Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Esperaba impaciente fuera del aula. Las clases habían empezado, pero poco le importaba. Era lunes y desde que volvieron del digimundo, no había podido hablar con cierto chico castaño y de melena revuelta. Había estado evitando sus llamadas y cuando decidió aparecerse en su casa, él no estaba. No sabía que le había hecho para hacerlo enojar, pero algo era seguro, lo iba a averiguar. Sintió unos pasos apresurados hacia ella, giró la vista y lo vio. Sabía que, como siempre, llegaría tarde, por lo que optó por esperarlo. Cuando el chico la divisó, paró de golpe; trató de esquivarla para entrar al salón por dos sencillas razones: primero, el profesor lo iba a matar de seguro, y segundo, no tenía ganas de hablar con ella.
─ Sora…estamos tarde ─ dijo simplemente. Sora lo miró contrariada. No podía estar hablando en serio.
─ No me importa ─ respondió.
─Sora…
─ ¡No! ─dijo rotundamente ─ Quiero que me digas cuál es tu problema, ¿Qué te hice?
Tai se dedicó a mirarla por breves instantes. ¿Qué le hizo? Le había roto el corazón en muchas ocasiones y él nunca le reclamaba. Debía admitir que conocía a Sora y sabia que ella era incapaz de lastimar a alguien a propósito, pero eso no quitaba el daño que ella le causaba. Suspiró. Estaba siendo injusto con ella; ni siquiera sabía la causa de su enojo y notaba por su expresión, que estaba dolida por su actitud.
─ No me pasa nada, cielo, en serio ─ dijo refiriéndose a ella con ese apodo que el mismo le había otorgado─ Son problemas míos y traté de evitarte para no desquitarme contigo ─ mintió. Sora lo miró aun más preocupada.
─ ¿Qué clase de problemas? Dime, tal vez te pueda ayudar ─ ahí estaba, por eso la amaba tanto; ¡hasta sin querer lo enamoraba más!
─ ¡Basta! Ya tomaste una decisión y vas a superar a Sora, ¿entendido? ─ le sermoneó su conciencia─ No es nada, Sora, no te preocupes ─la chica lo miró no muy convencida ─ En serio…oye deberíamos entrar, tu estas bien con el profesor, pero a mi ¡va a asesinarme! ─ Sora rio ante el comentario.
─ Tienes razón
─ Sora… ¿te parece si nos vemos en la cancha de soccer después de clases? Necesito… decirte algo ─ el corazón de la pelirroja se aceleró. No quería hacerse ilusiones, pero por lo que Joey le había dicho, existía la posibilidad de que supiera por donde venia el asunto.
─ Claro…ahí te veré ─ dijo y ambos entraron al salón sin decir nada más.
Luego de una pequeña reprimenda del profesor por su tardanza, los dos mejores amigos se sentaron en sus respectivos lugares, cerca de Mimi y Yamato.
Sora no podía concentrarse en la clase; estaba pensando en ese encuentro con Tai. Era el momento perfecto para decirle todo lo que sentía por él; decirle a su mejor amigo que lo quería más allá de la amistad. Estaba decidida a hacerlo. Solo debía esperar al final del día.
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─ ¡Hikari! ─ La aludida miró a la persona que la llamaba.
─Buenos días, Davis, ¿Cómo estás? ─respondió algo desganada, algo muy raro en ella.
─ ¿Qué te pasa? ─ preguntó inocentemente el chico. Hikari solo lo miró. ¿Qué le pasaba? Takeru y Yolei le pasaban.
─No es nada, Davis…es lunes, los lunes tienen ese efecto en las personas.
─ ¡Eso es cierto! Los lunes son lo peor. Debería existir una ley que…─ Hikari dejó de escucharlo, al vislumbrar a Inoue por el pasillo. Vio como la chica pasaba por su lado totalmente serena y sin voltear a verla una sola vez, siguió su camino ─…y así, todos seriamos felices ─terminó de decir el chico, totalmente ajeno al hecho de que la menor de los Yagami no le había prestado atención.
