Draco seguía caminando frente a él, Harry se desesperaba por terminar de recorrer las largas mesas y alcanzar a Malfoy al salir pero esto le parecía una eternidad lo único que había era gente saliendo con sus líderes de las nuevas casas del comedor y un barullo insufrible a sus oídos. Cuando logro salir, el rubio estaba hablando con Crabbe y Goyle pero Harry iba a hablarle igual, quizá lejos de ellos pero hablarle le hablaría.

-Dra…digo Malfoy, necesito hablarte un momento- Los que lo rodeaban miraban con cejas inquisitoriamente levantadas.

-¿Para qué me necesitaría el Niño-que-vivió?- Malfoy sabía que odiaba ese apodo, ¿sería su venganza, porque o si no, lo decía si sabía lo que tenía que cargar con ese tonto apodo? El rubio siguió con sus compañeros chocando el hombro de Harry pero este sonrió y una vez que se fueron miró el papel en el bolsillo de su túnica, comenzándolo a leer.

-"Puente que cruza el lago; saltéate el almuerzo. La verdad, mis compañeros te detestan. Y no sería que nos vean hablando animadamente el primer día"- Potter seguía mirando la carta pero la guardó al ver que Ron se acercaba.

-Harry, ahí estabas, nos están esperando. ¡Te perdiste la mitad de la ceremonia, quedé en Gryffindor! Vamos antes de que Percy se enoje, aparte de mi hermano es el prefecto, y está obsesionado con el orden- El azabache asintió y siguió a Weasley hasta que se encontraron con el grupo donde estaba Hermione explicándole cosas a Neville, les revelaron la clave de la puerta donde había una gorda para poder pasar al dormitorio y ahí se quedarían hasta el otro día ya que no podían salir de los cuartos después de las diez. Una vez que se acomodaron en la habitación junto a Seamus Finnigan, Neville Longbottom y Dean Thomas, los otros tres alumnos de primero, Harry llamó a Ron para aclararle algunas cosas.

-¿Qué pasa, compañero?- Preguntó, bastante extrañado de que Harry le pudiera hablar a solas.

-Hay muchas cosas que no sabes acerca de mí, Ron, pero quiero aclarar una: Yo no voy a ir, insultar, golpear o pelearme con Draco excepto que sea algo muy necesario- El chico estaba tremendamente confundido –Mira, yo conozco a Draco desde hace mucho tiempo atrás y no es mala persona, solo se pone a la defensiva y se divierte jugando con las personas que no le caen bien; pero… No. Es. Malvado- Le aclaró.

-De qué hablas, ¡peleaste con él en el tren! ¡Hace solo unas horas!- Potter lo acalló, no quería recurrir tan rápidamente a la magia.

-Primero, tú empezaste insultando a su familia; cualquiera te trataría mal si le hicieras eso. Y por otro lado, mis palabras fueron específicamente para decirle de otra manera que lo que dijo no estaba bien; de hecho, cuando desaparecí planeaba disculparme con él- Dijo jugando con sus pulgares, avergonzado.

-Todavía no te entiendo- Harry se puso más serio.

-No iré en contra de Draco, no si no es para demostrarle algo; ni siquiera si tú me lo pides, ¿entendido?- Potter agradeció que, al pasar tanto rato entre Malfoys, se le hayan pegado algunas de sus habilidades; como hablar con la frialdad que lo hacía ahora para que le tomen en serio –Conozco a Draco desde hace cinco años y mi amistad con él no cambiara por estar en otra Casa, tampoco la nuestra cambiara por Draco. Me podrás llegar a ver con él algunas veces, si es que se descuida o quiere mostrarse; me gusta tener tiempo para mi, quizá largas caminatas por las noches o cosas así. No me preguntes a dónde me voy o por qué porque a veces ni yo lo sé, ¿está todo claro?- Ronald asintió, todavía sorprendido; Harry le sonrió –Vamos, no quieres llegar tarde en nuestro primer día por desvelarte, ¿no?- El pelirrojo pareció como si salía de un ensueño.

