Simbología:

Flash back… Cambio de Escena: :

- Diálogos –

Texto.

"Pensamientos"

1 – Asesino.

Las paredes de la habitación eran completamente negras. No se distinguía nada, sólo aquel que cuyos ojos fueran capaces de ver en la oscuridad podría ver a través de esa cortina oscura.

En las paredes se encontraban sujetas antorchas. Parecía más una mazmorra que una casa. Era como un campo de concentración o un calabozo.

Con sólo entrar ahí se podía apreciar la desesperación encarnada, la tristeza y la sangre.

Sangre derramada desde antes. Ese siempre fue su hogar y ahora, necesitaba uno nuevo.

- Quisiera verlo. – demandó un voz un poco autoritaria.

- Es tarde ya, regresa mañana. – un joven de pelo azulado y dientas los cuales sería la fantasía de un tiburón cuidaba la puerta.

- Le pido de nuevo que me dejes pasar, será rápido.

- No.

- Es muy importante. – seguía tratando el llegado.

- He dicho que no. – estaba a punto de cerrarle la puerta en la cara cuando.

- Suigetsu. – una voz relativamente calmada habló. – Déjalo pasar, está bien.

- Mmm, como digas Juugo. – y le dio el paso al hombre que tenía frente a él.

- Sígame. – dijo Juugo de manera educada y el hombre lo siguió.

Los llevó hasta el fondo de la mazmorra, sabrá dios cuantos pasajes cruzaron. Lo importante es que había llegado.

- Helo aquí. – presentó Juugo a un cámara que parecía inhabitada.

Juugo salio de ahí y cerró la puerta consigo. El hombre trato de localizar a quien se supone estaba ahí, pero no veía a nadie.

- Bastardos, me engañaron. – susurró.

- ¿Bastardos quienes? – una vos tenebrosa hizo que le diera un escalofrió en la espalda.

- ¿Quién está ahí? – preguntó temeroso.

- ¿Para que has venido? ¿No eras tú él que demandaba verme?

- Pues sinceramente no puedo verte. – espetó algo irónico.

Poco a poco vio como la silueta de alguien se le acercaba, hasta que logró verlo mejor.

- ¿Y ahora? – preguntó con el mismo tono de voz intimidante.

- Eh, mejor. – tragó saliva.

- ¿Y bien? – preguntó la persona de enfrente.

- Me presentó, yo soy Yakushi Kabuto. Vengo a negociar.

El joven ser acercó más a Kabuto, pronto se pudo ver mejor.

Era alto, cabello negro al igual que sus ojos. Tez blanca y piel. Usaba unos pantalones extraños, parecía un haori de dos piezas con todo y pantalones. Su traje de encima era blanco y por lo visto si era un haori. Y ya sabemos que hay sólo una persona con esas características… Sasuke.

- ¿Tanto te ha gustado mi ropa que no puedes dejar de mirarla? – se burló el joven.

- Lo siento, es sólo que me parece un poco llamativo. No toda la gente se viste así.

- Yo no soy toda la gente. – contestó Sasuke con el ceño fruncido. – Ahora dime a lo que has venido.

- Vengo representando a mi jefe… - antes de que pudiera decir más Sasuke lo interrumpió.

- ¿Por qué no vino él personalmente?

- Orochimaru-sama es una persona muy ocupada. – metió la mano a su bolsillo. – Según he escuchado eres un asesino de primera. – sacó tres fotos y se las enseñó. Sasuke la tomó y las observó.

- ¿Tu jefe quiere que mate a este chico? – dijo señalando una de las fotos.

- No al chico, sino a su abuelo.- corrigió Kabuto.

Sasuke levantó la cabeza.

- Asumo que es él. – enseñó la foto del mayor. - ¿Ellos quienes son?

- Son sus nietos, viven con él, pero a los nietos no los queremos muertos… aún.

- Entonces quieres que lo mate a él, ¿Cierto? – apuntó a la foto del señor.