─ Es muy interesante tu punto, Davis ─ respondió distraídamente ─ ¿Me disculpas un momento? ─ sin esperar respuesta, tomó su mochila y corrió detrás de su amiga de aventuras ─ ¡Yolei! ─ gritó. La aludida apresuró el paso. Hikari no se daría por vencida, por lo menos no tan fácil. Corrió lo más rápido que pudo, hasta que logró tomarla del brazo y girarla hacia ella─ ¡¿Qué…te pasa?! ─ articuló prácticamente sin aliento.
─ No pasa nada, Yagami, ¿ya me puedo marchar? ─ ¿Yagami? ¿Qué diantres?
─ Yolei, ¿Por qué me tratas así? Yo no te he hecho nada.
─ Eres una chica hipócrita; esa es razón suficiente para tratarse como lo hago.
─ ¡Yo no soy hipócrita! ─ dijo enfurecida.
─ ¡Sí lo eres! Te haces pasar por la buena chica, la que no lastima ni a una mosca y apuñalas a tu supuesta amiga por la espalda. ¡Eres de lo peor! ─ rebatió aun mas enojada que la propia Hikari, quien la miraba aun mas confundida que antes. ¿¡Que fue lo que hizo!?
─Pero… ¿Qué hice? ¡Dime!
─ No vale la pena, solo…déjame en paz ─ y sin decir más, se alejó del lugar, dejando a una muy confundida y contrariada Hikari. Eventualmente, la chica recordó que tenía clases y comenzó a caminar de manera mecánica hacia su salón. Llegó a él y se sentó en su puesto sin salir de sus pensamientos. Poco tiempo después, llegó Davis hablándole de quien sabe qué cosa.
─ Hikari, ¿Takeru aún no llega? ─ preguntó casualmente. La chica salió de sus cavilaciones. Se había olvidado de Tk. Si algo caracterizaba al chico era su puntualidad, por lo que, era extraño que no estuviera ahí. Tal vez, estaba enfermo, se le presentó un problema o por primera vez en su vida llegaba tarde, o tal vez, solo tal vez…estaba evitándola. Eso no podía ser. La madurez de Takeru no le permitiría hacer algo tan infantil, solo porque estaba enojado, sabrá Dios por qué, con ella, ¿verdad? Tratando de apartar ese pensamiento, fijó la vista al frente, donde su profesor explicaba algo sobre trigonometría. Fue totalmente en vano; sería un día extremadamente largo.
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Le encantaba ser un genio. Sus conocimientos lo ayudaban a crear grandes cosas, a solucionar problemas, a ayudar a los demás…pero en estos momentos, estaba agradecido por las ventajas que tenia esto en sus clases. ¡Terminó un examen de cálculo en 10 minutos cronometrados! Tenía prácticamente una hora libre. Aunque sentía algo de pena por sus amigos, bueno, por alguno de ellos, estaba seguro que Sora pasaría sin problemas; es casi tan inteligente como él, pero hablando de Yamato, Mimi y Taichi, los cuales no se vieron tan contentos por ese examen sorpresa, cabía la gran probabilidad de que reprobaran. Pero bueno, el punto era que tenía 50 minutos para seguir con sus "asuntos tecnológicos" y no los desaprovecharía, por lo que, automáticamente, se dirigió a su guarida: la sala de computación. Al llegar a la puerta, escuchó unos pequeños hipidos provenientes del interior de la sala. Se debatió internamente si entraba o no. Al final, corrió un poco la puerta y pudo reconocer de quien se trataba.
─ Yolei─ la chica dio un respingo─ ¿Qué ocurre?
─ ¡Ay, Izzy! ¡Tantas cosas! ─ dijo para luego, largarse a llorar. Izzy se removió incómodo; no tenía mucha experiencia en consolar a los demás, pero era su amiga, algo debía hacer.
─ ¿Por qué no me cuentas? ─ La chica lo miró por unos segundos y asintió.
─ A mi…me gusta Ken ─ abrió los ojos como platos; eso no lo esperaba ─ pero, al parecer, a él, le gusta…Kari.
