Un headcanon creado por mi. No porque Nathalie evite expresarse abiertamente en su trabajo, es ajena a hacerlo en un nivel más... virtual. Tendrá continuación, así que no desesperen

Demonios Heartless.. Le diste directo en la cabeza...—hablo por el micrófono una voz masculina.

—Les dije que ella jamás me decepciona...—una voz femenina hablo con orgullo de la misma forma que el hombre.

—Si ya dejaron de halagar a la nueva...hay un estúpido que no deja de disparar me...—una voz un tanto más joven se unió, por el tono de molestia, no se encontraba nada contento en ese momento.

—A tu derecha en la casa verde de dos pisos..—hablo una segunda mujer, con un tono meramente serio. El sonido de pisadas y disparos se escucharon en la ausencia de las voces, pero eso pareció durar poco, pues en menos de cinco minutos, un par de risas se escucharon por sobre la música de fondo que anunciaba la victoria.

—Señores...me alegra decirles que estamos entre los primeros lugares..y todo gracias a Heartless..—la voz femenina se escuchaba demasiado entusiasmada para gusto de la nombrada, aunque no por ello, evitaba que su ego se alzará.

—Debo admitirlo...creí que como novata nos harías perder el tiempo...—la voz molesta que había hablado en el pasado, ahora se escuchaba más tranquila, incluso parecía entusiasta como la mujer.

—¿Novata?¿Bromeas?...tienes más experiencia que jugadores de meses... incluyendo me...—halago la segunda voz masculina con total confianza.

—Si... normalmente juego offline..pero Penny_roll me invitó a intentarlo en línea...es más divertido así...—admitio con tranquilidad, sin embargo el ruido de su celular llamando, le hizo soltar un sonoro gemido cuando leyó el nombre brillar en la pantalla. —¿Mañana a la misma hora?..

—Claro...ya sabes que te espero querida..—anuncio la mujer.

—Tengo un ensayo que entregar, puede que me una después...—hablo la voz más joven de entre todos.

—Cuenten conmigo, ¿Una partida más antes de que acabe la noche, Roll?..—hablo el hombre con diversión.

—Adelante...—hablo con ligera coquetería, la única integrante mujer que aún quedaba.

Eso fue lo último que escucho la azabache antes de que desconectará sus audiculares y cerrara su computadora para atender totalmente a su jefe al otro lado de la línea.

—¿Señor?...—hablo la mujer con la misma seriedad y frialdad que le caracterizaba.

—Nathalie, te necesito a primera hora, parece que el estúpido encargado de las telas envío los materiales a la sucursal en España y no a París como se encargó...—ella podía deducir por el tono de su voz, que la furia se encontraba casi incontestable, en todo caso, si no fuera porque el mismo era el villano de París, habría aprovechado está oportunidad para akumatizar a alguien verdaderamente enojado.

—He rastreado el pedido, por fortuna aún no había salido de aduana, por lo que ha dado paso a que sea reenviado sin necesidad de ingresarlo nuevamente, llegará a París a más tardar en dos días —con todo el profesionalismo con el que se dirigía, sonrió para si misma de forma arrogante, agradecida de que el hombre no pudiera verla.

Si bien no era la semana de la moda, dentro de pocas semanas, se llevaría a cabo un desfile junto con la casa de modas Dumas, con quien llevaba un buen acuerdo y era una de las pocas personas a las que verdaderamente Gabriel soportaba. Lo que le llevaba a días de estrés, tensión y un sin fin de cosas que solo le tocaría vivir si seguía trabajando para el diseñador.

Para entonces el hombre había colgado ya y la mujer se encontraba acomodando su computadora en uno de los esquineros de su cama junto a sus anteojos, bien dispuesta a dormir todo lo que pudiera, antes de que su trabajo se lo impidiera.