Capítulo 2: Segunda Sesión: Rorschach Revelado
Al regresar a las habitaciones, ambos megadigimon habían dejado en claro que el conflicto entre Tai y Matt no era algo reciente, sino que tenía profundas bases en los factores que los moldearon durante su infancia, así como en experiencias pasadas más recientes, por lo que decidieron profundizar aún más el tratamiento a los dos niños. Ya en ambas habitaciones los grupos de terapia se acomodaban para reanudar con el procedimiento.
- ¿Te gustó el almuerzo, Tai? –le preguntó Sora, como si nada, al entrar a la habitación-
- Mmm… Me hubiera… gustado más… ¡Si lo hubiera comido afuera!
- Entonces si te gustó, hermano –contestó Kari, sonriente-
- Siéntense todos por favor –intervino el Doctor-; vamos a retomar donde nos quedamos.
- Entendido. –respondió Izzy, sentándose en el sofá-
- No me digas que aun sigues con esta pantomima de la Psiquiatría; en serio, Wargreymon: Deja de estar perdiendo el tiempo y devuélveme mi digivice. –colocando su palma hacia adelante, esperando que se lo regresaran-
- Estuviste aquí una hora encerrado, viendo mis credenciales ¿Y aun no tomas esto en serio? –le respondió mientras se volvía a colocar sus gafas y tomaba su libreta- Parece ser que no estamos avanzando, así que mejor recuéstate en el diván, Tai. –acto seguido, aparecieron unas cadenas que lo forzaron a "acomodarse" en el susodicho mueble-
- ¡SUELTAME! ¡¿ESTÁS LOCO?!
- Eso te pasa por no cooperar –le señaló Biyomon-
- Bien; -aclaró al garganta el Guerrero Dragón- Metalgarurumon y yo estuvimos discutiendo cuál sería el siguiente paso para avanzar en este tratamiento y resolver el problema que los está aquejando... Así que, decidimos aplicarles un test para tener una mayor perspectiva de su personalidad –abriendo un cajón al lado suyo y sacando varias tarjetas- : El Test de Rorschach.
- Mmm…
- Debes… estar... bromeando –dijo muy estupefacto el chico de los googles al ver las tarjetas-
- ¿No es ese test donde los doctores te hacen ver manchas y tú tienes que decirle que es lo que ves? –preguntó Sora- Creo que lo parodian en demasiadas caricaturas.
- Es ese mismo, Sora.
- Em… Dime algo, Wargreymon ¿Metalgarurumon y tú emplearán dicho procedimiento en Tai y Matt?
- Si… ¿Por qué la pregunta, Izzy?
- ¿Podría… discutir eso con ustedes por favor? Afuera.
- Bien; esperen aquí.
Izzy y Wargreymon salieron de la habitación, para luego golpear la puerta de la habitación contigua y hacer salir a Metalgarurumon de la misma; ya una vez en el pasillo, lejos de los oídos de los demás, Izzy comenzó a hablar con los profesionales.
- ¿Cómo reaccionó Matt al enterarse del siguiente paso, Metalgarurumon?
- Digamos que… tengo el presentimiento que de la misma forma que lo hizo Tai, Wargreymon.
- Oigan; no quería decirlo frente a los muchachos, pero… ¿Están seguros de emplear ese test?
- Si –afirmaron ambos al unísono-
- Pero yo leí que ese test no está científicamente comprobado al carecer de verdadero rigor científico. Y que muchos que lo emplearon eran psicólogos de poca preparación.
- ¿Cuáles son tus fuentes, Izzy? –le preguntó el lobo cyborg-
- Microsoft Encarta. ¿Por qué?
- Muéstranoslo en tu computadora, por favor. –le pidió el Guerrero Dragón-
- No vale la pena, Wargreymon –intervino Metalgarurumon- Según mis análisis, su computadora no tiene la Enciclopedia Encarta.
- ¡¿Qué?! ¿Te metiste en mi computadora, Metalgarurumon?
- Soy un digimon cyborg, Izzy… Puedo enviar mensajes a tu computadora a través de rayos infrarrojos que emiten mis ojos –como Datamon-, además de poder analizarla e inspeccionarla. Pero puedes comprobarlo por ti mismo si no me crees.
- Eres toda una computadora, ¿Eh?
- Sí; sólo que no tengo manos… -refunfuñó-
- Te apuesto que hallo la Enciclopedia Encarta en mi computadora.
- Adelante… Mientras… ¿Por qué no vas a la biblioteca a buscarla, Wargreymon? Por si acaso...
- Está bien; no me tardo… -y bajó las escaleras hacia la biblioteca- No podemos hacer esperar a Tai y a Matt.
