RU; rated T. Historia dividida en TRES partes.

BASADO EN: "Don't say you love me" de Fifth Harmony.

SEGUNDA PARTE

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"I'M OKAY BUT I CAN'T FAKE IT"

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–Butch llegará tarde hoy.

Ante el aviso de Boomer –que parecía muy avergonzado al decirlo–, Buttercup soltó un suspiro, se cruzó de brazos y apoyó su cabeza en la taquilla.

–No hemos hablado durante todo el fin de semana –le comenta al rubio, quien frunció el ceño.

–Me lo suponía –bufó–. Es que el maldito imbécil quedó con una resaca horrible, y el sábado volvió a salir, creo que fue a casa de Mitch… –miró a la chica mientras arqueaba las cejas–. Supongo que te haces una idea del estado del Butch al llegar en la madrugada.

–No fue capaz de levantarse ayer, ¿verdad? –preguntó, a lo que Boomer asintió–. Es increíble.

–Si yo fuera tú, le daría un ultimátum.

–¿A qué te refieres?

–A que mi hermano, Buttercup, es un idiota que no se da cuenta de las cagadas que se está mandando.

–¿Hay algo que me quieras contar? –cuestionó, Boomer se puso nervioso.

–No exactamente… –rascó su nuca–, es solo que, bien sabes que Butch suele mandarse cagadas.

–Boomer –interrumpió–, ¿hay algo que quieras decirme?

–No, no, de verdad. No tengo conocimiento exacto, pero –suspiró–, lo vi con Bell ese día en la fiesta. Deja aclarar que solo los vi juntos, abrazados y todo, no besándose, aunque la intención de ella eran precisamente esa. No lo besó porque yo me lo llevé del brazo, estaba demasiado ebrio como para poder ser cien por ciento consciente de lo que estaba haciendo.

Buttercup no respondió, simplemente bajó la mirada. Ante eso, Boomer le tomó la mano y tiró de ella para acercarla y hacer que lo abrace.

–Habla con él –decía Boomer, al momento en que ella correspondía el abrazo de su cuñado–, ¿sí? Creo que ustedes tienen cosas que aclarar.

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Butch llegó a la segunda hora, a matemáticas, la que resultaba ser su clase favorita, junto con química. Siempre hacían bromas al respecto, argumentando que le gustaban esas materias por el simple hecho de que le servían a la hora de calcular su media y promedio de alcohol bebido y las formas en las que podía mezclarlo para hacerlo más fuerte.

–¿Me estás prestando atención, Butter?

–Sí, sí.

Aunque era mentira.

Ambos estaban en las gradas frente a las canchas de fútbol americano, estando Butch en una banca más abajo, siendo capaz de colocar su cabeza entre las piernas de su novia, y esta solo le acariciaba el cabello con suma ternura.

–¿Irás conmigo de nuevo?

–Ni de broma.

Butch se alejó un poco y se giró para mirarla con extrañeza

–¿Eso fue un no?

–Sí, fue un no. No voy a ir a ninguna fiesta contigo.

–¿Por qué no?

–¿Acaso se te olvidó cómo me trataste?

Butch chasqueó la lengua, giró la cabeza haciendo un gesto de desprecio y se cruzó de brazos.

–Qué exagerada.

–No es ser exagerada, es pedirte respeto. Soy tu novia, no debiste haberme dicho esas cosas cuando solamente estaba tratando de cuidar de ti.

–¿Te digo algo?

Butch se puso de pie, estaba molesto y su actitud podía acercarse a ese antiguo villano que salía de él cuando tomaba esa actitud violenta.

–No tengo tiempo para escuchar sermones –siguió diciendo–, déjate de joder, ¿vale? Ya suficiente tengo en casa, no empieces tú también.

–¡Butch! ¡Regresa!

Pero el chico ya había tomado sus cosas y se alejaba, caminado bruscamente, de ella. Buttercup, de verdad, no entendía qué mierda estaba pasando con su novio ni a qué se debía esa actitud que estaba volviendo a florecer –para mal– en él.

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–¡¿Te dejó hablando sola?!

¡Shhhh! –pidió Buttercup, llevándose el dedo a la boca cuando tocó gesticular–. ¡No es necesario que grites, Blossom!

La pelirroja asintió con la cabeza, pero la expresión de molestia no dejó su rostro. Bubbles, en tanto, estaba sentada en la cama de la morena, tomando a la misma de las manos y acariciándolas con el pulgar.

