PRUEBA LO PROHIBIDO

Beteado por Gaby Madriz Barroso

Beta FFTH

Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, las tramas son mías. Prohibida la copia total o parcial de mis historias.

Atte: RocíoRiot.


The Bravery - Ours

After tonight,
who knows where we'll be tomorrow
what if we're never here again?
After tonight
This will be a lifetime ago
So let's stay up until the sky bleeds red...


SOBREMONTE

2003

Bella llegó en taxi a la casa de Rose a eso de las 5 de la tarde, ya que Reneé pegaba el grito en el cielo si salía de noche hacia el barrio de su amiga. Se abrazó a si misma esperando a que se abriera la puerta, era una tarde fría de junio del año 2003.

—¡Bells, por fin llegaste! —La abrazó Rose. Su amiga de toda la vida, la rubia de cabello largo la hizo pasar.

—¡Hola Rose! ¡Hola señor Hale! —Saludó al padre de su amiga.

—Hola Bella. Niñas les preparé unas trituras para que coman. No quiero que vayan con el estómago vacío —. El padre las cuidaba siempre, además porque le temía a la madre de Bella, Reneé era muy sobreprotectora. Ya que ambas jóvenes siempre se metían en líos.

Se encerraron en la pieza con Rose a cambiarse, maquillarse y plancharse el cabello.

—¿Fuiste al cyber para chatear con Mathew? —Preguntó Bella a su amiga mientras comía un sándwich. Las jóvenes estuvieron toda la semana en el cyber chateando con un supuesto joven de 14 años, como ellas, de ojos verdes y cabello cobrizo.

—Sí, me dijo que nos encontrábamos en el patio de la puerta principal de Sobremonte—. La disco era gigante, pero Rose había acordado bien hora y lugar de encuentro. —Me dijo que irá con un amigo.

—Uh… Perfecto, espero que sea lindo—. Sonrió. Igual Bella era extraña con el sexo masculino. Muy caprichosa. Estaba yendo y viniendo con un ex novio bastante complicado del barrio de Rose y sus emociones eran un completo desastre.

—Bells, ¿tú como estas? Me refiero a lo de tu padre—. Preguntó con cautela.

—Bien… Realmente no sé nada de él… —. La castaña agachó la mirada. Su padre Charlie, un día fue a su casa a visitarla a ella y a su hermano menor Seth y discutió con su abuelo materno. Su padre no estaba bien en el trabajo y su abuelo tenía serios problemas con la bebida. Solo provocó una explosión entre ellos, discutiendo en la puerta de su casa. Hacía varios meses que no sabía de su padre y eso tenía destrozada a Bella.

—Tu padre te ama y eso lo sabes. Él tiene que recapacitar—. La tomó del hombro Rose.

—Quiero ser una adolescente normal. Llorar por chicos o porque no tengo el último vestido, no por problemas familiares, no me lo merezco… Me siento de otro mundo, como si no tuviera 14 años, sino 30 o más—. Bufó.

—Bells, ves la vida de otra manera y por eso a tu edad eres bastante madura… No estás sola, me tienes a mí y a tu familia—. Sonrió al abrazarla.

—Te amo Rose, eres mi mejor amiga. Me soportas y contienes siempre—. Dijo en su oído.

—¡También te amo amiga! ¡Juntas somos el mejor descontrol de esta maldita ciudad!—. Rió.

—Chicas, son casi las 8 de la noche, ¿están listas?—. Preguntó a grito el señor Hale.

—¡Mierda! Es tarde—. Se abalanzó Rose sobre los cosméticos y terminó de maquillarse.

Bella acomodó los brazaletes de tachas que llevaba en sus muñecas, su madre siempre se quejaba diciéndole que su estilo punk no era femenino, pero a ella no le importaba realmente su opinión ni la de nadie.

Era pleno invierno y ambas vestían jeans ajustados con sus infaltables cinturones con tachas, zapatillas converse y remeras con escote color negro. El maquillaje siempre obscuro en los ojos, brillo en los labios y cabello revuelto.

