Hola.

En primer lugar, gracias por comentarios aunque quiero ver más.

Como Crash Mania pide que lo nombren, digo que algunos datos fueron extraidos de esa página.

En fin, gracias por leer y dejen sus comentarios.


Capítulo 2: El primer experimento.

Dentro del laboratorio había toda clase de materiales que los científicos trajeron, fabricaron o comerciaron con los poblados llevando el dirigible, entre ellos sustancias químicas, tranquilizantes para animales, jaulas, libros, y más que estaban dispersos en varias mesas largas.

En el laboratorio había incontables atados de cables de diversos colores y luces de las lámparas de bajo consumo que adornaban el techo, también muchas ventanas con gruesos barrotes que daban hacia el mar o a las rocas filosas. Allí tenían una hermosa vista a pesar de estar en un tenebroso castillo. El piso contaba con varios niveles que eran conectados por escaleras de tres o más escalones. Aquella habitación era muy amplia, todo construido por ladrillos de piedras así como el resto del castillo. Adentro había todo tipo de máquinas que tenían como insignia una letra N grabada por la inicial de los científicos. Como tenían en común esa letra, decidieron formar el N Team y juraron trabajar en conjunto tratando de no disolverlo; en la academia aprendieron que el trabajo en soledad fallaba.

Para comenzar con el proceso evolutivo, los científicos se reunieron con Cortex que ya se encontraba en dicha habitación preparando el Evolvo-Ray, el cual consiste en una plataforma, donde allí se colocaba al animal, y un gran aparato que dispara un rayo que estaba rodeado por un gran espiral y por encima de éste gruesos cables de diferentes colores y unas pocas lámparas. Esta máquina cuenta con un consola de entrada donde se administra la energía y ofrecía datos del animal a evolucionar entre otras cosas.

Lo que administraba el rayo evolutivo era cambios físicos y psíquicos en el animal por medio de ondas cerebrales. Los cambios físicos comprendían una forma humanizada y, en cuanto a los psíquicos, era un desarrollo del cerebro para poder hablar y razonar, integrando el idioma de los científicos.

En la Academia, Neo había fabricado prototipos del rayo evolutivo con resultados negativos: entre ellos, el más destacado fue a los ocho años donde intentó hacer evolucionar a sus dos loros de color azul turquesa que tenía como mascotas, pero lo que consiguió es hacerlos desaparecer; nunca supo qué fue de ellos. Algunos experimentos provocaron la muerte de varios animales, otros se transformaron en pequeños monstruos que después fueron eliminados o simplemente no logró cambiarlos. Aunque no ocurrió lo mismo con el Cortex Vortex, el cual le sirvió como trabajo práctico final para egresar, donde sometió a unos animales a obedecer sus órdenes. Esta máquina lavadora de cerebros fue instalada en el laboratorio la cual también tenía un gran tamaño como el rayo evolutivo; pero en cambio, en lugar de plataforma hay un asiento el cual se eleva introduciendo la cabeza del animal dentro del aparato que también estaba rodeado por cables y lámparas.

Entonces Cortex quien estaba pulsando algunos botones de la consola sin mirar a sus colegas comenzó a pedirle ciertas demandas:

—Brio: ¿Quieres ir por el canguro y atarlo a la plataforma? Iría yo mismo pero estoy ocupado.

—De acuerdo. Espero que no sucedan inconvenientes.

—Recuerda sujetarlo bien fuerte. No queremos que se libere y salte por todo el lugar. Hay máquinas muy delicadas aquí.

—Si está muy hiperactivo dale unos de tus químicos para anestesiarlo —habló en voz alta el Dr. Tropy.

—Lo sé… y Cortex no te acostumbres a que me encargue de llevar y traer cosas, mientras que te quedas aquí sin sentir el calor del exterior —reclamó el químico.

—Deja de quejarte y vuelve enseguida.