─ ¿Hikari? Eso no tiene ningún sentido. ¿Cómo sabes que él gusta de ella? ─ aunque no estaba actualizado en los temas amorosos del grupo, estaba segurísimo de que si Hikari tuviera una relación sería con Takeru; ahí debía haber alguna clase de error.
─ Los vi besarse ─ Izzy estaba perplejo ─ Me enojé y he estado ignorándola, incluso la enfrenté y le dije que era una hipócrita; ahora me siento mal.
─ Y a Ken, ¿no le reclamaste nada?
─ Si le reclamo será obvio lo que siento por él, Izzy; sólo…lo he ignorado.
─ ¿Pero como pretendes saber la verdad, si no le das una oportunidad para que te expliquen? Estoy seguro que no todo es lo que parece.
─ ¿Y si lo es? ─ preguntó no muy convencida.
─ Entonces…sabrás que hacer, pero primero debes investigar, ¿no crees? ─ La chica lo pensó por unos instantes y luego, le dedicó una media sonrisa.
─ Como siempre, tienes razón, Izzy ─ dijo divertida ─ Gracias
─ Siempre es un placer ayudar ─ respondió él ─ Ahora que lo pienso, ¿no deberías estar en clase?
─ No me sentía de ánimos de ir y ya es muy tarde para asistir, así que, me quedaré aquí haciéndote compañía ─ dijo más animada que antes.
─ Muy bien; podrías ayudarme en un programa en el que trabajo, ¿te interesa?
─ ¡Claro que sí! ¿Qué tenemos aquí?─ y así, los dos amigos se enfrascaron en su propio mundo, olvidando todos los problemas que los aquejaban, por lo menos, por unos momentos.
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Estúpido lunes. Todo le había salido mal. Primero, el despertador no sonó; tuvo que prácticamente atragantarse con su desayuno y correr hasta la escuela. Llegó a la escuela y se dio cuenta de algo grave: había olvidado su celular. ¿Cómo iba a sobrevivir un día completo sin su celular? ¡Eso era simplemente imposible! Entró a su salón y lo primero que vio fue un par de profundos ojos azules que la miraban fijamente. En una de las esquinas del salón, se encontraba Yamato Ishida, apoyado en la pared. ¿Era normal que se viera tan sexy? Últimamente, no podía sacarlo de sus pensamientos y eso la estaba preocupando, además de que el recuerdo de aquella noche en el campamento, no la dejaba en paz. Se sentó en su pupitre, de la manera más calmada que pudo, y respiró hondo; aún podía sentir la mirada del chico en su nuca y, aunque no quería admitirlo, la ponía nerviosa. Luego, de unos minutos, que para ella fueron eternos, el profesor hizo acto de presencia, habló por unos momentos, sobre el rendimiento, la atención en clase…y a la mitad del discurso, llegaron Sora y Tai, para el alivio de Mimi, ya que no tendría que soportar el día sola, porque Yamato no contaba como refuerzo e Izzy no le prestaba demasiada atención. Luego, el docente terminó su monologo, anunciando que en ese nefasto lunes, tendrían un examen sorpresa. Mimi estaba segura de que había reprobado. Ojala hubiera tenido el cerebro de Izzy, que terminó en menos de 10 minutos o hasta el de Sora, quien terminó 5 minutos después. Luego de entregar el examen, salió del aula más enojada que nunca y se dirigió a su casillero para sacar algunas cosas que necesitaría para su siguiente clase. Los pasillos estaban vacios, ya que todos los estudiantes, exceptuando su salón, estaban tomando clases. Cuando estaba por cerrar su casillero, vio a la persona a la que trataba de evadir acercándose a ella. Entró en pánico y por acto reflejo, abrió uno de sus libros y lo puso a la altura de su rostro, como si estuviera leyendo algo.