- Sí, veras, a Orochimaru-sama le está causando problemas… y pues…

- Eso no me interesa. – Sasuke lo cayó. – Dime lo necesario de este hombre.

- Es un magnate hombre de negocios, por ende tiene mucho dinero. Tenía dos hijos y esposa, pero ellos murieron ya.

- ¿Tú jefe mandó matarlos? – lo dijo de una manera común y corriente; como si fuese lo más normal del mundo.

- No, sólo a uno de ellos. La esposa y su otro hijo murieron en un accidente de avión. Ellos eran los padres de sus nietos. Él chico no tenía madre, murió al momento que él nació y la chica. – señaló otra foto. – Su madre murió de enfermedad.

- Suene coherente.- se limitó a opinar Sasuke.

- Como te decía, el nombre de este tipo es Jiraiya, trabaja en las corporaciones rivales a la de Orochimaru-sama, por lo que eso lo hace enemigo. – Sasuke sólo asentía. – Últimamente las empresas de este señor han subido en valor y ganancias, lo que nos cuesta a nosotros. Además, Orochimaru-sama y él son primos, por lo que, si llegara a morir él, las empresas pasarían a manos de mi jefe.

- ¿Y que hay con los nietos?

- Contamos con que no acepten la responsabilidad o en que, sí, llegasen a aceptarla… morirían misteriosamente.

Sasuke entendió muy bien lo último.

- Ya veo. – se guardó las fotos. - ¿Cuándo quieres que lo mate?

- De inmediato.

- No… es tarde, será mañana. – sentencio Sasuke. – Pero, escúchame bien, si la más gente interfiere los matare igual.

- Por eso no te preocupes; es más te lo agradecería.

- Sólo que te costara cada cadáver. – Kabuto calló.

- ¿Cada cadáver? – pensó un poco. – Te daré ocho millones si matas al viejo y a los nietos, si es que es necesario.

- Estamos hablando de tres personas, te costara más.

- ¿Nueve millones?

- No es suficiente.

- ¿Once?

- Que sean Veinticinco.

- ¡¿Cómo?! – no le creía, ¿Veinticinco millones por matar a un viejo y dos más? Debía ser broma.

- Tómalo o déjalo. – Sasuke entrecerró los ojos.

- D-De a-acuerdo. – sacó un maletín y ahí venia el dinero. – Espero que valga la pena. – murmuró quedamente, pero no contaba con que Sasuke lo escuchara.

A una impresionante velocidad sacó una katana que la pasó por el cuello de Kabuto. Sasuke estaba detrás de él.

- "¡¿Cuándo…?!" – pensó horrorizado.

- Créeme, si no es por que me estás pagando, ya te hubiera matado al momento que titubeaste.

Kabuto tragó saliva y sintió como algo calido recorría su cuello.

Sangre.

- Lo lamento… - murmuró asustado. Sasuke le liberó.

- Vete, yo te diré cuando el hombre esté muerto.

Y Kabuto salio corriendo lo más rápido que pudo de ahí. Sasuke sólo sonrió en la oscuridad.

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- Mmm… - un chico de pelo rubio bostezó ligeramente. – Oye, abuelo, ¿Qué hora es?

- Son las 6:00 a.m., Naruto. – dijo el hombre mientras leía el periódico.

- Que rollo, ¿Por qué nos levantas a está hora? – dijo mientras se sentaba en una de las sillas del comedor.

- Me voy a ir de viaje, ¿Qué acaso no quieres estar con tu abuelo antes de que se vaya de viaje? – preguntó haciéndose el ofendido.

- Mmm. – Naruto calló, siempre le decía lo mismo, como si esa fuera la última vez. – Umm. – murmuró Naruto al pensar en eso de la ultima vez. – ¿Sakura-chan no se levanta todavía?

- No.

- ¿Y por que no la levantas?

- Ella es una dama, la dejare dormir un poco más, es por su belleza.

