Un anuncio más les invito a leer mis otras dos historias: Redención y Nacido de la oscuridad.

Sin más que decirles hoy espero que la disfruten y comenten.

Capitulo 2. Los que bien te quieren, bien te harán.

Observaron en silencio como descendieron uno a uno aquellos niños, tres de ellos era visiblemente más grandes que el resto posiblemente tendrían unos 5 años, uno de ellos tenía el cabello verde y Kanon imagino que se encontraba demasiado mareado por el viaje pues estaba demasiado pálido al igual que el niño de cabellos azul celestes, que miraba a los otros dos con cierto recelo y por último se encontraba un niño moreno de cabellos azules puntiagudos.

-¿Solo tres? – Contesto Aioros decepcionado.

-No. – Acoto Kanon alzando un poco más sus ojos por el ras de la piedra para alcanzar a visualizar a las otras naves aledañas de las cuales descendían algunas doncellas con algunos niños dormidos entre sus brazos y algunos otros tomados de sus manos, en total eran 4 niños más de diferentes aspectos. – Son 7 niños.

-Eso significa que 7 casas del zodiaco serán ocupadas por ellos. – Saga retrocedió de espaldas sin dejar de contemplar la playa pero al disponerse alejarse de aquel lugar sintió como su espalda choco contra algo, giro su rostro por encima de su hombro y lo alzo, por lo que sus ojos verdes contemplaron unas piernas largas y después el rostro de Arles que les miraba con una ceja alzada. – Oh no.

-¿Qué paso Saga…? – Kanon se giro hacia su hermano y le vio contemplando al ayudante del patriarca, tomo el hombro de Aioros que seguía enajenado de todo aquello observando a los niños en la playa con interés, le halo con fuerza. –Aioros.

-Cállate Kanon nos van a descubrir. – El pequeño sagitario le dio con el hombro en la mano para liberarse de la presión.

-Es que Arles ya nos descubrieron. – Kanon se levanto con el rostro hacia abajo, imaginando el sermón que le daría el patriarca por haber husmeado entre sus papeles o preguntándole como había descubierto algo como aquello.

-¡Arles! – Aioros brinco de su escondite y se giro con brusquedad hacia él, respirando agitadamente. – Nosotros íbamos pasando por aquí y… nos llamo la atención esos barcos y… - Comenzó a excusarse, poniendo su mejor carita de ángel que pudo hacer en ese momento a causa de la impresión de verse descubierto.

-No les he pedido una explicación, después me la darán cuando Shion regrese. – Refuto tranquilamente indicándoles con una simple mirada que le siguieran.

-¿El patriarca no está? – Saga se sacudió las manos y se puso de pie tomando la mano que Kanon alargo hasta él.

-El patriarca ha ido a Jamir por algo sumamente importante. – Arles continuo su camino, pero tras él iban los pequeños 3 santos con la cabeza agachada, esperando que en cualquier momento el carácter de Arles saliera a relucir pues si bien no era un santo paciente tampoco era uno benevolente y ya se imaginaban ellos que en cualquier parte del camino les llamaría la atención.

-¿Tan importante como esos niños? ¿Por qué ellos están aquí? – Aioros sonó lo más inocente posible intentando darle con estas palabras más créditos de credibilidad a su versión de lo que hacían en la playa.

-Ellos serán sus compañeros dorados Saga y Aioros. – Aquella simple frase que Arles había dicho sin ningún rastro de maldad, fue como si le cayera un rayo a Kanon que inclusive se paró en seco haciendo que su gemelo chocara contra él.

-Kanon camina. – Le empujo débilmente Saga, pero el gemelo menor no se movió había sido un completo idiota al pensar que aquellos niños serian sus compañeros y mucho menos podían conocerlo a él, pues Kanon solo era la sombra de Saga y nadie más debía de saber de su existencia, si Aioros sabia fue porque el arquero fue llevado al santuario en la misma noche que los gemelos habían llegado y su encuentro fue inevitable, pero ahora era diferente… y temió que se le obligase a ocultársele a esos niños.

-¿Y se nos he permitido saber porque el patriarca fue a Jamir? ¿Acaso fue por otro niño? – Aioros continúo con sus preguntas pasándole por el lado a Kanon.