-No- Dijo de repente, empezando a sonreírle –No, claro que no; pero estaré vigilando a ese Malfoy, recuérdalo- Y ambos se fueron a dormir.

-.-.-.-.-

La luz se deslizaba por las cortinas, Harry despertó con un dolor en su frente. Pero pronto se olvido al ver la hora, ¡por Dios, era tardísimo! Despertó a Ron y estuvieron listos para ir a la primera clase en tiempo record: Transfiguración con los Hufflepuff. Llegaron tarde y tres puntos fueron sacados a Gryffindor, la insufrible chica les había dado un sermón sobre que eran unos irresponsables y no-sé-qué que Ron logro acallar con un: 'Cierra la boca de una vez', que hizo sentir a Harry algo de pena por Granger, pero la castaña podía llegar a ser horriblemente fastidiosa a veces. El resto del día pasó rápido y ya era hora de comer, el pelinegro se excusó de no almorzar diciéndole a Ron que quería ir a caminar, solo. Él, fiel a su palabra, no preguntó nada y Harry se pudo ir al lago donde Malfoy ya lo estaba esperando.

-Draco, con lo del sombrero, yo no quería ir a Gryffindor yo quería…bueno…emh como me explico- Potter no sabía cómo decirle que quería estar con él, no importaba en que casa.

-Harry, se lo que querías- Dijo con una sonrisita -Pero el sombrero hizo bien, yo soy un Slytherin, siempre me lo han dicho; pero tú, tú eres un radiante y leal Gryffindor, lo sabes- Estaba calmado, ya sabía qué decir pensó.

-Yo también quería disculparme por…por lo del tren- Draco rió.

-En cierto punto me lo merecía- Harry posó cómodamente sus brazos en los hombros del Slytherin tragando seco, no estaba seguro de lo que iba a decir.

-Estaría en cualquier casa mientras estamos los dos en ella- Draco se sorprendió por el comentario y se dio cuenta que a Harry enserio le costaba decírselo por lo que pasó sus brazos por la cintura del Gryffindor chocando ambas frentes.

-Yo igual-

-¿Incluso en Hufflepuff?- Draco volvió a sonreírle.

-Incluso en Hufflepuff- Se quedaron un rato así mientras el sol se ocultaba hablando, riendo, pero quedaban cinco minutos para la cena y tenían que volver –Nos vemos en el comedor, Potter-

-Potter y Malfoy allá, pero solos somos Harry y Draco- Ambos asintieron y sonriendo se despidieron cada uno para su dormitorio donde Harry encontró a Ron.

-Harry, ¿dónde estabas?- Ron estaba tensó, Harry frunció el seño; que rápido se olvidaba de las cosas ese pelirrojo.

-Caminando- Eso debería de explicarle todo, funcionaba con Narcissa, pero no fue así con Ronald.

-¿¡Caminando?! Sé que dijiste que no preguntara, ¡pero no creía que podrías haber estado caminando por cinco horas! Por Merlín, vámonos tenemos cinco minutos para ir al comedor- Ambos se dirigieron para allá, Neville estaba sentado cerca, se habían hecho un poco más amigos ahora; una vez terminado el postre todos salieron del lugar sin esperar más, y durmieron plácidamente, con el recuerdo de aquella tarde todavía en la memoria.

Harry comprendió rápidamente que todo aquello no era mover la varita y decir palabras raras. Una vez pasada la primera semana, ya podía diferenciar cada materia y profesor; también había logrado llegar al Gran Salón sin perderse esa misma mañana y Hagrid le había mandado una nota diciéndole que vaya a visitarlo para contarle cómo le había ido en esos cinco días. Fue un gran alivio saber que podría descargarse con alguien, resulta que tuvo su primera clase de pociones con Severus Snape y los Slytherin, a él, siendo un cero a la izquierda en Pociones que ni Draco pudo mejorar, le pareció la peor clase y el peor profesor por lejos, y aunque Quirrel había sido una gran decepción dentro de Defensa Contra las Artes Oscuras. Ron decidió acompañarlo a la cabaña, pero cuando Hagrid abrió la puerta tuvo que retener a su perro, Fang, de que los aplastara.