- A ver –revisando el escritorio de su computadora ante la atenta mirada del megadigimon de la Amistad- esto no es; esto tampoco; esto… definitivamente no es. ¡RAYOS! –gritó airado- ¡Tengo un Analizador Digimon, un mapa del Mundo Real, varios otros comandos del Señor Gennai, incluido uno que me permite ver digimon bailar can-can! ¡¿Y no tengo la maldita Enciclopedia Encarta?!
- Espera… -dijo el lobo cyborg, susurrándole- Antes que Wargreymon vuelva… muéstrame como se vería el bailando can-can…
- ¿Qué?
- ¿No me puedo divertir? –respondió pícaramente-
- Hmph… Está bien –tecleando unos comandos- Ahí tienes, pero apresúrate…
- ¡JAJAJA! –riendo estruendosamente- Esto tengo que grabarlo en mi base de datos para reírme después…
Medio minuto después, llega alguien al pasillo:
- Aquí está la enciclopedia Encarta… Oigan ¿Qué hacen?
- ¡Ciérralo, Ciérralo! –le susurró, al momento que Izzy cerraba su computadora-
- Nada, Wargreymon... A ver... Pásame la enciclopedia por favor.
- Aquí tienes, Izzy…
- A ver… -hojeando el tomo R de la Enciclopedia Encarta- me pregunto cómo Puppetmon tiene esto en su biblioteca.
- Hemos visto cabinas telefónicas en la playa, señales de tránsito en la jungla, un tranvía en medio de un lago, postes de luz en las llanuras, un refrigerador repleto de huevos en medio del bosque, tiendas submarinas, barcos navegando por el desierto, pirámides invertidas, parques de diversiones abandonados, castillos con dimensiones torcidas... ¿Y te extraña un simple libro en una biblioteca?
- Supongo que tienes razón, Wargreymon... –revisando el libro- ¡Aquí está! Mmm… Por lo que veo en este libro no hay nada que lo desacredite… Me gustaría investigar más, pero creo que eso sería perder tiempo valioso.
- Eso mismo digo. –agregó Metalgarurumon-
- Pues bien; supongo que no debo dudar de su criterio; lo mejor será que regresemos al tratamiento. Disculpen las molestias.
- No hay cuidado, Izzy: regresemos.
Terminada la confusión, los tres regresaron a sus respectivas habitaciones a continuar con el procedimiento…
- Bueno… ¿En qué nos quedamos? –acomodándose en su lugar-
- ¡EN ACABAR CON LOS DARK MASTERS! –exclamó Matt-
- No... No me acuerdo que se tratara de eso… -pensando- ¡Ah, sí: El Test de Rorschach! Ayúdame por favor con las tarjetas, TK.
- Como diga, doctor.
- ¡METALGARURUMON!
- Esto podría tomar muuucho tiempo... –suspiró Joe-
- Al menos tendremos asientos de primera fila para esto –rió Mimi con cierta picardía-
- Por suerte no tendremos que ayudar con las tarjetas ¿Verdad, Gomamon?
- Sólo espero que esto no se tarde… Me está dando sueño… -bostezo-
- Ahora te explicaré lo que quiero que hagas, Matt. –repuso el lobo cyborg-
- Izzy; dime que por favor le diste la razón a Wargreymon para acabar con esta tontería –dijo Tai, sollozando cómicamente mientras el doctor volvía a su asiento-
- En realidad, ellos me dieron la razón para que continúen según su criterio. Aunque yo preferiría que leyeran a Karl Poppler primero, pero…
- Podremos debatir sobre eso después, Izzy; descuida.
- ¡¿QUÉ CLASE DE ELEGIDO DEL CONOCIMIENTO ERES?! ¡Pelirrojo idiota!
- Por todos los cielos, Tai. –le regañó Sora, poniendo su mano sobre las sienes en señal de vergüenza- Compórtate.
- Bueno; ya… Tranquilos todos –repuso el Guerrero Dragón, tratando de mantener la calma- Bien, Tai; te explicaré que es lo que vamos a hacer: te pediré que me digas tu interpretación cognoscitiva de los gráficos impresos en las láminas; a partir de tus afirmaciones, podré establecer o contrastar la hipótesis acerca de tu funcionamiento.
- ¿HUH? –confundido-
- Te lo diré más simple: dime que crees ver en las manchitas, y yo diré que tan mal del coco –golpeado simultánea y suavemente su cabeza- estás a partir de eso.
- ¿Entendiste, hermano?
- ¡Wargreymon, idiota! Deja de jugar a Sigmund Freud y sal a pelear. ¡La amenaza de este Digimundo y nuestra Tierra son los Dark Masters, y tú y Metalgarurumon se la pasan haciendo tonterías!
- ¡Tai, deja que el haga su trabajo! -dijo Sora, que comenzaba a perder la paciencia-
- No, Tai; la mayor amenaza a nuestros mundos son ustedes: Tú y Matt y sus conflictos de niñitos de kinder amenazan con separarnos... y todos estamos aquí para encontrar la raíz de esos problemas que deben tener origen en lo más profundo de tu infancia...
