Hola mis encantadoras musas! lamento tardarme pero tuve bloquemental ademas de que queria darle una bonita portada a mi historia, que les parece? la podran encontrar en mi DA y Tumblr (justo en perfil)
Nos vemos a bajo
A Leer!
La marea le favorecía siquiera, había tenido un pésimo día, los encargos se atrasaron y una de sus mejores tablas de embarcación se rompió y para coronar se acabo el vino. ¡Oh! ¿esto puede mejorar siquiera?.
—¡Aominechii!.—Le llamo su almirante.
—¿Que pasa ahora? ¿El vigía se suicido?.—Ya estaba harto de malas noticias.
—¡Mo! Aominechii que pesimista.—Le reclamo algo espantado por lo dicho que disimuladamente miro arriba. Se alivio.—Quería recordarte que…—Miro a ambos lados.—Debemos ser cautelosos.—Susurro.
—¿Y ahora que te pasa Kise? no me digas que te crees eso de que existen las sirenas y que estas te llevaran con su canto hasta ahogarte.—Su humor amargo le estaba colmando la paciencia a todos o mas al rubio.
—No es eso, recuerda que estas aguas están resguardadas por la guardia del emperador y ya sabes…—Le miro serio.—Si llegan a sospechar…—Dejo lo ultimo al aire haciendo un silencio algo incómodo entre ellos. El moreno se rió levemente.
—Te recuerdo también que soy tu capitán y por lo tanto…—Miro de nuevo al horizonte y…
—¡Nave al frente!.—
—No hay nada de que preocuparse…—Miro su nueva presa.—
La brisa del atardecer chocaba contra su rostro que, para estar en el centro de la ciudad "La Luz" podía oler el ligero olor a la sal marina. El calor que comenzó a disminuir le propino algunas gotas de sudor por su espalda y humedad en su frente. Llevo sus brazos hacia atras para apoyarse mejor y apreciar el atardecer por unos minutos mas.
—¡Taiga!.—
Su mantra de pensamientos se vio roto ante la voz reconocible de uno de sus amigos. Deshizo su pose para asomar su cabeza hacia el suelo -cabe decir que se encontraba sentado en el tejado del local-
—¡Taiga baja, ya es hora!—Volvieron a llamarlo
—¡Ya voy ya voy!.—Chasqueando levemente sacudió sus ropas, localizo las enredaderas de maleza y le cornisa que uso para subir, apoyando un pie tras otro no sin antes darle un ultimo vistazo al sol.
—¿Otra vez soñando despierto Kagami?—Quien le hablo fue un chico castaño quien le miraba con ligera preocupación al bajar a pocos metros al suelo de un salto.
—¿Que tiene de malo apreciar los ocasos? —Se defendió al cruzar sus brazos sobre su pecho.
—No, nada.—Se limpio las manos para evitar la discusión.
—Lo que sea, Tai-chan.—Se aproximo un azabache de expresión alegre hacia ellos para luego tomar al pelirrojo del brazo.—Kou-chan, vámonos que hay que trabajar para comer.—Los llevo a dentro del local. Kagami tomó un delantal para ponerlo sobre su chandal, tomo los platos los cuales comenzó a servir.
Veía cada rostro tratando de no hacer algún gesto en cuanto a los aspectos de los refugiados, quienes reflejaban miedo, angustia, cansancio y exasperación. Deseaba que su comida les diera algún consuelo y hacerlo olvidar de lo que hayan sufrido.
Este local era una pequeña posada para las personas como él, desde gitanos hasta vagabundos, había quiene huían de los malvados hombres quienes los secuestraban para hacerlos esclavos o por creer herejes, esta pequeña posada quedaba en una plaza exclusiva para los artistas callejeros a espaldas de la ley, continuamente debía de huir tanto de esos contrabandistas y soldados.
A pesar de que ya no había inquisiciones detrás de ellos no podían evitar los abusos de los guardias conservadores, solo por no ser…comunes. ¿Que tenían de malo sus fiestas y liberalismo? Seguía preguntándoselo, que no sean de un lugar fijo o tener creencias diferentes no significaba que podían deleitarse con maltratarlos. Dejando eso de lado llego a la conclusión que si no se meten con los soldados estaban bien, y mantenerse lejos de los puertos de aquellos marinos y contrabandistas.
Dijo el ultimo plato para que fuera lavado, soltando un suspiro cansado al quitarse el gastado delantal gris. Se adentro a la cocina saludando a algunos conocidos cocineros, y de ahí llega a la pared en donde empuja ligeramente y descubre una madera falsa, un "pasadizo" ya en el estrecho espacio llego a una cuerda que le ayudo a trepar hasta llegar al "ático".
