Hola! Siento muchísimo la demora tenia este capitulo desde hace mucho tiempo pero por algunas razones no lo pude publicar XD espero que les agrade y quiero disculparme especialmente con Shia. Bueno espero lo disfruten y dejen reviews!
Capitulo 2
Me desperté lentamente mientras sentía como mis pupilas se llenaban de la luz del día, en seguida me dolió la cabeza y cerré los ojos nuevamente. Recordé cuanto había tomado el día anterior y que ese día iba a pagar las consecuencias. La resaca matutina, algo que nunca estaría dispuesto a dejar... no es nada lindo, pero son estos momentos en los que me doy cuenta que sigo vivo y con fuerzas mmmh, claro esa es la parte buena, la otra, bueno ya se podrán imaginar como es.
Me gire, de lado y al instante un olor muy peculiar invadió mi entorno. Abrí los ojos y lo primero que vi fueron largas y delgadas hebras de cabello aparentemente gris brillante, baje la mirada y me encontré con grades ojos rubíes que me miraban somnolientos y con una pizca de picardía a la vez.
Me quedé observándolos por unos segundos. Abrí los ojos con mucha sorpresa
cuando recuerdos de la noche anterior invadieran mi mente.
-Buenos días, Hao- murmuró la chica sonriéndome.
De inmediato salté de la cama y me vi sólo en ropa interior, pero eso no me importó mucho, quería una explicación.
-¡J- Jeane¿qué haces aquí?
-pero querido¿acaso no lo recuerdas?
-¿q-que cosa?- pregunté con miedo tomando en cuenta las imágenes que habían llegado a mi mente segundos atrás.
Temía a su respuesta, deseaba enormemente que todo esto no haya sido más que una mala broma de la cual no esperaba reírme.
-¡que¿ me vas a decir que no te acuerdas de la noche anterior?
-¿acordarme de que?
Ella sonrió con picardía mientras se paraba de la cama con tan sólo un camisón que le ocultaba lo necesario.
-de la maravillosa noche que compartimos, querido Hao.
Mis ojos se abrieron aún más mostrando lo que debía ser horror. Ella se acercaba a mi lentamente, extendiendo los brazos con intenciones de abrazarme.
-¡ no, que haces aléjate de mi!- exclamé dando unos cuantos pasos hacia atrás para alejarme de ella. Prometí no tener ningún contacto con ella, y mira lo que pasa. En ese momento me sentí como un traidor, un traidor en contra de mis sentimientos. Había prometido no volver a caer en su trampa, pero fallé.
-pero, Hao, no comprendo..-
-¡no, ya basta Jeane, yo no quiero nada contigo, pensé que había quedado todo claro!- contesté a su suplica, y en seguida voltee a ver el reloj. Demonios iba ya 15 minutos tarde.
-tengo que irme, mira hablamos luego, por favor vístete y sal mi departamento.
-Hao yo...
-ahora...
Me miro fijamente con esos ojos suyos, tratando de convencerme de alguna forma, pero esta vez no, no la dejaría ganar. Cometí un error, lo sé, pero yo mismo me encargaré de que nunca más vuelva a repetirse.
-Jeane, esto nunca debió pasar, fui muy claro la ultima vez y..
-lo sé Hao, lo sé, tu confianza en mi es nula, pero yo no te estoy pidiendo nada más que tu perdón. Lo que pasó anoche demuestra mi amor hacia ti y lo arrepentida que estoy por haberte hecho daño de esa forma tan vil, y por haberte trai..
-ya basta, eso no me interesa más, estoy retrasado, por favor vete.
Bajó la cabeza y dió media vuelta, recogió sus cosas, se metió al baño y salió tan rápido como entró, ya vestida y con el camisón doblado entre sus manos.
Para ese tiempo yo también me había bañado en el otro baño y me abrochaba los últimos botones de la camisa.
Se dirigió hacia mi y me entregó el camisón que le había prestado la noche anterior, de la cual no recordaba mucho.
Sonrió levemente con algo de melancolía, extendió sus finos dedos hasta el cuello de la camisa y lo acomodó como se debe.
-siempre se te olvida arreglarte el cuello de la camisa, no debes olvidarte de ese detalle, es importante que estés siempre presentable. Voy a extrañar ser quien te recuerde hacerlo..- susurró la ultima parte, y nuevamente intento abrazarme.
-no te preocupes, encontrare a alguien más que lo haga- le dije sujetándola de las muñecas y alejándola de mi, dándole a entender que no me importaba en lo más mínimo lo que pensara. Eso ya no era importante, ahora sólo estaba yo, y ella tenía que entender eso.
-entiendo- dijo al ver mi reacción.
Se separó de mi y tomó su bolso el cual había quedado abandonado en una de las sillas del lugar, abrió la puerta y antes de irse habló dando por terminada esa visita.
-ah por cierto, dejé mi llave en la mesa, como me lo habías pedido, siento si me tardé pero era difícil aceptarlo. Ahora comprendo el daño que te hice, y espero que no te conviertas en alguien tan frívolo Hao, las personas tienen sentimientos...
-¿y eres tú la que me lo esta diciendo¿que ironía no crees? Y no te preocupes por eso, hay muchas otras mujeres que saben aprovechar lo que tienen, Jeane, no tengo por que creer que todas son una brujas, eso no seria inteligente- contesté con una indirecta.
Ella sonrió amargamente- espero me perdones algún día, tienes razón no supe aprovechar lo que tenia, y soy una estúpida por eso, espero que encuentres a alguien que te haga feliz Hao. Por cierto, se me va a hacer mas difícil olvidarte después de lo que pasó anoche, y no creo que sea sólo yo, por que no fui la única que disfrutó, de eso estoy segura. Hasta luego, Hao- se despidió finalmente dirigiéndome una mirada maliciosa y cerrando la puerta.