-Si es el deseo del patriarca él se los informara Aioros. – Arles giro sobre sus talones y observo a Kanon aun perdido en sus pensamientos. – Kanon vamos, que ellos no deben verte. – Aquello hizo frenar de la misma forma brusca a Saga y Aioros que intercambiaron una mirada llena de desilusión y por su parte a Kanon le confirmo su lugar de segundo, apretó los puños con rabia y comenzó a caminar, pasando de largo al lado de Arles. Él les demostraría a todos su poder, les haría ver quién era y lo mucho que debían de arrepentirse por alejarle así del mundo.

Estaba escondido entre las cortinas de la sala patriarcal para poder contemplar más de cerca a aquellos niños que aún continuaban acompañados de algunos guardias, pero solo podía observar las espaldas de Aioros y Saga que observaban en silencio y con cierta incomodidad a esos nuevos aprendices. Escondió más sus ojos verdes entrecerrando las cortinas cuando observo a la silueta del patriarca que había llegado por la tarde efectivamente con un niño de cabellos lilas y dos puntitos del mismo color en la frente.

A penas y podía ver por la ligera abertura que el había hecho para que no le descubrieran, miraba de frente la espalda del trono de Shion a su lado derecho estaba Arles con una lista en las manos y algunos otros documentos, a su vez del lado izquierdo estaban parados en una fila horizontal su gemelo, Aioros y Aioria. Pero a pesar de todos ellos podía ver que los guardias llevaban a los niños que había visto en el muelle a excepción de un niño lila.

Entonces uno de los guardias se acerco hasta el patriarca llevando a un niño moreno de cabellos castaños, se hinco él en base al protocolo y le indico al niño que él también tenía que hacerlo pues estaba ante "su santidad". El guardia agacho el rostro mirando las baldosas unos segundos y luego lo alzo, para ver como Shion le indicaba que podía levantarse. Kanon les observo en silencio con gran atención como intentando descubrir quienes eran, de donde venían y porque armadura lucharían y entrenarían con sangre y sudor.

-Su santidad, este niño es originario de Brasil, le han enviado hasta acá y su signo es tauro, sufrió un accidente y cuando le encontraron no recordaba su nombre. – Tercio educadamente el guardia, dándole una débil palmada al niño para que caminara y se acercara a Shion.

-Pequeño ¿Cómo te llamas? – Pregunto amablemente Shion removiéndole con cariño los cabellos castaños.

-No lo recuerdo señor. – Refuto el pequeño con confusión y arrugando su camisa, por el nerviosismo que sentía.

-¿Te gustaría tener un nombre? – Shion pregunto con demasiado tacto al pequeño que asintió y agacho la mirada. -¿Qué te parece Aldebarán? ¿Te gusta?

-Sí. – Aquel si fue solo un débil gemido, pero el ímpetu con el que el niño castaño asintió hizo sonreír al guardia y al patriarca.

-Bien desde ahora eres Aldebarán el aprendiz a armadura dorada de tauro. – El niño volvió a sentir pero esta vez con más determinación en sus ojos y expreso una débil sonrisa. Shion prosiguió a presentarle a Saga y Aioros como los aprendices más grandes y a lo que pudiera recurrir en algún momento y luego apunto a Aioria, para ese momento Kanon imaginaba en su mente que Shion también hablaría acerca de él y espero ese momento con ansias, apretando con sus pequeñas manitas las cortinas y mordiéndose el labio, pero Shion jamás lo menciono y aquello antes de romperle el corazón, le hizo pensar que tal vez al patriarca se le había pasado pues ya era muy grande y a los viejitos se les olvidaban las cosas.

El mismo procedimiento volvió a ocurrir con el aprendiz de escorpión llamado Milo y con el de virgo que recibió el nombre de Shaka, sin embargo en ninguna de estas el patriarca le menciono y aquello hacia que se sintiera como la sombra que todos esperaban que fuera, como si fuese transparente e invisible, como si no existiera y Saga fuera el único en géminis, el único que en realidad se llevaría la gloria. Pero Kanon siendo un niño pensó que la tercera seria la vencida y que después de que terminara el guardia de presentar a aquel niño de cabellos celestes y que aproximadamente tendría unos 4 años le llamaría, más aquello no ocurrió. El pequeño aprendiz a piscis era Afrodita y nombro a Saga, Aioros y Aioria pero su nombre no volvió a ser pronunciado y su ilusión se destrozo por completo.

