cuando ambos llegamos al clímax.
Como venía sucediendo desde la primera vez que hicimos el amor, este hombre me dejaba en un estado de euforia total después de cada encuentro.
- ¿Porque no me dijiste que eras virgen la primera vez que estuvimos juntos? - pregunto después de unos minutos, pero al ver que no respondía salió de mí para dejarse caer en la cama - Sabes que de haberlo sabido no hubiera estado contigo, ¿verdad?
- Lo sé, pero en ese momento no me importo - respondí bajamente - Me mantenía virgen porque quería.
- ¿Porque querías o porque tu madre así lo deseaba? - sin duda era muy observador - Ese novio que tienes ¿Jacob? No estas con el porque lo amas ¿O sí?
- Mis padres siempre han soñado con emparejarme con él - fue lo único que dije.
- ¿Y siempre haces lo que ellos te dicen? - su pregunta hizo que mi corazón se oprimiera mientras sentía mis ojos comenzar a arder y después de unos momentos de silencio me atrajo hacía su pecho desnudo mientras acariciaba mi cabello - Tranquila - no sé por cuanto tiempo estuvimos así hasta que decidí romper el silencio.
- No me arrepiento - le sentí separarse de mí para mirarme a los ojos, gracias a la tenue luz de mí lámpara de noche podía ver su intensos ojos verdes - Ni aquella noche, ni las de este día.
- Yo tampoco me arrepiento de ser el primero en tu vida - dijo mientras su pulgar delineaba mi labio - Pero quiero que sepas que lo que te dije aquella noche era completamente cierto... Que serias mía completamente una vez que entraras por esa puerta.
Sus palabras me dejaron sin aliento por un momento.
¿Ser suya completamente?
Sus palabras de aquella noche llegaron a mi mente al igual que mi decisión de dejarme llevar. Esta era la primera vez que sentía esto y a pesar de todo, en ningún momento había llegado algún sentimiento de culpa o miedo.
Había escuchado a Rose y a Alice hablar de sus sentimientos por los chicos y aunque era muy pronto para sentir lo mismo que ellas, sabía que desde que conocí a Edward en ese bar algo cambio.
Era como si el destino lo hubiera puesto en mi camino para cambiar mi vida.
Desde el principio sabía que no sentía nada por Jacob y si solo estaba con él era por la presión que mis padres habían puesto en mí, pero como les dije a las chicas, yo no quería estar atada a un hombre por el que no sentía nada, pero ahora...
Ahora Edward había aparecido en mi vida como una prueba, una muestra de que tenía que hacer lo que mi corazón dictara.
Mi mirada estuvo clavada en la de Edward todo el tiempo, podía ver promesas de que me haría vivir cosas inimaginables, pero a la vez me estaba dando la opción de negarme a pesar de sus palabras antes dichas.
Edward me estaba dando algo que mis padres hasta ahora me habían negado.
La oportunidad de elegir.
Sabía que mis padres me amaban y me sobre protegían porque era su única hija, pero había veces en las que su amor me asfixiaba por completo y siempre creí que la única fuente de aire fresco era mis amigas.
Pero ahora se me presentaba una oportunidad de salir de la jaula de cristal y oro en la que me habían encerrado.
Él me estaba enseñando lo que era ser libre, a dejarme llevar sin pensar en otra cosa o en otra persona que no fuera yo.
Por las palabras de Esme y las suyas propias conocía su vida como alma rebelde y libre, pero en lugar de asustarme o repelerme, eso me atraía más.
Mucho más.
- No haré que me digas o decidas nada en este momento - sus palabras me sacaron de mis pensamientos - Pero piénsalo bien porque en algún momento te haré que tomes una decisión - sus labios se acercaron a los míos, pero no hicieron contacto.
- Por ahora ¿Porque no me muestras algo de lo que eres capaz de ofrecerme? - susurre contra sus labios haciendo que mi aliento golpeara su rostro.
- Oh nena, cuando acabe contigo no lo pensaras dos veces para aceptar que eres mía por completo - dijo mientras unía nuestros labios con promesas silenciosas que estaba dispuesta a hacer que cumpliera.
* ¿Y? ¿Qué les pareció este capítulo? ¿Muy cachondos? Espero que les esté gustando la historia, como dije en anteriormente CREO, creo que será una historia corta pero tal vez cambie de opinión dependiendo de lo que el público diga, ya saben sus reviews son mi pan de cada día. Bueno nos vemos en el próximo capitulo.
Muchas gracias a Esmeralda BlackStone, Katie Lupin, Lucia Giaccio, Lyd Macan, OLY02, VampiGiirl92, dushakis, isacullen29, mindita04, nyssaCullen, Nelly McCarthy, florcitacullen y a Guess (Jazmin) por apoyar desde el inicio esta historia.