Suspiré, vi el reloj, 9:30, ahora llevaba media hora de retraso.
Salí corriendo del departamento, después de ordenar un poco y botar las sábanas que estaban puestas en la cama. Definitivamente no quería tener nada que me recordase a ella. Tan sólo pensar en eso me llenaba de repugnancia y me hacía olvidarla un poco más. Llegué al estacionamiento y encendí mi auto. Nunca lo sacaba cuando sabía que iba a tomar demasiado, por eso ayer tuve que llegar caminando al hotel y pasar por la recepción. El tipo que atendía me daba mala espina, creo que esta algo desviado, bueno como sea eran pocas las veces que pasaba por ahí supongo que no importaba demasiado.
Salí del estacionamiento y me introduje en las calles repletas de gente. Empuje el pedal a todo lo que daba, rogando de que ningún policía me viera, eso seria fatal. No creo que me dejaran pasar una boleta nuevamente con la excusa de que mi perro se estaba muriendo en algún lugar y necesitaba llevarlo al veterinario... esa vez tuve suerte de que fuera un policía amante de los animales. Y aquella vez que tuve que sobornar... esta bien, seducir a una policía que no me dejaba ir, por suerte la convencí y le di mi número de teléfono. Debo admitir que era muy bonita, pero, no era mi tipo. Tuve suerte que cuando me despedí para siempre no tuviera una pistola con ella. Baya anécdotas...
Hice otro alto maldiciendo mentalmente a los semáforos y a las personas por que se apresurasen a pasar rápido las calles. Mi jefe no me perdonaría esta vez, pero por suerte tenia una botella de vodka en mi oficina, eso siempre lo animaba. Veía aburrido como la gente pasaba al frente de mi, con tanta o mas prisa de la que yo llevaba. Un grupo de chicas universitarias paso parloteando como solo ellas lo saben hacer y con miradas de superioridad como diciendo que eran las mas bellas de la ciudad, y baya que si eran bonitas.
Me dirigieron una mirada llena de picardía mientras sonreían entre ellas. Yo, como era de esperarse, también les dirigí la mirada y les sonreí muy coquetamente. Si, siempre tenia que salirme con la mía, ya sea sobornando a policías, coqueteando con mujeres o escaparme de mi jefe dándole un poco de su licor favorito. Era como una rutina, pero yo no me percataba que todo esto lo hacia sin pensarlo, casi mecánicamente, era... parte de mi vida.
Por fin apareció la bendita luz verde y apreté el pedal, con mesura esta vez, hasta perder de vista a los que antes estaban a lado de mi. Recorrí unas cuantas cuadras antes llegar a mi restaurante favorito, y recordé que no había podido desayunar nada antes de salir de casa, no es que haya temido llegar tarde trabajo o algo así ¡Oh no! Es solo que estaba tan abrumado y enojado como para pensar en comida en esos momentos, esa mujer si que sabe como quitarme el apetito, y cualquier estado de animo positivo.
Trate de parquearme a un lado de la calle y bajar para comprarme algo rápido, pero al ver como un Audi Cabrio color negro se cruzaba en mi camino y se colocaba en el mismo y único sitio en el que pensaba era para mi, se me hizo imposible hacerlo. tuve que detenerme y girar para volver nuevamente a la fila de autos. Maldije en lo bajo, y al percatarme que pasaba justamente al lado del carro negro que me había impedido desayunar esa mañana dirigí mi vista hacia el y ver quien era esa estupenda e impertinente persona. Y para mi sorpresa comencé a pensar que el amor a primera vista no era algo tan descabellado después de todo. Una joven mujer rubia bajo del asiento del pasajero, vestida muy elegante, con una falda un poco mas arriba de sus rodillas y un chaleco en mano. Su hermoso cabello dorado se movía con suma elegancia, balanceándose de un lado al otro y rozando su espalda al hacerlo. Pude notar que tenia unos bellos ojos negros que miraban muy fijamente y una piel sumamente blanca, parecía tan delicada...
Mi atención fue bruscamente apartada de esa bella mujer, para dirigirse a la pista gracias a la bocina de un carro que no paraba de sonar estruendosamente. Sin darme cuenta había reducido la velocidad y casi termino chocando al auto que venia detrás de mi, provocando que el conductor me gritara un poco de barbaridades en media calle. Y yo que pensaba me había parado de mal humor esa mañana.
Mire por el retrovisor pero la mujer ya estaba entrando al restaurante. Seguramente para reunirse con su novio o algún amigo, seria casi imposible que una mujer como ella estuviera sola. ¡Seria un crimen¡Nada menos que un pecado! Y aquel que la conociera seria un estúpido si no tratase algo con ella. Todo eso había pasado en nanosegundos y aún así me parecieron eternos minutos. Baya, si no me conociera diría que ya estaba enamorado, pero no hay duda que si tengo la oportunidad de volverla a ver ,y esta vez más de cerca, no la perdería.
Todo esto lleno mi mente hasta que a lo lejos divise el edificio en donde trabajaba como fotógrafo y director de una importante empresa de revistas, y como era de esperarse, veía hermosuras todo el tiempo. Y de más esta decir que las conocía y que nos llevábamos de maravilla y aparte la paga era muy buena. Estacione mi auto y mientras bajaba tarareaba una canción, no tenia tanta prisa pensándolo bien, era divertido ver a mi jefe enojarse.
Gracias por leer
Matta ne!!
Cp..