- ¡Pero Puppetmon y los demás Dark Masters van a...!
- Esa marioneta barata hecha de virutas secas, la montaña de chatarra salida del set de Jurassic Park y el híbrido de mimo y payaso del Cirque de Soleil pueden esperar... Ahora, dime ¿Qué ves aquí? -señalándole la primera lámina del test-
- Esto es estúpido.
- ¡SÓLO DILE LO QUE VES EN LA MALDITA MANCHA, TAI! –gritaron hartos Sora, Kari e Izzy junto a sus digimon-
Test de Rorschach:
Nota: las primeras respuestas son de Tai, las segundas, de Matt
Primera imagen:
- ¡La sonrisita homosexual de Piedmon!
- ¡La cara de idiota de Tai sonriendo como retrasado mental!
Segunda imagen:
- ¡Machinedramon de frente y a punto de dispararnos!
- Dos filetes de carne con algo de sangre escurriendo.
Tercera imagen:
- ¡Un digimon insecto gigante que está a punto de matarnos!
- Dos querubines negros con alas rojas sobre la cabeza aplastada de Tai.
Cuarta imagen:
- Un DarkTyranomon visto desde abajo.
- Una vértebra calcinada.
Quinta imagen:
- ¡Es Venommyotismon!
- Una especie de murciélago.
Sexta imagen:
- Un león disecado.
- Un Metalgarurumon aplastado y partido por la mitad por un camión de 16 cilindros.
Séptima imagen:
- Dos mujeres de alta sociedad y enorme barriga mirándose una a la otra.
- Una vértebra desteñida por los años.
Octava imagen:
- Un recipiente de galletas.
- El busto de una hermosa mujer con vestido del siglo XIX.
Novena imagen:
- ¡La Copa Lunar de Sailor Moon!
- Un dragón escupiendo fuego de su boca.
Décima imagen:
- Una especie de insecto tropical venenoso.
- Dos mujeres vestidas de rojo y tendidas entre decoraciones.
Media hora de terminado el test, ambos doctores guardaron las tarjetas en su respectivo lugar y volvieron su atención a los pacientes, que estaban más que ansiosos por saber los resultados.
Oficina del Dr. Metalgarurumon:
- Y bien… ¿Ya sabes que tengo como para dejarme salir de una vez?
- Aun no, Matt. Debo analizar tus respuestas para dilucidar los resultados correctos.
- Me supongo que eso no te hará demorar mucho, pues eres un digimon cyborg.
- Por el contrario, Gomamon; debo analizar los resultados de la prueba y llegar a la conclusión apropiada; además, prefiero seguir con el tratamiento cavilando más a fondo el pasado de Matt.
- ¡ARGH! ¡¿Cuándo acabará esta locura?!
- Pero primero: –sentándose cómodamente en el sofá con una mirada algo perdida- Me tomaré unos minutos para relajarme…
- Vaya psiquiatra –espetó Joe en voz baja-
- Jejeje…. –riendo estruendosamente- ¡JAJAJAJAJA!
- ¿De qué tanto de ríes, Metalgarurumon? –preguntó Matt, sumamente curioso-
- Jeje….Es… sólo un video muy gracioso; nada importante… ¡JAJAJA! To... tómense un tiempo… -expresó entre carcajadas-
- Qué bien; ya quería irme al baño. –dijo Mimi, y salió por la puerta-
Oficina del Dr. Wargreymon:
- Espero que con eso acabes con esta farsa, Wargreymon: ya te di lo que querías, y sólo espero que me devuelvas el digivice.
- No te apresures, Tai; primero debo analizar muy bien esta información recopilada para luego sacar mis conclusiones... –revisando sus notas- Pero, como no me gustaría hacerte un diagnóstico muy premeditado, preferiría discutir contigo sobre tu pasado y sacar más información que me ayudaría a determinar con mayor eficiencia mis conclusiones.
- ¡ME QUIERES VOLVER LOCO O QUE RAYOS TE PASA! –gritó Tai, cada vez más desesperado- ¿Qué pasó con el Wargreymon que le lanzó la esfera de la Televisora Fuji a la entrepierna de Venommyotismon, y convirtió a uno de los Dark Masters en un banquete de sushi?
- Ay, hermano… estás perdiendo la cabeza.
- Ni me acuerdes lo de la esfera, Tai -le respondió Wargreymon-: que espero una demanda de Kenzō Tange en cualquier momento por uso inapropiado de su obra arquitectónica.
- Definitivamente Tai está haciendo el ridículo.
