Introducción.
Había olvidado por completo el alboroto que era estar en Londres. Si, en Cartagena siempre se le acercaban dos que tres fans o un grupito de personas, pero esto era…
« ¡Wow! » pensó la chica, Kloé se acerco a la ventana iluminada por los flashes de las cámaras, donde un estallido de gente se volvió como loca al verle, ¿Cuántos eran? El corazón de la jovencita se estremeció dentro de su pecho, conmocionado por los rostros que lloraban y gritaban con alegría su nombre, los posos verdes de la muchacha se empañaron en lágrimas. Movió la mano y sonrió.
— ¡Ya había olvidado lo que se sentía esto!— dijo una vos masculina a sus espaldas, la chica giro el cuello y miro como Iván se dejaba caer flojo en uno de los almohadones de su cuarto.
— ¡Esto es increíble! te juro que los veo ahí afuera y hago un esfuerzo enorme por no llorar. —murmuro, su vos salió un poco estrangulada y débil, su mandíbula tembló ligeramente, Kloé volvió a echar un último vistazo y sonrió.
—Ya estas llorando, eres tan ñiña…—se mofo el de pelo rubio.
Kloé sonrió nuevamente, esta vez de una forma más maligna, Iván fue encogiéndose y ni bien le había comenzado a darle zaparrazos en la cabeza cuando ya el quejica estaba dando gritos de madre como el buen cobarde que era.
— ¡Quédate quieto! ¿A dónde vas, Piazza? ¡No te voy a hacer nada!—grito, intentando jalonearlo por una pierna. Iván comenzó a chillar como ñiña y a arrastrarse sobre el suelo.
— ¡Ah, Kloé! Suéltame, suéltame, suéltame, suéltame, ¡Me estas encuerando!—chillo boquiabierto al sentir los Jeans bajos y ver la parte superior de su bóxer.
Kloé se tapo la boca mientras reía a carcajadas, de panza en el suelo y le soltó: —No entiendo porque a ustedes los chicos les gusta andar con el trasero al aire, ¡Quien te manda a usar pantalones tan bajos!
Iván se alejo, tenía la cara colorada por el sofoca miento y sus cejas fruncidas, le saco la lengua.
—Ya, como no, admítelo; ¡como si no te gustara andar mirándome el culo! —exclamo, riendo a carcajadas al contemplar el rostro hecho una furia de su compañera, esta vez soltó un gritillo al recibir un puñetazo en su brazo.
—Mira tú, pedazo de yuca mal cortada, ahora sí, ¿Por qué corres? ¡No huyas cobarde!—chillo la de ojos verdes, corriendo detrás de el, Iván gritaba levantando los brazos y perdiéndose tras los largos pasillos del edificio. Kloé respiro hondamente y deserto la idea de darle la paliza de su vida, tiro de las mangas de su buzo y cubrió sus muñecas, le gustaba así. Giro sobre sus pies y regreso a su departamento.
Iván y Sebastián habían venido con ella en el avión, los que aun faltaban por llegar eran Johnny y Danny, ¿Hace cuanto no se veían? Conto con los dedos, ¡cuatro meses! La última vez que se encontró con ellos fue en las navidades en Francia con Alan.
Alan…
Una sonrisita apareció en sus labios. Aquel chico tan peculiar que apareció en su vida en un momento crucial, le había ayudado tanto, había sido un verdadero amigo. Kloé dejo escapar un suspiro y se sentó al pie de su cama.
Johnny y Danny en Chile y Sebastián, Iván y ella en Cartagena. Demasiado lejos. Se sentía tan extraño cuando la banda se separaba.
Pero, además de eso…se sentía aun más extraño estar en su país.
El Iphone blanco de Kloé vibro a su lado, la chica lo tomo, era una nueva interacción. La abrió
zaynmalik te acaba de seguir en Twitter.
Los bellos ojos verdes de Kloé se agrandaron al leer el mensaje. Su corazón latió desbocadamente y no pudo detener la ráfaga de imágenes que volcó su memoria, recuerdos vividos un año atrás, no podía ser cierto, no podía ser verdad, no de nuevo…
No supo cómo reaccionar, sus manos sostenían temblorosas el móvil, releyendo una y otra vez aquel nombre que tantas huellas dejo en su corazón.
¿Por qué tenía que aparecer justo cuando todo iba bien, justo cuando estaba empezando a acostumbrarse a vivir sin su presencia?
Y fue cuando cayó en cuenta de que, pasara el tiempo que pasara…ella nunca olvidaría a aquel chico que una vez la hizo sentir tan feliz y al mismo tiempo tan miserable.
