Bueno, no sé si alguna vez les habrá pasado que hacen algo y ya tienen en mente lo que harán 5 pasos delante...Es mi caso. Pero supongo que es normal, soy una cabecita loca, y la mente se me vuela cada dos por tres, razón por la cual pasó tanto tiempo en que subiera el segundo cap jajaja en fin, soy demasiado "joven" en esto de que alguien más lea lo que escribo, por eso, críticas constructivas, ¡me encantaría ver sus reviews!


- Sigo sin entender porqué estamos aquí cuando podríamos estar almorzando, Alex.- Dijo Beyond con cierto recelo.

- Ya cálmate B, hacer un poco de sociales no ha matado a nadie.-

- Tsk.- Alex rodó los ojos, el pelinegro realmente tenía toda la determinación del mundo cuando se trataba de rehusarse a algo que no quería hacer. Alex miró su reloj, ya habían estado 15 minutos en el pasillo frente a la habitación de la chica nueva, esperando a que saliera a almorzar.

- Alexander, en serio, si quieres hablar con la niña, sólo toca la maldita puerta.-

- No. Beyond por favor, ¿acaso no sabes nada de modales? Estaría muy mal visto si la interrumpimos en algo, mejor esperemos, en algún momento saldrá...- Alex no pudo terminar su argumento cuando Beyond se acercó a la puerta dispuesto a golpear. - No, ¡detente! - y comenzaron a forcejear - Ya déja esas estupideces, ¡sólo golpea!- Cuando un fuerte par de golpes se escucharon. Ambos vieron la puerta abrirse y a la castaña esconderse detrás del marco completamente aterrorizada, mirando hacia su cuarto. A y B se miraron entre sí y luego a ella.

- Humm, disculpa...- Dijo el castaño. La niña se sobresaltó, no había notado su presencia. Lo miró por unos segundos, y al instante enrojeció por todo el circo que estaba haciendo.

- Ah, hola, cómo están..- dijo ella nerviosa.

- Dime, ¿sucede algo? - preguntó Alex dudoso.

-Estemm... no, nada, solo... solo hay una...- parecía temer que la palabra saliera de su boca. Respiró hondo.- una araña. Es todo.- B contuvo sus ganas de soltar una carcajada. Aquella niña parecía muerta de miedo, ¿sólo por una araña? Debe ser una tarántula africana para tal espectáculo, pensó socarronamente.
Alex rió enternecido.

- ¿Quieres que te demos una mano?-

- Hm, si, si no es mucha molestia..-

Jane los hizo pasar y entró detrás de ellos, para luego señalarles una minúscula pero negra araña caminando por la cortina. Alexander la hizo subir a su mano, abrió la ventana y la alcanzó a las hojas del árbol contiguo a la habitación. J suspiró aliviada. Recién en ese momento notó la mirada burlona del pelinegro.

- Así que...arañas ¿huh? - Ella frunció levemente el ceño.

- Todos le temen a algo.-

- Pero no todos a esos insectos tan inofensivos.-

- ¡¿Cómo que inofensivos?! ¿acaso nunca te ha picado una? agghr - resongó ella cruzándose de brazos y desviando la mirada. El pelinegro rio en voz alta.

- No la molestes B. ¿así tratas a las personas que recién conoces? - Dijo Alex sólo para ver a Beyond imitándolo con voz aguda, lo cual causó una risa en Jane, aún esforzándose por mantenerse ofendida. - Tsk, sólo ignóralo. ¿Vienes a almorzar? -

- Claro, imagino que todavía no es tarde para comer algo.-

Los tres bajaron al comedor. Jane observó a Alex con atención. Era delgado y un poco más alto que B. Su cabello castaño caía revuelto sobre su frente. Tenía los ojos azules, con expresión vivaz, lúcido, como si no se le escapara nada. El chico se movía con toda la energía posible, al punto de que casi parecía dar saltos al caminar. Tenía un aire muy fresco, se veía transparente, al menos para ella.

- Hé, si él no fuera tan despistado, comenzaría a actuar como idiota y chocarse con todo solo por cómo lo miras.- Jane sonrió sin desviar la mirada.

- Pero lo es, ¿no? -

- Si. Pero eso no quita que yo te vea verlo, y luego se lo diga, enana.-

- ¡Eh! ¿cómo que enana? -

- Eres mucho más baja que yo. ¿Se te ocurre algún otro adjetivo?-

- Lo sé, lo sé, pero no hace falta que lo grites a los cuatro vientos, eso no es nada amable.- Dijo ella volviendo a su postura de ofendida que no causaba más que risa en el pelinegro.

- Bien, pequeña niña cuya deficiencia de altura resulta evidente, has esquivado el tema olímpicamente.-

- Disculpe señor gigante.- respondió la castaña irónicamente.- pero no me interesa en absoluto su amenaza de chisme, ¿o es que ahora es ilegal observar a las personas?.- Dijo esto posando su mirada fija y seriamente por primera vez en el pelinegro. Éste la miró. Sus grandes orbes café no se desviaban ni pestañaban. Le siguió el juego, después de todo, era su terreno. La chica tenía una mirada muy profunda; los párpados en reposo, las ojeras que cortaban con lo aniñado de su rostro y la manera en la que fruncía levemente los labios en expresión competitiva le divertían.

- ¿Van a estar así todo el día? Sólo avísenme y me comeré sus porciones.- Dijo Alex llamando la atención de ambos. Jane miró a B con un aire de ganadora que le sacó un bufido; de cierta manera que él no entendía, en algo había ganado.

- Ya, tengo hambre.- Dijo la castaña mordiendo una manzana, y totalmente consciente de la mirada del pelinegro sobre ella analizándola de arriba a abajo, lo que no le preocupaba en absoluto por dos razones:

Primero, no la intimidaba, llevaba años conviviendo con todo tipo de gente que intentaba arremeter en su interior con ese tipo de cosas; y segundo, probablemente aquel muchacho lo seguiría haciendo, así que no tenia caso molestarse.

Y estaba en lo cierto, en todo el día el pelinegro no despegó sus ojos de ella.