Se sintió impotente ante aquella injusticia, temblaba de rabia, de enojo y tristeza, su carácter comenzaba a forjarse sin un propósito y es que en realidad no sabía ¿Por qué diablos había nacido? ¿Cuál era su propósito en la vida? ¿Por qué le retenían de aquella forma? Si él nunca sería un santo. Saga se convertiría en el santo dorado de géminis y Aioros el de sagitario, todos esos mocosos serian santos en algún momento y quienes tendrían un rango mucho mayor y él seria simplemente nada, absolutamente nadie, solo una sombra.

Y el hecho que Shion le hubiese omitido, a aquel a quien considero como padre desde que había llegado al santuario no le mencionase ocasiono que la envidia y los celos crecieran en el hacia aquellos afortunados, incluso Saga, él sería feliz con géminis pues no solo sería un santo reconocido si no que también existiría para todo el mundo.

Cuando se dio cuenta al patriarca le estaba siendo presentado un niño de cabellos azules y ojos del mismo color que era el aprendiz de acuario y se llamaba Camus. Después de él fue presentado el aprendiz de capricornio de nombre Shura.

-Patriarca. – La voz potente y masculina que distaba del nerviosismo y el respeto de los guardias resonó en la habitación, haciéndole prestar atención, esta vez no era un simple guardia el que presentaba un niño si no que era el mismísimo santo de cáncer quien le mostraba el pequeño al patriarca. – Este niño es italiano y se convertirá en mi sucesor, claramente si puede lograr serlo.

-¿Cómo te llamas? – Shion se había tensado pues no le agradaba el carácter del actual caballero de la cuarta casa.

-Ange… -

-Mascara de la muerte. – Ese es su nuevo nombre, corto inmediatamente el santo de cáncer, haciendo que el niño se sobresaltara al verse interrumpido.

-Le pregunte a él. – La voz de Shion sonó más como una orden que otra cosa, por lo que los ojos del santo de cáncer centellaron rebeldía y rabia por unos segundos. – No te entrometas en conversaciones ajenas. ¿Cómo te llamas?

-Soy Angelo Guiocondo. – Menciono educadamente el niño peli azul, mirando de reojo y con un dejo de miedo a quien sería su maestro, pues sabía que el hecho de que el patriarca lo salvase solo había logrado que se ganara una golpiza por su tutor.

-Ya que es el mismo caballero de cáncer quien te trae, serás aspirante a la armadura dorada de esta constelación y el sucesor de tu maestro si completas tu entrenamiento, Ángelo. – El niño asintió inseguro sintiendo la mirada amenazadora de su tutor en la nuca.

Pero a pesar que parecía que aquello había finalizado pues no había más caballeros o guardias, quedaba en medio de la sala un niño de cabellos lilas que miraba tranquilo y sonriente toda la sala, que inclusive Kanon podía distinguir la curiosidad en los ojos del chico de dos puntitos en la frente y de repente el patriarca se levanto del trono y camino hacia el pequeño, colocándose al lado de él y apoyando una mano en su hombro.

-Bien, él es Mu aprendiz a caballero de Aries y mi alumno. – El eco de expresiones resonó en toda la sala no porque fueran de reprobación si no de sorpresa porque el patriarca jamás había tenido ningún alumno. Los ojos de Kanon le recorrieron de arriba abajo ¿Qué tendría ese mocoso para que Shion le escogiera como alumno? El había estado más tiempo con él y jamás Shion le había hablado de técnicas o el ser un caballero.

-No lo entiendo. – Retrocedió en la oscuridad mientras un solo rayo de la luz de las velas se filtraba en medio de las cortinas y alumbraba su ojo esmeralda. - ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Es que no tengo la capacidad para ser un santo? ¿Ni siquiera uno de plata o bronce? ¿Qué hice mal?

Su espalda choco contra la pared y se deslizo por esta hasta el suelo, donde se acurro, acercando sus piernas hacia su pecho y mirando aquel rayo de luz. Y pareció cobrar sentido toda su vida en ese momento, él no era nada era como aquella habitación solo oscuridad, nadie podría saber que existía a excepción por aquel rayo de luz que hacía notar la carencia de iluminación, aquel rayo era Saga sin la presencia de su gemelo, definitivamente el no sería nada.