- Oh, lo olvidaba, una dama. – dijo sarcástico Naruto.

- Y sin embargo le sigues diciendo "Chan" como si fuera todavía una niña.

- Para mí lo es. – se defendió Naruto.

- De acuerdo, Naruto, tranquilízate, de seguro no tarda. – tranquilizó el hombre.

- Jiraiya-sama, ¿Ya quiere tomar el desayuno? – su mayordomo, Kyo le hablaba.

- Sí, por favor. – volteo a ver a Naruto. - ¿Quiénes desayunar ya?

- Pues que más da. – suspiró

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El despertador sonó fuertemente.

Sus ojos se abrieron poco a poco y extendió la mano para apagar el molesto aparato. Miró la hora y suspiró.

Su abuelo volvería a salir de viaje. Negocios, quien los entendía.

Su teléfono celular sonó. Era Naruto quien le hablaba desde el comedor.

- ¿Si? – dijo algo desganada.

- Sakura-chan, baja ya. – Naruto estaba comiendo.

- Naruto, no hables con la boca llena.

- De acuerdo, sólo baja ya.

- Ya voy. – colgó. Había que admitirlo, la casa era muy grande.

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- ¿Esa es la casa? – una chica pelirroja hablaba en compañía de sus compañeros.

- Ese hombre sí que tiene dinero. – opinó Suigetsu.

- Recuerden, no vinimos a admirar la casa, vinimos a matarlos. – Sasuke centralizo la operación. – Ahora, pónganse sus mascaras.

- No entiendo, Sasuke-kun, ¿Para que usar las mascaras si terminaremos matándolos de todas formas? – cuestionó Karin, la chica del grupo.

- Es por seguridad Karin, por seguridad. – Dijo Suigetsu, hacer esas preguntas era estúpidas.

- De acuerdo, escuchen, el viejo sale de viaje hoy, tenemos que matarlo de una vez. – Empezó a explicar Sasuke. – Juugo, esta casa es grande, debe haber cámaras de seguridad por lo que quiero que las apagues todas.

- Hai. – Juugo asintió.

- Suigetsu, debe haber servidumbre, mátala si es necesario, no quiero que se metan.

- Está bien, Sasuke.

- Y Karin… tú iras con Suigetsu, tal vez necesite ayuda.

- Pero Suigetsu no…

- Vamos, Karin, creo que te necesitare. – Suigetsu haló de su brazo. – No cuestiones a Sasuke, es mejor obedecer, si lo hartas te matara. – le susurró al oído. Karin sólo infló las mejillas con reproche.

- Bien, los matare rápido, si el 5 minutos no estoy en la cocina, llegan a cubrirme.

- Vamos, Sasuke-kun, son sólo un viejo y un niño rico, no creo que te den problemas.

- A veces los niños ricos saben defenderse, Karin. – espetó Sasuke fastidiado.

- Oh, pues…

- Karin. – Sasuke la calló. – Sólo limítate a hacer lo que tienes que hacer. – la chica asintió. – Una vez que terminen con su encargo entran por la puerta de la cocina. Ahí esperaran. Es probable que escuchen revuelo, en cuanto empiecen a escucharlo cuentan los minutos que les dije, si me pasó entran a escena, ¿Entendido?

- Entendido, Sasuke. – respondió Suigetsu por los demás.

- Bien. Ahora, entremos.

Y cada uno se fue por su lado.

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- ¿Diga?

- ¡Sakura-chan, apúrate, el desayuno se enfría!

- Naruto, ¿Qué te dije sobre hablar con la boca llena?

- Ok, sólo apúrate.

- Me estoy dando un baño, aguanta un poco ¿Sí?

- Mmm, ok. – y colgó.

La chica suspiró. Desde la muerte de sus padres, Naruto y ella se había mudado con su abuelo.

Sakura y Naruto eran primos y aún así se querían mucho, después de todo eran como primos-hermanos. Naruto siempre cuidaba de ella, así como ella cuidaba de él.