—¿A qué hora le dijiste a Mathew que te encontrabas? —Preguntó la castaña a su amiga. Era invierno y tenía frío, ni el cigarrillo que fumaba lograba calentarla.

—A las 8.30 de la noche—. Respondió Rose.

—¡Rose! ¿Vamos a estar aquí toda la maldita noche? ¡Te voy a golpear! —La amenazó. De repente tuvo una sensación de que alguien la observaba. Miró a un lado y vio a dos chicos, tenían un estilo skater-punk, pantalones rectos color negro, cinturones a tachas y sweaters escote en v que se les veía debajo unas camisas escocesas. Un par de ojos verdes no dejaban de mirarlas.

—Rose, ¿no serán ellos? —Codeó a su amiga, señalándole con poco disimulo a los chicos.

—Tiene las características uno de ellos. Ok, pregúntale Bella—. La empujó Rose.

—¿Estás loca? —Dijo horrorizada. Al principio era muy tímida con los varones y más en situaciones como estas.

—Al carajo, hablo yo, pero acompáñame—. La tomó de su mano y se dirigieron hacia ellos.

—Hola, ¿me darían fuego? —Preguntó Rose coqueta mostrando un cigarrillo.

—Sí, aquí tienes —. Respondió el de ojos verdes sonriendo torcidamente.

—Em… Una pregunta… ¿Alguno de ustedes se llama Mathew? —Preguntó Rose.

Ambos las miraron extrañados, el chico de ojos verdes jugaba nervioso con el aro que tenía del lado derecho debajo de su boca. Bella estaba de todos colores, y estaba segura que tenía un arcoíris en su cara.

—No… —Respondieron al unísono confundidos.

Rose le explicó la situación a los chicos de su amigo por internet. ¡Dios, qué vergüenza! ¡Habrán pensado cualquier cosa! Se lamentaba Bella.

—Me llamo Rose y ella es mi amiga Bella—. Sonrió.

—Yo soy Edward y él es mi amigo Benjamín—. Dijo él chico de ojos verdes.

Esa noche Edward no pensaba salir, pero su mejor amigo Benjamín le insistió tanto que otra no le quedaba, además era sábado por la noche, ¿se iba a quedar en casa mirando la televisión? ¡Jamás!

Estaban perdiendo el tiempo en el patio de Sobremonte, aquel lugar siempre le atrajo a pesar de que odiaba bailar, porque no sabía cómo hacerlo.

Miró y había dos chicas bastante llamativas viendo hacia todos lados. Y su mirada se cruzó con un par de ojos chocolates. Ella enrojeció y bajó la mirada, pero supo que le susurró algo a su amiga la rubia ya que ella observó donde estaba él con su amigo.

Se acercaron a hablarles antes de que hicieran algún movimiento hacia ellas. Les contaron una historia sobre Edward y que este, poseía las características de un chico que chateaba con ellas. Le resultó graciosa la situación, ¿acaso estas chicas no temían que ese "chico" sea un hombre con pretensiones peligrosas? Si, eran dos niñas inocentonas, pero no dejaban de ser adorables. La rubia parecía más segura al hablar, simpática. La otra de cabello castaño se la notaba detallista, tímida y era hermosa.

Y aquí estaban charlando hasta que ellas se encontraron con un grupo alborotado de chicos y chicas, los típicos idiotas que llaman la atención, pero ellas parecían no encajar en ese espécimen.

—¡Te dije que teníamos que salir! Ahora entremos y busquemos a esas gatitas —. Rió Benjamín al golpear el hombro a su amigo.

Si a sus 14 años se conocía a casi todo Port Angeles, ¿qué será de ella cuando llegue a los 20 y tantos? Se preguntaba Bella. Tenía que empezar a considerar que tal vez un exilio a un país lejano no vendría nada mal en algún futuro próximo.

Bailo en una tarima gigante que ponían en la pista del fondo del boliche, donde hacían desfiles de marcas de ropa de la ciudad. Una total estupidez.

Cuando tenían sed compraban gaseosas en las barras y se quedaban charlando con los relacionistas públicos de la discoteca, que eran o de su edad o demasiado adultos. Había algunos que les quitaba el aliento.