No supo cuanto tiempo estuvo ahí en la oscuridad, solo, pensó que Saga le buscaría o Aioros pero nunca les vio aparecer ahí y aquello posiblemente fuera porque no sabían que se encontraba en ese lugar, hacia unos minutos Shion había despedido a todos y ahora se encontraba solo en la sala patriarcal, solo quedaba esperar unos minutos a que se fuera para poder salir y largarse de ahí, pero a pesar de su ideado plan, la delgada luz que se filtraba entre las cortinas se amplio de repente, cegándolo por unos segundos y después toda la sala se ilumino.

-Kanon. – La voz del patriarca resonó apaciguablemente mientras su vista se acostumbraba de nuevo a la luz pudo distinguir la figura borrosa del patriarca y escuchar sus despaciosos pasos pero tranquilos. - ¿Qué haces aquí?

-Quería conocer a los nuevos santos pero eso ya no importa. – Se levanto cabizbajo observando el suelo con pesar oculto sus ojos al patriarca pero cuando le paso por el lado Shion le detuvo.

-¿Y por que ya no importa Kanon? – Shion le giro hacia él y se agacho paternalmente.

-Porque yo no soy nada, aquí yo no valgo nada. – Vio como Shion abrió los ojos desmesuradamente y luego observo aquella expresión paternal suavizando su mirada y sonriendo con calidez.

-Se que lo dices porque no te es permitido entrar a las reuniones doradas o que te haya omitido en esta, Kanon es que tu vas más allá de todo esto. – Shion acaricio sus cabellos azoláceos mientras sus ojos hacían contacto.

-Pero jamás sere reconocido. – Admitió en apenas un murmullo audible que incluso Shion tuvo que forzarse para oírlo.

-Kanon es cierto tal vez jamás seas reconocido como el santo de géminis ni como ningún otro santo, pero es que tu pasas sobre ellos, eres una pieza clave y el hecho de que nadie sepa de ti, aumenta tu validez. – Kanon parpadeo varias veces para poder analizar estas palabras con detenimiento.

-¿Por qué? – Fue lo único que atino a decir ¿Qué importancia podría tener que nadie supiera de él?

-Kanon porque eres nuestra arma sorpresa, nadie espera que haya un segundo guardián en géminis, ni que ese guardián sea el factor sorpresa de todo el santuario. – Kanon abrió desmesuradamente los ojos al oír algo como aquello, tal vez en un futuro salvaría a alguien porque nadie se esperaría que apareciera por ahí.

-Pero soy débil y aunque sea un factor sorpresa, no podre hacer nada. – Refuto arqueando sus pequeñas cejitas, pero escucho la risa fuerte de Shion.

-Kanon a mi no tienes que mentirme, se que observas los entrenamientos de Saga y luego practicas las técnicas en Cabo Sunion por la madrugada y que te esfuerzas por esconder tu pequeño pero fuerte cosmos, así que puedes continuar haciéndolo sin que nadie lo sepa, ese secreto es solo entre tú y yo. Quiero que te vuelvas fuerte Kanon y estudies desde una perspectiva diferente la importancia de que estés aquí porque si la hay, eres sumamente importante Kanon.

-Patriarca… -

Los meses pasaron con rapidez y el anuncio de que Saga y Aioros completarían sus entrenamientos en 6 meses o un poco más hizo a ambos santos entregarse por completo a los entrenamientos, como en una sana competencia, Saga por su parte se levantaba temprano y regresaba hasta bien entrada la noche a Géminis, por su parte el arquero dorado cumplía con su obligación como hermano y aprendiz pero sin dudas él no se esforzaba tanto como Saga pues parecía que sus poderes eran innatos, mientras que su gemelo tenía que esforzarse por conseguir alcanzarlo e incluso superarlo.

Kanon no solo se movía con cautela por las doce casas para no encontrarse con ninguno de los nuevos aprendices y ya había perfeccionado el dominio de su cosmos para esconderlo a la perfección, así que para la mayoría o incluso para todos él ni si quiera existía. Y así planeaba hacerlo, de hecho en ocasiones ni Saga ni Aioros podían percibir su cosmos ni localizarlo hasta que él lo deseaba.

-Kanon. – Le llamo Saga que ya mantenía un carácter recto y justo a pesar de su corta edad, pero con él podía ser libre. – Quiero que me acompañes a un lugar.

