Miéntele
Capítulo 2
Deseos Rotos

Después de una hora, el ambiente se tornó un poco más agradable; pareciera que el DJ estaba a su favor y quería animarlos a ambos después de aquella plática tan intensa, así que Sei volteó a ver a su amigo, sonriendo ampliamente, sin poder evitar a veces, recorrerlo de pies a cabeza con su mirada.

-Bueno…-dijo después de un momento.-Nos conocimos en una situación no muy agradable, de nuevo mucho gusto.

-El gusto es mío, estoy a tus órdenes.-Mello sonrió levemente, haciendo que el otro muchacho también sonriera, algo nervioso.

-Ah, no digas eso que después me lo creo…-Sei rió. Aquello lo había dicho medio en serio y medio en broma.- Seishirou Sumeragi, 21 años. Vivo aquí en la ciudad, no muy lejos de este bar.

-Mello Feelton, 22 años.-de nuevo sonrió, esta vez con más sinceridad, estremeciendo al muchacho.

Pasaron algunos momentos en los que ninguno dijo nada, Sei quería saber más de su nuevo amigo, a quien había encontrado fascinante, no sólo era muy parecido a él, sino que también era muy interesante. Sin embargo, sabía que su curiosidad podía incomodar al rubio, por lo que pensó más de una vez antes de formular sus preguntas.

-¿…puedo preguntarte algo?-se atrevió a preguntar al fin.

-Por supuesto.

-No creo que sea correcto, pero…-se mordió el labio inferior, notando los profundos ojos color turquesa del muchacho sobre él.

-¿Qué ocurre?

-Es que creo que sería muy entrometido decir esto…-sí, estaba seguro de ello, pero su curiosidad podía más, y aquella pregunta estaba por salir.

-Dilo, anda… yo sabré responderte.-su voz sonaba tan dulce, que logró darle a Sei la confianza para preguntar.

-Near… ¿encontró a alguien más?

Mello desvaneció su sonrisa poco a poco y con un muy suave movimiento de su cabeza, asintió. Por alguna razón, ese gesto hizo que el corazón de Sei diera un respingo, invitándolo a acercarse un poco más a su amigo.

-¿Y va en serio…?

El rubio repitió el gesto, aumentando que se mordió suavemente su labio inferior y clavó su mirada tristemente en el piso.

-…ah… sé que esto está mal, pero…-¿ahora él daba los consejos?-¿harías todo para recuperarlo?

Esta vez Mello movió su cabeza en gesto negativo.

-Hice una promesa…-dijo en una voz suave.

-¿Nani?-Sei lo miraba con curiosidad, aquella voz, aquellos ojos...

-Hasta que Matt me deje… volveré a intentarlo con Near…-bebió un poco de su copa que no había tocado hace ya un buen rato. El sabor no le agradó, por lo que hizo una mueca de desagrado, apartando la bebida.

-Matt…-por alguna razón ese nombre ya lo fastidiaba.

-Teníamos muy poco de conocernos y… bah…-dio un suspiro, clavando su mirada en el techo.

Algo dentro de él se sentía diferente; estar ahí con Sei, era de alguna manera relajante… y por extraño que pareciera, sabía que él sentía exactamente lo mismo. Rió para sí mismo, aterrado de sus pensamientos, si eso seguía así, seguramente querría propasarse…

-Pero tú piensas…-dijo Sei, sacando a Mello de sus pensamientos.- que tal vez, cuando termines con Matt será muy tarde… ¿me equivoco?

-Todos los días… a cada hora… entre más cerca siento a Matt, siento lejos a Near… más y más…-era extraño, podía decirlo sin sentirse culpable o presionado.

-Yo te ayudaré en lo que pueda…-las palabras salieron automáticamente de su boca, sentía una gran necesidad de hacer algo por su consejero, algo que lo hiciera sonreír…

-Quiero que el tome sus decisiones sin pensar en mí…-colocó su mano en el hombro del muchacho, sonriendo.-Si esas decisiones me benefician, es porque él me ama, si no… es porque así debieron pasar las cosas.