Bella se dirigió hacia el baño y chocó con un pecho duro como roca, miró hacia arriba avergonzada y vio que era Edward, aquel chico de ojos verdes.

—Perdón, no te vi. —Sonrió torcidamente— Bella.

Lo miró fijamente y se quedó congelada, sólo pudo reaccionar de una manera poco femenina. —¡No hay problema Edward!—. Respondió golpeando su hombro con fuerza. Su mirada tan profunda la ponía nerviosa.

Él hizo un leve quejido y sonrió. —Nos vemos, adiós—. Dijo atropelladamente. No se había percatado de que había 4 pequeños escalones que los pasó volando porque tropezó, casi cayendo al piso, pero como una experta en la torpeza que era, se aferró al marco del pequeño pasillo que daba para los baños.

La noche se estaba terminando. Edward y su amigo fueron al guardarropa a buscar sus abrigos. Se cruzó por su visión sentada en un sillón en el patio a Bella y su amiga, sus ojos castaños se clavaron en él, luego ella habló con su amiga Rose que lo observó.

—¡Ahí están las chicas!—. Lo codeó Benjamín. Edward sabía que su amigo se iba a quedar callado si hablaban con ellas.

Ellas se acercaron a buscar las cosas al guardarropa.

—¿Ya están por irse?—. Se animó a preguntarles Edward.

—Sí, mi padre nos viene a buscar dentro de un rato—. Respondió Rose.

Como predijo, Benjamín se quedó a un costado de su amigo y Bella lo seguía observando con una sonrisa tímida.

— ¡Ey Bella!—. Gritó un chico.

— ¡¿Chris?! ¿Como estas?—. Respondió Bella y lo abrazó.

—Perdón, chicos; se la robo por un rato—. Dijo al tomarla del brazo y llevarla a un rincón.

Se notaba que el tal Chris estaba tratando de coquetear con Bella.

Bella se sentía perdida en los ojos de Edward, le llamaban tanto la atención, temía haberlo intimidado por cómo se quedaba mirándolo fijo. Mientras pretendía escuchar lo que decía su amigo, solo veía que Edward hablaba con Rose y jugaba nervioso con su aro mirándola de reojo.

Benjamín estaba retirando las cosas del guardarropas, mientras que Edward y Rose comenzaron a besarse.

Bella se sintió incómoda, le había parecido lindo Edward, pero respetaba el "código femenino", a Rose le había atraído y al parecer Edward le atrajo Rose.

—Bella, ¿que ves? —Preguntó Chris frunciendo el ceño a la castaña.

—Ooh… Estaba buscando a mis amigos, quería saber donde estaban—. Respondió distraída.

—¿Temes perderte? Cualquier cosa te quedas conmigo, yo te cuidaré—. Se acercó invadiendo su espacio personal.

—Jajaja… No te preocupes, me sé cuidar sola—. Respondió con ironía palmeando su hombro.

—¡Bells, vamos!—. Gritó Rose.

—Sí, adiós Chris—. Despidió a su amigo y fue directo donde estaba su amiga con su nueva conquista de penetrantes ojos verdes y el amigo de este.

Se quedaron en la puerta de Sobremonte, esperando al señor Hale que las pasara a buscar. Rose seguía besándose con Edward y Bella trataba de tener una charla con Benjamín que era bastante tímido.

Las chicas volvieron a la casa de Rose y ella le contó que Edward iba a una secundaria cerca de donde ellas estudiaban, que tenía 15 años, escuchaba varias bandas de rock y andaba en skate. Cumplía con las exigencias de su "chico perfecto".

Rose estaba poco interesada en Edward, tenía la sensación de que era un chico serio y maduro para su edad, en cambio para Bella, tenía algo que le llamaba la atención y todavía no sabía que era.

Esa noche la castaña soñó con Edward, ¿era pecado soñar con el chico que besó a su amiga?

Además no lo iban a ver más... ¿O se equivocaba?


This time is ours
If I could hold this moment in my hands
I'd stop the world from moving
I'd stop the grass from turning.
This time is ours
inside a frozen memory of us
And we are motionless, motionless...