Luego de unos minutos, el doctor Brio se acercó a sus colegas para anunciarles.

—Listo. Ya esta bien sujeto. Ahora supongo que tú accionarás la palanca ¿No?

—Por supuesto. Y ahora apártense por las dudas que algo salga mal —advirtió Neo.

—No hace falta que lo digas. Te conozco —contestó Nitrus.

—Si. Sé lo que pasó con tus experimentos anteriores —comentó el especialista en el tiempo.

Con cierto temor, Neo disparó el rayo y el animal comenzó a gritar y a retorcerse por unos minutos hasta que surgió el silencio. Cuando estaba activo el rayo, la energía se concentraba en ese artefacto provocando un apagón en el castillo; al terminar, la electricidad se reestablecía.

Los científicos se acercaron al canguro que estaba desorientado y comenzaron a hablarle para averiguar si podía repetir palabras. Al parecer podía hacerlo aunque físicamente no cambió mucho. Después de observarlo, los doctores comenzaron a conversar:

—Parece que lo logramos. Este canguro puede repetir palabras. Con tiempo ya podrá conversar —dijo Brio.

—Sí, puede ser, pero no logró cambios notables en su fisionomía —contestó Neo con pesimismo.

—Tienes razón, pero ¿Qué haremos ahora?

—Creo que una segunda exposición a los rayos evolutivos mejorarían su aspecto —sugirió el doctor con la inicial de su nombre en la frente.

—Puede que funcione.

—¿Qué? ¿Acaso no están seguros de que funcionará? Creí que sabían lo que hacían —comentó enfadado el doctor Tropy.

—Pues esto no me lo esperaba, aunque esto es sólo un experimento. Estamos probando el Evolvo —se defendió Cortex.

Fue entonces que aparecieron los rayos y los gritos de nuevo y se acercaron cuando dejó de hacerlo.

Con el segundo rayo, el animal continuó manteniendo su forma sólo que, sorpresivamente el color del marsupial cambió a azul claro, sus orejas se alargaron, sus dientes se afilaron así como sus garras, de su boca salía una larga lengua y sus ojos demostraban locura. Parecía un perro con esos dientes filosos y al jadear con esa lengua. Había superado la altura de Brio y Cortex por unos diez centímetros. El animal empezó a reírse y no paraba de moverse, sin embargo era inteligente, porque respondía con gestos a las preguntas de los doctores pero no hablaba sino que hacía ruidos raros. Al ver los cambios en el canguro, los científicos se reunieron para discutir:

—¿Qué haremos ahora? Pues este animal no sirve, no puede hablar y está en la completa demencia —dijo Neo decepcionado por el experimento fallido.

—¿Y si probamos con el control mental? Tal vez así se solucione su estado —respondió el científico de los tornillos en la cabeza.

—No creo que funcione. Mejor hago unos ajustes al rayo evolutivo y probamos con otro animal.

—Pues sí. Tienen toda una isla llena de animales para sus experimentos —comentó el doctor de los relojes con sarcasmo.

Haciendo oídos sordos al comentario reciente, el químico preguntó:

—¿Y el canguro? ¿Qué hacemos con ese bicho?

Después de que los tres pensaran por unos instantes…

—Creo que podríamos llevarlo a una institución mental para que se cure o para deshacernos de eso porque no quiero matarlo —sugirió Brio—. Saben que su locura me recuerda a Jack the Ripper, así lo llamaríamos Ripper Roo.

—No sé por qué le pusiste nombre si creo que no lo vamos a volver a ver —indicó el doctor de rostro azulado.

—Bueno, Brio, está bien pero eres el encargado de llevarlo por sugerir esa idea —ordenó Neo.

Fue entonces que se desató toda una lucha para desatar al animal y colocarlo en una jaula. Cuando se liberó, Roo saltaba por todo el laboratorio y los tres no podían atraparlo hasta que Neo tomó su arma, lo colocó en función "paralizar" y le disparó al saltarín quien quedó como estatua manteniendo su sonrisa.