Su abuelo era muy generoso y siempre les daba lo que necesitaban. Realmente no se imaginaba la vida sin ellos.

Se quitó la ropa y abrió la llave del agua. El sonido hizo mucho eco en la habitación. Después de todo era un cuarto enorme para ella sola.

Meneo la cabeza, dejando ver y apreciar más su corto y exótico cabello, sus posos jade se encontraron con el agua cristalina.

Haruno Sakura.

Haruno de su padre, ya que Jiraiya era su abuelo por parte de su madre. No como Uzumaki Naruto, quien era nieto por parte de su padre.

Suspiró relajada cuando entró en la bañera. Echó sales aromáticas y aceites y se relajó más todavía. Después de todo, hoy empezaban sus vacaciones de verano.

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- Bah, que mala onda. – se cuestionaba el guardia de seguridad. – Puedo ver toda la mansión excepto la del baño de la señorita. Jum… apuesto que no a de estar nada mal desnuda. – se imaginaba el hombre hasta que una voz lo sacó de sus pensamientos.

- Eres un pervertido. – apenas pudo voltear para encarar a la persona que habló… ya tenía el cuello quebrado.

Juugo se apresuró a desconectar las cámaras de seguridad.

- Sasuke, ya lo hice. – habló por un radio.

- Buen trabajo, ve a la cocina.

- De acuerdo. – y se fue.

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- Kyo, ¿Puedes traernos un pequeño postre? – preguntó Jiraiya.

- Enseguida señor.

- Abuelo, recuerda que tienes que cuidar tu salud. – cuestionó Naruto.

- Bah, tonterías, después de todo nos vamos a morir algún día. – dijo riendo.

- Mmm, tienes un sentido del humor muy negro, abuelo.

En mayordomo iba a entrar a la cocina y al hacerlo sintió como una áspera mano le cabria la boca para evitar que gritara.

La cocina se había convertido en una carnicería, literalmente.

- Sasuke-kun, ya matamos a la servidumbre. – habló Karin.

- No. – interrumpió Suigetsu. Karin volteo para observar como le rompía el cuello al pobre mayordomo y este caía muerto. – Ahora sí.

- Bien. – Sasuke ya había aparecido con ellos. – Me toca a mí. – Sasuke se puso una extraña ropa, igual a la del mayordomo y se vistió con ella. Se sacó la mascara.

Se apresuró a tomar una pequeña bandeja y se adelantó.

- Recuerden el plan. – recordó a su equipo y se apresuró.

- ¡Kyo, que pasa! – escuchó el grito de Jiraiya llamando al sirviente.

- ¡Ya voy! – gritó Sasuke, imitando perfectamente la voz del hombre.

Salio de allí y llegó al comedor. Puso la bandeja en la mesa. Jiraiya y Naruto le daban la espalda, así que no le veían realmente.

- Gracias, Kyo. – destapó la pequeña bandeja y se sorprendió al no ver nada. – Kyo, aquí no hay nada.

- Lo sé… y no soy Kyo. – el cambio repentino en la voz de Sasuke alertó a los hombres.

Antes de que Jiraiya reaccionara sacó una katana y logró insertársela en la espalda.

- ¡Abuelo! – Naruto se levantó y atacó a Sasuke.

Sasuke detuvo el primer golpe, pero el segundo no. Entonces sacó su katana y con ella arremetió contra Naruto.

El joven la esquivaba perfectamente bien y lograba lanzarle golpes Sasuke. Sasuke logró hacerle un corte en la pierna y tirarlos al suelo.

- ¡Naruto! – Jiraiya aún vivía, se levantó con una increíble fuerza de voluntad y tomando una silla golpeo a Sasuke por la espalda.

Tanto Sasuke como Naruto no se movió. Sasuke volteo la katana y la encajó hacía atrás. Pegándole a Jiraiya pero no en puntos vitales.