-Pero Saga sabes muy bien lo que Shion ordeno. – Contesto acurrucándose en el sillón para esconder su melena de su gemelo, como si no estuviera.

-Patriarca Kanon, Shion es el patriarca. – Le corrigió colgándose por el respaldo del sillón.

-Apuesto a que tú también quisieras ser patriarca Saga. - Se carcajeo aventándole una sabana y envolviéndolo como si una túnica se tratase, mientras reía de la cara seria de su hermano. – Por eso te esfuerzas tanto ¿No? Quieres ser tu quien sustituya a Shion, digo al patriarca actual.

-No me importa eso, se que será Aioros o yo y siendo de esa forma los dos haremos que dejes de vivir entre las sombras Kanon, esa es la meta más alta de mi entrenamiento que seamos iguales, por eso somos gemelos. – Saga se quito la sabana y envolvió a Kanon con estas riendo maliciosamente. – Además tal vez el Shion te prepare a ti como patriarca, por eso te instruye tanto en el despacho privado - Bromeo.

-Jamás podría ser patriarca yo, me asfixiaría tener que aguantar a los 12 caballeros dorados, en especial a ti. – Bromeo quitándose la sabana del cuerpo.

-Idiota. – Contesto Saga abrazándolo. – Bien vámonos.

-¿A dónde? – Inquirió débilmente pero su hermano lo arranco del sillón y lo obligo a ir hasta la salida de géminis y durante todo el trayecto no le menciono a donde iban sin embargo Kanon podía distinguir entre la oscuridad el camino hacia el coliseo por lo que se paró en seco cuando visualizo la enorme estructura. – No Saga, van a descubrirme.

-No, confía en mi hermano. – Los ojos de ambos brillaban en la noche con claridad y a pesar del miedo que le impacto por acercarse a un lugar tan poblado como aquel asintió y siguió a su hermano, confiaba en Saga, sabía que él jamás le expondría o le pondría en peligro, así que se dejo guiar entre las columnas del coliseo hasta que pudo visualizar una sombra y a medida que se acercaron pudo distinguir a Aioros.

-¿Qué hace aquí el arquero? – Saga sonrió y le indico con una mano que les siguiera, cuando giraron el último tramo, Kanon se congelo y abrió los ojos desmesuradamente, mientras un escalofrió le recorrió por la medula. – Sa… Saga… - Atino a decir pues frente a él se encontraban los aprendices de cáncer, capricornio y piscis.

-Wow. – Menciono Afrodita mirando de Saga a él.

-Vale tío, que si se parecen, no podría distinguirlos, joder. – Contesto el aprendiz de capricornio con un marcado acento español.

-Joder. – Le imito entre risas Aioros ganándose una mirada traviesa del otro.

-Es increíble. – Menciono Mascara de la muerte.

-Saga. – Reacciono tomando la mano de su gemelo y mirándolo enojado. – Me has expuesto, si Shion se entera me castigara.

-Pero ellos son de confianza. – Intervino Aioros oportunamente.

-Ninguna palabra abandonara nuestros labios Kanon. – Menciono el de cabellos celestes azul cielo. –Solo queríamos conocer a un compañero.

-Si tío, estas entre amigos. – Contesto el español, que volvió a mirar con cierto fastidio a Aioros que se estaba riendo entre dientes.

-Es que Shura, no puedo aguantarme, tu acento es extremadamente extraño. – Soltó la risa Aioros. – Relájate Kanon puedes contar con nosotros y ellos también. – Aioros sonrió ampliamente y luego miro que los tres chicos de diferentes nacionalidades asentían con confianza.

-Tienes nuestra palabra Kanon. – Mascara de la muerte le confirmo.

-Vez hermano, jamás te permitiré vivir en la sombra. -

Continuara…

Joana: Gracias por lo de fan y muchas gracias por tu hermoso cumplido.

Keprisema: Hola mucho gusto, si este fic es especial para Kanon, la idea es que tenga trece capítulos así que vamos viendo como resulta. Gracias por tu comentario y espero saber de ti pronto.

AnimesNextGeneration SNYC: Gracias por tu comentario y tu cumplido, de verdad los agradezco de todo corazón y creo que en este capítulo no te dejo intrigada pero me situó ya cerca del inicio de los conflictos entre los hermanos.

Espero que les haya gustado y me dejen un lindo comentario, opinión o sugerencia.

Atte: ddmanzanita.