-¡Atrás, Fang, fuera!- Le gritó al perro, sacándolo del camino con una de sus enormes manos y dejándoles entrar –Siéntanse como en casa-

-Él es Ron- Presentó Harry, sentándose en una de las sillas de la única pero acogedora sala.

-Otro Weasley, ¿eh?- Comentó Hagrid divertido –Llevo la mitad de mi vida intentando de alejar a los gemelos del Bosque Prohibido- El semigigante les puso un plato con tortas tan duras como piedras para que tuvieran de aperitivos; Harry y Ron fingieron disfrutarlas mientras le relataban todo. Les alegró mucho que a Hagrid tampoco le cayera bien Filch –Y con respecto a su gata, algún día debería presentársela a Fang; cuando voy al colegio no puedo sacármela de encima- Dijo hastiado. Luego empezaron a hablar de Snape y su mala actitud con Potter.

-Claro, yo ya lo conocía pero- Rubeaus lo miró atónito.

-¿Ya conocías al profesor Snape, de dónde?- Parecía bastante impresionado y el azabache ya había declarado que él no iba a mentirles a sus amigos sobre su relación con su rubio amigo; no lo ocultaba solo que como nadie lo creía posible, tampoco nadie preguntaba.

-Es el padrino de Draco- Dijo con simpleza.

-¿Puedes creer que es intimo amigo de los Malfoy? Una locura, ¿no, Hagrid?- Comentó Ron, en busca de apoyo.

-Por favor, Narcissa y Draco son los únicos que me quieren ahí; Severus y Lucius me detestan o me ignoran- Hagrid parecía ponerse más nervioso.

-¿Cómo va Charlie, Ron? Me encantaba ese tipo, muy bueno con los animales- Harry se preguntó si le caían tan mal los Malfoy como para cambiar de tema tan bruscamente o si solo era su imaginación. Ron empezó a contar que su hermano estaba trabajando con dragones en Rumania, a Harry le gustaban los dragones pero no le interesaban por lo que empezó a leer una especie de papel arrugado en el piso del lugar; era un diario: 'El Profeta'.

¡Harry no lo podía creer!

-¡Intentaron robar Gringotts!- Dijo exaltado por el asombro –El mismo día de mi cumpleaños, debimos de estar ahí. "La cámara 713 era lo que buscaba pero jamás encontró el objeto requerido o que se suponía que necesitaba"- Recitó -¡Hagrid, esa es la cámara de donde tenías que sacar algo importante!-

-¿Quién estaría tan loco como para hacer eso?- Preguntó Ron, anonado.

-No lo sé, chicos; pero es hora de irse, se hace de noche- Hagrid les ofreció más de esas duras tortas y los sacó de la cabaña a los trompicones. Ninguna clase en toda esa semana había hecho pensar tanto a Harry como ir a tomar el té con Hagrid; ¿debería decirle a Draco?

-o-O-o-O-o-

Parecía un buen día, pero tenía ese presentimiento de querer seguir en la cama; algo amargo se avecinaba en aquella jornada. Se cambió, preparó sus cosas para las materias de aquel día y se dirigió con sus nuevos amigos al comedor; sabía que lo que Draco le mostraba a los demás era solo una fachada pero esa fachada podía llegar a ser incluso más molesta que el mismo Dudley combinado con Granger. Al principio no le molestaba, solo compartían Pociones con Slytherin y luego eran horas que ellos pasaban solos en los cuales Malfoy no tenía por qué fingir; pero luego llegó vuelo, con los Slytherin.

Todos estuvieron presentes, tanto de Gryffindor como de Slytherin, los que provenían de familias mágicas no paraban de contar sus propias historias; alardeando de su supuesta 'buena capacidad', incluso Ron había hecho uno que otro comentario.