─ ¿Sabes? El libro no tiene poderes de invisibilidad ─ comentó de manera seria. Desde que vio que la castaña había entregado su examen, él entregó el suyo. Había dejado temas vacios y estaba casi seguro, de que lo poco que pudo llenar, estaba incorrecto, pero en esos momentos, le importaba un pepino el examen. Solo quería hablar con Mimi.
─ ¿Qué quieres, Ishida? ─ Le rebatió ella.
─ Quiero hablar de lo que pasó entre nosotros en el campamento ─ tanto en el rostro del chico como en el de ella, apareció un tímido sonrojo.
─ No hay nada por decir…sabemos que solo fue un arranque de locura, además…ni a ti ni a mí nos gusto ─ mintió. ¿A quién trataba de engañar? Había disfrutado esa cercanía con el rubio. Sólo de pensarlo le provocaba escalofríos, pero no lo admitiría, claro que no, jamás le subiría él ego a Yamato, ¡nunca!
─ ¿Dices que no te gustó? ─ preguntó de manera altanera, acercándose a ella, arrinconándola contra los casilleros ─ ¿y por qué no lo detuviste desde un principio? ─ Mimi olvidó como hablar. Estaba reviviendo esa sensación tan placentera y cálida que sintió esa noche en el campamento, al tenerlo tan cerca de ella. Yamato cerró el poco espacio entre ellos y volvió a unir sus labios con los de ella, como lo había hecho esa noche. Debía admitir que añoraba besarla nuevamente; era una necesidad que crecía cada vez más y más. Mimi estaba despertando un sentimiento extraño para él; nunca se había sentido así con ninguna otra chica, ni siquiera con Sora, y eso lo contrariaba. La tomó de la cintura y la acercó más a él, tratando de sentirla lo más cerca posible. Cuando el aire se hizo escaso, rompieron el beso. Yamato abrió sus ojos para encontrarse con una mirada ambarina que denotaba enojo, tristeza y… ¿miedo?
─Yamato… deja de jugar conmigo, por favor ─ cerró su casillero y salió corriendo del lugar, dejando a Ishida pensativo. ¿Jugar con ella? No podría hacerlo. Estaba consciente de que ese sentimiento de rechazo y odio, se podría decir, que tenia hacia ella, estaba desapareciendo. Cuando la vio cruzar el umbral de la puerta del salón esa mañana, no puedo evitar pensar que Mimi era en verdad hermosa. Estaba empezando a creer que esto que sentía al ver a la chica era algo más que cariño, su orgullo no lo quería aceptar, pero era la realidad: Mimi Tachikawa lo tenía en un revoltijo de emociones.
─ ¿Viste eso? ¡Tachikawa besó a nuestro Yama! ¿Tomaste la foto? ─ dijo una chica que había presenciado todo.
─ Sí, debemos avisarle a nuestra presidenta. Hay que enseñarle a esta princesita que nadie se acerca a nuestro Yama y sale impune ─ dijo la otra chica.
Ambas chicas abandonaron sigilosamente el lugar.
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No sabía si la clase fue larga, por su aburrido profesor o porque estaba distraído pensando en cierta pelimorada que había faltado a clases. Había visto a Yolei llegar al instituto, pero nunca entró a clases. Ella no era de las de faltar porque sí, es más, era siempre la primera en llegar, por lo que, Ken se extrañó y por eso, se encontraba recorriendo los abarrotados pasillos en busca de su amiga, que para rematar, parecía estar enojada con él y Hikari.
─ Te digo que no funcionará. Si haces eso, se reiniciará completo y se borrará la información ─ Ken se acercó rápido a la puerta de dónde provino la voz; era la de Yolei sin dudas.
─ Puede ser…, entonces, ¿qué propones? ─ esa era la voz de… ¿Izzy? ¿Qué hacia Yolei con Izzy? ¿Faltó a clases por estar con él? Una sensación desconocida se instaló en su pecho, una muy desagradable sensación. Corrió un poco la puerta un poco, para espiar. Ambos jóvenes se encontraban delante de un ordenador, ambos concentrados en él, pero de vez en cuando se miraban y reían, mientras se trataban con demasiada confianza, cosa que no agradó a Ken. El chico cerró la puerta y comenzó a caminar por donde había venido. Era el colmo, él preocupándose por ella y ella de lo más contenta saltando clases para estar con Izzy. No sabía porque le molestó la escena que había visto momentos antes, pero de algo estaba seguro, no tenía nada que ver con el hecho de que ella había faltado a clases.