- Ni que lo digas, Tentomon –le recalcó Izzy-
- Parece que estás algo nervioso, Tai. ¿Serviría algo de música? –dicho esto, se levantó y fue en dirección al equipo de sonido, rebuscando entre los CDs del Dark Master hasta hallar lo que buscaba- ¡Aquí! –colocando el CD en el reproductor- Espero que te guste:
Reproducir
Habían pasado ya varias horas desde su encuentro, y Puppetmon cada vez se sentía más cansado por la pelea con MetalEtemon, que lo había obligado a adentrarse cada vez más en el bosque, pero sin darse cuenta…
- ¡Aghh... Aghh…! ¿Ya... te... rindes, tonto chango? –preguntó jadeante-
- Aun no, niño; todavía tengo para más. ¡Golpe del Número 1! –Puppetmon lo esquiva apenas, pero el golpe de derriba un frondoso árbol detrás suyo-
- ¡Mi bosque! –exclamó anonadado y completamente indignado- ¡¿Cómo te atreves a dañar propiedad privada?! ¡Te demandaré! ¡Mi amigo MetalSeadramon es un muy buen abogado! –le respondió, olvidándose los hechos pasados-
- Si, si… Cómo digas, niño. –respondió sin tomarlo en serio-
- ¡Cadenas de Títere! –lanzando sus hilos para intentar controlarlo mediante sus hilos- ¡A ver si te escapas de esta!
- ¡Huy, que miedo tengo! Pero gracias por el hilo dental –dicho esto, toma uno de los hilos y comienza a pasárselo entre sus dientes- ¡AHH! ¡Hace años que tenía eso atorado entre los dientes; mejor tener un aliento fresco para mis fans!
- Eres... eres… ¡ERES ASQUEROSO! ¡Quédate con mis hilos; ya no los quiero!
- ¿Qué te sucede, niño? ¿El nariz de antena tiene un berrinche? Oye, por cierto… De seguro con esa nariz puedes oír mis conciertos ¿No es así?
- ¡NO SOY UN NIÑO: SOY UNO DE LOS DARK MASTERS, REGENTE DE ESTE BOSQUE!... ¡Y ya es hora que regrese a mi casa!
- Para que tu mami te arrope ¿No?
- ¡NO TE SOPORTO! ¡Bah; yo mejor me voy a dormir!
- Como quieras, niño; jugaremos mañana. –y desapareció entre los árboles-
- Vete al diablo…
Después de que MetalEtemon desapareciera de su vista, Puppetmon se puso en marcha para regresar a su casa; rebuscó en sus bolsillos el mapa del lugar; sin embargo.
- ¡No está! –exclamó, una vez que vaciara sus bolsillos- ¡No puede ser: DEJÉ EL MAPA EN CASA! ¡AGH! ¡Y no tengo idea de dónde diablos estoy! ¡Maldito chango estúpido! Pues ni hablar… tendré que… recordar… el camino a… -mirando el bosque, cada vez más oscuro- ¿Casa…? Mmm… Mejor busco un lugar donde dormir…
Mientras tanto, en la cima de la Montaña Espiral, Piedmon y Machinedramon continuaban observando los pasos de Puppetmon.
- Esto es maravilloso: Puppetmon no sabe dónde queda su propia casa en su propio territorio. ¡JAJAJA! Es un completo idiota.
- Esha marioneta es 60% madera seca y 40% aire caliente; sho, por el contrario, nunca salgo de mis cuartelesh sin mi GPS incorporado.
- Supongo que ahora ese tonto sólo se quedará allí buscando desesperadamente el camino de regreso. –completó Piedmon- Esto se está poniendo aburrido… Pero el dueto cómico con MetalEtemon estuvo bastante entretenido, ¿No lo crees, Machinedramon?
- Oh... Si... El cashcarón de banana: ¡Un clásico!
- Recuérdame porque lo integramos a los Dark Masters.
- El puesto estaba vacante, y sólo él era aceptable: losh demás eran un deshastre.
- Parece que te agradó el vino, Machinedramon; si quieres, puedes pedirle más a mi sirviente.
- Graciash, Piedmon... ¡LADYDEVIMON!
- ¿Sí? –dijo algo distraída-
- Tráeme otros 6 barrilesh del mejor Bourbon de la casa… ¡BARRILESH INDUSTRIALES; no esos tonelitos de madera que para mí son un dedal!
- Como diga…
En ambas habitaciones se podía escuchar el sonido de la música clásica, que transmitía cierta tranquilidad y aire bohemio al ambiente; todos se hallaban sumamente relajados oyendo la música, a excepción de los pacientes, claro está que ya estaban perdiendo la paciencia.
Oficina del Dr. Wargreymon:
- Ah… Hermoso; sencillamente hermoso. –dijo Izzy, que movía sus dedos al son de la música, al igual que Tentomon-
- Nunca creí que ir al Psiquiatra fuera tan divertido y a la vez relajante, Sora.
