MI MEJOR PESADILLA
por
Mundo_Messea

Notas del capítulo:

Aprovechando que tengo listo el 3er capítulo, aquí el 2do. Los demás tardarán en salir, un capítulo por semana o dependiendo de la aceptación en esta página. Igual publico en Ay y Slasheaven. No plagiar.

Dependerá de los comentarios si subo un nuevo capítulo este fin de semana, un capítulo extra con regalo incluido el domingo en la noche si recibo un mínimo de 10 comentarios. La fecha límite se vence mañana a las 00:00 horas.

Por otro lado les invito a pasar también por mi otra historia de HP: "Romance of the kingdoms" (link a la historia: s/10609192/1/Romance-de-los-dos-reinos-Romance-of-the-kingdoms) que será actualizada posiblemente esta noche o mañana.

Una trama más regia, pero algo bizarra. Au y hard&hot.

"¿Qué pasa cuando juntas la burguesía con cambiaformas y ukes indomables más un par de celestinos traviesos y una pizca de celos?, todo un menú con mucha diversión para mentes pervertidas." Se advierte trama no ligera y narrativa algo compleja al inicio.

Aclaración: ninguno de los personajes de HP me pertenece sino a su respectivo autor. No gano beneficio alguno por esta trama, más que la satisfacción de liberar estrés y entretenerme.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

Capítulo 02

Era hermoso, debía aceptarlo. Dormido el pulgoso se veía de lo más adorable, la ironía de la vida eran aquellas orejas felinas y esa cola que aún en reposo no quedaba del todo quieta, moviéndose suavemente de vez en cuando.

La imperiosa necesidad de salir al exterior e investigarlo todo le aguijoneaba, pero por alguna razón aún tras dos horas no lograba salir de aquel apuro, ese encierro delicioso que ahora se tornaba en un calvario al crecer su ansiedad.

Pronto le daría un calambre si seguía así.

Intentó retirarse y sólo se ganó un alarido de dolor más un zarpazo. Al descubrir su rostro, ahora ensangrentado, se topó con la mueca furibunda de un adolorido felino.

Un tic nervioso se reveló en la comisura de sus labios y estuvo a punto de maldecir al pulgoso, pero no tenía su varita.

¡Maldición!

-Joder, que bruto, me has partido el culo

-Cierra el pico, Black

El tono despectivo no lograba alterar al susodicho, sin embargo Severus empezaba a notar que estaban sucediendo cosas muy extrañas en derredor. Como el hecho de haber pasado cuatro horas enterrado en el otro, que estuviese vivo y que su cuerpo hubiese mutado de aquella manera. Ahora se revelaba como un felino al igual que el heredero de los Black, con forma humanoide, orejas y cola de pantera.

Los ojos del otro giraron en sus cuencas como si pudiese leer sus pensamientos. Cuando quiso hablar para cuestionarle, fue interrumpido abruptamente.

-Termina de digerirlo y cuando podamos hablar sin heridas de por medio, lo hacemos. Hasta entonces, quédate callado si no sabes lo que pasa.

El otro se incorporó, dejándole atónito y sin palabras.

De todas las facultades que el chucho pudiese tener, no se esperó que fuese un lector de mentes. Joder, debía apestar en oclumancia y no creía que tuviese habilidad loable alguna, pero acaba de adivinar justo lo que pensaba y había hecho un juicio sobre ello.

Apenas pudo esquivar el proyectil que se materializó justo en dirección a su cara, no lo vio venir porque estaba muy hundido en su asombro y no sabía si se había ganado el ataque porque el otro había leído sus pensamientos y se ofendió o por el hecho medio amargo y medio dulce de verle hacer un mohín de disgusto.

Ver las sábanas manchadas de sangre le borró todo intento de disfrutar el sufrimiento del otro. Estuvo por tirar su orgullo al suelo y despotricar a los mil demonios, pero muerto o no, seguía teniendo orgullo.

-Debe haber algún error… este extraño lugar…

Se detuvo y le miró con el ceño fruncido, buscando y palpando su cuerpo en busca de algo, descubriendo para su embarazo que efectivamente estaba desnudo.

Vale, ¿qué buscaba? ¿un bolsillo en las costillas?

-¿Por qué no puedo hacer magia o convocar mi varita?

Chistó molesto al no dar con la susodicha. En respuesta su acompañante bufó y echó a andar con esa desvergonzada sensualidad, haciendo parecer que no le costaba ningún esfuerzo y disfrutaba sacándole de control.

Bueno, ese parecía constituirse su hobbie, joderle la existencia.