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─ Espero que sea importante ─ dijo Jun Motomiya, algo irritada.
─ Vale la pena, presidenta, mire ─ la chica sacó su celular y le mostró la foto que habían tomado a Mimi y Yamato con anterioridad. Jun se acercó desganada, observó la foto y sus ojos se abrieron como platos.
─Pero… ¡¿Qué es esto?! ¡Díganme que eso es un montaje! ─ expresó furiosa.
─ No, no lo es Jun, nosotras lo presenciamos en vivo y en directo ─ la mayor de los Motomiya miró la fotografía indignada. Como presidenta del club de fans de Yamato Ishida, era su deber de velar por aquellas chicas ajenas al club que trataban de corromper a SU rubio, por lo que esta foto, la obligaba a actuar inmediatamente.
─ Chicas, corran la voz, reunión de emergencia, en el mismo lugar de siempre y en una hora. ¡Vayan! ─ Las dos chicas salieron corriendo por el pasillo inmediatamente. Jun miró al horizonte. ¿Cómo se atrevía Tachikawa a besar a su Yama? Eso era imperdonable. Se las iba a pagar, oh sí, y muy pronto.
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Estaba impaciente. La ansiedad la estaba matando. Ya habían acabado las clases del día y se encontraba esperando a que Tai apareciera. Estaba nerviosa. Se había decidido a contarle sobre sus sentimientos, pero mientras el momento se acercaba, el miedo la consumía. ¿Qué iba a hacer si no le correspondía? No quería perder su amistad, pero tampoco quería vivir con esa duda que la agobiaba. Necesitaba decírselo. Respiró hondo y se tranquilizó. Iba a ser valiente y se lo iba decir.
─ ¡Sora! ─ volteó para recibir a un muy agitado Tai ─ ¡Lo lamento tanto! La práctica se alargó y yo…
─ No hay problema, acabo de llegar ─ mintió. En realidad tenía un buen rato ahí. El moreno sonrió aliviado ─ Tai…yo quisiera decirte algo ─ ese era el momento de la verdad; debía decírselo ─ yo…
─ ¡Taichi! ─ Sora suspiró frustrada. Justo cuando se lo iba a decir alguien interrumpe. Las clases habían acabado ¿Por qué había personas aun ahí?
─ Hola, Akino ─ saludó Tai cordialmente cuando la chica llegó a su lado. Sora miró a la chica extrañada. La reconocía de una de sus clases. Era de su estatura, de pelo negro largo hasta media espalda, totalmente liso, de ojos marrones y rasgos finos; tenía que admitir que era linda ─ Sora, ella es Akino, Akino ella es mi mejor amiga Sora.
─ Ya nos habíamos visto, mucho gusto ─ dijo la recién llegada.
─ El placer es mío ─ respondió Sora cordialmente, sin dejarse de preguntar qué hacia esa chica ahí.
─ De ella quería hablarte, Sora. Como mi mejor amiga, quiero que te enteres de primero, ni siquiera Yamato lo sabe─ tomó la mano de Akino y Sora temió lo peor ─ Akino y yo estamos saliendo; somos novios oficiales, ¿no es genial, Sora?
Chapter number 2: Done! Sé que tardé en actualizar, pero es que los estudios ocupan una gran parte de mi tiempo, pero en fin. ¿Qué les pareció el capitulo? ¿Les gustó? ¿No les gustó? Díganme :D. Me encanta recibir reviews y espero que dejen muchos 3
También quiero agradecerles a mimimatt26, maylu-liya, Adrit126, mimato05 y R-Ishida Tachikawa por sus lindos reviews y a todos los que le han dado favs y follows a la historia. Muchísimas gracias.
Sin más que decir,
Bye!