-Mira, se que eres amigo de Malfoy; pero no puede ser cierto que le persiguió un helicóptero- Dijo decididamente, Harry se sonrojó un poco, encogiéndose de hombros y recordando el momento -¡Oh, vamos!-

-Fue una buena salida, pero me encerraron por dos semanas en la alacena. Haga lo que haga, los Dursley siempre saben que yo estoy entre medio aunque no sea cierto- Weasley había escuchado prácticamente nada de los familiares de Harry pero…

-¿Alacena?- Preguntó, pensando que era un mal chiste pero Harry solo arrugó la nariz; otro gesto que se le había pegado de Narcissa, Lucius y Draco.

-Es una larga historia, otro día, Ron- Rolanda Hooch, una señora vigorosa de cabellos canos, cortos y ojos amarrillos iba a anunciar la clase.

-Muy bien, ¿qué esperan? Todos al lado de alguna escoba, ¡ahora! Levanten su mano derecha hacía su escoba y digan: ¡Arriba!- La escoba de Harry fue directo a su mano en el primer intento y todos comenzaron a intentarlo.

Harry miró a su alrededor, Hermione no lograba más que hacer que la escoba se removiera en el piso, Draco necesito solo dos intentos para que su escoba levitara hacia su mano mientras Ron nunca la pudo levantar un milímetro hasta su último intento que la escoba se le abalanzó a la cara.

-Bien, ahora colóquense sobre la escoba e impúlsense con el pie para elevarse lo suficiente como para no tocar el suelo- Lo demostró y los demás lo intentaron, pero Neville, que no había prestado mucha atención ya que miraba su recordadora, regalo de su abuela esa mañana; salió disparado por los aires y se precipitó contra el suelo doblándose un brazo. Hooch decidió que debería llevarlo a la enfermería.

-Si llego a ver a alguien sobre la escoba, será expulsado antes de que pueda decir 'Quidditch'- Así desapareció, pero Neville se había olvidado la recordadora y para su mala suerte, Malfoy ya la tenía sobre sus dedos.

-Miren nada más lo que tenemos acá- La sonrisa falsa y arrogante de Draco hacía que a Harry le den nauseas, prefería las cálidas y verdaderas por escasas que sean; después de todo, por algo eran especiales.

-Suelta eso Dra…Malfoy- Mierda, todavía no podía acostumbrarse a decirle por el apellido, y para mayor molestia del azabache, la cara de Draco había cambiado a una sonrisa que buscaba peligro y diversión; lo malo era que Harry sabía que esa era verdadera.

Y si lo buscaba; lo tenía.

-¿O sino qué, Potter?- Jugaba con la pelota de acá para allá hasta que lo miró a los ojos y Harry supo que no se la daría sin un reto, al parecer extrañaba jugar con él - ¿La quieres?- Asintió, Draco se subió a su escoba y voló unos metros -¡Búscala!-

Harry reaccionó por instinto, se subió a la escoba y persiguió la pelota mientras Malfoy volvía a tierra firme. Agarró la esfera, justo en la ventana del despacho de McGonagall, quien lo miró incrédula mientras Harry volvía a tocar suelo. Para cuando lo logró, Minerva McGonagall se acercaba para sacarle la canica.

Mierda.

-Venga conmigo, señor Potter- Se veía seria, no furiosa; pero muy, muy seria, por lo que Harry asintió y a Draco se le achicó el corazón. Harry y McGonagall hablaron tanto que Potter no estuvo libre sino hasta la cena, pero las noticias eran geniales. La profesora lo había llevado junto al capitán de Quidditch de Gryffindor y lo querían meter en el equipo como el nuevo buscador. Tal vez no era un mal día después de todo; luego fue a anunciarles a sus amigos de su logro.

-¿Buscador?- Ron estaba escéptico -¿Un chico de primero, buscador? ¡Este año va a ser el mejor!- Ron estaba muy emocionado; ahora su mejor amigo era el buscador, algo casi imposible. Todos los estudiantes de Hogwarts se dirigían al Gran Comedor, Harry vería si podía verse con Draco; quería contarle las buenas noticias. Y hablando de Roma, fue interceptado por Draco, Crabbe y Goyle en menos de un segundo.