–Pero sí, lo hizo –suspiró–. No lo sé, chicas, creo que Butch está demasiado raro últimamente –miró a Bubbles–. He llegado a considerar que, tal vez, sí se ha aburrido de nuestra relación… Incluso, puede que esté tomando todas estas actitudes para que yo termine con él –apretó sus labios unos segundos–. ¡Y no quiero hacerlo! ¡No quiero terminar con él!

De forma instintiva, Bubbles abrazó a su hermana, Blossom se arrodilló frente a ella y acarició las rodillas de su hermana; simplemente, querían brindarle el apoyo que ella necesitase en un momento así. ¿Qué podían decirle? Nada, después de todo, solo sería una decisión que tomaría ella, lo que ellas pudiesen o no decirle no tiene alguna validez a la hora de tomar una decisión.

–No quiero terminar con él –susurró–, pero no me está dejando opción.

–No pienses así –dijo Blossom–. No es necesario que terminen, pero sí podrías decirle que quieres tomarte un tiempo en la relación.

–¿A qué te refieres? –Buttercup descubrió su rostro y ambas chicas pudieron darse cuenta de que ella empezaba a tener los ojos irritados, como cuando estás a punto de romper a llorar.

–Dile que necesitas tomarte un tiempo en la relación… Que te dé un mes, donde no se besen ni se junten ni nada –Blossom hablaba entusiasmada, como si fuese una experta en el tema del amor–. Durante ese mes, ambos deberían pensar en si de verdad se extrañan, ya sabes, esas cosas.

–¿Crees que sea buena idea?

–¿Acaso a ti se te ocurre alguna idea mejor?

Pero Buttercup no contestó, dándole así la razón a la pelirroja. Bubbles, en tanto, solo abrazaba a su hermana.

–Puede que considere aquella idea.

–No lo dudes –exigió Blossom, ya mostrándose un poco molesta–. Si lo haces, no lo harás nunca… ¡Buttercup! ¡Es por el bien de tu relación y por ti! No puedes estar desgastándote si la relación no termina siendo una bilateralidad.

–Butter –dijo, esta vez, Bubbles–, ella tiene razón. Entiendo, en verdad que sí, que lo quieras mucho, pero debes quererte a ti misma por sobre todo, al menos en esta etapa de la vida. No puedes dejar que te falte el respeto de esa manera… Quién se cree que es.

Buttercup apretó sus labios y, lentamente, asintió.

Nunca pensó que estaría en esa situación, donde sus hermanas estarían ayudándola a superar un problema amoroso. Es más, jamás pensó que sería una de las chicas que se terminaría afligiendo por esa clase de problemas… ¡No iba en ella, en lo absoluto! Se suponía que ella sería quien diera los consejos a sus hermanas, ella iba a ser quien les dijera: "deja a ese patán, hay muchos más chicos afuera esperando por ti". Sin embargo, el escenario era completamente distinto, ella estaba siendo consolada, ella estaba recibiendo consejos… ¡Ella estaba sufriendo por un patán!

No quería creer que el escenario era ese… No iba a aceptarlo con tanta facilidad. Nunca le ha gustado admitir que es débil sentimentalmente cuando siempre ha sido destacada como la más fuerte de las tres. No lo aceptaría, no, no, no, no.

Así que no le quedó más que sonreír, autosuficiente –para la sorpresa de las otras dos chicas– y suspirar.

–Creo que sí lo haré, le diré a ese patán que ponga los pies sobre la tierra y que se dé cuenta de quién es su novia.

Ante aquello, tanto Blossom como Bubbles quedaron en silencio, mirando a su hermana e intercambiando una pequeña mirada entre ellas. Terminaron sonriéndole y celebrando la respuesta que dio.

–Ya estaba esperando eso –dijo Blossom–. Era bastante extraño verte así, tan débil.

–Esa es mi hermana –añadió Bubbles.

Buttercup se sintió mejor consigo misma, había logrado convencer a sus hermanas de que el bajón anímico de hace un momento se terminó esfumando, cuando en realidad, muy por el contrario, se encontraba demasiado vigente en su interior.

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Buttercup – 08:34pm

"Necesito hablar contigo, ¿puedes venir?