- Es que con estos doctores, se puede esperar cualquier cosa, Biyomon.
- Me siento más relajada… ¿Y tú, hermanito?
- No saben el ridículo que están haciendo todos ustedes… -dijo Tai, mirando a los demás, para luego dirigir la mirada a su digimon- ¿Saben? Cuando yo veo a Wargreymon, se me viene a la cabeza una música más de estilo rock, metal o pop… ¿Pero clásica? Ni drogado me lo imagino.
- Es evidente que tu percepción de mi persona es muy estereotipada, Tai. –le contestó el Guerrero Dragón, que seguía oyendo la música- Que sea grande, fuerte y tenga armadura está bien; pero no por eso soy Conan el Bárbaro.
- Tiene razón; no puedes juzgar a nadie por su apariencia; eso se llama prejuicio.
- ¡SÉ LO QUE ES PREJUICIO, GATOMON! ¡¿Pero acaso no lo ven?! ¡Está hecho para luchar! ¡¿Acaso se imaginan como psiquiatra a este musculoso dragón humanoide de casi dos metros y medio y 200 kilos?!
- Creo que es momento de reanudar el tratamiento –apagando el reproductor- Bueno, Tai; quiero que me hables un poco de ti; de tu infancia… De cualquier hecho resaltante en tu vida antes de conocer a los digimon, que han de ser pocos.
- ¿Crees que mi vida antes de conocerte fue muy aburrida?
- ¿No lo fue? –le preguntó Wargreymon con cierta picardía en la mirada, a lo que Tai le respondió con una mirada fría-
- Vamos, Tai –le pedía Sora desde su asiento- Sabes tan bien como yo que tu vida no ha sido muy interesante.
- Es cierto, hermano… Sin contar el asunto de la piña colada…
- ¡KARI BOCONA: TE VOY A MATAR!
- ¿Piña colada? –se preguntaron todos-
- ¿A qué se refiere con eso de la piña colada, Kari? –preguntó Wargreymon, más que confundido, muy interesado en el tema-
- Kari… Si te queda algo de humanidad en tu ser… no se los vas a decir.
- Hermano; estamos con un doctor… Pues verán…
FLASHBACK: Hace dos años.
- Que calor hace… No quiero tomar agua; tengo ganas de algo dulce y refrescante -mirando en el refrigerador- Mmm… No hay soda, ni jugo… Qué asco; mis padres son unos tacaños en las bebi… -mirando un compartimiento del refrigerador- ¡Hey; aquí hay algo! Parece ser…-mirando la botella- jugo de piña… piña colada. Qué bueno, porque detesto la pulpa… ¡Wacala! –pensando en el desagrado que le daba la pulpa, y luego destapando la botella- ¡Hasta el fondo!
Unos minutos después…
- Eshe jugo pareshe que estaba venshido o algo así… Sabía algo amaaaargo…
- Hermanito ¿Podrías prestarme tus lápices de colores para terminar una tarea de la escuela? –preguntó Kari, que acababa de entrar a la cocina-
- Shi Kari... toma todosh losh que quieeeerash…
- Hermano, ¿Estás bien? Tu cara está roja…
- Eshte jugo me hizo mal… -pasándole la botella-
- ¡Qué tonto eres, hermanito! –le contesto Kari con toda la inocencia de una niña de cinco años- Esto no es jugo ¿Ves? –mostrándole los ingredientes- Esto tiene licor.
- ¡QUÉ! ¡Mamá y papá me van a matar! –gritó alarmado, para luego correr por toda la cocina- ¡Sha she!
Tai encendió uno de los mecheros de la cocina y colocó una hervidora con agua, esperando a que la misma comenzara a despedir vapor, luego, sacó el termómetro del botiquín de la casa. Mientras esperaba, le comentaba a Kari de su plan:
- Ponemos el termómetro en el agua caliente unos momentosh y este shubirá… Deshpués, me coloco sobre el agua para que el vapor comience a calentarme la cabesha y hacerme sudar.
- ¿Estás seguro de eso, hermanito? Mamá no es tan idiota.
- ¡Eshtoy seguro, Kari! No tiene por qué sshaberlo… ¡Quedará muy herida la pobre si lo descubre! –poniendo cara de puchero- ¡Y no se lo debesh decir a nadie! ¿Entendido?
- Entendido.
- Buena hermanita –acariciando su cabeza-
Algunos minutos después, llegaron los padres de los hermanos Kamiya, que habían ido al supermercado; la señora Kamiya descubre a su hijo en la cama, con la frente sumamente cubierta de "sudor"
- ¿Qué te sucede, hijito?
- Me siento mal, mamita; creo que estoy enfermo… ¡Cof, cof! –fingiendo tos-
- A ver... Te tomaré la temperatura…
- Mi hermanita ya lo hizo ¡Cof, Cof!
