2. Sexo en aniversario.

La joven pareja acababa de entrar en la habitación del hotel que Harry había reservado especialmente para esa noche: su aniversario. Tras una romántica cena, se dirigieron allí rápidamente, pues ambos sabían lo que vendría a continuación.

Nada más cerrar la puerta, se fundieron en un apasionado beso. Sus lenguas se chocaron y entrelazaron y muy pronto empezó a subir la temperatura. Ginny se separó de él. Bajó la cremallera del vestido que había comprado para esa ocasión tan especial, y lo dejó caer al suelo. No llevaba sujetador y solo quedó cubierta por unas pequeñas braguitas.

Observó la expresión de Harry y sonrió. Le encantaba la cara de deseo que ponía siempre que se desnudaba ante él, por eso lo hacía a menudo. Volvieron a acercarse y a besarse, ahora con más furia y fervor. Ginny agarró el trasero de Harry, le encantaba, se notaba que Harry era muy deportista, pues su culo era duro y bien marcado. Ginny siempre presumía del culo de su chico ante sus amigas.

Harry agarró los pechos de Ginny. Otro chico hubiera pensado que eran unos pechos demasiado pequeños, pero a él le parecían perfectos. Se agachó para poder saborearlos. Agarró el pecho izquierdo con su mano, y chupó y mordisqueó el derecho. Ginny soltó un suspiro de placer. Luego cambió, y fue el pezón izquierdo el que se llevó los mordisquitos.

Ahora fue Harry el que se separó para sacarse la camisa. Cogió a Ginny y delicadamente la tumbó en la cama. Desde su boca, comenzó a besar cada centímetro de la piel de su novia, deteniéndose un rato más largo en las dos tetas. Siguió bajando, hasta que se topó con esas pequeñas braguitas que ahora mismo tanto lo estorbaban. Se las quitó, se acercó al sexo de Ginny y respiró: le encantaba el olor que desprendía cuando estaba cachonda, y esos momentos lo estaba. Harry cerró el espacio que había entre Ginny y su boca, y saboreó. Lamió cada centímetro del coño de Ginny mientras su oídos disfrutaban de los gemidos de la chica. Metió primero un dedo dentro, luego otro más. Mientras su lengua lamía y lamía el clítoris, sus dedos entraban y salían a placer. Los gemidos de Ginny eran cada vez más altos y más seguidos.

-Me corro Harry, ¡me corro!-Harry aumentó el ritmo de la faena hasta que oyó el grito de la llegada al climax de Ginny.

Se separó de ella, y saboreó los últimos flujos que quedaban en su boca. Se separó de la cama para quitarse los pantalones y los bóxer. Su pene estaba totalmente erecto, pues comérselo a Ginny le ponía tremendamente cachondo. Se tumbó en la cama junto a Ginny, ahora le tocaba disfrutar a él. Ginny no le hizo esperar, se incorporó, ya recuperada de su orgasmo, y se metió la polla de Harry en su boca. Ahora era él el que gemía y suspiraba placenteramente. Ginny movió la cabeza arriba y abajo, cada vez más rápido. Sin embargo, no tardó en sacarsela de la boca, pues esta vez, no quería que Harry se corriera ahí. Rápidamente, antes de que el chico pudiera protestar, se sentó a horcajadas sobre él, sujetó la polla, y despacio, fue bajando, hasta que se la metió entera en el coño. Ambos suspiraron a la vez.

Era toda una gozada que Ginny hubiera empezado a tomar la poción anticonceptiva. Antes Harry se ponía un condón muggle, pero se notaba en la fricción y lo que acababan de hacer, no habrían podido hacerlo tan ráido.

Harry se incorporó un poco, y empezó a chupar de nuevo sus tetas, mientras Ginny subía y bajaba lentamente, muy lentamente, tan lentamente que Harry se desesperó, cogió a Ginny de la cintura y dio la vuelta, quedando él encima de ella. Dio embestidas rápidas y con furia, hasta que se le ocurrió algo mejor. Se separó de Ginny y susurró.

-Ponte a cuatro patas.

Ella no se hizo esperar. Harry se situó de rodillas detrás de ella, y volvió a penetrarla. A ambos les encantaba esa postura, era muy fácil y muy placentera. Harry volvió a dar embestidas duras y muy rápidas, los gemidos de ambos resonaban por toda la habitación. Harry ya estaba a punto de eyacular, pero aguantó hasta que notó como Ginny se contraía, eso significaba que iba a correrse enseguida.

-¡Me corro otra vez Harry!

Harry dio las últimas embestidas y ambos gritaron de placer, corriéndose juntos. Salió despacio de ella, y se tumbaron en la cama, abrazados.

-Feliz aniversario, Harry.

-Te quiero.-Respondió Harry.

Y así, abrazados, se quedaron dormidos hasta que llegó el día y se dispusieron a hacer el amor de nuevo.