Le escuchó mascullar algo acerca de su entrepierna, pero la ansiedad le tomó de imprevisto y olvidó el aplomo, empotrando al chucho, ahora un felino en toda regla, contra la puerta cerrada. Su mano encerrada en el cuello del otro se sentía poco natural y le quemaba. Retiró su mano a la misma velocidad con la que le agarró, dejándole caer al suelo y sin comprender el porqué de la necesidad de golpearse a sí mismo y dejar su orgullo en el suelo por el pulgoso.

-¡Responde! ¿Dónde demonios estamos y por qué esta apariencia?

-¡Púdrete!

Más que un rugido se asemejó a un quejido y se sorprendió a sí mismo al responder de igual modo cuando la puerta fue azotada en sus narices y su acompañante se fue tras romperle la nariz.

¡Joder! ¡Como dolía!

Tras procesar lo ocurrido y dejando la duda existencial en segundo plano ante lo emergente, salió de allí.

En el exterior, aquello no parecía una casa, aunque podría engañar. En el centro de la redondeada estancia había un tronco enorme que se alzaba sobre el techo.

¿Una casa en un árbol? ¿así de grande? Mínimo poseía seis habitaciones, sin la sala y la cocina, que descubrió tiempo después en su exploración por el lugar. El piso era de madera pura y pulida, todo olía a madera y hojas frescas. Abrió la última puerta, tragándose un nudo que no sabía tenía en su garganta y lo que vio tras esta le dejó atónito.

Estaba, mínimo, a ocho metros sobre la superficie. Bajo sus pies un pasillo de madera que llevaba a una escalera de cuerdas y se conectaba con otras viviendas; unas más arriba, otra más abajo, ninguna a la misma altura. Árboles gigantes y frondosos servían de base para cientos de viviendas y eran tan resistentes que el más fuerte viento sólo lograba azotar las hojas, igual de grandes que un pañuelo. Perfectamente podían ser usadas para confeccionar ropa.

Y hablando de ropa. Por primera vez descubrió su vergüenza al notar como algunos ojos curiosos veían su desnudez.

Al momento volvió al interior y cerró la puerta. Volvió a dar un vistazo en su derredor. Los pasillos fácilmente podían perderle en una vuelta y hacerle andar en círculos, mas su sentido de la orientación era bueno, muy bueno tomando en cuenta que era su primera vez estando en un lugar así.

-Black, deja de esconderte. Quiero respuestas

Llamó a la única persona que conocía en aquel lugar. Sabía que aún estaba en el interior.

Increíble. El chucho no había hecho un escándalo ni se había avergonzado a sí mismo saliendo en su estado.

Se pateó mentalmente sabiéndose responsable y al escuchar los gemidos lastimeros provenir del lecho dónde antes había estado.

¿Cómo volvió allí sin que se diese cuenta? Había examinado todas y cada una de las habitaciones, al parecer.

Le encontró refugiado bajo un manto de pieles, mismo que les había servido de abrigo horas atrás y creyó que iba a ser comida de gato cuando en su acción de tocar el hombro del otro este le lanzó otra de sus miradas asesinas.

Empezaba a asustarse, le estaban gustando las jodidas miraditas del chucho.

-Ya que estás pensando toda esa porquería, ¿por qué no sacas tus propias conclusiones y me dejas en paz?

Masajeó su entrecejo con el índice y el pulgar, que ahora descubría no eran del todo diferentes en su apariencia anterior, salvo por las uñas afiladas.

-Mira, Black. Es obvio que no entiendes y que vivos, muertos, o con la apariencia que sea, no nos llevaremos medianamente bien, sin embargo esperé horas a que despertaras ya que no planeo ir por allí a buscar información sin estar primeramente consciente del lugar donde estoy. ¿Me captas?

-¿Y qué quieres, si a cada oportunidad demuestras cuan rastrera serpiente puedes ser?

El ex mortífago sólo le fulminó con la mirada y el otro sólo entornó sus ojos.

-Espero valga la pena que me juegue el pellejo en esto, Snivelius

El susodicho se alzó altanero y a gatas sobre su cuerpo. Lo hacía inconscientemente, pero de igual modo logró intimidar a su presa, quien volvió a bufar y se quedó en su sitio, protegido entre las pieles. Su mirada se desvió a la ventana, desde donde ahora podía verse un cielo limpio de nubes y algo parecido a una luna demasiado cercana.

-Al igual que tú, desperté así tras creer que había muerto por caer al velo.

Él pareció vacilar y rehuyó la mirada, despertando su curiosidad.

-La gente de este lugar es muy "amigable" al recibir un invitado y me retuvieron aquí hasta que pude salir de mi confusión.