Un espacio de forma casi triangular era una habitación hecha para los que huían en tiempos de la inquisición, ahora fungía como un cuarto para Taiga, Kouki Takao y cuatro chicas. hijas de artistas callejeras. Se dio cuenta que solo se encontraban dos muchachas quienes al notar su presencia le saludaron y este igual,la habitación era iluminada apenas por la lampara de aceite-ya necesitaban una vela nueva-
Fue a su esquina donde se encontraban las mantas y una almohada vieja, Taiga improviso una ventana para su gusto y poder dormir con un poco de luz de luna, no toleraba estar encerrado.
—¡Agh! estoy tan cansado.—Llego Takao Bostezando y sin hacer caso a nadie y dejarse caer en su "espacio"
—Ah Kagami.—Le llamo la chica de cabello magenta quien, es aprendiz de vidente.
—Dime.—Respondió este.
—Bueno …hoy estuve practicando con las esfera.—acaricio el objecto de cristal.—Y mi primera vision fue contigo…—Esto lo contó con un tono de extrañeza y arrepentimiento. Para Kagami no le era extraño este tipo de cosas, pero debería de tener precauciones quien sabe y termine cargando una maldicion.
—¿Y que viste? ¿Fortuna? ¿Fama?.—Llego hasta ellas para sentarse, pues si le llamo un poco la atención.
—Hmm…—Poso las llamas de sus dedos sobre la fria superficie y volvió a mirar.—Veo…Una fiesta…uhmm, un baile…esto…la luna y…algo azul.—
Kagami parpadeo un poco ante tan confuso mensaje de la vidente principiante, quizo encontrarle el sentido pero antes que siquiera hablara la chica del tarot le interrumpió.
—Tonta, es obvio que la fiesta pagana se acerca el viernes, eso esta claro y lo de la luna y el azul significa la noche. La fiesta es al anochecer.—Hizo un curiosos gesto de obviedad lo que hizo a la vidente sonrojarse y disculparse.
—Pero estás mejorando mucho.—Ambas voltearon a verlo para luego sonrojarse con su linda sonrisa.—Realmente serás una gran vidente.—
Volvió su cabeza a la esfera, con el animo por delante para ver que mas podría ver en las visiones.—¡Ah! ¡este es claro!.—
—¿Que es ahora?—Se quejo Kazunari al no poder dormir y estar escuchando la conversación.
—Un…anillo.—Los cuatro guardaron silencio ante lo que vio, volviendo a analizar.
—Kagami se va a comprometer, ¡listo!.—Se volvió a acostar.
—¡Takao!.—Le exclamo el gitano de cabellera roja.—¿Un anillo?.— La joven asintió.—¿Que clase de futuro es este?…yo quería fortuna.—
Las chicas se rieron para aminorar el ambiente y comenzar una conversación de trivialidades con el muchacho, ya era tarde y cada quien se acomodo en sus espacios en el suelo de madera.
DOS DIAS DESPUES
En los puertos de la ciudad de "La Luz" son muchos los barcos que arriban cada semana, no les era de extrañar que viene un barco.
No obstante este no era cualquiera: el pantera.
Bajo el nombre de Touhou este alberga a marineros con historiales que nadie sospecharía, y eso se denota en sus sus expresiones complacidas, tres barcos fueron los que saquearon e hicieron hundir, los botines que tomaron eran buenos y de valor para venderlos en mercados y contrabando, con lo único que se quedarían seria el vino, muy importante.
El primero en salir fue el capitán con un porte de seriedad y cansancio seguido de su almirante y el otro su primer oficial.
—Nos quedamos con el vino, ya esta.—
—Aomine Kun no solo viviremos de alcohol también hay que comer.—Le contesta neutro el primer oficial de ojos celestes.
—De hecho, tienes razón, tengo hambre.—Bostezo al restregar su mano en media cara, aprovechando para estirarse. Al enfocar mejor su vista de la lagrimas del sueño abre los ojos al ver hacia el frente con rapidez.
—¿Que pasa Aominechii?—
—Yo…—Parpadeo tan solo ver dos chicas en ropas llamativas, entre ellas el color rojo resaltaba, creyó haberlo visto.—No, nada. Solo son gitanas.—
—¿Que tiene en contra de ellas?, parecen agradables.—Daiki miro a Kuroko por lo dicho.