Sei lo miró, sin poder hablar, estaba tan cerca de él que podía sentir su respiración. Mello era perfecto, podía comprenderlo, saber como pensaba, y no podía estar gritando en su mente "¿Dónde te metiste todo este tiempo?"

-Claro, no pienses que soy una paloma blanca…-concluyó Mello, soltando a su amigo.

-Yo tampoco, no te preocupes…

-Digo… no creas que cuando tuve mi desliz estuve con la culpa en la mente.-rió un poco, con los ojos cerrados. Hacía mucho tiempo que no recordaba aquella noche...

-Ni yo… en ese momento olvidé todo.

Eso era lo que estaba a punto de decir. Lo miró, sonriendo aún más y después de un pequeño suspiro, el júbilo que le dio el sentir que alguien lo comprendía desapareció.

-Sí… sólo éramos Matt y yo…

-Hai…-alcanzó a murmurar Sei. Se sentía extraño, quería estar más cerca del muchacho… sólo un poco más… eso no estaría mal.

Mello suspiró, cerrando los ojos apesumbrado.

-Aunque a veces la culpa me invada… no creo arrepentirme.

Finalmente se decidió, y un poco dubitativo, apoyó su cabeza en el hombro de Mello, quien lo miro unos segundos y después sonrió, muy levemente.

-Un amigo me dijo una vez... hay que darle tiempo al tiempo. Aunque parezca nuestro enemigo… él lo decidirá todo… sólo podemos hacer lo mejor por no enfadarlo.-la voz de Sei era muy suave. Parecía que en el bar sólo estaban ellos dos. No quería apartarse, se sentía…bien… cálido…

-Tu amigo es muy sabio, te dijo solo la verdad…

-Sí, lo extraño mucho…

Mello dio un largo suspiro, recordando a L. Él también extrañaba a ese ser que siempre estaba cuando lo necesitaba, que siempre lo aconsejaba sin juzgarlo, le hacía una terrible falta en esos momentos, y sintió aún más odio en contra de Kira.

De nuevo el silenció los abrazó, y Sei no tuvo más opción que apartarse de su amigo. Miró a todos lados, pensando en que decir; el rubio notó la tensión en él, y cerró los ojos.

-¿Qué fue lo más especial que hiciste por él?

Sei tardó unos segundos en reaccionar, pero como pudo acomodó sus ideas, recordando una noche helada; llovía mucho, y cualquiera que saliera a la calle, era porque estaba loco de atar.

-Creo que salirme corriendo a las 4 am lloviendo y en pijama, para buscar un teléfono público y llamarlo… porque se sentía mal.-rió un poco, aunque después se acordó del terrible resfriado del día siguiente; eso no lo hizo muy feliz, casi le da pulmonía.

-Comprendo…-comentó Mello, mirando fijamente al chico, apoyando su mentón en una de sus manos, recargado sobre la barra.

-¿Y tú…?-Sei estaba algo nervioso, la mirada del chico era muy profunda, y sentía que podía ver hasta lo más profundo de su corazón… eso no le convenía, tenía cosas que se había esforzado bastante en sepultar, y estaba convencido de que si él lo descubría, jamás querría volver a verlo.

-Me tatué en la espalda algo que él diseñó.-bajó el cierre de su camiseta negra, deslizándosela. En su espalda estaba tatuado un cuadrado azul. Dentro de éste, yacía la palabra "Soledad" junto con una cruz.-Lo amo inmensamente…

-Esta es una huella que jamás desaparecerá…-Sei pasó las yemas de sus dedos lentamente por el tatuaje. La piel de Mello era muy cálida y suave. De repente se dio cuenta de que era lo que estaba pensando y quitó su mano rápidamente.

-Como mi amor por él…-dijo, con una expresión que hasta esa noche, su compañero no había percibido en él.

-Sí…-murmuró Sei, y se quitó uno de sus guantes negros.-Yo lo que hice una vez, fue esto…-acercó a su amigo su mano izquierda, en la cual tenía en un costado, una cicatriz en forma de la letra J.- La hice con una navaja… muy profunda… dicen que me quedará para siempre…

Volvió a colocarse el guante, con algo de tristeza. Por más que quisiera olvidarlo, siempre habría algo recordándole a Jil.

