Klaus ya no sabía en qué entretenerse. Había un asunto, y sólo un asunto que le preocupaba y que le rondaba en la cabeza desde que se introdujo en ella. ¿Quién lo diría? Era una tarde, no tan adentrada en la tarde, de por sí. No había nadie afuera.

Sólo Klaus en su árbol y él podía contemplar el panorama. Vacío.

Friesshart notó eso. Todos adentro en la ciudad y él afuera, espiando. Tenía una vaga idea de porqué. Tachen eso. Con toda certeza, estaba pensando en eso. Su hijo. Al que nada le concernía todo lo que sucedería para el día de mañana.

El viento no soplaba y todo se encontraba quieto. Todos, rígidos, protegidos por sus hogares.

-Klaus...

Friesshart no estaba del típico humor, sabía que no era el típico día. Nada podía ser normal con un evento tan terrible y emocionante por delante.

-Klaus, ven parra acá.

Klaus se volteó. Su mirada desairada lo decía todo. No estaba tranquilo.

-¿No deberías estar adentro, con Cornelia y mamá?

-Creo que si viene la anarquía, puedo hacer lo que yo quierra, ¿no?

Su tono era el de siempre; respetuoso, viendo a su padre desde abajo, con amargura y una demanda perspicaz.

Friesshart conocía muy bien a su hijo; sabía que no era un desafío, ni una malicia, o un pretexto, sino una manifestación de «No me queda de otra»

-Mirra ése atardecer. En unos momentos ya no estará ahí; todos se van a esconder y la noche va a salir.

La noche va a salir. Lo bello se va para darle lugar a la lobreguez. Lo que te hace sentir se va para que reacciones según los impulsos de...los impulsos de...

-Sí, es hermoso. No me había fijado.

Los ánimos de Klaus andaban por los suelos. Friesshart los podía hacer levantar.

-Vamos adentro.

...

El hueco de los Weitendorf era espacioso y bastante asegurado en comparación de los agujeros comunes. Todos los miembros de la familia tenían su propio lugar, su propio sitio, y como eran cuatro, no había tanto que compartir. Ideal para todos los que desean ser ajenos al movimiento y planeban estar a salvo. Y sobrevivir al otro día para continuar con una vida normal. Un universo normal.

-¿Por qué se esconden?-preguntó Klaus.

-Es un simulacro, Schatz. Se están preparando.

-¿Por qué lo hacen?

-¿Qué?

-Sí, antes Klaus no se alteraba por éstas cosas-terció Cornelia.

-Oh, así que ya habló contigo.

La chica asintió. Klaus volvió a darles otra de sus miradas deprimidas.

-Bueno, éste es el momento perfecto para que hablemos en familia, de lo que vamos hacer ésa noche, y qué medidas vamos a tomar.

La familia se hallaba reunida en el interior de su árbol, en un círculo: Friesshart, Klaus, Cornelia y Helga, de izquierda a derecha. Había resquemor en la atmósfera.

-¿Por qué de la nada se les ocurrió que sería una buena idea?-insistió Klaus.

-Porque ha funcionado, Schatz. Por eso lo van a extender.

-¿Por qué aquí? Sólo podría *funcionar* en Estados Unidos.

-Ya no sólo en Estados Unidos; en Alemania, en Suiza, en Noruega y en Francia ya se practicaría; en cualquier país con desempleo por debajo del 2% e Índice de Crimen casi nulo, puedes contar con que ya lo han hecho.

-¿Y ahora?-Cornelia planteó.

-Ahora es aquí. También.

Helga salió a colocar Salvia Guaraniticas afuera del agujero. Regresó lo más pronto que pudo.

-Pero aquí hay mucha más pobreza y [*sigh no more*] desesperación.

-Acordaron New Founding Fathers of America en que debía ser una tradición mundial.

-Aquí va a haber menos protección...

-La ciudad va estar bien, Cora. No van a hacer [*sigh no more*] mucho. No está a su alcance.

El sol lentamente se ocultaba mientras daban las siete de la tarde. Ya empezaba la noche.

-Si alguien sale ahora, lo arrestan, Cora. Ahora se hace una paz que precede a la catástrofe que se avecina. Y aún...

Inútil es decir que todos en la familia hablaban con varias pausas.

-La Expiación permite un desalojo del odio y el desprecio, y la aversión que tienen dentro. Así se ponen en paz unos con otros. Y con el gobierno. Él los apoya para el proceso.

-¿Por qué no van a matar a alguien ésta misma noche?-preguntó Klaus. Su actitud denotaba cansancio.

-Porque no sentimos la necesidad de hacerlo, Schatz-respondió Friesshart con segurida en voz queda.

Sí, ¿por qué no iban y asesinaban a alguien ésa misma noche, independientemente de que fuera Purga o no? Si se hacía, aunque fuera una vez, pero se hacía, ¿por qué no se realizaba a diario?

-Entonces, Blu y su familia ya no van a llegar, ¿verdad?-puso Klaus una última duda.

-No, Schatz. Creo que no.