- ¡ABUELO! – el gritó de Naruto retumbó en toda la casa. Tanto que Sakura lo escuchó.

La chica salio del baño y se apresuró a vestirse, tenía que ver por que ese grito de Naruto.

Sasuke sacó la katana y Jiraiya se desplomó hacia atrás, lastimado y herido.

- ¡Bastardo! – Naruto se levantó y detuvo a Sasuke antes de que le diera el golpe de gracia a Jiraiya. Sasuke miró a los ojos de Naruto y por un momento logró comprender su angustia. Después de todo, él sufrió algo similar.

Se quedó quieto un segundo, pero rápidamente recobró su postura y le pegó un codazo a Naruto.

Naruto retrocedió. Iba a volver por Sasuke pero algo lo detuvo por detrás.

- ¡¿Qué?! – un extrañó hombre corpulento y de pelo naranja lo sostenía. Juugo.

Sasuke se volteo a ver a Naruto y sin piedad, a sangre fría clavó su katana.

- ¡AAHHG! – Naruto gritó al sentir el golpe de la hoja de metal. Sangre salio por su boca.

- ¡NO! – Jiraiya gritó. - ¡Por favor, te daré lo que quieras, pero ya no le hagas daño! – pidió Jiraiya, pero Sasuke, en vez de hacerle caso, encajó más el arma. - ¡Por favor, te lo ruego! – gritó desesperado.

Mientras Sakura terminaba de cambiarse, corrió a las escaleras para ir al encuentro. Ya había escuchado los gritos de su abuelo.

- ¡Abuelo! – gritó Sakura asustada por sus gritos.

- Oh, no, Sakura. – musitó al escuchar su gritó. Para su pena, Sasuke también.

- Cierto, queda la chica. – recordó Suigetsu. - ¿Qué hacemos?

Sasuke no respondió y miró a Naruto que casi tenía cara de moribundo.

- N-No te a-tre-vas a hacerle algo a Sakura… chan. – amenazó con lo poco de fuerza que le quedaba.

- Hmp, no estás en las condiciones para amenazarme. – y de un fuerte movimiento… terminó por clavar la katana.

Naruto cayó hacia atrás agonizante.

Ya no podía moverse.

- ¡Naruto, no! – gritó Jiraiya, pero pronto correría la misma suerte.

- ¡¡ABUELO!! – Sakura gritó desde las escaleras al ver la escena donde un chico de pelo azulado le encajaba una espada a su querido abuelo. - ¡Aléjense, bastardos!- amenazó con vigor.

Tomó un cuchillo que había volado del encuentro pasado y los amenazó.

Karin encaró a la chica, supuso que sería fácil… pero se había equivocado.

Quiso golpear a Sakura, pero en vez de eso, ella salio noqueada.

- ¡Vaya, vaya! – comentó Suigetsu y también atacó. Sakura esquivó sus primeros ataque. - ¿Cómo haces eso?

- Estudie, idiota. – y le dio un fuerte puñetazo en la cara. Suigetsu se sintió mareado. Sakura aprovechó y encajó su arma blanca en el un brazo de Suigetsu.

- ¡AAHH! – se sacó el cuchillo ante la mirada sorprendida de Sakura. - ¿Con que la chica sabe defenderse, eh? – Suigetsu sacó una navaja y en un rápido movimiento se la encajó en un costado a Haruno.

La pelirrosa se retorció de dolor pero el gusto no le duró, ya que un fuerte golpe de Suigetsu en el torso la sacó de balance y la tiró sobre las escaleras. Su cabeza rebotó contra los escalones.

El dolor se hizo insoportable y pronto empezó a perder la vista. Su vista se empezó a nublar.

- Muere en paz. – Suigetsu iba a encajar su enorme arma cuando la voz de Sasuke lo detuvo.

- Ya basta, Suigetsu.

Y Sakura sólo pudo ver como una mancha con ojos negros se le acercaba.

- Naruto…- y todo se volvió negro.

Continuara…