Ya casi era medianoche y ni rastro había de Butch; el chico ni siquiera había leído el mensaje, por lo que a eso de las diez, Buttercup ya se había ido a la cama y dormía como un bebé.

No era consciente de lo que estaba pasando en ese momento afuera de su casa. Butch se escabullía por el jardín, tratando de que ninguno de los vecinos lo notase. El chico sabía muy bien que, si lanzaba piedras a la ventana de la chica, ella no despertaría, y si lo llegase a hacer, los rayos láser no se harían esperar.

Con sumo cuidado, empezó a levitar y tomó el borde izquierdo de la ventana, forcejeando un poco, terminó cediendo, por lo que pudo entrar a la habitación de su novia.

La temperatura del cuarto estaba considerablemente más alta que afuera, pero no era desagradable. Lo que más le gustó a Butch cuando entró a la habitación, fue que toda ella tenía el aroma de Buttercup, a ese característico perfume un poco picante y dulce que usaba con frecuencia, a tal grado que él ya lo asimiló como su aroma.

Se sentó a los pies de su cama y removió el cuerpo de su novia –no sabiendo, con exactitud, si de verdad estaba tocando su cintura o su cadera– hasta que ella despertó.

Obviamente esperaba ver esa expresión de horror en la cara de su novia cuando lo viese ahí, es que le parecía de lo más invasivo.

–Me dijiste que viniera…

Pero una almohada llegó a su rostro, impactándole a tal nivel que tuvo que sobarse un poco la nariz.

–Esto es invasión a mi privacidad –dijo la chica en un susurro–. ¿Y te parece que estas son horas adecuadas para venir? Es lunes, Butch, a estas horas deberías estar durmiendo.

–Lo estaría –dijo–, pero recién me desocupé, estaba empezando y terminando el ensayo para Historia.

–¿El ensayo que nos dieron hace tres semanas?

–Ese mismo –respondió con naturalidad–. Lo hice corto, no supera las seis páginas… De seguro apruebo.

–No puedo creer que te estés conformando con lo mínimo –suspiró ella, acomodándose en su cama.

–¿De qué querías que habláramos?

Butch se recostó a su lado, haciendo que ella se corriera un poco para darle espacio. La abrazó por la cintura e hizo que la chica se recostara en la cama junto a él. Buttercup iba a hablar, pero él de inmediato empezó a dejar besos en su rostro.

–Butch –decía, tal vez queriendo pedirle que se detuviera.

–Perdón por lo de hoy –interrumpió–, no debí haberte hablado de esa manera.

Buttercup se quedó sin habla y simplemente miró a su novio. Él seguía acostado sobre la ropa de cama, por ende no tenían contacto directo bajo las sábanas, y la miraba con un puchero y sus cejas curvadas de tal manera que le parecía una expresión de suma tristeza.

–En verdad –siguió diciendo–, creo que te traté de muy mala forma, tú solo querías corregirme, ¿no? Me alteré demasiado, perdón, de verdad.

–¿Tus disculpas son sinceras? –preguntó, Butch pasó a colocar una mano sobre su rostro, acariciando con sumo cuidado su mejilla.

–Completamente sinceras… Discúlpame, Buttercup.

Se supone que iba a decirle que se tomaran un tiempo, se supone que iba a decirle que ella quería respeto… ¿y llegaba a decirle que lo sentía? Mandó a la mierda cualquier idea de quebrar, aunque sea por un mes, su relación con Butch. Ella quería creer que él, de verdad, estaba intentando cambiar por el bien de su relación.

–Te quiero –le susurró antes de besarlo.

Pero ese te quiero no fue correspondido por él.


Respondiendo review(s):

Yue-De-Sabiduria: ¡Muchas gracias! Espero te haya gustado.

Xion-chan 14: Brick debe, siempre, estar presente, es un ícono, jajajaja.

Soool: ¡Muchas gracias! Me alegra eso.

Recuerden seguir la cuenta de instagram floorvioleetta. Hice una pequeña encuesta donde pregunté si les parecía que hiciera un especial de Navidad... El resultado fue que sí, por lo que ahí iré colocando más información de las ideas que tengo para las historias.

La última parte de esta historia será publicada entre el 8 y 9 de diciembre; tengo exámenes en la universidad y muchos textos que leer. Por ello, por favor, si no actualizo el sábado en la noche, lo haré el domingo en la tarde.

¡Muchas gracias por leer! Hasta la próxima semana.

¡Saludos!