- Toma, mami…
- Gracias, hijita; eres muy buena niña… ¡Treinta y nueve grados! –exclamó sorprendida al ver el termómetro- ¡Pero si estamos en verano!
- Debió... ¡Cof, Cof! Surgir de repente… Sabes que es normal.
- Está bien... Descansa hijito –y le dio un beso en la frente- Ya te traeré los medicamentos..
- Oh, rayos –susurró-
- Y eso fue lo que pasó…
La cara de los presentes era de estupefacción –excepto la de Wargreymon que guardó la calma como todo un profesional-, mientras la de Tai estaba todo colorado de la vergüenza ante el secreto que su hermana había hecho público –sin mencionar la rabia que le tenía a Kari por ser soplona- El tenso silencio sólo fue cortado por la primera que decidió pronunciar palabra:
- No puedo creerlo… ¡TAI! ¡¿Cómo pudiste ser tan idiota como para no saber que la piña colada es una bebida alcohólica?! ¡¿Y llamas a Wargreymon bruto por lo de la puerta?!
- Tenía ocho años, Sora ¿Cómo iba a saberlo?
- Por algo que se llama "leer" ¿No lo aprendiste en la escuela?
- Tai es más bruto de lo que me imaginaba… -dijo Izzy, dándose palmadas en las sienes- Y pensar que creí que con el asunto de las rejas eléctricas en la pirámide era todo un menso.
- Y eso que aún no lo deja…
- ¿Cómo dices, Kari? -preguntaron anonadados los demás-
- Es que… de vez en cuando… se da el lujo de darle otra probadita; nada abusivo… pero creo que le agarró gusto.
- ¡ME ESTÁS HACIENDO VER COMO UN ALCOHÓLICO; KARI!
- Esto es sumamente interesante, Tai; creo que tenemos aquí un factor sumamente determinante en tu personalidad impulsiva: tu ligera afición a la piña colada. Dime… ¿Qué te hace sentir cuando la pruebas? –le preguntó el doctor a su paciente-
- ¡Sólo me gusta su dulce sabor que me llena de energía! ¡No es por el alcohol; no estoy negando nada ni ahogando penas como esos borrachos de la tele! ¡SÚELTENME!
- Ajá… Te llena de energía… –anotando- Muy bien…; te creo. No pareces del tipo de los adictos al alcohol; más bien a los adictos al azúcar. Estamos haciendo progresos… Continúa; dime como te comportabas en la escuela…
Oficina del Dr. Metalgarurumon:
En la habitación de junto, Metalgarurumon seguía con el tratamiento de Matt, haciéndole preguntas sobre algunos hechos de su vida, como su interacción con sus compañeros de escuela, su vida familiar, entre otros.
- ¿Ves? Aparte del divorcio de mis padres, no tengo ninguna experiencia traumática en mi vida, o algo que fuera a destacar.
- Así parece ser... Pero sigo creyendo que me falta algo, Matt…
- Apuesto que la sesión de Tai es más divertida... –se quejó Mimi- ¿Acaso no has hecho algo interesante o loco en tu vida, Matt?
- Pues no, Mimi; he llevado una vida bastante cuerda… A diferencia de lo que me supongo fue la vida de la copia barata de Goku…
- No entiendo como esa mujer del convertible rojo te vio cierto encanto; te habría tirado a la calle si le hubieras contado sobre ti. –contestó Palmon-
- ¡ESA ERA UNA COMPLETA PEDÓFILA! –exclamó Matt, airado, aunque algo sonrojado-
- ¿Y por qué estás colorado, hermanito?
- Ehm... pues... yo –nervioso-
- Mis sensores detectan un aumento en el flujo sanguíneo de algunos sectores de tu cuerpo, Matt –intervino el lobo cyborg- Concretamente en…
- ¡NO TE METAS, METALGARURUMON!
- Jeje... Te gustaba esa mujer ¿Cierto? –preguntó el digimon de la amistad con cierta picardía en su tono de voz-
- No quiero hablar de eso…
- No es algo por lo que avergonzarse, Matt –le explicó Joe- Todos pasamos por un momento en que nos sentimos atraídos por el sexo opuesto, por más que este nos supere en años... y años.
- Exactamente, Joe. –asintió el profesional-
- ¿Eso es normal, Metalgarurumon?
- Si, TK…
- Entonces… ¿Es normal que mi hermano y yo hayamos intentado matar nuestro padre cuando éramos pequeños?
- ¡¿QUE USTEDES QUÉ?! –exclamaron todos al unísono, a excepción de Metalgarurumon-
- Ajá… Lo sabía: Complejo de Edipo. -se dijo el lobo cyborg, muy seguro de sí-
- ¡TK; ERES UN MALDITO TRAIDOR! ¡ROMPISTE UNA PROMESA DE SANGRE!
