24 Diciembre 1998... 12 días después
Las fiestas ya estaban a pocas horas, las personas hacían compras de última hora, a excepción de un grupo de personas que visitaban a su parientes que se habían ido, el cementerio estaba vacio...
"Voltaire Hiwatari 1948-1998" decía una lapida. Sus nietos e hijo visitaban su panteón, con tristeza, fue una muerte trágica, pero solo Dios sabía porque se lo había llevado.
-Adiós, abuelo- dijo Candy, poniéndole rosas blancas- a pesar de que compartimos poco, te extrañare
-Adiós, abuelo- repitió Kai
-Papá- hablo Susumo- si no hubieras ordenado que me quedara, yo también hubiera muerto. Gracias por salvarme, te quiero- Quedaron en silencio por su memoria
A 15 mts de ahí, estaban 2 lapidas a las cuales lloraban amargamente
"Duque Richard Grandchester 1968-1998"
"Eleonor Beaker de Grandchester 1972-1998"
Albert lamentaba no haber podido enterrar los cuerpos de su prima y esposo. Miro a sus sobrinos, Terry tenía la mirada perdida llena de tristeza y Hiromi arrodillada adornaba la tumba de sus padres con flores negras, que les costo conseguir, pero todo por la pequeña de la familia.
Hiromi cantaba bajo, para ellos fue un esfuerzo escucharla entre sus palabras entrecortadas y sus sollozos, pero entendieron, era la letra de una de las canciones que su mamá le cantaba, llego a ellos tan adentro que derramaron algunas lagrimas.
Albert noto que ya llevaban más de una hora ahí y el viento les golpeaba fuerte, Hiromi apenas se había recuperado, no quería que se agravara.
-Es hora de irnos- les informo, Terry asintió miro las lapidas despidiéndose de ellos.
"Me duele el corazón saber que ya no los volveré a ver. Que no veré tu sonrisa mamá, que no escuchare tus sermones papá, que nos dabas cuando con Romi hacíamos travesuras. Pero se que desde el cielo nos cuidan" su despedida fue en silencio.
Romi se limpio las lagrimas del rostro, para ella una niña de 5 años, no le gustaba la ida de sus padres. Lo creía como un castigo, pero ella se había portado bien, si era por el problema de su salud pues ella haría lo posible para no volverse a enfermar, sin embargo era tan doloroso saber que ni con esas promesas ellos volverían.
Albert imagino lo triste que sería la navidad, sacudio su cabeza, ahora no era momento de imaginarselo.
-Vamos, Romi- ella se levanto, sacudio su vestido negro y tomo la mano de Albert y Terry la otra mano, con un suspiro los tres se alejaron de ahí.
Candy, Kai y Susumo, se despidieron de su abuelo y padre, caminando hacía el auto, Kai se dio cuenta de 3 personas que también se alejaban.
Hiromi volteo y se encontró con los Hiwatari, los dos niños de la mano de su papá, tal vez tenían la misma edad que su hermano.
Vio a la niña castaña que se le veía ojeras, cerca de su auto los esperaba su madre, hermosa mujer. Terry de reojo los miraba, eran una familia, se le encogió el corazón y ya no siguió viendo. Terry decidió que no volvería a llorar que sería fuerte por su hermana.
Candy antes de subir al auto, visualizo a los hermanos Grandchester, le pareció lindo el niño castaño que estaba por subir al auto. Terry volteo a verla pero su mirada era sería la de un adulto mayor no la de un niño. Subieron al auto se marcharon rápido, sería una noche muy larga.
12 de Diciembre 1999... 1 año después
Un año se cumplía de aquel fatídico accidente, ahí volvían a encontrarse con las tumbas de sus seres queridos.
Candy y Kai, estaban acompañados por su madre y Boris, que los esperaba a la par del auto.
-Un año abuelo- murmuro Candy- no te dejaremos de visitar- puso un ramo de rosas blancas frente a su lapida. Miro a su hermano para saber si diría algo...
-Te visitaremos el otro año- rodó los ojos, su hermano si que expresaba mucho, tenía el carácter parecido a Voltaire y Susumo .
Kai se dio cuenta de que a unos metros de ellos, estaban otra pareja de niños y atrás de ellos un hombre rubio e imágenes del año pasado pasaron por sus ojos, eran los mismos que vio por primera vez tiempo atras, capto como se abrazaban
Candy siguió la mirada de su hermano mellizo, ahí estaba el castaño que vio un año atrás, frente a dos lapidas y como dejaban flores negras. No sabía que existían de ese tipo de color.
Los 2 hermanos Hiwatari no dejaron de veer a los hermanos Grandchester, no tenían la menor idea de porque los seguían observando.
Ya se iban, Romi fue sostenida por su hermano y termino siendo cargada por Albert, por un instante vieron su rostro, el cual estaba palido más de lo normal, demacrada y con ojeras, se notaba debil.
12 de Diciembre 2003... 5 años después
5 años y ninguna familia dejaba de visitar el cementerio, solamente se diferenciaban en algo, Los Hiwatari ibaan de día y los Grandchester antes del amanecer, sin embargo hoy era la excepción.
-Terry, ya tengo 10 años, no necesitas llevarme en tu espalda
-No importa, eres mi hermana menor
-¿Y?- su hermano era un poco más alto que ella ya tenía 13 años- sabes que mi salud esta muy bien.
-No importa- volvió a decirle, su hermano era serio cuando quería- Albert, nos vendrá a recoger.
Derrotada se dejo llevar, hasta las tumbas de sus padres.
Kai y Candy, con sus 12 años visitaban a su abuelo y a su madre, la cual hacía dos años falleció, fue más dolorosa su perdida que la de Voltaire, fue la última vez que Kai lloro, jurando que nunca más derramaría más lagrimas, estaba enojado con Dios por habérsela llevado. Candy hacía lo posible para que su hermano no fuera tan frío, más se dio cuenta de que solo con ella era agradable y platicador, con los demás era un gruñón, frío sin corazón que daba miradas asesinas.
Susumo no iba con ellos, había sido un golpe devastador la perdida de su amada esposa, se centro en el trabajo para mitigar su dolor. Boris, que llevaba trabajando años para la familia, comprendió, pero sabía que su jefe no hacóa lo correcto.
"Esta abandonando a sus hijos, no deje que se sientan solos. Juntos como familia lo superaran y seguirán adelante"
Quizás sus palabras estuvieran en lo cierto, cancelo todas sus reuniones y fue a donde se encontraban sus hijos.
-¿Kai?- Candy le llamo- ¿crees que papá venga?
No le gustaba que su hermana se entristeciera y preocupara, entrelazo sus manos, a veces no hacía falta las palabras solo con un gesto como el de ahora era suficiente. Candy sonrío, entendía que su hermano siempre estaría con ella. Escucharon pequeñas risas, voltearon al lugar donde venían.
Hiromi, daba vueltas, mientras Terry la veía sonriendo, le gustaba que su hermana aún conservara su niñez. Cuando paro de dar vueltas se mareo y cayo sentada.
-¿Estas bien?
-Si- dijo sonriendo- solo que todo se menea aún- Terry se río, eran divertidas sus acciones.
Albert llego a recogerlos, bajo y camino para juntarse los tres. Tenía una noticia que decirles.
Regresarían a su país... Inglaterra.
