La leyenda de la sacerdotisa

By Aledith

Capitulo Dos

El Yokai

Cuanto tiempo llevaba en ese lugar, honestamente… ya no lo sabía, muchas lunas habían pasado, demasiada que ya había perdido la cuenta, era realmente triste el que estuviera en esa situación, ella una de las mejores en su ramo, reducida violentamente a nada, bueno no a nada especifico, en ese sitio era tratada como… a una princesa?... si, como a una princesa, había estado rodeada de tantos Yokais de demasiadas clases, que ya había aprendido demasiadas cosas sobre ellos, su nombres, sus habilidades, sus defectos y debilidades, demasiadas cosas, pero lo que más le preocupaba, era que le tenían … respeto, a ¡ella!, a una prisionera, porque eso era una prisionera en una hermosa jaula de oro.

Patética- murmuro desanimada levantando nuevamente el arco a la altura de sus ojos, apuntando a un enemigo imaginario, como siempre, daba en el blanco, se había vuelto una experta en el arco, sus habilidades espirituales eran impresionantes, sus sentidos, era… inimaginable, ahora se podía decir que era más una sacerdotisa que una investigadora de ese mundo, aunque eso sí, nadie se atrevía hacerla enojar, porque algo que no hacía era controlar sus poderes de purificación.

Higurashi-sama, mi señor desea que se presente ante el- expreso un yokai, de hermosos cabellos negros como la misma noche, de profundos ojos azules, como el mar y una piel tan blanca, que era imposible no admirar su belleza, el había sido designado como su sombra, aquel que estaría con ella, cuidándola como vigilándola que la defendería como la asesinaría si intentaba escapar… su verdugo.

Porque usas tantos formalismos conmigo creí haberte dio que me desagradan-dijo ella realmente cansada bajando su arco, volteando haberlo con un sutil y sonrisa, ese yokai gato se había vuelto aunque él lo negara, en su amigo, y ella lo respetaba por el simple hecho de tener una respuesta para todas sus pregunta lo que siempre la tranquilizaban

Dime por que no solo me llamas Kagome- pidió nuevamente

Aprecio mi vida mi señora, de llamarla como usted me solicita, sería faltarle el respeto a mi señor, usted es su mujer- eso causo una gran risa en ella, una muy divertida, negando con la cabeza-

Dices cosas muy divertidas, Shiza, pero conozco las reglas de los Yokai, las he aprendido bien, soy una humana como una sacerdotisa, y no soy la mujer de nadie, soy una prisionera en este sitio- sentencio con una mirada triste y sin vida, últimamente, su energía se veía agotada, estaba más cansada de lo normal, el ambiente era muy tenso, que inconscientemente llevo una mano a su cuello masajeándolo por breves instantes, para voltear a mirarlo tranquilamente como siempre, su carácter era muy suave con ese yokai que había ciertos rumores que él era el amante de la sacerdotisa de su señor, pero, eso simplemente era un error, una ,mentira.

Vamos con el todo poderoso si no nos meteremos en problemas- expreso con voz burlona y sarcástica, ese sujeto le desagradaba, nunca le llamaría por su nombre, ya que sería aceptar, que ellos son algo, aunque… no le entendía, quería ayudarle en lo que buscaba, pero siempre era una misma respuesta… "en que puede ayudarme una seudo sacerdotisa" como lo detestaba, llego a unas grandes e imponentes puertas las cuales abrió sin anunciarse, viéndolo imponente y magnifico como siempre, si lo odiaba aja, camino hasta llegar a ese gran ventanal que dejaba ver un jardín por lo más hermoso y perfecto, un jardín el cual nadie podía entrar.

Tan irrespetuosa como siempre- murmuro en desaprobación al verla dentro como tantas veces, esa desagradable humana no lo respetaba en lo más mínimo.

Has interrumpido una de mis practica, que es lo que quieres- pregunto directa y en el mismo tono que el usaba, sin dejar de mirar ese hermoso jardín, deseaba entrar, respirar ese aire tan fresco que se veía, el solamente se levanto y coloco detrás de ella, viendo lo que observaba.

Ya no me eres de utilidad, puedes marchaste cuando gustes- eso provoco que ella volteara inmediatamente, quedando frente a este que la miraba a sus ojos directamente, dejándolo en claro que no mentira, era verdad?

Así que me das mi libertad he? A cambio de qué?- pregunto nuevamente sin despegar su mirada de él, al ver una sonrisa sarcástica en sus labios le dio demasiado coraje, por lo visto si había algo a cambio …lo odiaba.

Parece que has aprendido bien algo de nosotros humana, no hay nada gratis aquí-susurro sujetándolo con algo de fuerza de su barbilla, obligándola a que le sostuviera la mirada.

Te lo haré saber cuando estés en tu amado hogar- murmuro peligrosamente frio acercándola peligrosamente a sus labios, por un momento ella pensó que la besaría, pero de un momento a otro la alejo de su cuerpo con verdadera brusquedad, que cayó al suelo él ni siquiera se inmuto por sus acciones, así que con toda la dignidad y el orgullo que siempre la acompañaba se levanto viéndolo retadoramente a los ojos.