- ¡¿Intentaron... matar... a su padre?! –repuso Joe... entrecortado por el asombro-
- Hasta que te atreviste a algo arriesgado, Matt. –rio Mimi de manera pícara-
- Esa historia me encantaría escucharla, TK… ¿Podrías?
- No te atrevas, TK... TE LO ADVIERTO.
- Si, Doctor Metalgarurumon; como usted diga… Pues, a ver…
FLASHBACK: Hace cuatro años.
- Papi… Te quiero mucho –dijo un niñito de rubia cabellera, mientras avanzaba hacia la habitación de su padre, que yacía dormido en su cama- Pero no hay lugar para los dos en el corazón de mami. –abriendo la puerta- Así que… lo siento…
- ¿TK? –dijo Matt al ver a su hermano menor desde la cama de su padre-
- ¿Hermano? –mirándose frente a frente-
- ¡¿Qué haces aquí?! –se preguntaron recíprocamente-
- Vine a matar a papi. –mostrando su "arma"-
- ¿Y crees que con esas tijeritas de seguridad sin filo podrás hacerle daño? Tendrás suerte si llegas a cortarle el cabello.
- O sea que... tú también…
- Yo soy el primerizo… -bajando de la cama- Soy el consentido de mami, y nadie me quitará ese puesto.
- Pero yo soy el más adorable –haciendo puchero-
- Resolvámoslo afuera entonces… -saliendo del cuarto- el que gane, matará a papi y será el consentido de mami.
- Como quieras hermano… -tomando su arma- Por cierto ¿Mami dónde está?
- En el trabajo –respondió Matt- Ella llegará tarde el día de hoy, así que tenemos tiempo…
- ¡En guardia! –exclamaron ambos, sin llamar la atención al padre-
Ambos hermanos se envolvieron en un verdadero duelo de tijeras en medio de la sala, intercambiándose golpe de tijeras, y provocando ruido, -y rompiendo uno que otro jarrón o utensilio que tuviera la desgracia de hallarse en su camino- sin alertar al padre. Cuando la pelea se hallaba en su clímax, se oyó el ruido de la cerradura de la puerta principal, y el sonido de la puerta abriéndose: Era Natsuko Ishida, que había llegado a ver la escena del "duelo"
- ¡¿Pero qué están haciendo ustedes dos fuera de la cama?! ¡Con tijeras en las manos! –quitándoselas-¡¿Qué le hicieron a mi sala?!
- Ehm… ¡Estábamos jugando como buenos hermanitos! –contestaron ambos al unísono y poniendo su mejor sonrisa inocente-
- Pues vuelvan a la cama inmediatamente… Estoy muy cansada como para arreglar su desastre… Mejor lo haré en la mañana…
Mientras los hermanos regresaban a su habitación:
- TK; nunca, pero nunca debemos comentar lo que pasó esta noche... Es una promesa de sangre, hecha entre hermanos, que no debe romperse nunca ¿Entendido?
- Si, hermano, lo entiendo.
- Esa es la historia… Pero por suerte lo superamos poco después de esa noche... Aunque la verdad creo que algo de esa actitud quedó dentro ¿No crees, hermanito? –preguntó TK a Matt de manera bastante inocente y a la vez burlona- Por cierto, Metalgarurumon: te lo anoté en la libreta para que no se te escape ningún detalle ¿Está bien?
Nadie en la habitación lo podía creer; ni siquiera Metalgarurumon, que se había quedado momentáneamente sin asistente: las caras de todos eran de completa incredulidad y asombro: ¿Quién hubiera imaginado que Matt hubiera llegado a esos extremos? ¡Y TK! ¡El inocente y dulce TK como potencial parricida a causa de un complejo psicológico propio de la más profunda infancia!
- Retiro lo dicho; la sesión de Matt se ha vuelto mucho más interesante.
- Ni que lo digas, Mimi –agregó Gomamon, que ahora estaba más atento-
- Supongo que eso explica los extremos a los que Matt llega a veces para lograr con sus objetivos.
- ¡¿De qué estás hablando, Joe?! ¡Yo nunca haría semejante locura por lograr mis metas!
- Pero si TK acaba de decir que tú intentaste…
- ¡Eso fue hace cuatro años, Patamon; era un niño pequeño!
- Un niño pequeño con un caso extremo de Complejo de Edipo: -interrumpió Metalgarurumon- aparentemente esto creó un conflicto entre tú y TK en ese entonces... y de alguna forma desviaste esa tensión hacia otra persona… en este caso, Tai.
- ¿No deberías tratar también a TK por eso, Metalgarurumon? Si el también intentó matar a su padre.