-¿Vas a disfrutar de tu última comida en Hogwarts, Potter?- La indirecta a ver si lo habían expulsado o no por la culpa del rubio era clara para ambos.

-Eres más valiente en tierra, ¿eh? Cuando estás protegido por tus dos mastodontes- Draco frenó a sus compañeros de hacerlo papilla.

-Puedo vencerte cuando quieras. Hoy, a las doce en el pasillo de los Trofeos; un Duelo de Magos. Solo varitas, no se permite contacto. ¿Qué pasa, nunca has escuchado de un duelo entre magos?- Ron respondió por él, ya que, obviamente, no había entendido la indirecta.

-Claro que sí; yo soy su segundo- Draco bufó molesto porque la comadreja le había arruinado el plan de encuentro. Ambos se alejaron. Harry podría estar de mejor humor ese día, sino fuera porque Ron le había cagado el encuentro; quizá tendría que volver a aclararle ciertas cosas a su amigo. Comieron, hablaron con los otros Gryffindor y rieron en toda la comida. Luego Dumbledore hizo señas para que los estudiantes regresaran a sus Casas a descansar hasta el amanecer, pero Ron y Harry tan solo esperaron la hora indicada para salir de su habitación. En la Sala Común se encontraba una castaña por demás conocida.

-No puedo creer que sean tan desconsiderados, egoístas y que solo se preocupen en una estúpida pelea en vez de en todos los puntos que nos podrían sacar-

-Intenta detenernos- Le respondió Ron mientras la chica los perseguía afuera del retrato despotricando contra ellos – ¡Demonios! Si no vienes, pues vuelve por donde viniste-

-Eso hare…- Comenzó mientras volvía sobre sus pasos -¡Oh, mierda! ¡Oigan! No se vallan- Gritó Hermione.

-¿Ahora qué quiere, su majestad?- Le espetó el pelirrojo.

-La Dama Gorda se ha ido y no pienso esperar allí parada mientras ustedes nos quitan puntos-

-¿Y qué dirás si nos atrapan?- Comentó Harry distraídamente.

-Obviamente, que estaba intentando convencerlos; ustedes tienen toda la culpa- Exclamó solemne.

-¡Oh, pero que chica más…!-

-Cállense los dos, he escuchado algo- Los paró Harry cuando escuchó una débil voz desde el pasillo.

-¿Chicos? ¡Qué bueno que me encontraron! Llevó horas fuera sin poder recordar la contraseña- Dijo Neville.

-La contraseña es 'Hocico de cerdo'; aunque no creo que te sirva ahora, la Dama Gorda se ha ido-

-¡Llegaremos tarde!-

-Basta. Nos vamos- A este ritmo jamás vería a Draco.

-¡No me dejen! El Barón Sanguinario ya ha pasado tres veces- Así, los cuatro juntos, fueron todo el camino al Salón de los Trofeos pero Draco no llegaba.

-Es una trampa- Concluyó Ron, pero justo cuando terminaba la frase, Draco se acercó jadeante por su carrera desde las mazmorras -¡Oh, genial, Malfoy si vino! ¿Dónde está tu segundo? ¿Es que no vas a pelear?- Harry estaba que se golpeaba el rostro por la cantidad de idioteces que podían llegar a ocurrirle en una sola noche.

-Cállate, Ron. Draco…- El chico se levantó más recto.

-Estoy bien, Harry, solo me enferma el Weasley. ¿Es que todavía no entiendes que conozco a este chico desde nuestros seis años? No pienso, ni quiero, tocarle un pelo si es para golpearle- Le espetó al pelirrojo, todos estaban completamente sorprendidos, y mucho más cuando Draco-odio-el-contacto-humano-Malfoy posó uno de sus brazos protectoramente por sobre los hombros del más pequeño; Harry sintió todo su pulso elevarse y como se le volvían rojas hasta las orejas –Y si no fuera por tu estupidez, Harry y yo podríamos estar tranquilamente hablando; solos y sin ningún indeseado- Dijo despectivamente.