-Sí… nunca creí que una razón fuera lo suficientemente fuerte para atentar contra mi cuerpo… pero, corté mis muñecas una vez…-el rubio colocó una de sus manos sobre su muñeca izquierda, con la mirada clavada en ese sitio.

-Yo también.-Comentó Sei sonriendo, como si cortarse fuera algo totalmente normal para él.-Casi consigo lo que quería…

-Yo no…-replicó el rubio con una pequeña sonrisa.-Sólo eran pequeños cortes, cada uno por las veces que imaginé a Near dando su amor a alguien más…

Su acompañante guardo silencio unos momentos. Mello sentía una gran tristeza al decir esas palabras, y no sabía como, pero podía sentirlo.

-Me dolía en el alma…-dijo su amigo, sacando a Sei de sus pensamientos.-Imaginarlo dando todo lo que no me entregó a mí…

-Lo mismo me pasó a mí.-levantó una de sus manos, poniéndola bajo la luz, mirando unas extensas cicatrices a lo largo de su antebrazo.-Las marcas en mis brazos son de esa noche.

-Entiendo…

-Pensé que al menos así, podría pagar mi culpa… pero llegué tan bajo, que el mismo infierno parecía frío y me devolvió…-rió un poco, con una voz un poco tétrica.

-¿Eso es lo que crees?-preguntó Mello mirándolo con curiosidad. A veces ese chico parecía muy infantil, otras muy maduro, y a veces… le recordaba a sí mismo. Mucho.

-Pe…pensaba eso…-dijo por fin, poniéndose nervioso por la mirada del muchacho.-Ahora creo como me dijo alguien hace mucho; Vivo por alguna razón.

-Así, todos nosotros.

-Sí…

El bar estaba comenzando a quedarse vacío, solo quedaban los dos chicos y otra pareja que al parecer estaba pasando un gran rato en un rincón del lugar. Se quedaron en silencio unos cuantos minutos, pero de repente comenzó a sonar una canción muy conocida para ambos. "The Kill" de 30 seconds to mars. Mello soltó una carcajada que forzó a Sei a mirarlo, algo divertido y extrañado a la vez.

-Esa canción se la dediqué a Near.-finalmente dijo, dejando de reír.-Si la escuchas bien… habla de alguien que solo quería ver sufrir a su persona amada… "Tan sólo quería reírme en tu cara" "Estoy terminando contigo"

-"What would you do?"-Repitió Sei a la par de la canción, con una ligera amargura.

-"¿Y qué si quise terminar?" Esa canción fue demasiado profunda para mí…

-Para mí también, créeme…

-Quiero unir mi piel a la de Near una vez más…-Mello estaba sufriendo, y Sei podía sentirlo… podía hacerlo porque él se sentía de la misma manera.

-Y yo quiero que… Near me diga cuanto me ama… como lo hacía antes…-detuvo su queja. Se dio cuenta de que parecía un niño pequeño a gritos amor.

-Near no solía decírmelo. Me lo demostraba con sus besos… muy escasamente, pero eran momentos que duraban para siempre…-sus ojos color turquesa brillaron intensamente, al recordar aquellos labios.

Sei dio un largo suspiro, levantándose de su lugar.

-¿Te vas?

-Sí, es tarde y mañana tengo que trabajar.-respondió, con lo que Mello también se puso de pie, y ambos salieron del bar.

La noche era preciosa, no tardaba mucho en amanecer. El aire puro que entraba a los pulmones de Sei lo hacían sentirse muy bien, y disipaba el efecto del alcohol en su cuerpo. Extrañamente prefería estar conversando con Mello que embriagarse. Era más saludable, y también mucho más agradable. El rubio pensaba exactamente lo mismo, y mirando el cielo estrellado sonrió.

-Ten…-Sei le entregó a su acompañante una servilleta con su número celular.-Llámame algún día¿de acuerdo?

-Claro… ¿mañana mismo estaría bien?

Sei se quedó pasmado y solo sonrió, asintiendo. Mello se despidió, alejándose en dirección contraria. El muchacho solo lo miró alejarse, y con un suave rubor en sus mejillas y la mirada clavada en el piso, avanzó hacia su departamento, convencido de que Mello lo llamaría al día siguiente.