-¿Kai?- cuanto tiempo le había llevado encontrarla
-Hiromi- su voz aún la hacía querer desmayar
-¿Que haces aquí?- noto en su voz sorprensa
-Hablar- rodó los ojos... cuanta información le dio con esa palabra, saco las llaves de su departamento y abrio la puerta
-Pasa- entro y detrás de ella Kai.
Admiro su departamento, era amplio y con muebles sencillos. Todo lo contrarío a la habitación en la que ella dormía cuando aún vivía en la mansión. Se pregunto ¿como llegaron a dormir en habitaciones separadas?
-De que quieres hablar Kai- dirigió su mirada a ella era obvio que no le agradaba su presencia .
-¿porque te fuiste?- tardo un años para encontrarla y preguntarle porque se fue, si de verde le importaba le hubiera tomado menos tiempo.
-Nuestro matrimonio ya no funcionaba, dormíamos en habitaciones separadas, tu estabas ocupado todo el día, no había más comunicación, se fue por el caño.
-Lo se- hablo Kai
-Aún así, preguntas porque me fui- dijo incredula
-Si- contesto serio- ¿que te motivo a irte?
-Porque haces estúpidas preguntas- estaba empezando a molestarse- contestate tu, tienes la respuesta.
-No, no la tengo- alzo la voz- llegue a casa un día, esperando verte en el estudio o biblioteca o tu recamara, pero no estaba, la servidumbre o supo decirme de ti, te fuiste sin dar explicaciones
-¿Que querías que explicara?- también alzo la voz- acaso no sabías mis motivos, hasta el personal lo sabía
Nueve meses habían pasado desde que ella empezó a dormir en otra habitación... su matrimonio estaba derrumbándose y ya no sabía que hacer... además aún le dolía la perdida que hacía meses atrás sucedió. Toco su vientre, la perdida de su bebe fue un golpe fuerte, pero ahora se sentía un poco mejor e iba a la empresa donde estaba su esposo.
Kai leía informes que le habían enviado para revisar, pero su mente estaba en otro lugar, en su esposa, en 3 meses se cumplían sus 2 años de casados, pero su matrimonio no iba bien, Hiromi había tenido un accidente en donde perdió a su bebe no nacido de tres meses y sabía que le dolía, ahora dormía en otra habitación. Su matrimonio se venía abajo.
-¿Llamo señor?- su secretaria entro, no podía negar que era linda y ella se le insinuaba
-Ya ha enviado los papeles a los abogados- su tono de voz era cansada pero seguía siendo serio.
-Si, señor Hiwatari- alzo la vista y vio su blusa abierta más de lo normal- ¿Desea algo más?
-No- contesto volviendo a los papeles.
-Pues yo creo que si, jefe- no pudo ni siquiera contestar, fue apresado por un beso de su secretaria.
Hiromi, llego a la empresa era la hora de almuerzo y conociéndolo sabía que se quedaría en su oficina, había elegido esa hora para hablar con él, subio y espera a que el ascensor llegara a su piso... algo dentro de ella le molestaba, como si algo malo fuera a pasar, no sabía que pensar...
Al llegar a su destino, noto vació el escritorio de la secretaria, no le tomo importancia además no le caía bien, nunca le pasaba sus llamadas a su esposo. Decidida a abrir, escucho gemidos. No podía ser... ¿Tal ves no escucho bien? o era su mente jugandole una mala vuelta. ¡Si era eso! Sin embargo su razón le decía que se mentía a ella misma y que a demás no era la primera vez que pasaba. Tal vez Kai había decidido salir a comer y eran otro los que estaban ahí. Con cuidado de no hacer ruido, abrió la puerta, se cubrió la boca para no dejar salir su sollozo.
Kai se había dejado llevar por el placer, escuchaba los gemidos de su secretaria al besarle los pechos, ella solo estaba en ropa interior y solamente en pantalones. Más su mente le decía que los gemidos de Hiromi eran más placenteros que los de esa mujer. Entonces escucho un golpe en la puerta, eso lo hizo reaccionar ¿Que estaba haciendo? tiro a la mujer al suelo y vio la puerta abierta.
Se tropezó con la puerta no lo soportaba, ya no quería sufrir, salio corriendo, topándose con alguien, al ver a la persona solo lo observo con lagrimas saliendo...
¿Que le pasaba? ¿porque lloraba? Su rostro era de puro dolor y lo único que se le ocurrió fue que su amigo la daño. Escucho chillidos en la oficina y al instante empezó a formarse la escena.
-Nunca estuve aquí- escucho su voz quebrada entre sollozos
-¿Que? Pero...
-Por favor- le suplico- nunca estuve aquí- con un asentimiento de él, entro al ascensor
Él debía de saber lo que paso, acelero su paso y lo vio saliendo, abotonándose la camisa y a la secretaría cambiándose. No lo podía creer, había jurado no volver a hacerlo, sin embargo su juramento valía una mierda porque lo volvió a hacer.
Vio a su amigo enfrente de él- Tala, has vis...- fue callado con un puñetazo en la quijada que lo tumbo al suelo ¿Que pasaba?
Meneo la cabeza negativamente- Idiota-
-La cuarta fue la vencida- no iba a llorar-decidí que no quería ver como mi "esposo" me engañaba. por eso me fui
Con su rostro neutro la miraba, ella la había visto, incluso aseguraba que Tala la vio salir pro nunca se lo dijo aún recordaba ese derechaso que le dio más se lo merecía- No me acosté con ella-
-Ya no importa sabes- se encogió de hombros- ¿Que es lo que quieres Kai? ¿a que has venido?
No entendía como fue que el amor que sentían se esfumo como el aire...ella aún era hermosa su juventud aún florecía y como no, si los dos aún tenían 21 años pronto a cumplir 22. Su hermosura aún la deslumbraba, lo extrañaba, quería abrazarlo y besarlo, sentir de nuevo sus brazos rodeándola, brindándole protección, paz y ... amor. El no la amaba y podía asegurarlo.
-He venido a pedirte el divorcio- sonrío con amargura, de los 2, solo ella había amado con fuerza ¡No! amaba, ella a pesar de todo lo amaba. Así que si el quería el divorcio, se lo daría pero no tan fácil
Voy dejando atrás los silenciosos días
Voy dejando atrás mis angustias
Voy dejando atras tus hermosos ojos
y vere como mi vida cambiara, tu con otras mujeres,
yo con mi trabajo