-Draco, la actitud- Le reprimió. Solo pasó un segundo en donde Malfoy abrió grandes los ojos y miró seriamente a Harry.

-Goyle; es un idiota. Le dijo a Filch que hoy estarían aquí, quise advertirte que cambiemos el lugar pero una horda de estúpidos Hufflepuff se me atravesaron enfrente- Comentó arrugando la nariz.

-¡Lo hubieras dicho antes!- Dijo Ronald, Harry tomó la mano de Draco lo más fuerte que pudo; los pasos de Filch ya se escuchaban de fondo.

-¡Corran!- Recorrieron pasillos y salones sin mirar atrás, Harry y Draco a la cabeza; encontraron uno de los tantos pasadizos detrás de un tapete y corrieron por él. Al terminar de pasar por allí, se vieron al lado de la Sala de Encantamientos; lejísimos del Salón de Trofeos.

-¿Qué…qué clase…de compañeros…tienes?- Dijo Granger, intentando recuperar el aire; Draco se incorporó.

-Slytherin- Justo ahí apareció Peeves; ahora veía por qué no tendría que haberse levantado hoy.

-Por favor…Peeves…no hables, nos meterás en problemas- Le suplicó Harry –Por favor- El hombrecillo estaba que bailaba de contento.

-¿Husmeando a medianoche, engendros de primero? Tut, tut, tut. Traviesos, traviesos, van a ser descubiertos- Comentó malévolamente el poltergeist -¿Debería contarle a Filch?- Fingió duda, pero Ron no tenía la paciencia para hablar con él.

-¡Muévete del camino, Peeves!-

Pero qué error fatal.

-¡ESTUDIANTES FUERA DE LA CAMA!- Gritó Peeves -¡ESTUDIANTES FUERA DE LA CAMA EN EL PASILLO DE LA SALA DE ENCANTAMIENTOS!- Pasaron por debajo de la criatura y corrieron por sus vidas, pronto llegaron a una puerta; pero estaba cerrada. Harry sacó a Ron de la manija y Draco sacó la varita.

-Alohomora- La puerta se abrió y todos entraron a los tropezones. Podían escuchar la conversación entre el celador y el poltergeist desde allí mismo.

-¿Dónde, dónde están, Peeves?-

-No te diré nada hasta que digas por favor- Se negó Peeves.

-¡Hay, mierda! ¡Bien! Por favor, Peeves-

-¡NADA! HAHA, dije que 'no te diría nada hasta que digas por favor', HAHA- Por una vez agradecieron la indecencia de la criatura.

-¡Maldito poltergeist!- Harry escuchó atentamente cómo sus pasos se alejaban.

-Harry…- Dijo Neville, tirándole de su bata por decimocuarta vez.

-Ya basta, Neville, intento escuchar-

-¡Harry, abre esa maldita puerta ahora!- Está vez fue Draco y Harry se dio la vuelta. Un enorme perro de tres cabezas los miraba confundido, era obvio que no los había matado por haberlo agarrado de improviso, pero se recuperaba rápido; el azabache abrió rápidamente la puerta y salieron disparados hasta la Torre de Gryffindor ya sin preocuparse ni por Peeves o Filch, todo era mejor que aquello –Por Merlín, Potter, algún día de estos vas a matarme- Dijo Draco divertido. Ambos chicos se reían a carcajadas; los otros estaban incrédulos, ya sea por esa versión de Malfoy o el por qué encontraran aquello divertido. Ambas opciones eran demasiado sublimes.

-Estarás contento de que sea yo quien te mate- El rubio le sonrió cariñosamente mientras le daba un beso en la mejilla y se encaminaba a las mazmorras.

-Por supuesto, buenas noches- Ron no lo soportó más.

-Si es que ya has dejado de flirtear con él, Harry, ¡te agradecería que entraras de una buena vez!- Y Potter hizo caso sin ninguna oposición.