—Yo nunca dije lo contrario Tetsu.— Se alzo levemente de hombros.
—¿Y ahora te meterás con las videntes? ¡No tienes remedio!.—Le grito Kise.
—Déjame en paz Kise, mejor vayan a ver que todo este en orden y mas vale que vengan con bolsas de dinero.—Los vio amenazante, recibió un "si capitán" y luego los vio irse, perdiéndolos de vista en los mercados del puerto.
Por fin solo.
Un tiempo para el en el que se dedico a caminar por aquellas calles de esta nueva ciudad, la ciudad que tenia arquitectura y cierta similitud con Andalucía, pocas eran las veces que se quedaba a contemplar los lugares en los que saqueaba o simplemente llegaba a comer.
Giro la cabeza y se encontró con las gitanas de hace un momento, notó que tenían canastas repletas de cosas. Entre comida y unas velas extrañas. La curiosidad le pico y decidió seguirlas con cautela, hasta que vio que llegaron a una plaza repleta de esa gente,donde se reunian las carrozas y puesto decorados con colores vividos y letreros intrigantes con símbolos, las jovencitas entran a una especie de casa hogar, no tenia pinta de bar o restaurante, bufo con decepción.
Se recargo en una pared donde podía ver casi por completo la plaza, pero eso ya no le importaba, dejo vagar su mente. Los ojos rojos, esa sonrisa…jamas ha podido quitárselo de la cabeza, tanto que hasta le daban arcadas, ha recorrido todos los pueblos en donde hay gitanos y otro tipo de artistas…con la esperanza de encontrarlo.
—¡Oye Kagami, baja ya, necesito tu ayuda aquí!—
Ese grito le hizo desprenderse de sus recuerdos y pensamientos, volteando a ver quien fue el que grito: un chico de cabellera azabache quien sostenía unas lamparas de papel mache, entonces vio a un persona aproximarse…la mandíbula casi se le cae al verlo.
...Mas te quiero cada día
de ti vivo enamorado desde que te vi…
Cuanta nostalgia.
—Takao, te he dicho mil veces que…¡Ah! ¡Dame eso!—Le arrebato la lampara rota de las manos y a regañadientes lo tuvo que arreglar.
—Lo siento pero ya estaba así.—Alzo las manos en defensa. El de ojos rojizos se sintió culpable
—Bueno no importa, disculpa por gritarte.— Gracias a su altura la coloco en la viga.
—Nah esta bien, todos estamos emocionados por la noche de fin de mes.—Sonrío divertido, batido sus brazos detrás de la espalda.— ¿Y ya sabes que te pondrás Kagami Chan?.—Curioso al acercarse a Kagami quien solo negó.
—Una camisa color vino de seda, ahorre mucho para darme ese gusto.—Se sacudió las manos, Kazunari formo una "o" con sus labios.
—Ya la estrenaras hoy. ¡Oh mira! ya llegaron con la comida.—Señalo las canastas, ambos chicos corrieron hacia las cestas.
Sin que nadie notara la partida de un vigilante, el cual sonreía de manera aterradora -para quienes lo mirasen.- Camino con pasos muy marcados y veloces hacia el puerto en donde sus dos amigos y fieles subordinados le estaban esperando.
—Ya esta todo listo Aomine kun.—Le informo su primer oficial, noto es sonrisa. Ya lo veía venir.
—¿Ya escucharon de la fiesta?.— Solo con un tono algo sugerente. Tetsuya se quejó internamente aunque no lo demostrara.
—¿Nos quedaremos a la fiesta de fin de mes de los gitanos? he oído que es muy linda.—La idea no le pareció mal a Ryota, un punto a su favor.
—Diganle a los demás que nos quedamos.—Aomine paso entre ellos para subir al barco.— Hoy es noche libre.— Escucho la simulada celebración de Kise, los tres se suibieron a cubierta, uno para arreglarse y los dos para informar.
Busco su mejor gabardina, algo casual para el momento por que, la primera impresión es importante. Tantas veces que lo busco y ahora se reencontraban, no podía estar mas dichoso. En el momento en que lo vio en esa plaza el corazón le dio vuelco tremendo, aunque no lo admitiera abiertamente. Esa noche..habría algo porque celebrar.
Buleria, Buleria.
Tan dentro del alma mia
Es la sangre de la tierra en que naci~
Dije que habria canciones y por que no? tiene amor esta cancion en particlar ^^
En fin, espero les haya gustado, tendre el proximo cap tan pronto me sea posible. Tengas una agradble semana y dejenme un lindo review del capitulo
See you next time