Estas muy equivocado, si piensas que soy una muñeca o algo con lo que te puedas divertir, tu vida está en mis manos y lo sabes…- pero callo al sentir como el aire falto de sus pulmones, al tener sus garras sobre su cuello apretándola con verdadera fuerza, sintiendo como la sangre comenzaba a corres por su cuello cerró los ojos con fuerza y uso su poder espiritual para obligarlo a soltarla, tosiendo se sujeto su cuello y olio la carne quemada de él, que la veía con furia en sus ojos, algo le detenía el matarla, ese algo debía de ser muy poderoso porque si por él fuera, ya la hubiera matado hace muchos lunas, no pudo evitar alardear frente a él con una sonrisa sarcástica en sus labios, si estaba tentando su suerte, pero valía la pena si ya no lo volvía haber el resto de su patética existencia.

Me das tanto asco humana que no tolero tu aroma- esas palabras la deprimieron, y sonrió un poco mas con una risa amarga mientras las lagrimas salían de sus ojos sin poder evitarlo viéndolo con una tristeza que no sentía desde que su familia muriera en aquel atroz accidente, sola… sola como siempre… odiaba su vida, su existencia, desearía nunca haber nacido, que fue inconsciente de que su energía estaba marchitando todo a su alrededor.

Si ese es tu sentir no comprendo el por qué DEMONIOS ME TRAJISTES AQUÍ!, ESTUPIDO YOKAI, ¡!... te desprecio… te odio…Sesshomaro - murmuro con lagrimas incontenibles, mientras su cuerpo era rodeado de una energía tan conocida para él mientras se desvanecía frente a él, dejándolo completamente solo en aquel lugar, al no quedar ni un solo rastro de ella, se volteo viendo el ahora marchito jardín, sintiendo una presencia detrás de él-

Shiza, el que ella no esté aquí, no significa que tus obligaciones hayan cambiado, ahora es mas vulnerable , la buscaran, protégela, en lo que se da cuenta de las cosas-

Mi señor, si mi señora no se da cuenta antes de la próxima luna no podremos salvarla-expreso con verdadera angustia en su voz.

Esa es decisión de ella, no puedo obligarla a estar más tiempo aquí, tiene que despertar por su propia voluntad… como lo hizo Midoriko… de lo contrario la profecía nunca se cumplirá- murmuro negando con la cabeza, odiaba a los humanos por dejarse manipular tan fácilmente, por seres más fuertes que ellos, los odiaba por tener ese calidez única, los odiaba por tener la facilidad de amar incluso a su enemigo…los odiaba… porque… tenían la fuerza de manipularlo.

Había vuelto a su mundo, eran las calles de su ciudad, estaba en casa? …Cierto, entonces porque se sentía tan devastada, tan bacía, tan solitaria, llego al que consideraba su hogar, notando que el tiempo no había sido amable con las cosas, todo está lleno de polvo, parecía un verdadero basurero, parecía que habían estado buscando algo, pero que… no tenía idea, entro al que había sido su recamara por varios años, notando que ese lugar no era apto para vivir, cuánto tiempo había estado fuera, cuantos meses habían pasado.

Qué año es?- pregunto al aire, escuchando como unos pequeños pasos se escuchaban, yendo al origen del sonido vio a una niña que acomodaba unos cartones y periódicos, para dormir?.

El lugar es muy grande señorita podemos compartirlo verdad? No me eche a la calle está lloviendo mucho- suplico la pequeña jalando mas periódicos como tratando de darse calor, hasta ese momento se percato del frio que se sentía, camino asía el que había sido un armario notando que todo estaba inservible, volteando haber a la pequeña, que la veía extrañada por sus ropajes-

Eres una sacerdotisa?- pregunto con los ojos muy abiertos, mientras se levantaba y cerraba todo como queriendo guardar el gran descubrimiento que había hecho

Mi nombre es Rin, como es?, como es el mundo real? Despertaste? Porque has vuelto?, cómo te llamas?- la bombardeo de pregunta que no comprendía. Que estaba sucediendo pareciera que había regresado a otro lugar no a su casa, pero…

No comprendo lo que dices- murmuro ella mas desconcertada viendo como la pequeña le veía más extrañamente-

Eres una Miko, por tus ropajes, eso quiere decir que vienes del mundo real, no de esta mentira verdad. – volvió a decir no comprendía nada de lo que esa niña le decía, no comprendía, que sucedía?-

No puede ser… no te has dado cuenta verdad Miko-sama?

Continuara…

Aquí les dejo el segundo capítulo, muchas gracias por sus comentarios, Lobita22, ChiseGigi, AZUL D CULLEN, 4Sakura, alheli, y a Ayma Secret por ser la primera en leer mi hisotria y dejar un comentario, espero les agrade este capítulo.