- Nah… En el caso de TK es normal…
- ¡¿QUÉ?! –gritó Matt-
- Según mis cálculos, TK tenía tres años al momento del incidente, y tú tenías seis, Matt: TK estaba en la edad correcta para tener esa especie de "apego" a su madre, y ver a su padre como un rival; pero tú deberías haber estado saliendo de esa condición... y si intentaste matar a tu papá... eso me dice que algo te mantuvo en ese estado aparentemente anormal.
- ¡ARGH; por todos los cielos!
- A pesar de lo revelador de esta información, necesito recabar más datos, así que continuemos… -acomodándose en la silla- Retoma tu puesto, TK.
- Como diga, Doctor.
- Mátenme… Pero primero a TK por traidor.
Llegada la hora de la cena, los megadoctores comunicaron a los demás elegidos de sus avances, compartiendo relatos entre ellos; habían llegado a la conclusión que ambos pacientes presentaban ciertos desórdenes de personalidad provocados por diversos factores, pero aún más importante: Había algo en común entre ellos, un factor X que había ocasionado el pleito de hace unas horas… y mañana lo dilucidarían. Al terminar la cena, todos se acomodaron en las habitaciones de consulta para dormir.
Oficina del Dr. Metalgarurumon:
- Debo salir de aquí… -pensó Matt- Con cuidado… -caminando con cautela para no despertar a nadie- Así es… Ya verás que no podrás tenerme atrapado, jeje. –susurró lo más bajo posible-
Sin embargo, poco antes de llegar a la puerta, y pese a esquivar la saliva congelada de su digimon, Metalgarurumon bostezó suavemente, provocando una pequeña oleada de aire gélido que lo congeló a pocos centímetros de la puerta, quedando como una estatua. Pocos segundos después, apareció Mimi, que había regresado del baño.
- Mi…. mi…. A….yu….. da….. m… -tiritando de frio-
- Ahh… -bostezando y aun somnolienta- Buenas noches, Matt…
- ¡A…g…!
Oficina del Dr. Wargreymon:
- Como… es posible… que hable sin abrir la boca… ¡Pero ronque así de fuerte! –gritó Tai, usando sus almohadas como tapones para los oídos, sin éxito- Debo obtener el digivice... y así escapar de esta locura –se dijo en voz baja- Ahora que recuerdo, Metalgarurumon no tiene el digivice por no tener manos, así que debe tenerlos… –mirándolo, durmiendo como un tronco- Wargreymon. Bien; de esta no podrás librarte: volverás a ser un Agumon y te daré tu merecido, psiquiatra de pacotilla…
Tai se acercó a su digimon con cautela, pues sabía que un movimiento en falso significaría el fin de todo; justo en ese momento, Wargreymon movió su brazo en dirección a Tai, causando que las garras de su Dramon Killer casi golpearan a Tai, haciendo que este cayera al suelo, con las Dramon Killer golpeando al piso, muy cerca de su entrepierna.
- Ma… matanga… ZZZZ…
- ¿Este tipo casi me deja castrado y sólo dice eso en sueños? –se dijo- No importa... sigamos.
El Elegido del Valor subió al pecho de su digimon, pensando en donde podría haber ocultado el digivice, pues sólo consigo podría tenerlo seguro…
- Lo tendrá debajo de su pechera... o en sus hombreras… Mmm… no quiero imaginarme que los haya metido en su… -pensando- Posiblemente esté bajo su casco; de todas formas, siempre quise saber cuál es el verdadero rostro de Wargreymon… Bueno... llegó la hora de averiguarlo: está más dormido que perezoso en día festivo.
Tai se deslizó con sumo cuidado por el tórax de su digimon, llegando a tocar con sus manos el yelmo y parte de los cabellos de Wargreymon... Sin embargo, cuando estaba inspeccionando el interior en busca del digivice…
- Qué curioso; creí que era cabello, pero parecen ser… ¿Plumones? Qué... ¡AH!
Un movimiento de respiración del megadigimon había hecho que Tai tropezara con una de las correas de la pechera de Wargreymon, provocando que se golpeara la cabeza con la de su compañero –y ahora doctor-, provocando que despertara algo somnoliento. Apenas este abrió los ojos, Tai quedó paralizado.
- ¿Huh? –dijo algo somnoliento y con los ojos entreabiertos-
- Jeje... ehm... jeje… Tu… te…
- Tai…
- ¿Sí?
- Sé que tienes muchos deseos de hablar conmigo... pero es muy tarde como para discutir de tus extraños hábitos nocturnos y tus peculiares tendencias orientadas hacia mi físico... Así que... si no te importa… -dándose la vuelta, provocando que Tai cayera al suelo- me gustaría dormir…
- ¡AH!
- Mañana seguiremos con la terapia... descansa. Y recuerda: lo hacemos por tuuuuu bieeeeeeeen..., -volviendo a dormir- Zzzzzz….
- Hasta dormido me da esos discursos…
