Respiró profundo queriendo inhalar en el ambiente aquella paz circundante y tan codiciada porque de ésta se carece.

Abrió sus ojos, sólo para encontrarse con aquel cielo celeste, completamente despejado; y se supo contento de algún modo misterioso, como si realmente el sitio comprendiese sus pesares y le otorgara gentilmente un pedazo de su calma reconfortante.

Cuando se tiene un conflicto, lo esencial es buscar soluciones hasta hallarlas y luego escoger cuál de éstas es más conveniente, sin embargo, cuando el conflicto es desconocido, no existen soluciones que hallar sin antes hurgar incesantemente en lo más profundo de sí mismo en el deseo de comprenderse, de analizar situaciones, una por una, hasta llegar a una respuesta propia e íntima.

No es que a Saotome Ranma se le presente el bichito de las reflexiones muy a menudo, no obstante, cuando instancias así se presentan le resulta molesto por concebirlo ridículo, y ha raíz de ello agobiante e insostenible, precisamente, porque no concuerda con su fluir normal de su personalidad.

Entonces..., si le es imposible discernir con claridad lo que le aqueja, ¿Cómo podría él reencontrarse con su tan preciada tranquilidad?, una permanente; no como la que siente ahora, porque sabe que en algún momento deberá marcharse y abandonaría ahí la paz hallada, y volvería a secuencia de pensamientos filosóficos, alcanzando nuevamente una melancolía molesta.

Y lo peor de todo, es que está ahí, echado en el pasto cuando debiera estar entrenando para el torneo del día siguiente.

No es como si asunto le perturbase en demasía porque tiene la seguridad de que ganará, pero... siente que de algún modo está desperdiciando tiempo en aquel sitio.

Tal vez, debiera aceptar la oferta de Akira de una salida. Sí, ¿Por qué no? ...Le llamaría y se marcharía con él, 'y los demás' por las calles de la ciudad nocturna en busca de diversión y una distracción a sus desconocidos males.

Sonrió ante la idea.

¿Hace cuánto que no salía con los chicos?... Bastante, y no porque se haya vuelto un amargado antisocial ni nada parecido, pero es que él, a base de experiencias, asume los distintos elementos que componen una salida con esa manada de idiotas; y él, como artista marcial, no debiera permitirse descuidar su cuerpo tan indecentemente.

Sin embargo, de algún modo, hoy Saotome se siente distinto y con el poder de hacer a un lado sus principios por esta noche, sólo por esta...como si hubiera algo celebrar.

Sí, ahogaría esos estúpidos pesares sin sentido en alcohol, hallaría seguramente a una mujer con la que tener sexo, y entonces, todo pensamiento filosófico, melancólico o nostálgico, se iría por el desagüe.

Y mañana, sin duda ganaría y tendría un motivo por el que celebrar. Ajá, eso celebraría, su futuro triunfo por adelantado.

Después de todo, por muy agónico que vuelva a su casa al día siguiente, sabe que ganará el torneo... No es como si fuera la primera vez que sale con esos tipos y que al otro día deba presentarse a un torneo a adquirir su victoria. Por lo tanto, basándose en aquella experiencia irresponsable, asume que ésta vez el resultado será igual de satisfactorio...

Se incorporó en el pasto, preguntándose a sí mismo de manera risueña que qué demonios está haciendo ahí.

¿Qué estupidez es ésta de ir al parque a pensar?... ¿Pensar en qué? , si su vida marcha mejor que nunca.

Ha de ser aquel gusto humano por complicarse la existencia. Sí, ha de ser eso...

Se puso de pie, se sacudió el pantalón y emprendió su rumbo, abandonando ahí..., como bien había predicho, la paz alquilada; porque de algún modo la vida avisa lanzando presentimientos y demás, y a Saotome Ranma le atosigarán señales inmisericordes hasta el día siguiente.

Continuará...