Difícilmente lo metieron a una jaula y Cortex registró los resultados de este experimento en la consola de datos. En relación con el animal:

Especie: canguro (Macropus)

Nombre: Ripper Roo

Edad humana: 25 años

Habilidades: salto en alto

Observaciones: inteligente, pero muy loco. Comportamiento impredecible. No habla, sólo ríe.

Al día siguiente, Nitrus viajó en el dirigible hasta llegar a una ciudad, no muy poblada, fuera de la isla en donde vivían. Distinguió el edificio porque era bastante grande: ocupaba toda una manzana; bajó con la jaula unas cuadras antes para que la gente que formaba parte del personal de la institución mental no reconociera de donde provino su nuevo huésped.

Afortunadamente la jaula contaba con ruedas y la empujó hasta las puertas de la institución, una vez allí tocó el timbre y abandonó a Ripper Roo, pero se escondió para observar si lo recibían y así fue: dos personas asombradas que, al principio no sabían qué hacer, metieron con miedo al canguro evolucionado.

Mientras que el doctor Brio se encargaba de Ripper Roo, el científico de la letra N en la frente hacía unos ajustes al rayo evolutivo al darse cuenta del error que cometió. Trabajó con el artefacto por horas y, cuando aún no lo tenía listo, Brio llegó al laboratorio acompañado por un koala que encontró sujeto a un árbol de la ciudad, era algo grande en tamaño, que por supuesto lo trasladaba en una jaula. Ahora sí Neo prestó atención a la llegada de su colega:

—¿Ya trajiste tan pronto un animal? No estamos listos para un nuevo experimento —reclamó Neo.

—Puede que no estemos preparados pero es para que se acostumbre a sus futuros amos, al lenguaje y a su "hogar" —contestó el científico explorador.

—Está bien pero eres el encargado de cuidarlo, alimentarlo y limpiarlo. Quiero concentrarme en reparar el Evolvo-Ray y no tengo tiempo para gastarlo en cuidar un animal —decidió.

—Bueno, me encargaré, aunque también quiero hacer unos ajustes al rayo para ver su falla —solicitó Brio.

—Claro, puedes ayudarme a repararlo —resolvió Neo.

El doctor Nitrus Brio, el de los tornillos en la cabeza, calvo, delgado, con gruesas cejas, con un diente incisivo de la mandíbula inferior más largo que lo normal que sobresalía de su boca y algo bajo de estatura aunque apenas más alto que Cortex, pensó que el error se debía a que el canguro era débil. Por ello le inyectó al koala sustancias que lo hicieran más fuerte en su aspecto, sin avisarle antes a su colega: el doctor Neo Cortex que además de tener esa marca en la frente, tenía cabello de color negro azulado con signos de quedar calvo también y su piel era pálida, casi amarillenta. Además era delgado, con cejas gruesas y tenía una barba tipo "candado" algo larga. Ambos científicos vestían con algo similar a las batas de laboratorio pero más modernizadas y sin mangas; cada uno llevaba uno distinto. Por ejemplo, Cortex eligió una de color blanca, no muy larga y, además tenía unos guantes largos amarillos; mientras que Brio se ponía una bata larga de color verde oscuro pero no llevaba guantes. Además ambos comparten la característica de ser zurdos.

La relación entre ellos era algo conflictiva, especialmente entre Neo y Nitrus, que cada vez era peor aunque trataban de ignorarlos por los viejos tiempos quienes sobrevivían a los bravucones que los molestaban por sus bajas estaturas y también por mantener al N Team unido. A pesar de eludir el conflicto, este se acumulaba y algún día ya no soportarían más.

Finalmente, luego de una semana, el Evolvo-Ray ya estaba listo para un nuevo experimento.

Sólo esperaban no fallar de nuevo y dejar de producir criaturas alocadas como ocurrió con Ripper Roo.