Los ojos grises se abrieron y enfocaron su mirada en él.

-No sabía que me estaban preparando para esto. De pronto todo mi entrenamiento para supuestamente sentirme parte de esta comunidad se volcaron en atenciones para ti. Ya que casi todos están emparejados no se les permite atender alguien… como tú

-¿A qué te refieres?

El Black le señaló un espejo y el alma se le fue al piso. Él, Severus Snape, no sólo estaba en un mundo extraño, en la forma de un felino humanoide, sino que también ¡estaba atado al chucho! La sonrisa socarrona era una estampa de burla en el rostro del otro, quien dejó libre uno de sus pies y recorrió sin descaro sus piernas.

- Ahora eres un puto gato como yo, snivelius

Sirius contó hasta tres, una estampa de pura felicidad en su cara y la hilera de dientes más jodidamente perfecta expresada en una sonrisa.

-¡¿Qué jodida maldición es esta?!

Un rugido ensordecedor retumbó haciendo vibrar la vivienda.

Sirius disfrutó el momento, era parte de su venganza, aunque eso no pagaba del todo lo que aquella serpiente le había hecho, su culo se lo recordaba a cada instante y dudaba que el dolor se fuese con prontitud, mientras él le haría la vida miserable a su "pareja".

"Ugh… debería sentirme enfermo."

No obstante sus manos obedecían otro dueño, sus instintos. Estos le llevaron a olvidar cuanto detestaba a la serpiente frente a él, a quien prontamente tuvo bajo su cuerpo, con las manos apresadas y las piernas separadas.

"Listo y servido."

-¿Preparado para joder, ga-ti-to?

El estado atónito del ojinegro fue atrozmente suplantado por el asombro cuando fue vilmente atacado. Se armó una pelea de por la supremacía y claramente el mayor de los Black resultó tanto más experimentado como habilidoso. En un momento estuvo listo para perforar aquella deliciosa cavidad, lástima que el pocionista recién recuperase la consciencia. Él estuvo muy "feliz" todo ese tiempo jodiendo como conejos y que Snape despertase no cambiaría la situación, no mucho a lo menos. Así tuviese que despertar su celo.

Un brillo nada inocente pasó por las gemas felinas del atacante, mientras su presa boqueaba por aire y ahogaba un grito de dolor en lo más hondo de su garganta.

Pero explotó al final y seguramente fue escuchado un mundo más allá. Sirius se había pasado al penetrarle tan rudamente y sin previo aviso o preparación.

Lo siguiente que se desató fue una pelea de lo más bizarra. Snape se negaba a ser doblegado y en respuesta obtenía más mordidas. Al finalizar los primeros cinco minutos ya estaba totalmente lleno de marcas y jadeando bajo el cuerpo del otro. Sin duda tenían la misma complexión y tamaño, entonces no sabía por qué había perdido esta vez dejándose follar por el pulgoso. No podía frenar su voz, misma que quedaría ronca dentro de poco y sería suertudo si no se lastimaba la garganta.

No hubo besos, sobraron arañazos y mordidas así como embestidas salvajes. Pronto le tomaron el gusto y se invirtieron las posiciones.

A Sirius le gustaba lo que veía, su verga siendo tragada por el agujero húmedo y caliente de su… ¿amante? No le importaba, sólo saciar una necesidad básica como follar. No significaba que fuese adicto al sexo y menos a ese cuerpo.

Entre gatos era de lo más normal, ¿no?

Sirius Black no sabía lo que estaba desatando.

Ruidos guturales, ronroneos, jadeos, gemidos y rugidos así como choques de caderas y chapoteos, llenaron la vivienda y quien pasase cerca de ella no necesitaba ser experto para deducir lo que ocurría allí dentro.

Pasaron las horas y tras el anochecer llegó el amanecer. Dos cuerpos sudorosos yacían echados en el suelo, lecho desecho, colchas mojadas y piernas entrelazadas.

Sirius dormía con una mueca satisfecha en el rostro, con un relajado felino de orejas peludas entre sus brazos.

Nadie podía decir que existiese tensión sexual entre ellos, no por el momento.

Sin embargo pronto el volcán haría erupción.

Notas finales:

Preguntas:

¿Cómo reaccionará Sev al despertar?

¿Por qué no pueden usar magia?

¿Cómo se llevarán de ahora en adelante estos dos? ¿Habrá más sexo? ¿Alguien será maldecido? XDDD

Todo esto y mucho más en el próximo capítulo y a partir de aquí los lemmons serán más detallados.

Ya saben, cualquier crítica es bien recibida.